La hipocondría es una forma clínica de trastorno de ansiedad, caracterizada por una preocupación excesiva e injustificada por la propia salud, con la creencia de que cualquier síntoma es señal de una enfermedad grave. Las personas con hipocondría pueden, incluso después de una evaluación médica sin que se haya diagnosticado ninguna patología real, sentir miedo a tener un tumor, sufrir un infarto o mantener la convicción persistente de tener una enfermedad.
Pero, ¿qué ocurre cuando a la hipocondría se suma internet? Ante el temor de padecer una enfermedad grave, algunas personas se lanzan a buscar sus síntomas en la red y así es como nace la llamada cibercondría, cuya definición hace referencia a las preocupaciones infundadas derivadas de las búsquedas en internet.
El significado de cibercondría deriva de los términos “ciber” (palabra que hace referencia a la informática y lo digital) y “condría”, cuyo significado etimológico es “esternón”, la parte del cuerpo de la que, según la medicina de Hipócrates, nacía la melancolía.
En este artículo abordamos cómo se puede definir la cibercondría, posibles síntomas y causas, y estrategias útiles para gestionarla.
Investigación científica sobre la cibercondría
En 2008, Ryen W. White y Eric Horvitz realizaron una investigación sobre la cibercondría en la que concluyeron que:
“La información obtenida a partir de búsquedas relacionadas con la atención sanitaria puede influir en las decisiones de las personas sobre cuándo acudir al médico para un diagnóstico o tratamiento, cómo tratar una enfermedad aguda o hacer frente a una dolencia crónica, así como en su enfoque general para mantener su salud [...].
”La información de la red puede influir en la forma en que las personas reflexionan y toman decisiones sobre su salud y bienestar, [...] incluidos la dieta, el ejercicio y los comportamientos preventivos.”
Por este motivo, la suma de la hipocondría e internet es una preocupación frecuente entre el personal sanitario. La búsqueda autónoma de síntomas y enfermedades en internet puede dificultar el diagnóstico del médico al exagerar, reducir o eliminar un conjunto de síntomas para apoyar el propio autodiagnóstico y llevar al paciente a manifestar un ataque de ansiedad.
Esto también lo confirma otra de las investigaciones sobre la cibercondría (Fergus, 2013) que afirma que:
“La relación entre la frecuencia de las búsquedas de información médica en internet y la ansiedad por la salud se ha hecho cada vez más fuerte a medida que ha aumentado la IU (intolerancia a la incertidumbre).”
En apoyo de esta tesis se han sumado otros estudios sobre la cibercondría, como el realizado por Muse et al. (2011), en el que se afirma que las personas con mayores niveles de ansiedad por la salud buscaban información sanitaria en internet con más frecuencia, dedicaban más tiempo a la búsqueda y esta les resultaba más angustiosa y les provocaba más ansiedad anticipatoria.
Pero, ¿por qué buscamos síntomas en internet y cómo podemos saber si sufrimos cibercondría?

Cibercondría: síntomas y posibles causas
¿Cómo entender cuándo buscar síntomas en internet todo el tiempo puede convertirse en un trastorno? Podemos hablar de cibercondría cuando la búsqueda de enfermedades en internet:
- se vuelve demasiado frecuente y difícil de gestionar o controlar.
- provoca un aumento persistente de la ansiedad relacionada con la salud.
- compromete nuestra vida cotidiana.
Asimismo, la hipocondría digital puede compartir algunas similitudes con la adicción a internet, ya que quienes buscan síntomas por internet no pueden remediarlo a pesar de saber que no les hace bien.
Por qué surge la cibercondría
Como ocurre con muchos otros trastornos, podemos identificar varios factores de vulnerabilidad que incluyen variables genéticas, biológicas, culturales y ambientales. Entre las posibles causas de la hipocondría digital se incluyen experiencias directas o indirectas de enfermedad o muerte, como por ejemplo:
- Haber padecido una enfermedad grave en la niñez.
- La muerte de un cónyuge u otro familiar.
- Un problema de salud reciente, como un ataque al corazón.
- La llegada de una enfermedad nueva y desconocida, como ocurrió con la pandemia de Covid-19, puede desencadenar o reforzar la creencia de que la salud es una condición precaria, lo que lleva a las personas a sentirse especialmente vulnerables e incapaces de dejar de buscar enfermedades en internet. Durante crisis de salud pública como la pandemia de COVID-19, la cibercondría tiende a aumentar debido a la percepción elevada de amenaza, la dificultad para manejar la incertidumbre y la sobrecarga de información en línea (Starcevic et al., 2021).
Estos acontecimientos pueden desencadenar o reforzar la creencia de la persona de que la salud es una condición precaria, llevándola a sentirse especialmente vulnerable e incapaz de dejar de buscar enfermedades en internet.
El contexto cultural y determinados estilos educativos también pueden contribuir a la aparición de la cibercondría. Figuras de referencia como progenitores, profesorado, familiares y amistades pueden influir en las creencias que cada persona desarrolla sobre su propia salud. Por ejemplo: las personas que no pueden dejar de buscar enfermedades en internet pueden haber tenido unos padres sobreprotectores o haber crecido con la idea de que la enfermedad es una fuente segura de sufrimiento.
Factores que pueden intensificar la cibercondría
La cibercondría puede verse intensificada por dos factores principales: la intolerancia a la incertidumbre y el funcionamiento de los algoritmos de búsqueda en internet.
- Intolerancia a la incertidumbre: las personas que encuentran difícil manejar la incertidumbre suelen buscar respuestas rápidas y seguras sobre su salud. Esta necesidad de certeza puede llevar a realizar búsquedas frecuentes, que en ocasiones, en vez de aportar calma, pueden aumentar la preocupación y la ansiedad (Fergus & Spada, 2017).
- Algoritmos de búsqueda: los motores de búsqueda y las redes sociales suelen mostrar resultados que refuerzan las inquietudes iniciales de quien busca información. Por ejemplo: cuando una persona que empieza a sentir pesadez en el pecho y siente miedo a sufrir un infarto busca "síntomas de infarto" en Internet y puede obtener respuestas que confirman e intensifican su miedo y la sensación de urgencia.
Comprender cómo funcionan estos mecanismos puede ayudar a que cada persona tome conciencia de cómo sus propias características psicológicas y el entorno digital pueden interactuar y contribuir al ciclo de la cibercondría.
Hipocondría e internet: los riesgos de autodiagnosticarse
¿Por qué no se deberían leer diagnósticos médicos en internet? Buscar síntomas online y autodiagnosticarse enfermedades puede hacer que los pacientes lleguen al médico con diagnósticos ya hechos. Sin embargo, esto puede generar más confusión y ansiedad.
Buscar síntomas de enfermedades mentales o físicas en internet y hacer un autodiagnóstico online puede producir uno o varios de estos efectos:
- Delegación psicológica a la investigación digital: es una forma de pérdida de control y contacto directo con el propio cuerpo, las sensaciones y las percepciones. Como en la búsqueda de consuelo con el médico de carne y hueso, cuanto más delego el consuelo en algo que viene de fuera, más pierdo el control de mis percepciones (locus de control externo).
- El efecto de identificación: los síntomas físicos son casi siempre universales entre los seres humanos. Lo que les ocurrirá a quienes opten por buscar síntomas en internet será precisamente un efecto de identificación, que les hará aumentar sus percepciones y sensaciones sintomáticas, provocando así un circuito de autocondicionamiento. Esto se amplificará aún más al compartir el propio miedo en las redes sociales: cuanto más se comparta, más se convencerá, cuanto más se escuchen historias y relatos de otras personas, más se influirá y aterrorizará.
- El efecto rebaño: cuanto más compartas tu miedo, más convencido estarás de que está bien fundado. Se supone que compartir tranquiliza, pero desencadena un mecanismo llamado "efecto bandwagon" o "efecto rebaño", es decir, la gente cree ciertas cosas solo porque la mayoría de la gente cree o hace esas mismas cosas. El exceso de información encontrada no produce claridad, sino confusión; lo que se denomina sobrecarga informativa.
La cibercondría en España
Según el VI Estudio de Salud y Estilo de Vida de AEGON realizado en 2023, más del 52 % de la sociedad española reconoce usar internet o las redes sociales para autodiagnosticarse.
Las encuestas destacan que casi la mitad de los españoles buscan frecuentemente síntomas y dolores ocasionales. Asimismo:
- Un 27 % busca información sobre enfermedades crónicas o recurrentes.
- Un 23 % indaga sobre síntomas de índole psicológica.
Las búsquedas relacionadas con problemas psicológicos representan un 18,3 % del total de encuestados. De estos, un 68,8 % busca comprender lo que les está sucediendo, mientras que un 23,8 % intenta resolver los problemas por sí mismos.
Dejar de buscar síntomas en internet, sobre todo si se está muy acostumbrado a hacerlo, puede ser difícil aunque se sea consciente de que puede ser erróneo. Si uno quiere información fiable, es fundamental conocer la autoría de las fuentes o remitirse a textos científicos.
Cómo identificar información médica fiable en internet
Uno de los factores que pueden favorecer la cibercondría es la dificultad para diferenciar entre información médica fiable y contenidos que resultan poco rigurosos o que pueden generar preocupación. La gran cantidad de datos, especialmente durante situaciones de crisis sanitaria, puede dar lugar a lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha denominado infodemia, un fenómeno que puede aumentar la confusión y la ansiedad relacionada con la salud.
Para valorar la fiabilidad de la información médica en línea, resulta útil utilizar una lista de verificación sencilla antes de confiar en lo que se lee:
- ¿Quién es el autor?: es importante comprobar si el contenido ha sido elaborado por profesionales de la salud acreditados o por instituciones reconocidas.
- ¿La información está actualizada?: conviene revisar la fecha de publicación y si se apoya en estudios recientes o en guías clínicas actuales.
- ¿Se citan fuentes científicas?: la presencia de referencias a estudios, artículos revisados por pares o documentos oficiales aporta mayor confianza.
- ¿El lenguaje es alarmista o neutral?: los textos que buscan generar miedo o prometen diagnósticos inmediatos suelen ser menos fiables.
- ¿Se promueven productos o tratamientos milagrosos?: es recomendable desconfiar de páginas que ofrecen soluciones rápidas o productos sin respaldo científico.
Aplicar estos criterios puede ayudar a disminuir la ansiedad y a reducir el riesgo de interpretar de forma errónea la información sobre la propia salud.
Cómo afrontar la cibercondría
Prestar cierta atención a nuestro estado de salud mental y física es normal y, si no se convierte en una preocupación perjudicial, puede ser útil para emprender vías de prevención. Sin embargo, cuando se convierte en una ansiedad que perjudica nuestra vida cotidiana al desencadenar el mecanismo de la hipocondría o la cibercondría, el comportamiento puede volverse disfuncional y poner en peligro nuestra tranquilidad.
De hecho, la cibercondría y los riesgos para la salud están profundamente relacionados, tanto en términos puramente médicos (el diagnóstico de este o aquel sitio web nunca puede sustituir al de un médico competente) como psicológicos. La cibercondría, al margen de la ansiedad por la salud, se asocia con un mayor deterioro funcional y un aumento en la utilización de servicios de salud (Mathes et al., 2018).
Estrategias prácticas para gestionar la cibercondría
Afrontar la cibercondría implica un enfoque integral que une el manejo de la ansiedad con el desarrollo de habilidades para evaluar de manera crítica la información médica en línea. La alfabetización digital y emocional resulta fundamental para disminuir el impacto que pueden tener las búsquedas compulsivas sobre la salud.
Algunas de las estrategias que pueden resultar útiles incluyen:
- Establecer límites de tiempo para las búsquedas: definir momentos específicos y limitar la duración de las consultas médicas en internet puede ayudar a evitar que la preocupación aumente y a reducir la ansiedad relacionada.
- Practicar técnicas de regulación emocional: ejercicios como la respiración consciente, el mindfulness o actividades de distracción pueden ser de ayuda para gestionar la ansiedad que puede aparecer tras leer información alarmante en la red.
- Registrar pensamientos y emociones: anotar lo que se experimenta antes, durante y después de buscar síntomas en internet permite identificar patrones y desencadenantes, favoreciendo una mayor conciencia sobre el propio comportamiento.
- Buscar apoyo social: compartir las preocupaciones con personas de confianza puede ayudar a ver los miedos desde otra perspectiva y a reducir el aislamiento que, en ocasiones, acompaña a la cibercondría.
Estas estrategias, junto con el acompañamiento profesional cuando sea necesario, pueden ayudar a recuperar el control sobre la relación con la información médica digital y a disminuir el malestar que puede surgir en este contexto.
¿Qué tratamiento hay para la hipocondría digital?
Entre las opciones de tratamiento, la terapia cognitivo-conductual por internet (iCBT) para la ansiedad por la salud ha demostrado reducir significativamente la cibercondría en comparación con un grupo control activo (Newby & McElroy, 2020).
Asimismo, una herramienta útil para apoyar el diagnóstico es la escala de gravedad de la cibercondría (CSS-12), un test para la cibercondría desarrollado para permitir una evaluación multidimensional de la cibercondría (compulsión, ansiedad, exceso, tranquilidad y desconfianza en el médico).
Recurrir a un profesional especializado como un psicólogo para la hipocondría puede ser una buena forma de tomar conciencia de un posible problema relacionado con la necesidad de buscar en internet síntomas y diagnósticos.
Con el apoyo de un profesional se pueden trabajar las causas que desencadenan este trastorno de ansiedad y aprender, paso a paso, a gestionarlo con más equilibrio. Si sientes que la búsqueda constante de síntomas en internet afecta tu bienestar y te gustaría contar con el acompañamiento de un profesional, en Unobravo podemos ayudarte a encontrar tu psicólogo online.





