La enuresis es el término médico que se usa para lo que conocemos como una pérdida involuntaria de orina, una condición bastante común durante la infancia. Si a tu hijo o hija se le sigue escapando el pis y quieres informarte más al respecto, sigue leyendo.
En este artículo, hablamos de la enuresis infantil desde el punto de vista de la psicología, los diferentes tipos de enuresis y cómo se puede afrontar.
La enuresis infantil en psicología
¿Qué dice la psicología de la enuresis infantil? Veamos los criterios para el diagnóstico según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5):
- Emisión repetida de orina en la cama y en la vestimenta.
- Frecuencia de dos veces por semana durante al menos tres meses consecutivos.
- Se da en niños de al menos 5 años de edad.
- Es un comportamiento que no se debe en exclusiva al efecto fisiológico directo de una sustancia o a condiciones médicas generales.
Prevalencia y datos epidemiológicos de la enuresis infantil
La enuresis infantil es una situación frecuente durante la infancia, aunque su presencia suele disminuir a medida que las niñas y los niños crecen. Según la Sociedad Española de Pediatría, cerca del 15 % de los niños y niñas de 5 años experimentan enuresis nocturna; un porcentaje que baja al 5 % a los 10 años y al 1-2 % en la adolescencia (Sociedad Española de Pediatría, 2022).
Además, estudios recientes han reportado que la prevalencia de enuresis en niños de 7 años es del 10,6 %, siendo mayor en niños (11,7 %) que en niñas (9,3 %) (Mota et al., 2015). La enuresis suele presentarse con mayor frecuencia en niños que en niñas, sobre todo en la modalidad nocturna.
Estos datos muestran que la enuresis es una condición común y que, en la mayoría de los casos, tiende a resolverse de manera natural a medida que la persona crece.
Diagnóstico clínico y evaluación de la enuresis infantil
El diagnóstico de la enuresis infantil implica una evaluación cuidadosa para descartar causas físicas y comprender el contexto psicológico y familiar de la niña o el niño. El proceso suele incluir una historia clínica detallada, en la que se recoge información sobre la frecuencia, el momento y las circunstancias de los episodios de enuresis, así como antecedentes familiares y posibles factores que puedan influir.
Es relevante considerar que el número de síntomas urinarios y la cantidad de niños en el hogar se han asociado directamente con la presencia de enuresis, mientras que el nivel educativo materno se relaciona de forma inversa, lo que resalta la importancia de explorar el entorno familiar y los factores socioeducativos durante la evaluación (Mota et al., 2015).
La exploración física permite descartar cambios anatómicos o neurológicos que puedan estar relacionados con la incontinencia. En algunas situaciones, el pediatra puede solicitar pruebas complementarias, como análisis de orina o ecografías, para descartar infecciones urinarias u otras condiciones médicas.
Asimismo, la entrevista psicológica resulta esencial para identificar factores emocionales, como el estrés, la ansiedad o cambios recientes en la vida de la niña o el niño. La colaboración entre pediatras, urólogos y psicólogos resulta fundamental para lograr un diagnóstico preciso y un abordaje integral.
Pronóstico y evolución natural de la enuresis infantil
La evolución de la enuresis infantil suele ser positiva en la mayoría de las situaciones. Algunos factores que pueden influir en cómo progresa la enuresis son:
- Edad de inicio: cuando la enuresis aparece a una edad más tardía, puede haber una mayor probabilidad de que se mantenga durante más tiempo.
- Historia familiar: si existen antecedentes familiares, es posible que la duración de la enuresis sea mayor.
- Factores emocionales: situaciones como el estrés o cambios importantes en la vida del niño pueden dificultar que la enuresis desaparezca.
En la mayoría de los casos, la enuresis suele resolverse antes de la adolescencia. Sin embargo, investigaciones recientes han evidenciado que la enuresis persistente, definida como la combinación de enuresis nocturna y diurna hasta los 9 años, se asocia de manera significativa con síntomas urinarios y intestinales en la adolescencia, incluyendo un riesgo 23,5 veces mayor de presentar enuresis a los 14 años en comparación con el desarrollo normativo (Heron et al., 2017).
De modo que es fundamental ofrecer apoyo y, si es necesario, un tratamiento adecuado a quienes continúan experimentando síntomas en la edad adulta.
Enuresis infantil nocturna y diurna
En lo que respecta a los tipos de enuresis, podemos distinguir en primer lugar entre la enuresis nocturna y la enuresis diurna. Por un lado, la enuresis nocturna se caracteriza por una pérdida involuntaria e intermitente de orina durante el sueño, en niños mayores de cinco años que no presentan otros trastornos físicos que justifiquen la micción involuntaria.
Este trastorno tiene una base genética, ya que se ha detectado familiaridad en casi el 80 % de los casos, y es más frecuente en el sexo masculino. Además, la causa de la enuresis nocturna es heterogénea y puede involucrar la producción excesiva de orina durante la noche, hiperactividad vesical nocturna y/o la incapacidad para despertarse ante la sensación de vejiga llena (Butler, 2004).
Se ha descubierto que el trastorno está asociado a estreñimiento y encopresis, problemas cognitivos, trastornos de la atención, así como a trastornos psicológicos y del comportamiento.
Por otro lado, la enuresis diurna, es decir, las pérdidas de orina que se producen durante el día, son más frecuentes en niñas y resulta poco común después de los nueve años de edad.
Enuresis infantil primaria y secundaria
Asimismo, dependiendo de los periodos de tiempo, la enuresis puede ser primaria o secundaria. Si el niño sufre incontinencia durante al menos seis meses, se trata de enuresis primaria. En cambio, hablamos de enuresis secundaria si el niño ha mostrado periodos de continencia de al menos seis meses y luego presenta una recaída.
¿Cuáles son las causas de la enuresis secundaria?
La enuresis secundaria puede tener tanto causas fisiológicas-médicas como psicológicas. Muchos estudios destacan que los niños que padecen enuresis secundaria tienen más problemas psicológicos debido a acontecimientos estresantes, como el nacimiento de un hermanito o la implicación en accidentes de tráfico.

¿Cuándo retirar el pañal?
A menudo, el origen de la enuresis se encuentra en la educación temprana de los esfínteres. La frustración en los niños y los problemas psicológicos que acompañan a este trastorno pueden ser importantes, sobre todo si las personas adultas tratan al niño o niña con regañinas y culpabilización.
El niño al que se le da el control de esfínteres demasiado pronto con respecto a sus facultades, en un período de desarrollo posterior puede llegar a utilizar la enuresis como una forma de comunicación de su malestar con los padres. Además, se ha observado que existe una asociación entre la enuresis y retrasos en hitos del desarrollo en la primera infancia (Touchette et al., 2005), lo que sugiere la importancia de respetar los tiempos individuales de maduración durante este proceso.
La educación en el control de la micción requiere mucha atención y cuidado. Es importante que el niño esté preparado desde el punto de vista cognitivo y, sobre todo, lingüístico, porque debe ser capaz de lo siguiente:
- Retener la orina.
- Comunicar la necesidad a los padres.
Consejos para el momento de quitar el pañal
Es importante que en el hogar se den unas buenas condiciones para que el niño acepte este cambio de buen grado. El niño o niña:
- Debe participar del proceso, por ejemplo, puede elegir si utiliza el asiento del váter o el orinal, puede elegir el color o el estampado que prefiera.
- Debe percibir la situación como una actividad compartida, por lo que es una buena idea que también elija por sí mismo/a la ropa interior que necesitará.
- Al principio, se le debe acompañar al baño con cierta regularidad, así como permitir que se quede un poco más de lo necesario.
Otros factores a tener en cuenta a la hora de retirar el pañal:
- No llevar a cabo el proceso durante otros periodos de cambio estresante para el niño, como un cambio de residencia, la llegada de una hermanita o hermanito, o el abandono del chupete.
- No desanimar al niño en caso de incidentes.
- Aprovechar cada éxito para felicitar al niño.
- Todas las personas implicadas en el cuidado del niño o niña deben cooperar de la misma forma.

Tratamiento de la enuresis infantil
El tratamiento de la enuresis infantil se adapta a las necesidades de cada niño y su familia, combinando intervenciones conductuales, educativas y, en algunos casos, farmacológicas. La colaboración entre pediatras, urólogos y psicólogos permite abordar de manera integral los aspectos médicos y emocionales relacionados con la enuresis, favoreciendo el bienestar del niño.
En lo que respecta al abordaje psicológico, se suele recomendar la terapia cognitivo-conductual, implicando activamente tanto a los padres como al niño. De hecho, es necesario que cada uno asuma un papel específico para ayudar a resolver el problema: esto determinará si el tratamiento tiene éxito o no.
Observación
La observación es una parte fundamental de la intervención. Se entregarán fichas a los padres para que al menos durante 2 semanas:
- Tomen nota de los incidentes nocturnos de su hijo.
- Identifiquen el momento crítico en que se producen las pérdidas de orina (porque a menudo se convierten en hábitos inconscientes).
Todo ello sin despertar nunca al niño.
Es fundamental acompañar el tratamiento con paciencia y comprensión, evitando castigos o actitudes negativas que puedan aumentar la ansiedad en el niño.
Psicoeducación y enuresis infantil
La fase psicoeducativa permite a los padres y al niño:
- Conocer mejor el trastorno.
- Saber qué ha mantenido el problema a lo largo del tiempo.
- Qué hay que cambiar, tanto durante el día (como las prácticas de higiene al ir al baño) como por la noche (como quitar el pañal o despertarse para ir al baño).
Asimismo, es importante prestar atención a las prisas por cambiar. A menudo, las expectativas de los adultos crean una gran presión en el niño y se corre el riesgo de reforzar un estado de tensión que no ayuda a superar el problema.
Recomendaciones prácticas para acompañar el manejo diario de la enuresis infantil
El manejo diario de la enuresis infantil puede apoyarse en algunas estrategias sencillas que ayudan a reducir la frecuencia de los episodios y a fortalecer la autoestima de la niña o el niño:
- Establecer rutinas miccionales: animar a la niña o el niño a ir al baño a intervalos regulares durante el día y antes de acostarse.
- Limitar la ingesta de líquidos por la noche: sin restringir en exceso, resulta útil evitar bebidas en las horas previas al sueño.
- Refuerzo positivo: reconocer y felicitar las noches secas, evitando castigos o reproches en caso de accidentes.
- Uso de protectores de colchón: facilita la limpieza y puede reducir la ansiedad relacionada con los episodios nocturnos.
- Implicar a toda la familia: la comprensión y el apoyo de las personas adultas son fundamentales para que la niña o el niño no se sienta avergonzado o culpable.
Estas recomendaciones, junto con el acompañamiento profesional si se considera necesario, ayudan a crear un entorno seguro y de confianza para la niña o el niño, favoreciendo el proceso de superación de la enuresis.
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