La relación entre el hombre y la tecnología se vuelve cada día más compleja y articulada, hasta el punto de que puede considerarse uno de los factores de cambio social, cultural y psicológico más importantes en la actualidad.
Un reflejo de esta complejidad es la prevalencia global de la adicción a internet que, según algunos estudios, alcanza en torno al 14 % en la población general (Meng et al., 2022), lo que evidencia el profundo impacto que la tecnología ejerce sobre los hábitos y la salud mental de las personas.
Los estilos de vida, los comportamientos, las formas de sentir y pensar, las elecciones individuales de cada uno de nosotros están influenciados en gran medida por ello. En este contexto, no siempre es fácil reconocer cuándo la adicción a internet se infiltra en las formas comunes de uso diario de internet a las que todos estamos acostumbrados.
¿Qué es la adicción a internet?
En el campo de la salud mental, la adicción a internet ha sido reconocida como una forma moderna de adicción y también se la conoce como trastorno de adicción a internet (IAD, por sus siglas en inglés).
La adicción a internet es una forma de adicción comportamental no relacionada con el abuso de sustancias en la que, a medida que pasa el tiempo, el número de horas que la persona pasa en línea aumenta cada vez más. En determinados casos, la persona puede llegar a tomar conciencia de que ya no puede suspender o reducir el uso.
¿Cuáles son los síntomas de la adicción a internet?
El diagnóstico del trastorno de adicción a internet es objeto de debate en la comunidad científica y aún no se reconoce universalmente como una condición clínica distinta.
Tanto en el DSM-5 como en la CIE-11, la adicción a internet no está presente como trastorno; es decir, no existe un trastorno de adicción a internet oficial. Sin embargo, podemos definir algunas manifestaciones psicológicas y físicas como sintomáticas del trastorno de adicción a internet:
- Preocupación constante: pensar constantemente en navegar por internet cuando no estás conectado y buscar con ansiedad el momento en el que podrás acceder a él.
- Aumento del tiempo pasado online: el tiempo pasado online aumenta progresivamente, con dificultad para reducirlo a pesar de los esfuerzos, y con la gradual pérdida de interés por las actividades offline.
- Olvidarse de otras prioridades: ignorar o descuidar responsabilidades personales, laborales o académicas debido al uso excesivo de internet.
- Aislamiento social: la adicción a internet y el aislamiento social, propios del síndrome de Hikikomori, son dos fenómenos que llevan al individuo a retirarse progresivamente de su vida social offline, prefiriendo interactuar online con otras personas. El síndrome de Hikikomori y la adicción a internet afectan al ámbito relacional y emocional de la persona y están unidos por un cierto uso patológico de internet.
Sin embargo, estos no son los únicos elementos que pueden representar una señal de alarma. En la adicción patológica a internet también pueden surgir otros síntomas como la ansiedad, la depresión o una irritabilidad marcada (especialmente cuando no se puede acceder a una conexión).
Asimismo, el cuerpo también transmite señales físicas ante el uso problemático de internet, como dolores de cabeza, alteraciones del sueño, fatiga y dificultad para concentrarse. Entre estos síntomas físicos, destacan especialmente los problemas de sueño, ya que se ha encontrado que el uso excesivo de internet puede estar relacionado con insomnio subjetivo y una mala calidad del sueño (Lam, 2014), lo que agrava aún más el impacto negativo sobre la salud física y mental de las personas afectadas.
Los intentos fallidos de reducir o controlar el uso de internet, seguidos de recaídas en viejos patrones de comportamiento, completan un cuadro para el cual el asesoramiento psicológico puede ser útil.

Tipos de adicción a internet
En este párrafo profundizamos en las dependencias digitales intentando distinguirlas en varios tipos. A continuación se detallan brevemente los tipos de adicción patológica a internet:
- Adicción a las compras online: también conocida como oniomanía (compras compulsivas), aplicada en este caso a los entornos online.
- Trastorno del juego en internet: la adicción a internet y los videojuegos están estrechamente relacionados, especialmente en relación con las numerosas plataformas de juegos en las que también se pueden jugar juegos compartidos en línea.
- Adicción cibersexual: que podría definirse como adicción al sexo en el entorno digital.
- Sobrecarga de información (sobrecarga cognitiva): se trata de un trastorno de adicción a internet en el que la adicción a internet se superpone con otras condiciones clínicas como la cibercondría, lo que lleva a la persona a buscar continuamente noticias en línea, dedicando su tiempo (“robado” por otras actividades), a encontrarlos, compararlos y valorar su fiabilidad.
- Adicción ciberrelacional: este tipo de adicción digital lleva a la persona a vivir sus relaciones cada vez más a nivel virtual, descuidando los momentos y relaciones offline.
Junto a estos trastornos de adicción a internet, también cabe mencionar la adicción a las redes sociales.
La dependencia de internet y de las redes sociales está estrechamente relacionada, ya que cada vez es más frecuente utilizar las redes sociales como fuente de información, intercambio y conocimiento, así como una "plaza pública" en la que expresar estados de ánimo y puntos de vista. En este caso, podemos hablar de adicción a las redes sociales cuando el uso de estas plataformas no solo es lúdico, sino que escapa al control del usuario que comienza a utilizarlas de forma compulsiva.
Las 3 fases de la adicción a internet
Asimismo desde un modelo descriptivo y con finalidad psicoeducativa, las adicciones a internet normalmente pueden desarrollarse a través de 3 fases principales:
- Participación, en la que el acceso a la red es estimulado por la curiosidad y el placer.
- Abuso, en el que el sujeto se sumergirá cada vez más en la realidad virtual en detrimento de las actividades diarias normales.
- Adicción, en el que observarás un verdadero escape de la realidad cotidiana y de tu propio malestar emocional.
Por lo tanto, el uso de internet será cada vez más frecuente y prolongado, asociado a sentimientos de bienestar cuando se está en línea y a sentimientos de angustia y sufrimiento si no se puede conectar.
Las causas de la adicción a internet
¿Por qué el uso de la tecnología se convierte en una adicción? ¿Qué puede causar la adicción a internet? Para investigar las causas de la adicción a internet, es necesario tener en cuenta que se trata de un problema multifactorial. Por lo tanto, pueden estar involucrados varios factores de riesgo, como:
- aspectos temperamentales,
- baja autoestima,
- factores ambientales (negligencia por parte de los cuidadores),
- aspectos neurobiológicos —como la hipótesis de un desequilibrio en el circuito de recompensa que involucra a la serotonina y la dopamina (Cash et al., 2012)—,
- presencia de otras dependencias.
Internet ofrece la posibilidad ilusoria de aliviar y al mismo tiempo escapar del malestar. Mediante el uso de internet, la persona logra un cambio en la percepción de sí misma y del entorno que le rodea que le permite modificar el estado ordinario de conciencia donde el malestar y el sufrimiento no pueden regularse.
Como en el caso de las personas adictas a sustancias, también en este caso podemos observar una propensión a la búsqueda de estímulos emocionales y sensoriales siempre nuevos, en un intento de alejar o enmascarar esas experiencias insostenibles de aburrimiento, vacío y soledad.
En este escenario, el uso de internet sería visto como una conducta evitativa gracias a la cual la persona intenta escapar de sus problemas. Estar en línea garantizaría a la persona una cierta seguridad, es decir, la posibilidad de refugiarse en un lugar mental donde neutralizar, controlar y procesar todas aquellas emociones percibidas como insostenibles.
Una verdadera forma de retiro de protección personal, un refugio de la mente que le permitiría no afrontar y protegerse de una realidad percibida como angustiosa y dolorosa.
Factores psicológicos, sociales y biológicos implicados
La adicción a internet surge a partir de una interacción compleja de factores psicológicos, sociales y biológicos, cuya comprensión puede facilitar la identificación de las razones por las que algunas personas pueden ser más vulnerables a desarrollar una relación problemática con la tecnología.
En los últimos veinte años, se ha observado una tendencia creciente de la adicción digital, fenómeno que se agravó de manera significativa durante la pandemia de COVID-19 (Meng et al., 2022). Entre los factores psicológicos más relevantes se encuentran:
- la baja autoestima,
- la tendencia a la impulsividad,
- las dificultades para gestionar emociones como la ansiedad o la tristeza.
Las personas que atraviesan momentos de insatisfacción personal o que encuentran desafíos para afrontar el estrés pueden utilizar internet como una forma de alivio temporal o de escape.
El entorno social y familiar también cumple un papel fundamental. La falta de apoyo social, el aislamiento o la presión del grupo podrían aumentar la probabilidad de desarrollar una adicción a internet. Así como la cultura digital actual, que promueve la hiperconectividad y la inmediatez, puede reforzar hábitos de uso excesivo.
En cuanto a los factores biológicos, se ha observado que ciertas características neurobiológicas, como alteraciones en los sistemas de recompensa cerebral relacionados con la dopamina y la serotonina, pueden predisponer a algunas personas a buscar gratificación inmediata mediante actividades en línea.
Estos mecanismos se parecen a los que se observan en otras formas de adicción, lo que puede explicar por qué el uso de internet puede llegar a ser compulsivo en algunas situaciones. La combinación de estos factores no determina necesariamente la aparición de la adicción, aunque puede aumentar la vulnerabilidad, especialmente cuando varios de ellos coinciden al mismo tiempo.

Adicción a internet: ¿causa o consecuencia de otros trastornos psicológicos?
La adicción a internet rara vez se manifiesta de manera aislada; con frecuencia, se presenta en comorbilidad con otros trastornos psicológicos.
Diversos estudios transversales han evidenciado una alta comorbilidad entre la adicción a internet y distintos trastornos psiquiátricos, destacando especialmente los trastornos afectivos como la depresión, los trastornos de ansiedad (incluyendo ansiedad generalizada y fobia social) y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) (Weinstein & Lejoyeux, 2010).
Esta relación puede ser bidireccional: en algunos casos, la adicción a internet surge como respuesta a un malestar psicológico preexistente, mientras que en otros, el uso problemático de la red puede contribuir a la aparición o intensificación de síntomas de otros trastornos.
Muchas personas con adicción a internet presentan síntomas de ansiedad o depresión. El uso excesivo de la red a menudo se convierte en una vía para evitar situaciones que generan malestar o para buscar un alivio temporal, aunque a largo plazo esto puede favorecer el aislamiento y aumentar el malestar emocional.
No obstante, estudios sobre la impulsividad y la autoestima como predictores de la adicción (Armstrong et al., 2000) señalan que, junto al sentido de significado vital, la baja autoestima se ha relacionado de modo consistente con mayor vulnerabilidad al uso problemático de internet.
Además, el uso compulsivo de internet puede afectar negativamente las relaciones familiares, de pareja o de amistad, y generar conflictos, dificultades de comunicación y sensación de soledad. A su vez, la ausencia de vínculos sociales satisfactorios puede aumentar la tendencia a buscar refugio en el mundo digital.
Identificar la presencia de otros trastornos asociados resulta esencial para planificar un tratamiento adecuado y cuidar de manera integral el bienestar de la persona.
TDAH y adicción a internet
La relación entre el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) y la adicción a internet es objeto de estudio y debate. Los individuos con TDAH pueden demostrar una mayor vulnerabilidad a la adicción a internet debido a dificultades en el autocontrol, la organización y la gestión del tiempo, elementos que caracterizan a este trastorno.
Esto no solo ocurre en la infancia, sino que el TDAH en adultos también se asocia con un mayor riesgo de desarrollar conductas adictivas en el uso de internet, redes sociales y videojuegos, lo que puede afectar la productividad y las relaciones personales.
La accesibilidad inmediata y la estimulación constante de internet pueden resultar particularmente atractivas para quienes viven con TDAH, porque ofrecen una fuente rápida de gratificación. El manejo oportuno a través de terapias específicas puede ayudar a reducir el riesgo de adicción a internet en personas con TDAH.
La adicción a internet en diferentes etapas de la vida
La ciberadicción puede manifestarse de diferentes maneras en diferentes etapas de la vida.
Cuando hablamos de adicción a internet en la adolescencia debemos tener en cuenta que se trata de una fase de la vida muy delicada, en la que se desarrollan habilidades cognitivas y emocionales, un sentido de autoestima y autoeficacia. Esto puede hacer que a los adolescentes les resulte más difícil regular el uso de la tecnología y comprender plenamente las consecuencias de la adicción.
Para los adolescentes, por un lado, los entornos digitales pueden favorecer el nacimiento de nuevas amistades, una mayor discusión, conocimiento e intercambio de opiniones. Sin embargo, por otro lado, internet también expone con mayor facilidad a actos de ciberbullying y, en algunos casos, el uso excesivo de la web puede conducir a un aislamiento social progresivo.
La adicción a internet en adultos puede manifestarse con signos específicos que difieren ligeramente de los que se encuentran en la adolescencia. Algunas consecuencias de la adicción a internet en adultos incluyen:
- Problemas en las relaciones: las interacciones sociales fuera de línea se reducen.
- Problemas laborales: puede producirse una disminución del rendimiento y la productividad.
- Problemas para gestionar responsabilidades diarias
- Problemas de gestión del estrés, por lo que internet se convierte en una forma disfuncional de afrontarlo.
- Evitación y falta de autocontrol: aumenta el deseo de utilizar internet para evitar situaciones emocionales que perturben la serenidad, pero no se puede moderar el uso de internet a pesar de percibir los efectos negativos en la vida diaria.

Cómo prevenir la adicción a internet
La prevención de la adicción a internet se basa en la concienciación y una gestión equilibrada del uso de la tecnología para garantizar un estilo de vida saludable y sostenible. Para lograr que la relación con internet sea sana se pueden implementar estrategias que fomenten la adopción de buenos hábitos en el uso de la tecnología.
A continuación se ofrecen algunos consejos útiles:
- establecer límites de tiempo para el uso de internet;
- limitar el acceso a aplicaciones en su teléfono inteligente;
- crear rutinas que incluyan tiempo sin dispositivos digitales;
- fomentar las interacciones sociales, tal vez participando en actividades colectivas fuera de línea;
- establecer periodos de “desintoxicación digital”.
Adicción digital y educación cívica
Incluir temas relacionados con la adicción digital en la educación cívica es fundamental para preparar a los estudiantes para enfrentar los desafíos asociados al uso de la tecnología de manera responsable y consciente.
A continuación se muestran algunos aspectos que se pueden abordar en la educación cívica para promover una relación sana con la tecnología:
- Enseñar a reconocer los signos de la adicción digital y comprender las implicaciones para la salud mental.
- Promover un comportamiento ético y respetuoso en línea, incluido el respeto a la privacidad, la prevención del ciberacoso y la conciencia de las consecuencias de las propias acciones en línea.
- Proporcionar herramientas para desarrollar el control del uso de la tecnología y las habilidades de gestión del tiempo, fomentando las pausas digitales y la adopción de rutinas equilibradas.
- Resaltar la importancia de las relaciones fuera de línea y promover la interacción social.
- Enseñar a adquirir información útil de forma eficaz y responsable a la hora de realizar investigaciones en línea.
Adicción a internet: cómo salir de ella
Los mecanismos de una adicción no son fáciles de afrontar y de romper, por eso, seguir unos consejos sobre cómo salir de la adicción a internet puede no ser suficiente. Consultar a un profesional puede ser un primer paso para tratar la adicción a internet. Un psicólogo especializado en el tratamiento de adicciones podría investigar las razones profundas que empujaron a la persona a involucrarse en tal comportamiento adictivo y evaluar el impacto que esto tiene en el bienestar del paciente.
Para realizar un diagnóstico certero, el psicólogo puede utilizar diversas herramientas, como pruebas y cuestionarios. Entre las herramientas de cribado se encuentra el test de adicción a internet, útil para realizar una autoevaluación inicial del grado de implicación y de la presencia de posibles problemas relacionados con la adicción a internet.
Tratamientos psicológicos y estrategias de intervención
Superar la adicción a internet puede requerir un enfoque personalizado y, en muchos casos, el acompañamiento de profesionales de la salud mental. La terapia psicológica es una herramienta que suele resultar útil para abordar esta dificultad, ya que ayuda a la persona a comprender las causas subyacentes y a explorar nuevas formas de relacionarse con la tecnología.
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): se trata de uno de los tratamientos más utilizados y validados para abordar la adicción a internet. Este enfoque terapéutico ayuda a identificar y modificar pensamientos y comportamientos que pueden estar relacionados con el uso excesivo de la red. A través de técnicas específicas, se trabaja en la gestión del tiempo, el control de los impulsos y la búsqueda de alternativas saludables.
- Intervenciones familiares: involucrar a la familia puede ser un recurso importante, especialmente en adolescentes y personas jóvenes. El apoyo familiar favorece la creación de límites y la promoción de actividades fuera de línea, reforzando la motivación para el cambio.
- Terapias grupales y programas de apoyo: compartir experiencias con otras personas que atraviesan situaciones similares puede ofrecer un espacio seguro para expresar emociones, aprender estrategias y sentirse acompañado.
- Intervenciones psicoeducativas: informar sobre los riesgos y las posibles consecuencias de la adicción a internet, así como enseñar habilidades de afrontamiento y autocontrol, suele ser fundamental en cualquier proceso de tratamiento.
El proceso de recuperación puede requerir tiempo y dedicación, pero con el acompañamiento adecuado muchas personas logran restablecer una relación más saludable y equilibrada con la tecnología.

Algunas reflexiones finales
Los estudios sobre los aspectos psicopatológicos del uso de internet, como hemos mencionado, representan un sector en crecimiento y siguen siendo objeto de discusión por parte de la comunidad científica. Observar y comprender los efectos de la transformación tecnológica en nuestras vidas nos enfrenta inevitablemente a una serie de cuestiones relevantes.
Estar siempre conectados, estar inmersos en una perpetua interacción virtual, la extensión tecnológica de nuestra individualidad, el nacimiento de la "persona online", suponen una redefinición de todas aquellas dinámicas que caracterizan el crecimiento y desarrollo del individuo.
De esto surge la necesidad de empezar a cuestionar las implicaciones de estos cambios para evaluar su impacto a nivel social y psicológico. Hacer una pausa, por tanto, no significa en absoluto culpar o patologizar a internet y las nuevas tecnologías, sino comenzar a considerar los efectos de esta innovación, no solo en términos de los extraordinarios recursos que ofrece, sino también de los posibles riesgos que puede presentar en el plano emocional, imaginativo y relacional del ser humano.
Adicción a internet y cultura
La adicción a internet ha inspirado varias canciones sobre esta cuestión, pero la música no es la única creación artística sobre el tema. También se han realizado varias películas sobre la adicción a internet, entre ellas:
- Her, que explora la relación entre un hombre y un sistema operativo inteligente, reflexionando sobre las conexiones emocionales en un mundo cada vez más digitalizado.
- El dilema social, que explora el impacto de las plataformas de redes sociales en la sociedad, incluidos los riesgos de adicción y manipulación de la atención.
- Men, Women & Children, que habla sobre la familia y las relaciones interpersonales en la sociedad digital, abordando temas como el ciberbullying y, de hecho, la adicción a internet.
Libros sobre la adicción a internet
Las canciones y películas son productos creativos que pueden ayudar a explorar el tema de la adicción a internet desde diferentes puntos de vista. Para saber más, los libros también pueden ayudarnos. Aquí hay algunas sugerencias de lectura:
- El enemigo conoce el sistema de Marta Peirano.
- Diez razones para borrar tus redes sociales de inmediato de Jaron Lanier.
- Adicción a internet y redes sociales de Choliz Montañes y Clara Marco.
- Desconecta: la dieta digital para superar la adicción al móvil y hacer un uso adecuado de las nuevas tecnologías de Marc Masip Montaner.
Una relación más saludable con la tecnología
Reconocer que el uso de internet puede influir en tu bienestar emocional y en tus relaciones es un gesto de valentía y autocuidado. En Unobravo, comprendemos que cada historia es diferente y que dar el paso de pedir ayuda puede ser el comienzo para recuperar el equilibrio en tu vida digital y personal.
Si sientes que la tecnología ocupa demasiado espacio o te resulta complicado desconectar, un proceso terapéutico puede ayudarte a identificar las causas, manejar los síntomas y crear hábitos más saludables.





