Desde que salgo con esta persona siento que tengo menos energía: ¿qué me está pasando?
A veces ocurre que te sientes cansado y sin motivación, sin poder entender por qué. Duermes peor, tienes menos ganas de hacer cosas que antes te gustaban, te sientes más irritable de lo habitual. Entonces, en algún momento, empiezas a notar una conexión: este estado ha empezado, o se ha intensificado, desde que sales con cierta persona.
No se trata de un cambio repentino. A menudo es un proceso gradual, hecho de pequeñas señales que se acumulan: un cansancio que no desaparece, una confusión que crece, un estado de ánimo que decae sin motivo aparente.
Cuando el cuerpo y la mente envían señales como estas junto con las citas, puede ser útil pararte a escucharlas. Las relaciones que experimentamos tienen un profundo impacto en nuestro bienestar: algunas nos hacen sentir más vitales, otras pueden restar mucha energía.
Desde que salgo con él siempre me siento cansada.
No entendía por qué estaba así, luego me di cuenta.
Posibles razones
Qué puede ocurrir cuando una relación nos quita energía
Siempre me he sentido culpable sin motivo.
Nunca supe qué esperar de ella.
Entender las razones de esta pérdida de energía puede ser más fácil con el apoyo de un psicólogo, que puede ayudarte a arrojar luz sobre dinámicas que son difíciles de ver desde dentro. Mientras tanto, intentemos explorar juntos algunas posibles razones de lo que experimentas.
El cansancio de una comunicación poco clara
- Algunas personas se comunican de forma ambigua y contradictoria: dicen una cosa con las palabras y transmiten otra con el comportamiento. Esto obliga a los que están a su alrededor a hacer un esfuerzo mental continuo para tratar de entender lo que en realidad pasa.
- Cuando los mensajes que recibes son incoherentes, la mente permanece ocupada en descifrar, interpretar, anticipar. Este proceso consume mucha energía, incluso sin que seas consciente de ello.
- Con el tiempo, esta confusión puede hacer que dudes de tus percepciones: te preguntas si has entendido mal la situación, si exageras, si el problema es tuyo.
El efecto de alternar proximidad y distancia
- Cuando una persona alterna momentos de gran cercanía con otros de distanciamiento repentino, se crea una dinámica muy agotadora a nivel emocional. No saber a qué atenerte genera una tensión constante.
- Esta alternancia puede llevar a sentirte siempre en guardia, a la espera del próximo cambio. El cuerpo y la mente permanecen en un estado de activación que, con el tiempo, desgasta.
- Puedes terminar por invertir gran parte de tu energía en intentar comprender, anticipar o manejar el comportamiento de la otra persona, descuidando tus necesidades.
El papel de la culpa y el menosprecio
- Cuando te relacionas con alguien que tiende a menospreciar, ignorar o devaluar lo que sientes, puedes empezar a sentirte inadecuado o culpable.
- Si la otra persona induce un sentimiento de culpa, puedes llegar a dudar de forma constante de tus emociones y elecciones. Este estado es muy agotador y contribuye a una caída de la energía.
- Puede acabar por dedicar todos tus recursos a intentar agradar o comprender a la otra persona, distanciándote poco a poco de ti misma.
Señales en la vida cotidiana
Situaciones en las que podrías reconocerte
Dejé de salir con mis amigas.
Releo sus mensajes cien veces al día.
Reconocerte en algunas situaciones concretas puede ayudarte a poner nombre a lo que experimentas. He aquí algunos ejemplos de cómo puede manifestarse este bajón de energía en la vida cotidiana.
Cambios de hábitos e intereses
- Te das cuenta de que has perdido el interés por actividades y aficiones que solían darte placer, como si toda tu atención se centrara en tu relación con esa persona.
- Empiezas a dormir mal, a comer de forma irregular, a tener dolores de cabeza o tensiones físicas recurrentes, sin poder relacionar estos síntomas con el noviazgo.
- Notas que poco a poco te has alejado de amistades y allegados, no por elección consciente, sino porque ya no tienes energía para cultivarlos.
Cambios en la forma de sentir y reaccionar
- Te vuelves más irritable o nervioso/a con la gente que está a tu alrededor y desarrollas reacciones que antes no existían.
- Oscilas entre querer alejarte y sentirte incapaz de hacerlo; experimentas una fuerte sensación de vacío ante la mera idea de romper.
- Hablas de manera constante de esta relación con cualquiera que quiera escucharte y buscas confirmaciones del exterior porque ya no te fías de lo que oyes.
Cambios en el pensamiento
- Justificas comportamientos que nunca habrías tolerado en el pasado y piensas que la otra persona cambiará o que no es tan mala/o después de todo.
- Pasas mucho tiempo volviendo a analizar conversaciones y situaciones, e intentas comprender si has hecho o dicho algo malo.
- Compruebas una y otra vez los comentarios sociales de la otra persona o relees mensajes en busca de pistas sobre lo que piensa.
Estrategias prácticas
Pequeños pasos para recuperar el equilibrio
Empecé a escribir cómo me siento y es útil.
Empecé a llamar de nuevo a mi mejor amiga.

Recuperar la energía
Habla de cómo te sientes con quien puede ayudarte
No tienes por qué afrontar todo solo/a: reserva una cita gratuita con un profesional para descubrir los beneficios de la terapia.


FAQ
Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes sobre la terapia
Habla de cómo te sientes con un psicólogo cualificado
Encuentra el profesional más adecuado para ti con nuestro cuestionario gratuito, solo te llevará 3 minutos.

¿Y ahora qué?
Sigue explorando
¿Quieres saber más? Descubre otros contenidos aquí abajo