“¡Si sigues así, te acabaremos enviando a un internado!”
Este tipo de frases suele repetirse en la infancia de personas con TDAH (trastorno de déficit de atención e hiperactividad) y en la experiencia de madres y padres que tienen dificultad para afrontar las conductas revoltosas, impulsivas y confusas asociadas a algunos de los síntomas de este trastorno del neurodesarrollo.
El desorden, la dificultad para estarse quietos, las llamadas de atención y notas constantes en la escuela, las actitudes provocadoras y la dificultad para mantener la concentración son algunas de las experiencias habituales en las familias que conviven con esta neurodivergencia (Bullegas et al., 2023).
Las discusiones, tensiones y roces entre niñas, niños, profesorado y personas adultas suelen llevar a experimentar sentimientos de impotencia, rabia y frustración. A continuación, compartimos algunas estrategias para promover el bienestar psicológico dentro de los entornos familiares que viven la experiencia del TDAH.
Familia y TDAH en casa
El TDAH y el desorden en casa a menudo van de la mano. La aceleración motora y la impulsividad hacen que los niños lancen objetos, pierdan o dañen el material escolar, estén agitados y pasen rápidamente de una actividad a otra.
El caos externo puede considerarse una expresión metafórica de la presión interna que experimentan las niñas y niños debido al TDAH. En los procesos terapéuticos, es habitual que las personas lleguen a identificar una especie de fuerza interna que les impulsa a realizar comportamientos cuya motivación no siempre pueden explicar.
Toda esta aceleración, tanto cognitiva como emocional, también puede hacer que madres y padres experimenten sensaciones de agotamiento, cansancio y preocupación por los problemas familiares. Consultar a profesionales (neuropsiquiatras infantiles, psicólogos y educadores) puede ser de gran ayuda.
TDAH: consejos para padres
En las familias en las que hay un niño con TDAH, es fundamental respetar las indicaciones de los profesionales. El tratamiento estándar suele incluir medicamentos, como los estimulantes, así como psicoterapia y educación sobre habilidades sociales y manejo de la conducta en el hogar. Si se ha definido un tratamiento farmacológico, es importante seguir las indicaciones para su administración.
Las sugerencias a nivel conductual, de estrategias de contención y regulación emocional, de higiene ambiental (control de estímulos ruidosos y luminosos) y del sueño también resultan muy útiles para fomentar un entorno tranquilo.
Además, los padres pueden:
- Construir rutinas que permitan que el entorno sea predecible.
- Reducir la estimulación excesiva, por ejemplo, limitando el uso prolongado de pantallas y videojuegos.
- Fomentar la autorreflexión con intervenciones de contención, como: “ayúdame a entender cómo te sientes”.
- Delimitar el tiempo para realizar una tarea determinada y alternar actividades que requieren concentración con otras que permitan desconectar también a nivel motor de lo que se haya realizado con anterioridad.
- Establecer reglas claras, pocas y sencillas, anticipando posibles consecuencias congruentes en caso de que no se cumplan (coste) y posibles premios en caso de que se alcance el objetivo (refuerzo).
- Fomentar la actividad deportiva y física, que resulta útil para permitir descargar la inquietud física.
- Favorecer la regulación emocional, prestando atención a la expresión de las emociones por parte de todos los miembros de la familia e intentando explicar y verbalizar cómo nos encontramos.
- Crear espacios de contención emocional mediante juegos o actividades como dibujar, seleccionar imágenes o escribir sobre cómo nos sentimos, por ejemplo, con la caja de las emociones, un contenedor pensado para recoger dibujos y pensamientos acerca de las emociones.
A la hora de afrontar la complejidad que se esconde detrás de los diferentes tipos de TDAH (con predominio de inatención, con predominio de hiperactividad e impulsividad y combinado), los padres y las familias pueden experimentar soledad, frustración e impotencia.
Construir una red adecuada tanto con los servicios disponibles como con el colegio —clave en la gestión del TDAH en el colegio— y contar con el apoyo de profesionales especializados son estrategias importantes para reducir el estrés.
Otro paso valioso es compartir experiencias, problemas y recursos con otras familias que conviven a diario con la neurodivergencia (Mura & Bullegas, 2023). Desde este punto de vista, la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad asesora y forma sobre el TDAH en los ámbitos sanitario, educativo y social, promueve la investigación y reivindica a nivel institucional y social los derechos de las personas con TDAH.

Consejos para padres con hijos con TDAH a la hora de hacer los deberes
Estudiar y hacer deberes en casa (Daffi & Prandolini, 2013), con lo que eso supone a nivel de atención, concentración y tiempo dedicado a estar quietos frente a un libro, a menudo se vuelve un verdadero reto para las niñas, los niños y sus familias.
A continuación, recogemos algunos consejos para intentar vivir este momento con más calma:
- Fomentar la colaboración con el colegio y los profesores para poder implementar métodos didácticos comunes dentro de un entorno en el que fluya el diálogo y la colaboración.
- Predisponer un ambiente sin estimulaciones excesivas mientras se hacen los deberes.
- Utilizar herramientas informáticas o videojuegos didácticos que ayuden a favorecer la concentración y la atención.
- Crear sesiones de trabajo breves con intervalos en los que los niños puedan desconectar, preferiblemente con alguna actividad motora.
- Organizar los materiales y las materias de manera que no creen confusión.
- Plantear refuerzos positivos de vez en cuando que premien las sesiones de trabajo que se lleven a cabo con dedicación.
Compartir testimonios y experiencias
Ser testigo y escuchar las experiencias de otros padres con hijos con TDAH puede ser muy valioso para afrontar las dificultades, al romper el sentimiento de impotencia y soledad.
Deben fomentarse las oportunidades para que los padres se reúnan y posibilitar el compartir cuestiones críticas, pero también y sobre todo recursos y soluciones. La formación y la psicoeducación se convierten en herramientas indispensables a la hora de proporcionar estrategias útiles para afrontar las cuestiones críticas relacionadas con la neurodivergencia.
Algunas lecturas útiles pueden ser:
- El niño muy movido o despistado: Entender el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), Christopher Green, Editorial MEDICI (2005)
- Claves para afrontar la vida con un hijo con TDAH, Isabel Orjales Villar, Ediciones Pirámide (2009)
- Todo sobre el TDAH. Una guía para la vida diaria, Mª Ángeles Martínez Martín y cols, Editorial Altaria (2013)
Cómo el TDAH puede influir en la dinámica familiar
El TDAH puede impactar no solo a la niña, niño o adolescente que lo experimenta, sino también influir de manera relevante en la dinámica de toda la familia. Los síntomas principales, como la impulsividad, la hiperactividad y la dificultad para mantener la atención, pueden generar tensiones y malentendidos entre las personas que conviven en el hogar.
Por ejemplo, la necesidad constante de supervisión puede llevar a que las madres y padres se sientan sobrecargados, mientras que las hermanas y hermanos pueden experimentar celos o frustración al percibir que la atención familiar se orienta hacia la persona con TDAH. Además, la imprevisibilidad en las reacciones y la dificultad para seguir rutinas pueden modificar la organización diaria y contribuir al aumento del estrés familiar.
Según el DSM-5-TR (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), el TDAH se considera un trastorno del neurodesarrollo que puede afectar a cerca del 5% y 8% de las niñas y niños en edad escolar a nivel mundial. Esto sugiere que muchas familias pueden afrontar retos similares (APA, 2023).
Comprender que estas dificultades no son consecuencia de una mala crianza, sino que se relacionan con una condición neurobiológica, puede ayudar a disminuir la culpa y favorecer una actitud más empática y colaborativa dentro del hogar.

Participación de madres, padres y figuras cuidadoras en el tratamiento y acompañamiento
La participación activa de los padres puede ser un apoyo importante para favorecer el éxito del tratamiento del TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) en casa. Esto implica tanto el acompañamiento emocional como la gestión responsable de la medicación (cuando el profesional la prescribe) y la asistencia regular a las visitas médicas y de seguimiento.
Los especialistas suelen recomendar que los padres:
- Mantener una comunicación constante con los profesionales de la salud: compartir observaciones sobre el comportamiento y los posibles efectos de la medicación permite adaptar el tratamiento según las necesidades de la persona.
- Supervisar la administración de la medicación: asegurarse de que se toma en los horarios indicados y estar atentos a posibles efectos secundarios.
- Participar en programas de formación para padres: estos programas, recomendados por guías internacionales como las de la American Academy of Pediatrics (Academia Americana de Pediatría), ofrecen herramientas prácticas para afrontar los retos del día a día y favorecer una convivencia familiar más armoniosa (Subcommittee on Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder, 2011).
La implicación de los padres puede ayudar a aumentar la eficacia del tratamiento, fortalecer el vínculo familiar y disminuir el riesgo de conflictos o malentendidos. Además, se ha demostrado que el entrenamiento conductual para padres realizado en casa es significativamente más efectivo que la lista de espera para reducir la gravedad de los comportamientos disruptivos en niños con TDAH, los síntomas de TDAH, los síntomas de trastorno negativista desafiante y los problemas internalizantes (Nobel et al., 2020).
Colaboración entre la familia y la escuela: claves para favorecer el bienestar en casa
La colaboración entre la familia y la escuela resulta fundamental para ofrecer un acompañamiento coherente y eficaz a la niña o el niño con TDAH, tanto en el ámbito escolar como en el hogar. Mantener una comunicación abierta facilita compartir estrategias, avances y posibles desafíos, lo que permite adaptar los apoyos a las necesidades de cada niña o niño.
Además, se ha demostrado que el uso de intervenciones conductuales de baja intensidad como primera línea puede reducir o incluso eliminar la necesidad de medicación en niños con TDAH dentro del entorno familiar (Coles et al., 2020), lo que refuerza la importancia de una colaboración estrecha entre los diferentes agentes involucrados en el proceso educativo y familiar.
En muchos países, existen planes individualizados como el IEP (Plan de Educación Individualizada) o el plan 504, que establecen adaptaciones específicas para el alumnado con TDAH. Además, se ha demostrado que los niños que participaron en el programa Child Life and Attention Skills, el cual integra tratamiento conductual tanto en el hogar como en la escuela, presentaron significativamente menos síntomas de inatención y de ritmo cognitivo lento en comparación con el grupo control (Pfiffner et al., 2007).
Las madres, los padres o las personas cuidadoras pueden:
- Solicitar reuniones periódicas con el profesorado y el equipo de orientación: esto ayuda a revisar los objetivos y ajustar las estrategias educativas.
- Compartir información relevante sobre el comportamiento en casa: así es posible identificar patrones y anticipar posibles desafíos.
- Asegurar que las adaptaciones acordadas en la escuela se reflejen también en el apoyo en casa: por ejemplo, respetando los tiempos de descanso o utilizando los mismos métodos de organización.
Esta colaboración puede disminuir la sensación de aislamiento y contribuir a crear un entorno más predecible y seguro para la niña o el niño, favoreciendo su desarrollo académico y emocional.

TDAH y desorden en casa: cómo interpretar algunas señales
¿Qué diferencia hay entre un niño desordenado y un posible caso de TDAH? El nivel de desorden de una persona con TDAH está relacionado con los siguientes aspectos característicos:
- incapacidad para organizar el tiempo y el espacio,
- tendencia a perder objetos y materiales,
- dificultad para gestionar las tareas secuenciales,
- incapacidad para respetar los plazos,
- dificultad para terminar los deberes y respetar las instrucciones.
El patrón es dominante y afecta a todos los ámbitos de la vida cotidiana, desde el tiempo de juego al colegio.
Para facilitar la vida de las personas con este tipo de neurodivergencia, puede resultar útil:
- Organizar adecuadamente los espacios.
- Reducir las fuentes de estimulación excesiva (luminosa, ruidosa, gran presencia de juegos o materiales).
- Preparar los materiales de manera que se fomente una especie de organización cronológica (a la izquierda los deberes que aún están por hacer, a la derecha los materiales y actividades que ya están hechos).
- Crear entornos claros en los que los materiales se puedan identificar con facilidad y de forma visual, para favorecer así que, de forma progresiva, los niños puedan ser autónomos para realizar actividades como preparar la mochila.
Disciplina positiva y manejo de la frustración en casa
El manejo de la disciplina en familias con hijos con TDAH suele requerir un enfoque centrado en la comprensión y la regulación emocional, en lugar de basarse en el castigo. La disciplina positiva, recomendada por entidades como la Asociación Española de Pediatría, pone el acento en establecer límites claros y consistentes, siempre desde el respeto y la empatía.
Algunas estrategias que pueden resultar útiles son:
- Anticipar situaciones difíciles: preparar a la niña o el niño para los cambios o transiciones puede ayudar a disminuir la ansiedad y las respuestas impulsivas.
- Ofrecer alternativas y opciones: en lugar de prohibir, proponer opciones aceptables fomenta la autonomía y la capacidad de tomar decisiones.
- Validar las emociones: reconocer la frustración o el enfado de la niña o el niño, sin emitir juicios, facilita la expresión emocional y puede reducir los estallidos de ira.
- Reforzar los logros y esfuerzos: destacar los avances, incluso los pequeños, contribuye a motivar y fortalecer la autoestima.
Según estudios recientes, la disciplina positiva suele asociarse con una mejor autorregulación emocional y una disminución de los conflictos familiares en hogares con niñas y niños con TDAH (Barkley, 2013).
La importancia del contexto familiar
Para enfrentarse de la mejor manera posible a los retos que conlleva este trastorno del neurodesarrollo, es importante crear un entorno familiar acogedor y consciente mediante:
- Disponer de formación y psicoeducación sobre temas relacionados con el TDAH (Vio et al., 1999).
- Contar con ayuda y apoyo psicológico para todos los miembros de la familia con el fin de fomentar el procesamiento emocional de las experiencias y vivencias, la identificación de estrategias y recursos tanto individuales como familiares para afrontar la vida cotidiana.
- Hablar con profesores y especialistas para crear un entorno en el que poder compartir, dialogar y colaborar.
- Compartir experiencias con alguna red de familias y padres que tengan hijos con TDAH.
Descubrir que no estamos solos es un paso fundamental para luchar contra los prejuicios, la frustración y la impotencia que surgen al enfrentarse a una situación estresante como la de gestionar a un hijo con un trastorno del neurodesarrollo. Una vez establecida esta red, puede resultar más fácil identificar los recursos personales, familiares y comunitarios indispensables para fomentar el bienestar psicológico.
Afrontar el TDAH en casa puede representar un reto, pero no tienes que hacerlo solo. En Unobravo, comprendemos lo valioso que es contar con el apoyo adecuado tanto para ti como para tu familia. Un proceso terapéutico puede ayudarte a descubrir nuevas estrategias, fortalecer los lazos familiares y favorecer el equilibrio emocional que puede facilitar el día a día con mayor serenidad.
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