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Salud mental
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El diagnóstico psicológico: una visión general

El diagnóstico psicológico: una visión general
Renata Pugliese
Renata Pugliese
Psicoterapeuta con orientación Sistémica-Relacional
Artículo revisado por nuestra redacción clínica.
Última actualización el
31.8.2026
El diagnóstico psicológico: una visión general
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  • El diagnóstico psicológico es un proceso de conocimiento y observación que se desarrolla en la relación entre el psicólogo y la persona, y constituye el primer paso de la intervención.
  • En España es competencia del psicólogo con la titulación sanitaria habilitante (Psicólogo General Sanitario o Especialista en Psicología Clínica), debidamente colegiado.
  • Se diferencia del diagnóstico psiquiátrico y del médico por sus objetivos, sus criterios de referencia y los instrumentos que emplea.
  • Existen distintos tipos (funcional, categorial, dimensional, descriptivo, inferencial y nosográfico) y modalidades (cognitiva, conductual, de personalidad, del estado de ánimo y psicosocial), que pueden integrarse entre sí.
  • Un diagnóstico preciso y precoz orienta el tratamiento, previene el agravamiento del malestar y favorece el papel activo de la persona en el proceso de cambio.

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El diagnóstico psicológico abarca un ámbito de aplicación muy amplio que, en el panorama profesional, ha sido a menudo objeto de controversias y dudas deontológicas. En este artículo explicamos cuáles son las competencias del psicólogo profesional en relación con el proceso diagnóstico.

Para aclarar la posición del psicólogo habilitado para el ejercicio profesional en España, conviene remitirse a los aspectos jurídicos que definen y regulan la profesión.

En España, la profesión de psicólogo está regulada por la Ley 44/2003, de ordenación de las profesiones sanitarias, y por la Ley 33/2011, General de Salud Pública, que crea la figura del Psicólogo General Sanitario. Su ámbito competencial abarca “la realización de investigaciones, evaluaciones e intervenciones psicológicas sobre aquellos aspectos del comportamiento de las personas que influyen en la promoción y mejora del estado general de salud”.

La Audiencia Nacional ha confirmado que los psicólogos generales sanitarios están facultados para diagnosticar, evaluar e intervenir en el ámbito privado, y que esta competencia no queda reservada en exclusiva a los psicólogos especialistas en Psicología Clínica. Así, el diagnóstico psicológico corresponde al psicólogo con la titulación habilitante, colegiado en el Colegio Oficial de Psicólogos correspondiente.

Qué es el diagnóstico psicológico

El diagnóstico psicológico forma parte de las competencias profesionales específicas del psicólogo. Aclarado esto, conviene precisar qué se entiende por diagnóstico desde el punto de vista psicológico. Se trata de una herramienta operativa que se aplica en distintos contextos profesionales: forense, médico, de la salud mental, de la psicología escolar y de la psicología del trabajo.

El diagnóstico psicológico puede definirse como un proceso de conocimiento y observación que se desarrolla dentro de una relación interpersonal entre el psicólogo y la persona. Este proceso busca identificar información y datos en distintos niveles del funcionamiento psíquico de la persona, hasta llegar, si procede, a la identificación de una psicopatología. Para ello, se utiliza una terminología compartida por la comunidad científica (APA).

El proceso diagnóstico se lleva a cabo mediante la observación de la persona, la entrevista y, en su caso, la administración de test. A partir de estas premisas, el diagnóstico psicológico puede considerarse el primero de los actos psicológicos de un proceso de intervención y, en sí mismo, una intervención psicológica.

Diagnóstico psicológico, psiquiátrico y médico: diferencias

Realizar un diagnóstico psicológico significa recoger información sobre los aspectos psicológicos de una persona utilizando una nomenclatura diagnóstica reconocida por la comunidad científica.

El DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), impulsado por la American Psychiatric Association, es uno de los principales sistemas de clasificación empleados en el ámbito clínico y psiquiátrico; en psicología, la referencia puede variar según el modelo teórico y el contexto. Ahora bien, conviene subrayar que los principales sistemas de clasificación de los trastornos mentales, como la CIE, el DSM y el RDoC, presentan enfoques diferentes del diagnóstico psicológico, debido a sus distintas historias, finalidades y destinatarios (Clark et al., 2017).

En su última edición, el DSM-5-TR ofrece un sistema de clasificación que busca ordenar los trastornos mentales a partir de la descripción de los síntomas —es decir, las expresiones que la persona refiere y experimenta respecto a su malestar— y del curso del trastorno. Estos sistemas abordan además cuatro cuestiones clave del diagnóstico psicológico:

  • la etiología, que incluye la multiplicidad de causas;
  • la distinción entre categorías discretas y dimensiones;
  • la definición de los umbrales entre trastorno y no trastorno;
  • la comorbilidad, es decir, la presencia de varios diagnósticos en una misma persona (Clark et al., 2017).

El modelo adoptado en las ediciones más recientes sigue una lógica de tipo dimensional, según la cual los trastornos mentales se distinguen dentro de un amplio espectro de dimensiones: psíquicas, físicas y psicosociales.

Estos sistemas de clasificación no atañen en exclusiva a la psicología, ya que el diagnóstico nosográfico pertenece sobre todo al ámbito médico y psiquiátrico. Por eso resulta útil distinguir el diagnóstico psicológico de estos otros dos ámbitos.

El diagnóstico psicológico se orienta a describir el funcionamiento psicológico (normal o patológico) de una persona. Se realiza con instrumentos específicos de la profesión, que responden a los modelos teóricos adquiridos durante la formación profesional y pueden variar entre los distintos enfoques de la psicología y la psicoterapia.

El diagnóstico psiquiátrico, en cambio, busca identificar un trastorno mental según criterios médicos y nosográficos, con una posible prescripción farmacológica y su posterior encuadre nosológico. Los instrumentos utilizados son de competencia exclusivamente médica e incluyen la observación y la entrevista clínica; los test psicológicos estandarizados, por su parte, son competencia del psicólogo.

En este caso, a diferencia del diagnóstico psicológico, los criterios de referencia son de carácter estadístico y nosográfico, y no dependen de la aplicación teórica de la profesión. De hecho, la introducción de criterios diagnósticos operacionalizados en el DSM-III mejoró la fiabilidad entre evaluadores en el diagnóstico de los trastornos mentales (Hyman, 2010).

El diagnóstico médico, por último, se diferencia de los anteriores porque se dirige al reconocimiento de un estado morboso físico o fisiológico que puede afectar a una persona, dentro de una explicación patológica (con posible correlación psiquiátrica o neurológica).

Se realiza a través de la anamnesis psicológica y psicosocial, la exploración física y el uso de pruebas diagnósticas que, como en el diagnóstico psiquiátrico, tienen referencias nosográficas y etiológicas.

Áreas de estudio del diagnóstico psicológico

A la luz de lo anterior, el diagnóstico psicológico puede definirse como un proceso descriptivo y sistemático de los procesos mentales. Debe responder tanto a requisitos específicos de la persona (ideográficos) como a criterios generalizables (nomotéticos) respecto a categorías de funcionamiento psicológico.

Las áreas que se exploran durante un proceso diagnóstico son:

  • el funcionamiento cognitivo (atención, memoria, resolución de problemas, planificación y control de la conducta);
  • el funcionamiento emocional;
  • el funcionamiento relacional;
  • los aspectos sintomatológicos que presenta la persona (de naturaleza psicofísica).

El cuadro diagnóstico, por tanto, observa en distintos niveles el funcionamiento de la persona, desde los aspectos puramente cognitivos hasta los psicosociales, e incluye también un mapa de la personalidad.

Dado el amplio espectro de aplicación de la psicología, el diagnóstico psicológico es una herramienta de la que el profesional puede servirse no solo en el ámbito clínico y psicopatológico.

En el ámbito clínico, el diagnóstico es la herramienta de elección a partir de la cual arranca la propia intervención clínica. Realizar un diagnóstico clínico no consiste solo en recoger información sobre la historia de la persona, sino que permite sentar las bases del proceso relacional psicológico o psicoterapéutico, plantear y diseñar una posible intervención y trabajar en la prevención del malestar psicológico.

El diagnóstico puede formar parte de un proceso de evaluación (o assessment) que suele abarcar entre cuatro y cinco sesiones, dirigidas a identificar y definir el malestar que refiere la persona, así como la estructura de personalidad subyacente. Esta evaluación incluye también una fase de anamnesis (que tiene en cuenta tanto el curso del malestar como la narración biográfica de la persona), además de la administración de test psicológicos estandarizados.

Tipos de diagnóstico en psicología

¿Qué diagnóstico puede hacer el psicólogo?

Conforme a la normativa que regula la profesión sanitaria en España (Ley 44/2003 y Ley 33/2011), corresponde al psicólogo con la titulación habilitante realizar el diagnóstico psicológico. La Audiencia Nacional ha señalado que los psicólogos generales sanitarios están facultados para diagnosticar, evaluar e intervenir, sin que esta competencia quede reservada en exclusiva a los psicólogos especialistas en Psicología Clínica.

El diagnóstico psicológico, en función del nivel de observación y de análisis que aplica sobre el cuadro de consulta, puede clasificarse en distintos tipos. Veámoslos en detalle.

  • El diagnóstico funcional describe de manera analítica el deterioro funcional y el estado psicofísico de la persona con discapacidad, y detalla capacidades, barreras y factores contextuales según el modelo CIF (OMS).
  • El diagnóstico categorial se utiliza sobre todo en el ámbito médico y psiquiátrico, ya que permite encuadrar una condición clínica dentro de una clasificación nosológica. Aunque resulta reductor respecto a la singularidad de la persona, tiene la ventaja de remitir a constructos específicos que facilitan el intercambio entre profesionales.
  • El diagnóstico dimensional se contrapone al categorial, ya que permite al clínico elaborar un cuadro diagnóstico más complejo, que tiene en cuenta un espectro más amplio de variables. Se emplea a menudo para describir rasgos de personalidad y la estructura de la personalidad de la persona.
  • El diagnóstico descriptivo se orienta a identificar un cuadro clínico y psicopatológico a partir de la sintomatología manifiesta de la persona. En este enfoque, la sintomatología manifiesta se integra siempre con datos anamnésicos, contextuales y de funcionamiento general, junto con otros elementos subjetivos y contextuales.
  • El diagnóstico inferencial se diferencia del descriptivo porque se dirige a identificar (a hacer inferencias sobre) los procesos de funcionamiento psicológico que son específicos de una persona determinada y que están en la base de su individualidad.
  • El diagnóstico nosográfico, por último, al igual que el categorial, procede del modelo médico diagnóstico y busca describir una situación clínica a partir de signos y síntomas, y la clasifica según los criterios del sistema nosográfico.

Las principales tipologías de diagnóstico psicológico: instrumentos y finalidades

El diagnóstico psicológico puede adoptar formas distintas según el objetivo de la evaluación y las áreas de funcionamiento que se quieran explorar. Cada tipo de diagnóstico se sirve de instrumentos específicos y responde a finalidades diferentes, lo que permite al psicólogo construir un cuadro lo más preciso y personalizado posible.

  • Diagnóstico cognitivo: se centra en las funciones cognitivas, como la memoria, la atención, el lenguaje y la capacidad de resolución de problemas. Suele utilizarse para detectar posibles déficits cognitivos o para hacer seguimiento de la evolución de condiciones neurológicas. Son instrumentos habituales los test neuropsicológicos, como la WAIS-IV o la batería de Lezak (Lezak et al., 2012).
  • Diagnóstico conductual: busca identificar las conductas problemáticas, sus causas y las condiciones que las mantienen. Se basa en la observación directa, el análisis funcional y las entrevistas estructuradas. Resulta especialmente útil en los trastornos de conducta y en los contextos educativos.
  • Diagnóstico de la personalidad: estudia los rasgos estables y las formas de relación de la persona. Utiliza instrumentos como el MMPI-2 o el PAI, que permiten evaluar aspectos profundos de la personalidad e identificar posibles patrones disfuncionales (Widiger y Samuel, 2005).
  • Diagnóstico del estado de ánimo: se centra en la evaluación de síntomas ligados a los trastornos del estado de ánimo, como la depresión o el trastorno bipolar. Entre los instrumentos más usados figuran escalas de autoevaluación como el Inventario de Depresión de Beck (BDI) y la Escala de Hamilton para la Depresión.
  • Diagnóstico psicosocial: tiene en cuenta el contexto vital de la persona, los recursos sociales, familiares y laborales, y el modo en que estos factores influyen en el bienestar psicológico. Se sirve de entrevistas en profundidad y de instrumentos para evaluar el funcionamiento social.

Estos tipos de diagnóstico pueden integrarse entre sí para ofrecer una visión completa de la persona y facilitar la elección de las intervenciones más adecuadas y personalizadas.

Cómo hacer un diagnóstico psicológico: métodos, modelos e instrumentos

Como ya hemos adelantado, el diagnóstico psicológico se realiza como un proceso que se desarrolla mediante la observación de la persona, la entrevista clínica y, en su caso, la administración de test psicodiagnósticos (según la orientación del profesional).

En esta fase diagnóstica, el psicólogo puede utilizar una serie de instrumentos como:

  • autoinformes (self-report);
  • entrevistas semiestructuradas, estructuradas o no estructuradas;
  • cuestionarios;
  • baterías de test que exploran áreas más o menos específicas del funcionamiento psíquico.

Estos instrumentos se distinguen según su área de aplicación: neurológicos, del desarrollo, de personalidad y proyectivos.

Conviene recordar que el profesional, para realizar el diagnóstico psicológico, elige los instrumentos y las modalidades más adecuados a su modelo teórico de referencia. Entre los principales modelos de aproximación a la psicología y la psicoterapia se encuentran:

  • psicoanalítico;
  • psicodinámico;
  • sistémico-relacional;
  • gestáltico;
  • cognitivo-conductual.

Cada uno se diferencia por los principios teóricos de referencia que delinean un método específico de observación y de explicación de la realidad de la persona.

A pesar de las diferencias entre los distintos modelos, puede señalarse una línea general que los une a la hora de realizar una evaluación adecuada. De hecho, pueden definirse unas principales áreas de funcionamiento que deben explorarse durante el proceso diagnóstico:

  • habilidades cognitivas;
  • motricidad y percepción;
  • comunicación y lenguaje;
  • afectividad y estado de ánimo;
  • conducta y regulación emocional;
  • imagen de sí mismo;
  • autonomía personal y social;
  • habilidades interpersonales y sociales.

Un ejemplo de diagnóstico psicológico

Acude a consulta un hombre de 56 años, por iniciativa de su mujer. Tiene dos hijos casi adolescentes y, desde hace unos dos años, está en situación de desempleo, tras haber trabajado cerca de 25 años en una empresa que quebró a raíz de la pandemia de la COVID-19.

Cuenta que desde hace un tiempo tiene dificultades para dormir y precisa que ha acudido a la consulta solo por complacer a su mujer. Siente que es la causa de muchos problemas conyugales y familiares.

Por ejemplo, desde hace años no mantiene relaciones sexuales con su mujer. Se define como “el culpable de todo… un fracaso”, pero no ve salida y no encuentra fuerzas para seguir adelante ni para buscar otro trabajo.

El estado de ánimo se muestra bajo y negativo, se mueve con lentitud y su aspecto está descuidado. Cuenta además que, a causa de la COVID-19, perdió también a su padre, por quien sentía una enorme estima. A partir de los datos que emergen, se plantea un trabajo terapéutico centrado en el duelo y la pérdida.

La persona parece vivir una condición de estado de ánimo depresivo, corroborada por el retraimiento sociorrelacional, los trastornos del sueño y los pensamientos negativos y de culpa. No obstante, es importante contextualizar el caso y considerar la relevancia de algunos factores, como la COVID-19 y la pérdida del padre, en relación con la sintomatología presentada.

Por último, es fundamental tener en cuenta la motivación de la persona para afrontar un proceso terapéutico.

Diagnóstico diferencial y comorbilidad: la complejidad de los casos reales

En el proceso de diagnóstico psicológico, uno de los aspectos más delicados es el diagnóstico diferencial, es decir, la capacidad de distinguir entre condiciones que presentan síntomas similares pero que tienen orígenes o implicaciones distintas. Este paso es fundamental para evitar errores de valoración y para orientar a la persona hacia el proceso terapéutico más adecuado.

Por ejemplo, síntomas como la ansiedad o la dificultad para concentrarse pueden aparecer tanto en los trastornos de ansiedad como en los trastornos del estado de ánimo o en algunas condiciones neurológicas. El psicólogo, mediante un análisis en profundidad y el uso de instrumentos específicos, evalúa la presencia de síntomas clave, su duración y el contexto en que se manifiestan, para llegar a un diagnóstico lo más preciso posible.

Otro elemento importante es la comorbilidad, es decir, la presencia simultánea de varios trastornos psicológicos en una misma persona. Según una revisión publicada en Psychological Assessment (Bornstein, 2017), la comorbilidad es muy frecuente en los trastornos psicológicos, con porcentajes elevados, sobre todo en los trastornos del estado de ánimo, de ansiedad y de personalidad. Reconocer la comorbilidad permite planificar intervenciones integradas y evitar que un trastorno se pase por alto en favor de otro.

Afrontar la complejidad de los casos reales exige, por tanto, una valoración atenta, flexible y actualizada, que tenga en cuenta las múltiples facetas del funcionamiento psicológico. Además, nuevas perspectivas procedentes de la psicología, la neurociencia y la genética sugieren estrategias alternativas para mejorar la validez de los diagnósticos psicológicos (Hyman, 2010).

El impacto del diagnóstico psicológico: datos y beneficios del diagnóstico precoz

El diagnóstico psicológico no es solo un acto formal, sino que representa un paso crucial para el bienestar de la persona. Reconocer a tiempo un malestar psicológico puede marcar la diferencia en el proceso de tratamiento y en la calidad de vida.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2022), alrededor de 1 de cada 8 personas en el mundo convive con un trastorno mental, pero menos de la mitad recibe un diagnóstico a tiempo y un tratamiento adecuado. El diagnóstico precoz suele asociarse a una mayor probabilidad de remisión de los síntomas y a una reducción del riesgo de cronificación.

Además, el diagnóstico psicológico permite:

  • Orientar el tratamiento: al identificar las áreas de mayor dificultad, el psicólogo puede proponer intervenciones específicas y personalizadas.
  • Prevenir el agravamiento del malestar: intervenir en las fases iniciales reduce el riesgo de que los síntomas se consoliden o se extiendan a otros ámbitos de la vida.
  • Favorecer el empoderamiento de la persona: comprender la naturaleza del propio malestar ayuda a desarrollar estrategias de coping más eficaces y a sentirse parte activa del proceso de cambio.

Estos datos subrayan la importancia de un diagnóstico preciso y a tiempo, no solo para la persona, sino también para la sociedad en su conjunto.

Del diagnóstico a la intervención: cómo la evaluación orienta el proceso terapéutico

El diagnóstico psicológico no se agota en el simple etiquetado de un trastorno, sino que representa el punto de partida para construir un proceso de tratamiento personalizado. Una evaluación precisa permite identificar los recursos, las dificultades y las prioridades de intervención de cada persona.

Por ejemplo, ante un trastorno de ansiedad, el diagnóstico puede evidenciar si el malestar está ligado a situaciones concretas (como en el caso de la fobia social) o si se manifiesta de forma más generalizada. Esto orienta la elección de las estrategias terapéuticas, que pueden incluir técnicas de exposición gradual, entrenamiento en habilidades sociales o intervenciones de reestructuración cognitiva.

Además, el diagnóstico ayuda a establecer objetivos realistas y compartidos con la persona, lo que favorece la motivación y la adherencia al tratamiento. La colaboración entre psicólogo y paciente, basada en una comprensión clara del cuadro diagnóstico, es un elemento clave para el éxito de la intervención.

Por último, el diagnóstico psicológico se revisa y actualiza de manera periódica durante el proceso terapéutico, para hacer seguimiento de los avances y adaptar las estrategias a las nuevas necesidades que puedan surgir.

Toma las riendas de tu bienestar psicológico

El diagnóstico psicológico puede ser el primer paso para comprenderte mejor y encontrar el camino hacia el cambio y el bienestar. Si sientes que algo no va bien, si quieres aclarar tus emociones o afrontar un malestar que te pesa, contar con el acompañamiento de un psicólogo puede marcar la diferencia.

En Unobravo puedes encontrar profesionales cualificados dispuestos a escucharte, a valorar contigo la situación y a construir un proceso a medida de tus necesidades. Puedes encontrar un psicólogo o una psicóloga online que se adapte a tus necesidades y empezar a comprender mejor lo que te ocurre.


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FAQ

El diagnóstico psicológico es competencia del psicólogo con la titulación sanitaria habilitante (Psicólogo General Sanitario o Psicólogo Especialista en Psicología Clínica), colegiado en el Colegio Oficial de Psicólogos correspondiente.
Por diagnóstico psicológico se entiende un proceso de conocimiento y observación que se desarrolla en la relación entre el psicólogo y la persona, orientado a identificar datos sobre el funcionamiento psíquico de esta.
Para el diagnóstico, el psicólogo utiliza la observación, la entrevista y, si es necesario, la administración de test psicológicos.
La diferencia está en que el diagnóstico psicológico se ocupa de los aspectos psicológicos y lo realiza el psicólogo, mientras que el psiquiátrico es competencia del médico psiquiatra.
Sí, el diagnóstico psicológico puede considerarse el primer acto de un proceso de intervención y, en sí mismo, una intervención psicológica.
El diagnóstico psicológico se aplica en distintos contextos, como el forense, el médico, el de la salud mental, el escolar y el laboral.
¿Tienes más preguntas?
Hablar con un profesional podría ayudarte a resolver tus dudas.
  • American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5.ª ed., texto rev.). https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425787
  • Bornstein, R. F. (2017). Comorbidity and diagnostic issues in psychopathology: Implications for clinical practice. Psychological Assessment, 29(1), 1–9. https://doi.org/10.1037/pas0000367
  • Clark, L. A., Cuthbert, B., Lewis-Fernández, R., Narrow, W. E., & Reed, G. M. (2017). Three approaches to understanding and classifying mental disorder: ICD-11, DSM-5, and the National Institute of Mental Health’s Research Domain Criteria (RDoC). Psychological Science in the Public Interest, 18(2), 72–145. https://doi.org/10.1177/1529100617727266
  • Hyman, S. E. (2010). The diagnosis of mental disorders: The problem of reification. Annual Review of Clinical Psychology, 6, 155–179. https://doi.org/10.1146/annurev.clinpsy.3.022806.091532
  • Jefatura del Estado. (2003). Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias. Boletín Oficial del Estado, núm. 280. https://www.boe.es/eli/es/l/2003/11/21/44
  • Jefatura del Estado. (2011). Ley 33/2011, de 4 de octubre, General de Salud Pública. Boletín Oficial del Estado, núm. 240. https://www.boe.es/eli/es/l/2011/10/04/33
  • Lezak, M. D., Howieson, D. B., Bigler, E. D., & Tranel, D. (2012). Neuropsychological assessment (5.ª ed.). Oxford University Press.
  • Widiger, T. A., & Samuel, D. B. (2005). Diagnostic models of personality disorders: Toward a new classification system. Journal of Personality Disorders, 19(2), 110–135. https://doi.org/10.1521/pedi.19.2.110.62628
  • World Health Organization. (2022). World mental health report: Transforming mental health for all. https://www.who.int/publications/i/item/9789240049338

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