El TDAH, o trastorno de déficit de atención e hiperactividad, es una condición neuropsiquiátrica compleja que puede manifestarse tanto en la infancia como en la edad adulta. Este trastorno se caracteriza por la dificultad para mantener la atención, la hiperactividad y la impulsividad, y puede tener un impacto considerable en la vida cotidiana y en las relaciones de la persona que lo experimenta.
Pero, ¿cómo se puede tratar el TDAH? Existen diferentes alternativas, como los tratamientos farmacológicos, los tratamientos psicoeducativos y las estrategias de gestión de los síntomas. En este artículo abordaremos cómo gestionar el TDAH en adultos y niños, y también los enfoques recomendados.
TDAH: tratamiento o “cura”
Al hablar del TDAH y su tratamiento, es frecuente encontrarse con algunas preguntas como, por ejemplo, si el TDAH en adultos tiene cura o si el TDAH se cura con la edad. Sin embargo, dado que el TDAH es una condición con la que se puede convivir y cuyos síntomas son posibles de gestionar, el término curar podría no ser el más adecuado para hablar de su proceso de tratamiento.
El tratamiento del TDAH se basa en un enfoque multimodal que tiene en cuenta las características individuales de cada persona (Nazarova et al., 2022). Tras recibir un diagnóstico de TDAH, el tratamiento puede incluir:
- fármacos: se prescriben para mejorar la atención y reducir los síntomas de hiperactividad e impulsividad. Los más comunes son los psicoestimulantes, como el metilfenidato. Cada terapia farmacológica debe tomarse bajo estricto control médico,
- psicoterapia: la terapia cognitivo-conductual (TCC) es una de las más utilizadas para ayudar a las personas con TDAH a desarrollar habilidades prácticas para gestionar los síntomas (Young et al., 2020). No obstante, la terapia psicodinámica también está ganando terreno en la literatura científica, especialmente para intervenir sobre la percepción del tiempo (Rinaldi et al., 2024),
- psicoeducación: proporcionar información clara sobre el trastorno a las personas, los padres y las parejas es fundamental para mejorar el conocimiento y la adherencia al tratamiento.

Datos epidemiológicos y respuesta al tratamiento
El TDAH es uno de los trastornos neuropsiquiátricos más frecuentes durante la infancia y la adolescencia, con una prevalencia estimada entre el 5 % y el 8 % en niños y adolescentes a nivel mundial, según documentos de organismos internacionales. En personas adultas, la prevalencia se sitúa en torno al 2,5 % (Faraone et al., 2021).
Respecto a la respuesta al tratamiento, los estudios señalan que aproximadamente el 70-80% de niños y adolescentes con TDAH pueden experimentar una mejora significativa en los síntomas cuando se utiliza un abordaje multimodal, que combina tratamiento farmacológico y psicológico (Cortese et al., 2018). Estos datos resaltan la importancia de una intervención temprana y personalizada para favorecer los beneficios terapéuticos y contribuir a una mejor calidad de vida.
Tipos de fármacos en el tratamiento del TDAH: mecanismos, eficacia y posibles efectos secundarios
El tratamiento farmacológico del TDAH suele incluir dos grandes grupos de medicamentos, los psicoestimulantes y los no estimulantes:
Psicoestimulantes
Entre ellos se encuentran el metilfenidato y las anfetaminas. Estos medicamentos pueden aumentar la disponibilidad de dopamina y noradrenalina en el cerebro, lo que favorece la atención y puede ayudar a reducir la impulsividad. De acuerdo con revisiones sistemáticas, hasta un 70 % de las personas que los utilizan pueden experimentar una mejoría, según revisiones basadas en investigaciones sobre el tema,
- efectos secundarios frecuentes: pérdida de apetito, dificultad para dormir, dolor de cabeza y, en algunas ocasiones, irritabilidad. Estos efectos suelen ser leves y temporales, aunque es importante contar con un seguimiento médico.
Fármacos no estimulantes
Incluyen la atomoxetina y la guanfacina. Se pueden considerar cuando los estimulantes no resultan eficaces o no se toleran adecuadamente. La atomoxetina actúa al inhibir la recaptación de noradrenalina, mientras que la guanfacina regula la actividad de ciertos receptores en el cerebro. Recientemente, la atomoxetina ha sido señalada como el fármaco no estimulante más eficaz para adultos con TDAH (Wakelin et al., 2023).
- eficacia: cerca del 40-50 % de las personas que no experimentan mejoría con estimulantes pueden beneficiarse de estos medicamentos (Banaschewski et al., 2018),
- efectos secundarios frecuentes: somnolencia, molestias digestivas y, en ocasiones, cambios en la presión arterial.
La elección del medicamento y la dosis más adecuada debe adaptarse a cada persona, siguiendo las recomendaciones de guías clínicas internacionales, como las de la American Academy of Pediatrics (AAP, 2019) y la European ADHD Guidelines Group (EAGG, 2018).
TDAH en niños: tratamiento
TDAH: tratamiento sin medicación
Muchos padres suelen buscar opciones para tratar el TDAH sin medicación (Poncin et al., 2007; Barkley et al., 2021). Aunque no siempre es posible eliminar por completo los síntomas del TDAH en niños, la adopción de enfoques sin medicación puede mejorar la calidad de vida de los niños y sus familias. En este contexto, dispositivos terapéuticos emergentes, como el sistema Monarch eTNS y EndeavorRx, representan opciones innovadoras sin fármacos para el tratamiento del TDAH (Noah & Sedky, 2025).
Un enfoque alternativo o complementario a la medicación es el tratamiento psicoeducativo para TDAH, que se puede enfocar en:
- estrategias de gestión conductual, es decir, técnicas para mejorar la organización y reducir los comportamientos problemáticos,
- el apoyo escolar por parte de los profesores y los padres, que pueden colaborar para crear un entorno de aprendizaje estructurado y favorable,
- la terapia familiar para desarrollar herramientas que puedan apoyar a la persona con TDAH en su día a día.
TDAH: tratamiento farmacológico
Cuando un enfoque sin medicación no es suficiente para gestionar los síntomas del TDAH, el uso de fármacos puede ser necesario, sobre todo en el caso de los niños y los adolescentes. Por ejemplo, los psicoestimulantes actúan aumentando la concentración de dopamina y noradrenalina en el cerebro, lo que contribuye a mejorar la capacidad de concentración y a reducir los comportamientos impulsivos (Del Campo et al., 2011).
Cabe recordar que los medicamentos no se deben tomar a la ligera. Cada persona es diferente y el uso de fármacos debe estar cuidadosamente monitorizado por un médico especialista, como puede ser un psiquiatra.
TDAH en adultos: tratamiento
El trastorno de déficit de atención e hiperactividad no solo afecta a los niños. Según la literatura científica, en torno al 60% de los niños con TDAH también sigue presentando síntomas de adulto (Caye et al., 2016). El tratamiento del TDAH para las personas adultas es diferente, ya que tiende a adaptarse a las necesidades específicas de la edad.
El tratamiento del TDAH en adultos también puede incluir, en función de los síntomas, la prescripción de psicoestimulantes y fármacos no estimulantes. Entre los psicoestimulantes, el metilfenidato ha sido identificado como el estimulante más efectivo para el tratamiento del TDAH en adultos y la atomoxetina dentro de los no estimulantes. (Wakelin et al., 2023). Asimismo, es aconsejable seguir un programa de terapia cognitivo-conductual (Young et al., 2020), que puede resultar especialmente útil para gestionar los problemas de organización, el control de las emociones y la procrastinación.
Muchas personas adultas también se benefician de la psicoeducación (Pederson et al., 2024) y del apoyo profesional, mediante intervenciones diseñadas para mejorar la productividad en el trabajo y la gestión del tiempo.Por ejemplo, un enfoque multidisciplinar puede combinar el apoyo psicológico con técnicas de relajación y un estilo de vida sano.
Además, en el caso del TDAH en mujeres, es fundamental adaptar el tratamiento a las particularidades de cómo se manifiesta en ellas, ya que los síntomas suelen pasar más desapercibidos y tienden a confundirse con otros cuadros como la ansiedad o la desregulación emocional. De hecho, el uso de medicamentos para el TDAH en adultos ha experimentado un aumento considerable en todos los países, siendo este incremento especialmente notable en mujeres (Li et al., 2026).

Tratamiento psicológico del TDAH: enfoques y técnicas según la etapa vital
El tratamiento psicológico es un pilar fundamental en el acompañamiento del TDAH y conviene adaptarlo a la edad y al contexto de cada persona.
- en niños: se suele dar prioridad a intervenciones conductuales, como el entrenamiento en habilidades sociales y el refuerzo positivo, que pueden favorecer la autorregulación y mejorar la convivencia familiar. La terapia cognitivo-conductual (TCC) también se emplea para trabajar aspectos como la impulsividad y la atención,
- en adolescentes: además de la TCC, se incorporan técnicas para la resolución de problemas y el entrenamiento en habilidades de organización y planificación, que resultan fundamentales para afrontar los retos académicos y sociales característicos de esta etapa,
- en adultos: la TCC puede centrarse en la gestión del tiempo, la procrastinación y el control emocional. También se incluyen intervenciones orientadas a fortalecer la autoestima y la autoeficacia, aspectos que pueden verse afectados cuando el TDAH se mantiene en el tiempo,
- en familias: la psicoeducación familiar resulta clave para comprender el trastorno y reducir el estrés en el entorno. Se trabajan estrategias de comunicación, el establecimiento de límites y el apoyo emocional.
Las guías clínicas internacionales, como las del National Institute for Health and Care Excellence (NICE, 2018), sugieren combinar estos enfoques para lograr una intervención integral y sostenida a lo largo del tiempo.
¿Qué se puede hacer para controlar el TDAH? Consejos prácticos
Además de las terapias farmacológicas y psicológicas, se pueden poner en práctica algunas estrategias que pueden ayudar a gestionar el TDAH en la vida diaria, tanto en niños como en adultos, y en función de las necesidades de cada persona. Estas son algunas de ellas:
- para reducir la ansiedad y favorecer una mejor organización, puede resultar útil crear rutinas estructuradas que aumenten la previsibilidad de los acontecimientos,
- utilizar herramientas digitales, como aplicaciones o recordatorios, también puede servir de apoyo para gestionar los plazos y las tareas, y combatir así las distracciones y la procrastinación,
- dedicarse a una actividad física con regularidad ayuda a mejorar la concentración y a reducir la hiperactividad,
- practicar técnicas de relajación como el mindfulness y la meditación es eficaz para gestionar la impulsividad y el estrés.
Ejemplos prácticos de estrategias de manejo conductual y psicoeducativo
Implementar estrategias concretas en el día a día puede aportar una diferencia significativa en la gestión del TDAH. A continuación, compartimos algunos ejemplos prácticos:
- uso de agendas visuales: estas herramientas ayudan a organizar las actividades diarias y a anticipar posibles cambios, lo que puede disminuir la ansiedad y favorecer una mejor organización,
- refuerzo positivo inmediato: reconocer los comportamientos deseados con elogios o pequeñas recompensas puede motivar la repetición de conductas útiles,
- descomposición de tareas: dividir actividades complejas en pasos más pequeños y manejables facilita la concentración y ayuda a alcanzar los objetivos,
- establecimiento de rutinas claras: mantener horarios regulares para las comidas, el estudio y el descanso puede aportar seguridad y previsibilidad en el día a día,
- entrenamiento en habilidades sociales: practicar situaciones sociales en un entorno seguro contribuye a mejorar la interacción con otras personas y puede ayudar a gestionar la impulsividad,
- psicoeducación para familiares: brindar información sobre el TDAH y sus manifestaciones permite a los familiares comprender mejor la situación y ofrecer un apoyo más efectivo.
Estas estrategias, que están alineadas con recomendaciones de guías como la de la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP, 2021), pueden adaptarse a las necesidades de cada persona y complementar el tratamiento médico y psicológico.
El primer paso hacia una vida más equilibrada
Tanto los adultos como los niños y los adolescentes con TDAH pueden beneficiarse de una intervención adaptada a sus necesidades, destinada a mejorar su calidad de vida y su bienestar general.El tratamiento del TDAH no solo implica gestionar los síntomas, sino también fomentar una mejor comprensión de uno mismo y de su potencial.
El TDAH puede generar desafíos en distintas etapas de la vida, pero con el acompañamiento adecuado es posible aprender a gestionarlo y descubrir tus fortalezas. En Unobravo, contamos con profesionales especializados que pueden ayudarte a identificar estrategias y recursos que se adapten a ti o a tu familia. No tienes que recorrer este camino en soledad: inicia el cuestionario para encontrar tu psicólogo online y anímate a dar el primer paso hacia una vida más equilibrada.




