Fingir que estamos bien en videollamada con la familia: ¿cómo afrontar el peso de mostrar solo una parte de nosotros mismos?
Cuelgo y me siento más solo que antes
Con mi madre siempre hago de hija feliz
Las videollamadas con la familia de origen deberían ser un momento de cercanía, un espacio en el que reencontrarnos con las personas queridas a pesar de la distancia física. Sin embargo, a veces se transforman en una pequeña representación, en la que parece necesario mostrarse sereno y satisfecho incluso cuando el día ha sido duro.
Quien vive lejos puede sentir la presión implícita de demostrar que la decisión de irse fue la correcta, incluso cuando la experiencia de vivir en el extranjero también está marcada por esfuerzos, adaptaciones difíciles y momentos de soledad.
Así puede crearse una brecha entre lo que sentimos de verdad y lo que contamos, que puede aumentar la sensación de distancia o soledad justo en el momento en que buscamos conexión.
Después de interpretar el papel de la persona realizada y feliz, algunas personas pueden quedarse con una sensación de mayor distancia o soledad, especialmente cuando sienten que no han podido compartir cómo están realmente.
Posibles razones
Las raíces de la necesidad de mostrarse sereno
No quiero que mi madre se preocupe por mí
Si digo que es duro, parece que lo he hecho todo mal
Mostrar que estamos bien aunque estemos atravesando dificultades no implica necesariamente deshonestidad: a veces puede ser una forma de protegernos o de evitar preocupar a quienes queremos. Sin embargo, cuando ocultar sistemáticamente lo que sentimos nos hace sentir más solos, puede ser útil revisar esa forma de comunicarnos.
Mientras tanto, exploremos juntos algunas posibles razones que están detrás de esta dificultad para mostrarnos auténticos en las llamadas con casa.
El miedo a decepcionar a quien creyó en ti
- El miedo a decepcionar a quien apoyó la decisión de irte puede llevarte a filtrar cada relato, mostrando solo los resultados positivos de la experiencia en el extranjero.
- Puede surgir el temor, a veces incluso hacia ti mismo/a, de que admitir una dificultad equivalga a reconocer un fracaso personal en el proyecto migratorio.
- Mostrar que todo va bien puede convertirse en una forma de justificar ante los demás –y ante uno mismo– la distancia y la vida que has elegido construir lejos de casa.
El deseo de proteger a las personas cercanas
- El temor a que los padres se preocupen, sin poder intervenir de forma concreta desde lejos, puede llevar a minimizar las dificultades para protegerlos.
- Contar el esfuerzo real puede percibirse como una carga adicional para unos familiares que ya pueden preocuparse por la distancia.
- Mostrarse sereno puede parecer la única forma de que quienes se quedan vivan la distancia con más tranquilidad.
La dificultad para contarse a distancia
- Compartir emociones complejas exigiría encontrar las palabras adecuadas en un tiempo limitado, mientras que es más sencillo refugiarse en respuestas tranquilizadoras y genéricas.
- La distancia física puede dificultar la transmisión de los matices emocionales: tendemos a comunicarnos por síntesis y la síntesis suele privilegiar lo positivo.
- Algunos temas, como la nostalgia o la soledad, parecen demasiado delicados para abordarlos frente a una pantalla.
Momentos cotidianos
Situaciones en las que podrías sentirte identificado/a
Tengo un guion de cosas bonitas que decir antes de llamar
Cambio de tema cada vez que se habla de amigos
A veces esta dinámica se manifiesta en gestos pequeños y cotidianos, que quizá ya ni siquiera notas. Aquí tienes algunas situaciones concretas en las que podrías reconocerte.
El relato filtrado de la propia vida
- Responder que todo va genial y que te estás adaptando de maravilla durante la videollamada del domingo, mientras la semana ha estado marcada por momentos de desánimo y soledad.
- Mostrarte entusiasmado/a al hablar de un nuevo plato típico o de una escapada de fin de semana, omitiendo que gran parte del tiempo libre lo pasas solo/a.
- Preparar mentalmente antes de la llamada una lista de cosas positivas que contar, casi como un guion, para evitar silencios o preguntas incómodas.
Evitar los temas más difíciles
- Evitar contar un episodio de malentendido cultural o de discriminación en el trabajo, para no alimentar las dudas de la familia sobre la decisión de irte.
- Cortar rápidamente la llamada con una excusa cuando la conversación se acerca a un tema delicado, como la dificultad para hacer amigos en un contexto nuevo.
- Sonreír y quitarle importancia cuando un familiar pregunta si eres feliz, respondiendo con frases hechas para cerrar rápido el tema.
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Estrategias prácticas
Hacia una comunicación más auténtica
Con mi amiga compatriota por fin puedo ser yo misma
Escribir antes de llamar me ayuda a entender cómo estoy
Compartir las dificultades poco a poco
No es necesario pasar del silencio a la confianza total. Podrías empezar a contar episodios menores, para acostumbrarte a ti mismo/a y a tu familia a una comunicación algo más abierta, un paso a la vez.
Elegir a una persona con quien ser más sincero/a
Puedes identificar, dentro de tu red afectiva, a un familiar o un amigo con quien sentirte libre de decir cómo estás de verdad. No todos necesitan el mismo nivel de tranquilidad y algunas personas pueden acoger mejor la complejidad de lo que vives.
Dedicar un espacio a la escritura
Antes o después de la videollamada, podrías probar a escribir lo que sientes en un diario personal. Poner por escrito las emociones puede ayudarte a diferenciar lo que estás experimentando de lo que has decidido compartir durante la llamada, y a comprender mejor esa distancia.
Construir espacios de autenticidad en otros lugares
Sentirte libre de ser tú mismo/a también fuera de las llamadas con casa puede ayudar mucho. Cultivar vínculos con personas de confianza, ya sean compatriotas, nuevas amistades u otras personas de tu entorno, puede ofrecerte espacios donde expresarte con mayor libertad.
Recordar que admitir una dificultad no es fracasar
Encontrarse con dificultades puede formar parte del proceso de adaptación a un país extranjero y no significa necesariamente que la decisión de irse haya sido equivocada. Reconocer esto puede ayudarte a contarte con menos miedo a ser juzgado/a, incluso por ti mismo/a.
Valorar la posibilidad de empezar a hacer terapia
Un proceso terapéutico con un psicólogo o una psicóloga puede representar un espacio donde sentirte comprendido/a y acompañado/a, sin necesidad de proteger a nadie. No hace falta esperar a que la soledad se vuelva muy pesada para pedir ayuda: puede ser una oportunidad de crecimiento para vivir la experiencia en el extranjero con más serenidad.
Habla de cómo te sientes con un psicólogo online
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Una mirada de conjunto
Encontrar un equilibrio sostenible entre uno mismo y quien escucha
Poco a poco estoy aprendiendo a decir cómo estoy de verdad
No tengo que contarlo todo, pero tampoco ocultarlo todo
Mostrar solo una parte de nosotros mismos en las videollamadas con la familia puede ser una forma comprensible de protegernos o de evitar preocupar a quienes queremos. Sin embargo, si esta forma de comunicarnos termina aumentando nuestra soledad, puede ser útil revisar qué necesitamos compartir y con quién.
El equilibrio, a menudo, no está en contarlo todo ni en ocultarlo todo, sino en encontrar poco a poco un nivel de autenticidad sostenible tanto para ti como para quien te escucha.
La soledad que sigue a las llamadas de fachada puede ser una señal valiosa: indica la necesidad de espacios relacionales en otros lugares, donde poder ser más auténtico/a y sentirte menos solo/a.
Aprender a distinguir entre proteger a quien queremos y protegernos del juicio es un paso importante, que requiere tiempo y pequeños avances.
Si sientes que este peso se está volviendo difícil de llevar, ten presente que un proceso terapéutico con un psicólogo o una psicóloga puede acompañarte a vivirlo con más ligereza.
El siguiente paso, si te sientes preparado/a
La terapia psicológica no es solo para quienes atraviesan una crisis, es un espacio de escucha para cuidar de tu bienestar mental.
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FAQ
Preguntas frecuentes
¿Por qué quienes viven en el extranjero acaban fingiendo que están bien durante las videollamadas con la familia?
Quien vive lejos puede sentir la presión implícita de demostrar que la decisión de irse fue la correcta, aun cuando la realidad cotidiana también esté marcada por el esfuerzo, la adaptación y momentos de soledad. Así se crea una brecha entre lo que sentimos de verdad y lo que contamos, una forma sutil de aislamiento justo en el momento en que buscamos conexión. El miedo a decepcionar a quien apoyó la decisión de irse puede llevar a filtrar cada relato, mostrando solo los resultados positivos de la experiencia en el extranjero, como si admitir una dificultad equivaliera a reconocer un fracaso personal en el proyecto migratorio.
¿Cuáles son las señales que indican que estamos mostrando solo una parte de nosotros mismos a la familia?
Puede pasar que respondamos que todo va genial y que nos estamos adaptando de maravilla durante la videollamada del domingo, mientras la semana ha estado marcada por momentos de desánimo y soledad. Otras señales son preparar mentalmente antes de la llamada una lista de cosas positivas que contar, casi como un guion, para evitar silencios o preguntas incómodas, o cortar rápidamente la llamada con una excusa cuando la conversación se acerca a un tema delicado. También sonreír y quitarle importancia cuando un familiar pregunta si somos felices, respondiendo con frases hechas para cerrar rápido el tema, es una situación típica en la que podemos reconocernos.
¿Por qué es tan difícil contar las propias emociones a distancia?
Compartir emociones complejas exigiría encontrar las palabras adecuadas en un tiempo limitado, mientras que es más sencillo refugiarse en respuestas tranquilizadoras y genéricas. La distancia física puede dificultar la transmisión de los matices emocionales: tendemos a comunicarnos por síntesis y la síntesis suele privilegiar lo positivo. Algunos temas, como la nostalgia o la soledad, parecen demasiado delicados para abordarlos frente a una pantalla, por lo que evitar contar un episodio de malentendido cultural o de discriminación en el trabajo se convierte en una forma de no alimentar las dudas de la familia sobre la decisión de irse.
¿Es natural sentirse culpable por haber protegido a los padres ocultando las dificultades?
Después de interpretar el papel de la persona realizada y feliz, algunas personas pueden quedarse con una sensación de mayor distancia o soledad, especialmente cuando sienten que no han podido compartir cómo están realmente. El temor a que los padres se preocupen, sin poder intervenir de forma concreta desde lejos, puede llevar a minimizar las dificultades para protegerlos: contar el esfuerzo real puede percibirse como una carga adicional para unos familiares que ya pueden preocuparse por la distancia. Mostrar solo una parte de nosotros mismos en las videollamadas con la familia es un gesto de protección comprensible, no una culpa ni una señal de deshonestidad.
¿Cómo se puede empezar a comunicarse de forma más auténtica con la propia familia?
No es necesario pasar del silencio a contarlo todo de golpe. Podrías empezar a compartir pequeñas dificultades, para acostumbrarte poco a poco, junto con tu familia, a una comunicación algo más abierta. Puede ser útil identificar, dentro de nuestra red afectiva, a un familiar o un amigo con quien sentirnos libres de decir cómo estamos de verdad, o probar a escribir lo que sentimos en un diario personal antes o después de la videollamada, para distinguir lo que sentimos realmente de lo que hemos contado. El equilibrio no está en contarlo todo ni en ocultarlo todo, sino en encontrar poco a poco un nivel de autenticidad sostenible.
¿Qué indica la soledad que sentimos después de fingir que estamos bien en videollamada?
Después de interpretar el papel de la persona realizada y feliz, la sensación que suele quedar no es de alivio, sino de mayor soledad. Esta soledad puede ser una señal valiosa: indica la necesidad de espacios relacionales en otros lugares, donde poder ser más auténticos y sentirnos menos solos, por ejemplo cultivando vínculos con compatriotas o con nuevas amistades en el país donde vivimos. Sentirse en dificultad es una parte natural y comprensible del proceso de adaptación en un país extranjero, y reconocerlo puede ayudarnos a contarnos con menos miedo a ser juzgados, incluso por nosotros mismos.
Preguntas frecuentes sobre la terapia
¿Cuántos tipos de terapia hay en Unobravo?
Con Unobravo puedes realizar terapia psicológica individual o terapia de pareja, en función de tus necesidades. Por ejemplo, la terapia individual después de una infidelidad puede ser útil para mejorar la comunicación y afrontar los retos personales que influyen en las dinámicas relacionales. Tras una infidelidad, optar por la terapia individual o de pareja depende de las necesidad de cada uno.
¿Qué es y en qué consiste la terapia individual con Unobravo?
Un proceso de terapia individual puede ofrecer un espacio seguro para explorar tus emociones y comportamientos junto a un profesional de la salud mental.
Aunque no siempre sea fácil saber cómo encontrar apoyo y empezar un proceso terapéutico, con Unobravo no tendrás que preocuparte de cómo elegir un psicólogo. Solo necesitas rellenar el cuestionario y, en la primera cita gratuita, conocer al psicólogo que te haya sido asignado entre los psicólogos y psicólogas de Unobravo.
Si resulta ser el profesional adecuado para ti, emprenderéis juntos un proceso creado a medida para ti.
¿Por qué elegir la terapia online?
Con un psicólogo online de Unobravo puedes cuidar de ti estés donde estés. Podrás usar la App o la Web App para concertar tus citas, realizar las sesiones, chatear con tu psicólogo y realizar pagos seguros.
Todo cómodamente online, usando cualquier dispositivo y conectándote donde y cuando quieras.
¿Cuánto cuesta la terapia individual?
El precio del psicólogo presencial puede variar mucho, sin contar con el tiempo y el coste que supone desplazarse a la consulta del profesional.
Con Unobravo, cada sesión tiene un precio fijo y accesible de 45 € y también puedes hablar con tu psicólogo cuando estés de viaje, de vacaciones o en una pausa del trabajo, sin dedicar tiempo y dinero a desplazamientos.
Para conectar con tu bienestar psicológico, solo necesitas un click.
¿Cuánto dura un proceso de terapia individual?
La decisión de cuánto dura un proceso terapéutico la tomaréis entre tu psicólogo y tú: cada persona es única y también lo es el viaje hacia tu bienestar psicológico.
¿Cómo puedo saber si necesito hacer terapia?
Cada proceso terapéutico es único y la motivación o la necesidad de empezar a hacer terapia depende de cada uno. Es importante recordar que ir a terapia no solo ayuda a afrontar dificultades y a tratar trastornos, también es un apoyo para quienes desean emprender un proceso de crecimiento personal y proporciona herramientas y estrategias útiles para mejorar el bienestar cotidiano.
Es importante recordar que hacer terapia es una forma de autocuidado y no un signo de debilidad, así que no es necesario esperar a estar al límite para pedir ayuda.
¿Y ahora qué?
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