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¿Ninfomanía? No, hipersexualidad femenina

¿Ninfomanía? No, hipersexualidad femenina
Redacción Unobravo
Artículo revisado por nuestra redacción clínica.
Última actualización el
26.1.2026
¿Ninfomanía? No, hipersexualidad femenina
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Parece que la sexualidad femenina ha dejado de ser tabú y que el hecho de que las mujeres disfruten de las relaciones sexuales ya no es cosa de busconas, pendonas, casquivanas y una amplia variedad de palabras que a lo largo de la historia se han usado para señalar a aquellas mujeres que se sentían (o lo parecieran a los ojos de una sociedad patriarcal) libres en el aspecto sexual.

Del mismo modo, a la hora de cuantificar la apetencia sexual no se ha tratado de la misma forma a unos y a otras:

Ellos: adictos al sexo.

Ellas: ninfómanas.

Seguro que has oído hablar de la voracidad sexual de Cleopatra o de Catalina “la Grande”, que para el imaginario colectivo son algunas de las archiconocidas ninfómanas de la historia. Las habilidades gestoras y diplomáticas de estas mujeres, además de otras facetas interesantes de sus obras y vidas, han quedado relegadas a un segundo plano.

Sin embargo, en sus homólogos masculinos, se habla de “donjuanismo” (como idea de “seductor”, palabra más amable que ninfómana) de Carlos II de Inglaterra o de Felipe V de España, y además, se hace desde un punto de vista puramente anecdótico.

En este artículo, abordamos qué es la hipersexualidad femenina, la interpretación que se ha hecho del término “ninfomanía”, cuáles son los síntomas y las causas de la hipersexualidad femenina, y cómo se puede afrontar.

Ninfomanía: significado y definición

“¿Qué es ser ninfómana?”

Según la RAE, el término ninfomanía significa: “Apetencia sexual insaciable en la mujer”. Partiendo de esta definición, un “ninfómano” debiera ser el término correspondiente para el género masculino, pero esta acepción no se encuentra en el diccionario. Entonces, ¿solo hay mujeres adictas al sexo? No, la "ninfomanía en hombres" existe, pero se denomina satiriasis.

El significado de ninfómana y el origen del término lo encontramos en la mitología griega. Las ninfas eran jóvenes divinidades femeninas que vivían en la naturaleza y con su belleza y cantos atraían a los campesinos con intención de seducirlos, pudiendo arrastrarlos hasta la locura. Mientras, el término satiriasis encuentra su origen en la criatura mitológica del sátiro, mitad humana y mitad animal, que suele ser representado con priapismo y se le asocia a lo pícaro, al desenfado y la alegría.

En realidad, estaría bien empezar a revisar la definición de ninfomanía y otros términos obsoletos y que los diccionarios aclararan el uso antiguo de los mismos. Cuando se habla de adicción al sexo, es importante hablar de hipersexualidad para ambos sexos —un término sin connotaciones negativas  —, ya que tanto las causas como los síntomas y el tratamiento de la hipersexualidad son iguales en hombres y mujeres.

En resumen, es importante subrayar que no hay ninguna diferencia entre la hipersexualidad y la ninfomanía.

De la ninfomanía a la hipersexualidad

Históricamente, aunque se han atravesado diferentes etapas y también depende de cada cultura, ha habido grandes periodos en los que el deseo femenino se ha asociado con las clases bajas y la sexualidad femenina ha sido silenciada, enmarcada por el pudor, encerrada en la vergüenza y el desconocimiento, y reducida únicamente a la función reproductora.

Dicho contexto social contribuyó durante mucho tiempo a que la palabra ninfomanía se usara para definir despectivamente a las mujeres con deseo sexual y una sexualidad más activa de lo que el decoro de cada época permitía.

Asimismo, a lo largo de la historia, a las mujeres se les han diagnosticado dolencias y supuestas enfermedades como la histeria (ya descartada de los manuales, pero no de los prejuicios). Probablemente, la edad de oro para todos estos diagnósticos erróneos de histeria y ninfomanía fuera el siglo XIX, cuando la ninfomanía femenina era considerada un trastorno grave y se trataba mediante operaciones como la clitoridectomía (Studd, 2007).

Sin embargo, es importante señalar que la ninfomanía femenina surgió en el siglo XVII como una nueva categoría clínica, basada en la creencia de que existía un impulso sexual femenino anormalmente alto (Berrios & Rivière, 2006).

Afortunadamente, en el presente, el concepto “ninfómana” desde el punto de vista médico y psicológico no es aceptable para la distinción en la actividad sexual de hombres y mujeres. Este término ha sido sustituido, como mencionamos anteriormente, por el de “hipersexualidad”.

ninfomania causas
Foto de Pixabay

¿Qué es la hipersexualidad femenina?

Como ya hemos visto, la ninfomanía es un concepto relacionado con la adicción al sexo que ha quedado obsoleto y ha sido reemplazado por el término más neutro de hipersexualidad femenina.

Este término se utiliza para hacer referencia a mujeres que experimentan un deseo sexual muy intenso e incontrolable, asociado a la compulsividad. En otras palabras, la hipersexualidad implica no tener la capacidad de elegir si continuar o detener el comportamiento que experimenta la persona, lo cual afecta negativamente a su calidad de vida.

Quienes sufren de adicción al sexo o hipersexualidad utilizan el sexo como medio para aliviar emociones desagradables y estrés, y con el tiempo su comportamiento puede dar lugar a sentimientos de:

  • culpa,
  • vergüenza,
  • inadecuación,
  • tristeza,
  • ansiedad.

“¿La ninfomanía es una enfermedad?”

En la actualidad, el término "ninfomanía" ha sido reemplazado en el ámbito clínico por trastorno hipersexual o hipersexualidad. Aunque el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5-TR) no reconoce la hipersexualidad como un diagnóstico independiente, la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) de la Organización Mundial de la Salud incluye el trastorno de comportamiento sexual compulsivo.

No hay acuerdo entre los expertos en que exista una adicción al sexo, pero si sobre la presencia de comportamientos sexuales obsesivos, compulsivos o ambos. Hay quienes sugieren que esto podría relacionarse con un trastorno de conducta o que la adicción al sexo podría ser interpretada como un trastorno del estado de ánimo secundario o con algunos tipos de depresión.

Criterios diagnósticos actuales de la hipersexualidad según el CIE-11

Para considerar que una persona presenta hipersexualidad, suelen observarse los siguientes criterios:

  • Dificultad persistente para controlar los impulsos sexuales: la persona puede experimentar dificultades frecuentes para limitar o detener pensamientos, fantasías o conductas sexuales, incluso cuando intenta hacerlo.
  • Comportamiento sexual repetitivo que se convierte en el centro de la vida: la sexualidad llega a ocupar un lugar prioritario, desplazando otras áreas importantes como el trabajo, las relaciones sociales o el autocuidado.
  • Persistencia a pesar de consecuencias negativas: la persona mantiene estas conductas sexuales aunque perciba dificultades en su vida personal, profesional o en su salud.
  • Malestar significativo: el comportamiento puede generar sentimientos de angustia, culpa o vergüenza, y no se explica mejor por otros trastornos mentales o por el consumo de sustancias.
  • Duración aproximada: mayor o igual a 6 meses.

Estos criterios ayudan a diferenciar entre una sexualidad activa y una que puede resultar problemática, donde la pérdida de control y el impacto negativo en la vida cotidiana suelen ser elementos clave.

Causas de la hipersexualidad femenina

“¿Por qué hay mujeres ninfómanas?”

No se conocen con exactitud las causas de la hipersexualidad. A menudo está relacionada con eventos estresantes y experiencias vividas de una forma traumática que han dejado heridas emocionales y tratan de “sanarse” mediante el sexo. Por ejemplo, una persona que sufrió abuso sexual puede encontrar en la adicción al sexo el modo de “recuperar” el control o el poder de su sexualidad. Obviamente, esto no es así, sino que, como hemos visto, causa un problema más.

ninfomanía síntomas
Foto de Pixabay

Síntomas de la hipersexualidad femenina

“¿Cómo sé si soy ninfómana?”

Ser una persona sexualmente activa no tiene nada de malo. Por poner un ejemplo, es como ser activo en las redes sociales; el problema viene cuando generas una dependencia y pasas horas conectado a tu móvil u ordenador y ya no tienes el control. Esto también puede suceder con el sexo: cuando te das cuenta de que este ocupa gran parte de tus pensamientos y de tu vida, te hace sentir mal y culpable porque te aleja de otras áreas de tu vida.

Veamos algunos de los síntomas y características con los que puede manifestarse la hipersexualidad en mujeres:

  • Falta de control sobre la propia conducta sexual (incapacidad para evitar y reprimir la conducta).
  • En ocasiones, el comportamiento sexual puede ser autodestructivo.
  • Búsqueda constante de relaciones sexuales.
  • Cambios intensos de ánimo asociados a la actividad sexual.
  • Insatisfacción sexual permanente.

Asimismo, plantearse algunas preguntas también puede ser útil para identificar si nuestras relación con el sexo se ha vuelto disfuncional:

  •  ¿Puedo manejar mis impulsos sexuales?
  •  ¿Mi comportamiento sexual me causa malestar o ansiedad?
  • ¿Lo oculto a quienes me rodean o esta situación me está generando dificultades?

Tipos y manifestaciones clínicas de la ninfomanía en mujeres

Asimismo, la hipersexualidad en mujeres puede manifestarse de diversas maneras y no todas las personas experimentan los mismos síntomas o patrones de comportamiento. Comprender estas diferencias resulta fundamental para identificar la situación y buscar apoyo adecuado.

Algunos de los tipos y manifestaciones clínicas que se observan con mayor frecuencia incluyen:

  • Impulsividad sexual: se presenta como dificultad para resistir el impulso de involucrarse en actividades sexuales, incluso cuando estas pueden resultar poco apropiadas o suponer algún riesgo. La persona puede actuar sin considerar las posibles consecuencias.
  • Compulsividad sexual: en este caso, el comportamiento sexual se vuelve repetitivo y ritualizado, y la persona siente que necesita realizarlo para aliviar la ansiedad o el malestar emocional.
  • Hipersexualidad asociada a experiencias traumáticas: en algunas situaciones, la hipersexualidad puede estar vinculada a vivencias difíciles previas, como situaciones de abuso o violencia sexual, y se utiliza como una forma de afrontar el dolor emocional.
  • Hipersexualidad secundaria a otros trastornos psicológicos: puede aparecer como síntoma de otras condiciones, como el trastorno bipolar (durante fases de manía) o algunos trastornos de la personalidad.

Cada una de estas manifestaciones puede influir de manera diferente en la vida de la persona, por lo que es importante abordarlas desde una perspectiva individualizada y comprensiva.

Consecuencias de la hipersexualidad en la vida cotidiana de las mujeres

La hipersexualidad en mujeres puede influir de manera relevante en diferentes áreas de la vida cotidiana. Estas consecuencias pueden afectar tanto la salud mental como las relaciones personales, el entorno laboral y el bienestar físico. Entre las consecuencias que suelen observarse se encuentran:

  • Dificultades en las relaciones interpersonales: la presencia de conductas sexuales compulsivas puede generar conflictos en la pareja, distanciamiento, pérdida de confianza y sensación de aislamiento social.
  • Problemas en el ámbito laboral o académico: la preocupación constante por la sexualidad o la búsqueda frecuente de gratificación sexual puede interferir con el desempeño en el trabajo o los estudios, favoreciendo ausencias, distracciones e incluso la pérdida del empleo.
  • Riesgos para la salud física: mantener relaciones sexuales sin protección o con diferentes parejas puede aumentar el riesgo de infecciones de transmisión sexual y otras complicaciones médicas.
  • Impacto emocional: algunas mujeres pueden experimentar sentimientos como culpa, vergüenza, baja autoestima o ansiedad, lo que a veces incrementa el malestar psicológico y puede dificultar la decisión de buscar apoyo.

Reconocer estas posibles consecuencias resulta fundamental para comprender la importancia de abordar esta situación de manera profesional y con empatía.

Opciones de tratamiento y estrategias de apoyo para mujeres que experimentan ninfomanía

El abordaje de la hipersexualidad en mujeres requiere una intervención integral, adaptada a las necesidades de cada persona. La terapia psicológica suele ser una de las opciones más recomendadas, aunque existen diferentes enfoques y recursos que pueden resultar útiles.

  • La terapia cognitivo-conductual (TCC): este tipo de terapia puede ayudar a identificar y modificar pensamientos y comportamientos que generan malestar en relación con la sexualidad, favoreciendo el autocontrol y la gestión emocional.
  • La terapia centrada en el trauma: cuando la hipersexualidad se relaciona con experiencias traumáticas, resulta importante trabajar sobre el trauma subyacente para reducir la compulsividad sexual.
  • El tratamiento farmacológico: en algunos casos, y siempre bajo supervisión médica, se pueden utilizar medicamentos para ayudar a controlar los impulsos o tratar condiciones asociadas, como la depresión o la ansiedad.
  • Los grupos de apoyo: compartir experiencias con otras personas que atraviesan situaciones similares puede ayudar a disminuir la sensación de aislamiento y a encontrar estrategias de afrontamiento.
  • La educación sexual y el autoconocimiento: aprender sobre la sexualidad, los propios límites y formas saludables de relacionarse con el deseo puede ser clave para recuperar el equilibrio.

Buscar ayuda profesional representa un acto de valentía y autocuidado. El acompañamiento de un psicólogo o psicóloga para la hipersexualidad puede ser de gran ayuda para abordarla desde una perspectiva respetuosa, empática y profesional.

Cómo ayudar a una persona ninfómana: tratamiento

La terapia psicológica para tratar la adicción al sexo se enfoca en reducir la ansiedad, gestionar los impulsos, regular las conductas y explorar las raíces del malestar. En terapia, es posible encontrar un espacio seguro en el que:

  • Romper el círculo vicioso.
  • Mejorar tus relaciones interpersonales.
  • Tener una vida sexual plena y satisfactoria.
  • Recuperar el equilibrio en tu vida.
  • Obtener un mayor bienestar psicológico.

Si crees que puedes necesitar la ayuda de un profesional para afrontar las dificultades que estás atravesando en tu vida, en Unobravo puedes encontrar tu psicólogo online entre una amplia red de psicólogos y psicólogas disponibles para acompañarte en tu proceso terapéutico.

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