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TDAH en niños: síntomas, diagnóstico y estrategias educativas

TDAH en niños: síntomas, diagnóstico y estrategias educativas
Redacción
Unobravo
Artículo revisado por nuestra redacción clínica.
Última actualización el
6.3.2026
TDAH en niños: síntomas, diagnóstico y estrategias educativas
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El TDAH (trastorno de déficit de atención e hiperactividad) es un trastorno del neurodesarrollo que afecta a muchos niños en edad preescolar y escolar, y que influye en sus capacidades de atención, autocontrol y regulación del comportamiento.

El TDAH en niños se manifiesta, por lo general, antes de los 12 años de edad. En España, la prevalencia del trastorno en niños y adolescentes oscila entre el 6 y el 7 % (Revista Española de Salud Pública, 2022). Además, la prevalencia de TDAH a nivel mundial es el doble en niños (10 %) que en niñas (5 %) (Ayano et al., 2023).

Los niños con TDAH a menudo afrontan dificultades constantes en el ámbito escolar y social debido a su dificultad para mantener la atención, controlar los impulsos y regular su nivel de actividad. Estos problemas no se limitan solo al entorno académico, sino que también pueden afectar a sus interacciones con otros compañeros y adultos, lo que a veces resulta en problemas de conducta y dificultades emocionales.

Por ejemplo, muchos alumnos con TDAH pueden actuar sin pensar, tener problemas para esperar su turno cuando juegan o interrumpir las conversaciones en clase, así como mostrarse inquietos o excesivamente activos en situaciones que requieren tranquilidad y concentración.

En casa, los niños con TDAH pueden enfrentar dificultades similares. Es común que tengan problemas para seguir rutinas, completar tareas domésticas o deberes escolares sin distraerse constantemente. Su impulsividad puede hacer que tomen decisiones apresuradas o que adopten comportamientos disruptivos, lo que a menudo desemboca en conflictos familiares. Además, pueden tener problemas para dormir o relajarse, lo cual afecta a su estado de ánimo y a su capacidad para manejar el estrés.

Entender los síntomas, las causas y las estrategias de gestión del TDAH es fundamental para apoyar a los niños con trastorno de déficit de atención e hiperactividad en su proceso de crecimiento y aprendizaje. Como hemos anticipado, este trastorno puede tener un impacto significativo en la vida de los niños que lo presentan, tanto en el ámbito familiar como en el escolar.

TDAH: síntomas en niños

El TDAH en niños se puede manifestar de diferentes formas. Por lo general, los niños con este trastorno tienen problemas para mantener la atención al hacer los deberes o jugar, tienden a perder con facilidad objetos necesarios para las actividades diarias y pueden mostrar una excesiva actividad motora o agitación. Asimismo, seguir las instrucciones y llevar a cabo tareas les puede resultar complicado.

¿Cómo podemos reconocer los síntomas de TDAH en niños? Los síntomas del TDAH en niños pueden variar significativamente en función de cada persona, pero generalmente se agrupan en tres características principales:

  • la inatención, que se presenta en la dificultad para concentrarse y organizar sus actividades,
  • la hiperactividad, que se expresa mediante movimientos incesantes y la incapacidad de estar quieto durante mucho tiempo,
  • la impulsividad, como la incapacidad de esperar su turno o el hecho de interrumpir frecuentemente a los demás.

Síntomas de déficit de atención

  • Dificultad para mantener la concentración en tareas o juegos,
  • Tendencia a distraerse fácilmente por estímulos irrelevantes,
  • Olvidos frecuentes en actividades diarias,
  • Problemas para seguir instrucciones y completar tareas escolares o domésticas,
  • Desorganización en tareas y actividades,
  • Evitación de tareas que requieren un esfuerzo mental prolongado.

Síntomas de hiperactividad

  • Movimiento constante, como correr o trepar inapropiadamente,
  • Incapacidad para jugar o participar en actividades de forma,
  • Hablar excesivamente,
  • Moverse continuamente en el asiento,
  • Inquietud manifiesta en manos o pies, o retorcerse en el asiento.

Síntomas de impulsividad

  • Acciones precipitadas sin considerar las consecuencias,
  • Interrumpir conversaciones o los juegos de otros niños,
  • Dificultad para esperar su turno en situaciones grupales,
  • Respuestas impulsivas en conversaciones, a menudo antes de que se haya completado la pregunta.

Subtipos de TDAH en niños

El TDAH en niños puede manifestarse de distintas maneras y se clasifica en varios subtipos según los síntomas que predominan. Reconocer estas diferencias permite adaptar el acompañamiento y las estrategias de intervención a las necesidades particulares de cada niño o niña.

  • TDAH tipo combinado: este es el subtipo más frecuente y se caracteriza por la presencia significativa tanto de síntomas de inatención como de hiperactividad e impulsividad. Sin embargo, recientes investigaciones han mostrado que el subtipo de déficit de atención es en realidad el más frecuente, representando el 46,7 % de los casos, seguido por el subtipo de hiperactividad/impulsividad con un 33,7 % y el tipo combinado con un 20,6 % (Al-Wardat et al., 2024). Según el DSM-5-TR (Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales), este subtipo se observa con mayor frecuencia en niños que en niñas.
  • TDAH tipo inatento: en este caso, predominan los síntomas relacionados con la dificultad para mantener la atención, como la tendencia a distraerse fácilmente o a perder la concentración, mientras que la hiperactividad suele ser menos evidente. Este subtipo aparece con mayor frecuencia en niñas, lo que puede hacer que el diagnóstico tarde más en llegar, ya que los síntomas suelen pasar más desapercibidos tanto en el entorno escolar como en el familiar.
  • TDAH tipo hiperactivo-impulsivo: en este subtipo predominan los síntomas de hiperactividad e impulsividad, como la inquietud motora o la dificultad para esperar el turno, sin que la falta de atención sea tan marcada. Suele identificarse antes, ya que estos comportamientos tienden a ser más visibles y pueden llamar la atención en diferentes contextos.

Reconocer el subtipo de TDAH resulta fundamental para entender mejor las posibles dificultades que experimenta el niño o la niña y para orientar el tratamiento de una manera más ajustada a sus necesidades.

Causas y factores de riesgo del TDAH en niños

El origen del TDAH en niños puede ser complejo y depende de varios factores, tanto genéticos como ambientales. Comprender estos elementos puede ayudar a las familias a saber que el TDAH no surge por una cuestión de educación o disciplina.

  • Factores genéticos: la predisposición genética representa uno de los principales factores de riesgo. Se estima que entre el 70 % y el 80 % de los casos de TDAH tienen un componente hereditario. Esto significa que, si una madre o un padre tiene TDAH, la probabilidad de que su hijo también lo presente puede ser mayor (Faraone et al., 2005).
  • Factores no genéticos: otros elementos pueden aumentar el riesgo de TDAH, como la exposición prenatal al tabaco, alcohol o drogas, el bajo peso al nacer, el parto prematuro y algunas complicaciones durante el embarazo o el parto. Además, factores psicosociales como el estrés familiar intenso o un entorno poco estructurado pueden influir en cómo se manifiestan los síntomas, aunque no se consideran causas directas.

Es importante tener en cuenta que la presencia de uno o varios de estos factores no significa necesariamente que un niño desarrollará TDAH, pero sí puede aumentar la probabilidad de que aparezcan los síntomas.

Evaluación y diagnóstico del TDAH en niños

El diagnóstico de TDAH en niños implica una evaluación multidisciplinar que puede incluir pruebas específicas, como el Conners Continuous Performance Test, observaciones conductuales y entrevistas con padres y profesores, con el fin de obtener un cuadro completo del comportamiento del niño en diferentes contextos. Es relevante señalar que, en el 64,7% de los casos, la preocupación inicial sobre el comportamiento del niño fue expresada por un familiar (Visser et al., 2015), lo que resalta la importancia de la participación activa de la familia en el proceso diagnóstico.

Las directrices internacionales recomiendan que el diagnóstico lo lleven a cabo profesionales especializados de la salud mental, con base en los criterios específicos que se incluyen en el DSM-5-TR.

TDAH en niños
Foto de Helena Lopes (Pexels)

Herramientas y proceso diagnóstico en niños

El diagnóstico del TDAH en niños suele requerir una evaluación exhaustiva y multidisciplinar, ya que actualmente no existe una única prueba que permita confirmar este diagnóstico. Este proceso suele incluir varias etapas y herramientas específicas para favorecer una valoración precisa y cuidadosa.

  • Entrevistas clínicas: los profesionales suelen realizar entrevistas detalladas con los padres, el niño y, en algunas ocasiones, con los profesores. Así pueden recoger información sobre el comportamiento del niño en distintos contextos de su vida diaria.
  • Cuestionarios y escalas de valoración: se emplean instrumentos estandarizados, como la Escala de Conners, el SNAP-IV o el ADHD Rating Scale. Estas herramientas ayudan a valorar la frecuencia e intensidad de los síntomas según la percepción de padres y docentes.
  • Observación directa: en algunos casos, los profesionales observan al niño en el entorno escolar o en la consulta. De este modo, pueden identificar patrones de comportamiento que pueden estar relacionados con el TDAH.
  • Pruebas neuropsicológicas: cuando es necesario, se utilizan pruebas específicas para valorar la atención, la memoria y las funciones ejecutivas, como el Test de Variables de Atención (TOVA) o el Continuous Performance Test (CPT).

Para poder establecer el diagnóstico, es importante que los síntomas se mantengan durante al menos seis meses, interfieran de manera significativa en la vida diaria del niño y no puedan explicarse mejor por otras condiciones o situaciones vitales.

Comorbilidades frecuentes en niños con TDAH

Muchos niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) pueden presentar otras condiciones asociadas, conocidas como comorbilidades. De hecho, se ha reportado que el 77,9 % de los niños con TDAH actual presentaba al menos un trastorno concurrente (Danielson et al., 2024). Estas comorbilidades pueden hacer que el diagnóstico y el tratamiento sean más complejos. Identificar estas condiciones resulta esencial para ofrecer un apoyo integral y adaptado a las necesidades de cada niño.

  • Trastorno negativista desafiante (TND): este trastorno se manifiesta a través de un patrón persistente de comportamientos como el desafío, la desobediencia y la actitud hostil hacia figuras de autoridad. Según la Asociación Española de Psiquiatría del Niño y del Adolescente, hasta un 40 % de los niños con TDAH pueden mostrar también TND.
  • Trastornos de ansiedad: los síntomas de ansiedad, como preocupaciones intensas o miedos frecuentes, pueden ser habituales en niños con TDAH. Cuando ambas condiciones aparecen juntas, puede resultar más difícil concentrarse y manejar las emociones.
  • Trastornos del estado de ánimo: algunos niños con TDAH pueden experimentar depresión o cambios de humor, especialmente si atraviesan dificultades escolares o sociales durante un periodo prolongado.
  • Trastornos del aprendizaje: dificultades como la dislexia o la discalculia pueden coincidir con el TDAH, lo que puede afectar tanto al rendimiento escolar como a la autoestima de la persona.

La presencia de comorbilidades hace necesaria una evaluación cuidadosa y un enfoque terapéutico personalizado, ya que estas condiciones pueden influir en cómo responde  al tratamiento y en la evolución del TDAH.

TDAH en los diferentes grupos de edad

El TDAH en la infancia se puede manifestar con síntomas que se acentúan cada vez más a medida que los niños crecen. Por ejemplo, el TDAH en niños de 3 años se puede manifestar con signos de hiperactividad precoz y dificultad para mantener la atención en actividades estructuradas.

Durante la edad escolar, los síntomas se van acentuando porque los niños tienen que realizar tareas más complejas. El TDAH en niñas se suele manifestar con síntomas menos acentuados respecto a los niños. Se caracteriza por una mayor tendencia a los problemas de concentración y falta de atención más que a la hiperactividad, lo cual hace que el diagnóstico sea más difícil y tardío respecto a los niños.

TDAH en el colegio

El TDAH en el colegio representa uno de los principales retos tanto para los alumnos como para los docentes. La dificultad para seguir las reglas de la clase y las distracciones frecuentes pueden dificultar el aprendizaje, lo cual hace que sea complicado que el niño permanezca concentrado durante mucho tiempo.

Asimismo, pueden surgir problemas de interacción social con los compañeros, ya que pueden percibir algunos comportamientos como inapropiados. Los niños con TDAH suelen tener problemas para realizar los deberes, organizar el material didáctico y respetar los plazos.

Actividades para niños con TDAH

Es aconsejable llevar a cabo actividades educativas específicas para niños con TDAH, como tarjetas dedicadas a mejorar la atención y la concentración.

Algunos de los juegos para niños con TDAH que ayudan a favorecer la concentración en objetivos específicos, la planificación y el respeto de las rutinas escolares son:

  • unir puntos,
  • encontrar las diferencias,
  • las adivinanzas y
  • los juegos de estrategia.

Los juegos estructurados también pueden ser útiles para canalizar la energía y desarrollar competencias sociales, mientras el apoyo didáctico con actividades adaptadas puede mejorar la organización y la gestión del tiempo. Asimismo, las acciones que fomentan el movimiento controlado, como el deporte, pueden resultar especialmente eficaces para mejorar la concentración y reducir la hiperactividad.

El libro Déficit de Atención con Hiperactividad. Manual para padres y educadores, Isabel Orjales Villar, puede ayudar a padres y profesores a entender mejor cómo comportarse con un niño con TDAH y cómo gestionar sus síntomas.

Estrategias para el manejo del TDAH en niños

El manejo del TDAH en niños, tanto en casa como en la escuela, puede beneficiarse enormemente de la implementación de actividades y estrategias específicas. Estas técnicas no solo ayudan a los niños a gestionar sus síntomas, sino que también fomentan un ambiente positivo y de apoyo para su desarrollo.

Cuando hablamos de TDAH en casa, es crucial establecer rutinas claras y consistentes. Los niños con TDAH a menudo responden bien a una estructura predecible, ya que les ayuda a entender lo que se espera de ellos y a gestionar mejor su tiempo y comportamiento. Esto incluye horarios regulares para comidas, tareas, tiempo de juego y hora de dormir.

Los tableros de recompensas y los sistemas de puntos también pueden ser eficaces para fomentar comportamientos positivos, al ofrecer reconocimiento y recompensas por tareas completadas o por demostrar autocontrol. Asimismo, es importante designar un área tranquila y organizada para las tareas escolares, libre de distracciones, donde los niños puedan concentrarse en sus estudios.

En el entorno escolar, la colaboración entre padres y maestros es fundamental para apoyar al niño con TDAH. Los profesores pueden emplear estrategias como proporcionar instrucciones claras y paso a paso, utilizar señales visuales y auditivas para captar y mantener la atención del niño y ofrecer descansos frecuentes para actividades físicas o de relajación.

También es útil adaptar las tareas para hacerlas más manejables, dividiéndolas en segmentos más pequeños y proporcionando retroalimentación positiva y constructiva. El apoyo individualizado, como la tutoría o el trabajo en grupos pequeños, puede ser particularmente beneficioso para los niños con TDAH, ya que permite una atención más personalizada y adaptada a sus necesidades específicas.

En ambos contextos, el enfoque en las fortalezas del niño y el trato con empatía (entender lo que siente una persona con TDAH), en lugar de centrarse solo en las dificultades, es clave. Es esencial celebrar los logros, por pequeños que sean, y fomentar intereses y talentos para mejorar la autoestima y la motivación del niño. Además, enseñar y practicar técnicas de manejo del estrés y relajación, como la respiración profunda y la meditación, también puede ser muy útil para ayudar a los niños a manejar la ansiedad y la impulsividad asociadas con el TDAH.

estrategias para gestionar el TDAH en niños
Foto de Marta Wave (Pexels)

Tratamiento del TDAH en niños

El tratamiento del TDAH en niños puede adoptar un enfoque multidisciplinar, que combine intervenciones psicológicas, educativas y tratamiento farmacológico, en algunos casos. La elección del tratamiento debe realizarse siempre bajo la supervisión de un equipo especializado y adaptada a las necesidades individuales de cada paciente.

La terapia cognitivo-conductual (TCC) se suele utilizar para ayudar al niño a gestionar mejor sus emociones y comportamientos, mientras que el apoyo educativo se centra en las estrategias para mejorar la atención y reducir las distracciones.

También es fundamental proporcionar consejos prácticos a los padres, incluso a través del entrenamiento parental, para ayudarles a gestionar mejor el comportamiento del niño en el día a día.

La combinación de ambos enfoques puede contribuir a obtener mejores resultados, ya que permite abordar tanto los síntomas principales como las dificultades asociadas al TDAH.

Entre los medicamentos más utilizados para tratar el TDAH, que siempre se deben administrar bajo estricto control médico, encontramos algunos estimulantes que actúan aumentando los niveles de dopamina y noradrenalina del cerebro.

Los medicamentos más utilizados suelen ser los estimulantes, como el metilfenidato y las anfetaminas. Estos fármacos han mostrado eficacia para reducir los síntomas principales del TDAH en aproximadamente el 70-80 % de los casos (Cortese et al., 2018). Actúan aumentando la disponibilidad de neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina en el cerebro.

Es importante tener en cuenta que pueden aparecer efectos secundarios, como disminución del apetito, insomnio o irritabilidad, por lo que resulta fundamental realizar un seguimiento médico regular.

Si bien el TDAH es comúnmente asociado con la infancia, es importante recordar que también puede persistir en la edad adulta. El TDAH en adultos puede manifestarse de forma diferente, con síntomas más sutiles, como dificultades en la gestión del tiempo, la impulsividad en la toma de decisiones o problemas en las relaciones interpersonales.

Muchos adultos con TDAH no han sido diagnosticados en la infancia, lo que puede llevar a años de frustración y dificultades en el ámbito laboral y personal. Identificar el trastorno y acceder a un tratamiento adecuado puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida.

Centros y recursos para TDAH

En España existen centros especializados en el diagnóstico y tratamiento del TDAH en niños. Estos centros ofrecen servicios de evaluación, intervención terapéutica y apoyo educativo para las familias, y proporcionan herramientas útiles para afrontar los problemas de la vida cotidiana.

También existen muchos libros sobre el tema, como:

  • Trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Entre la patología y la normalidad, Rafa Guerrero, Editorial Libros Cúpula (2021)
  • TDAH. Estrategias para impulsar el Desarrollo Integral, Ángel Terrón, Editorial CEPE (2019)
  • Claves para afrontar la vida con un hijo con TDAH, Isabel Orjales Villar, Ediciones Pirámide (2009)

Consultar a un especialista con experiencia es crucial para garantizar un tratamiento adecuado, ya que reconocer los síntomas en una fase temprana permite adoptar estrategias de apoyo adecuadas. Un enfoque adecuado puede marcar la diferencia en el desarrollo de un niño, ya que le puede ayudar a desarrollar su potencial en un entorno en el que se sienta apoyado y comprendido.

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