El uso excesivo del smartphone puede provocar una disminución progresiva de la empatía hacia la otra persona. En concreto, el fenómeno del phubbing —es decir, el acto de ignorar a alguien que está presente para concentrarnos en el teléfono— se ha identificado como un predictor negativo de la empatía (Schmidt-Barad y Chernyak-Hai, 2024).
También en las relaciones de pareja, el smartphone corre el riesgo de convertirse en un auténtico “tercero en discordia”, que interfiere en la calidad de la conexión emocional. El gesto, en apariencia inofensivo, de mirar el teléfono durante una conversación puede transmitir desinterés o falta de presencia, y erosionar la sensación de intimidad y la satisfacción en la relación.
Qué es el phubbing
La palabra phubbing surge de la fusión de los términos ingleses phone (teléfono) y snubbing (“ningunear”, “despreciar”). Se usa para describir el comportamiento de quien ignora a la persona que tiene delante para concentrarse en el móvil y en el mundo digital. Aunque pueda parecer un gesto inofensivo, en realidad puede desgastar nuestras relaciones.
El carácter dañino del phubbing lo confirma una investigación publicada en el Journal of Applied Social Psychology, según la cual este comportamiento puede considerarse una forma de exclusión social en toda regla.
Quien lo sufre tiende a experimentar una sensación de malestar, frustración y una reducción del bienestar emocional, parecidos a los que se asocian al rechazo o al aislamiento interpersonal.
En otras palabras, cuando nuestro interlocutor aparta la atención para concentrarse en el teléfono, el mensaje implícito que recibimos es: “no eres importante en este momento”, una percepción que, a largo plazo, puede erosionar la confianza, la intimidad y la conexión emocional en las relaciones.

Phubbing, partner-phubbing, phubber y phubbee: definiciones y matices
Para comprender a fondo el fenómeno del phubbing y su impacto en las relaciones sociales, conviene aclarar algunos términos clave que se usan en la literatura científica.
- Phubbing: indica el acto de ignorar a una persona presente físicamente para prestar atención al smartphone. Este comportamiento puede darse en cualquier contexto social, desde la familia hasta el trabajo.
- Partner-phubbing: se refiere en concreto al phubbing dentro de la relación de pareja, cuando uno de los miembros de la pareja descuida al otro en favor del teléfono. Estudios recientes señalan que el partner-phubbing puede ser especialmente perjudicial para la intimidad y la satisfacción en la relación (Roberts y David, 2016).
- Phubber: es la persona que practica el phubbing, es decir, quien aparta la atención de su interlocutor para concentrarse en el smartphone.
- Phubbee: es la persona que sufre el phubbing, es decir, quien se siente ignorada o excluida por el uso del teléfono de la otra persona.
Estas distinciones ayudan a entender mejor las dinámicas relacionales implicadas y a reconocer los distintos papeles que podemos adoptar en situaciones de phubbing.
Una nueva soledad
A menudo no somos conscientes de este comportamiento, porque estamos acostumbrados a tener el teléfono siempre a mano, como si fuera una prolongación de nosotros mismos. Nos sentimos con permiso para usar el smartphone incluso cuando estamos acompañados, porque vemos que las personas de nuestro alrededor también lo hacen. Mirar la pantalla, dado que lo hace todo el mundo, ya no parece tan inapropiado. Sin embargo, al actuar así pasamos de una situación de pareja o de grupo a un estado de soledad: estamos juntos, pero cada uno está a solas con su smartphone y con el mundo que este contiene.
Mecanismos psicológicos detrás del phubbing
El phubbing no es solo una cuestión de distracción, sino que implica procesos psicológicos profundos que pueden erosionar la calidad de las relaciones sociales. El estudio de Schmidt-Barad y Chernyak-Hai (2024) encontró que el phubbing se relaciona con una menor empatía y con una menor disposición a determinados comportamientos prosociales. Además, investigaciones sobre el uso del teléfono durante las interacciones cara a cara sugieren que la presencia de dispositivos puede interferir en la conexión interpersonal.
Sufrir phubbing puede generar una sensación de exclusión social, parecida a la que se experimenta en un grupo cuando no nos tienen en cuenta, como mostraron David y Roberts (2017). Además, en las relaciones de pareja, el partner-phubbing puede reducir la percepción de intimidad y cercanía, y aumentar los conflictos, como observaron Roberts y David (2016). Estos mecanismos ayudan a entender por qué percibimos el phubbing como una amenaza para la calidad de las relaciones sociales, incluso cuando no es intencionado.

Daños que el phubbing provoca en las relaciones
El mensaje implícito que enviamos con el phubbing es que la relación con la persona que tenemos delante no es una prioridad:
- En el ámbito laboral, esta actitud puede asociarse a una escasa motivación y a poco interés por la empresa o la carrera profesional.
- En las relaciones sentimentales y de amistad, puede hacer que la otra persona sienta que no nos interesa la relación y, por lo tanto, tampoco ella.
Estos comportamientos pueden dar lugar a momentos de crisis dentro de las relaciones, además de a sentimientos de rabia, autodesvalorización y, a veces, sentimientos depresivos.
El phubbing en la pareja
En el contexto de la pareja, el phubbing puede volverse especialmente dañino cuando resta tiempo, atención y presencia emocional al otro miembro de la pareja, y genera una sensación de exclusión y la percepción de que el mundo virtual es más interesante que la relación real. Este comportamiento, conocido también como partner-phubbing (phubbing), se ha asociado a la ansiedad de apego, la evitación del apego, la depresión y la soledad (Nie et al., 2025).
Cuando uno de los miembros de la pareja se siente ignorado o sustituido por el smartphone, pueden aparecer miedos a la infidelidad y sentimientos de celos, que erosionan la confianza mutua y comprometen la calidad del vínculo afectivo.
En estos casos, también puede resentirse la autoestima del miembro de la pareja que se siente excluido: sentirse en un segundo plano frente a un dispositivo puede llevar a pensamientos como “ya no le intereso a la otra persona” o “no merezco su atención”. A largo plazo, esto puede alimentar un círculo vicioso de inseguridad y distancia emocional, en el que el smartphone asume de forma simbólica el papel de un “tercero en discordia” en la relación.
Datos y cifras clave sobre el phubbing en las relaciones sociales
En los últimos años, numerosas investigaciones han tratado de cuantificar la difusión y el impacto del phubbing en las relaciones interpersonales. Un estudio de McDaniel y Coyne (2016) reveló que alrededor del 70 % de los adultos entrevistados afirmó haber sufrido phubbing al menos una vez durante una conversación importante. Como señalan Nie et al., (2025), el partner-phubbing compromete de forma significativa la satisfacción en la relación, la calidad del vínculo romántico, la intimidad, la reactividad emocional y la cercanía afectiva, y contribuye al aumento de síntomas depresivos y sentimientos de soledad.
Además, diferentes investigaciones han encontrado una asociación entre el partner-phubbing y una menor satisfacción en la relación.
En conjunto, estos datos subrayan que el phubbing representa una amenaza creciente para la salud relacional, no solo en las relaciones de pareja, sino también en las amistades y en los contextos familiares, donde la distracción digital puede comprometer la percepción de presencia y atención mutua.

Consejos prácticos para evitar que el smartphone dañe nuestras relaciones
Para contrarrestar el efecto nocivo de un uso excesivo del smartphone, estos son tres consejos que puedes poner en práctica desde hoy mismo:
1) Tomar conciencia
Para empezar a tomar conciencia del impacto que el smartphone puede tener en las relaciones, prueba a llevarlo en el bolsillo o en el bolso cuando estés en compañía de alguien.
Deja el teléfono sobre la mesa solo si esperas una llamada o un mensaje urgente, pero explícale el motivo a la otra persona, para mostrarle respeto y atención.
2) Usar las aplicaciones de control de uso
Hoy casi todos los smartphones cuentan con aplicaciones que monitorizan el tiempo de uso de las distintas redes sociales o herramientas digitales.
Revísalas cada cierto tiempo: observar cuánto tiempo pasas conectado puede ayudarte a ser más consciente de tus hábitos digitales.
Si notas que el uso de una app es excesivo, prueba a establecer un límite de tiempo o a desactivar las notificaciones: pequeños ajustes que pueden reducir las distracciones y devolverte más presencia en las relaciones reales.
3) Establecer normas de pareja
Decidid juntos cuándo y durante cuánto tiempo apagar o silenciar el smartphone en los momentos que compartís. Establecer estas pequeñas normas puede convertirse en una forma concreta de proteger vuestro tiempo de pareja y favorecer la conexión emocional, que a menudo se ve obstaculizada por las continuas notificaciones y distracciones digitales. Incluso unos minutos de presencia mutua sin pantallas pueden ofrecer un espacio para prestar atención a la pareja y favorecer una comunicación más centrada.
Redescubrir la conexión auténtica
Las relaciones son el centro de nuestro bienestar, pero a veces los hábitos digitales pueden ponerlas a prueba. Si sientes que el smartphone se convierte en un obstáculo para tu serenidad o para la de las personas que quieres, recuerda que cuentas con otras personas: reconocer el problema ya es un primer paso importante.
Con el acompañamiento de un psicólogo o una psicóloga puedes aprender a gestionar mejor el uso de la tecnología, explorar formas de reforzar la empatía y favorecer relaciones más presentes y satisfactorias. Cuidar de ti y de tus vínculos puede ser un paso importante: en Unobravo puedes encontrar un profesional que se adapte a tus necesidades y descubrir cómo podemos ayudarte a construir conexiones más sanas y satisfactorias.






