Convertirse en padres representa un gran cambio en la vida de una pareja, a nivel social, práctico y emocional. El embarazo y, después, el nacimiento llevan a los dos miembros de la pareja, tanto a la madre como al padre, a reorganizar no solo el mundo exterior, sino también el interior.
Es natural sentirse al principio sobrepasado por las nuevas responsabilidades y los cambios, sobre todo en una sociedad en la que parece no haber espacio para las incertidumbres y las dudas, y en la que aspiramos a estar siempre “perfectos y felices”. En este contexto, también los nuevos papás pueden atravesar momentos de crisis y verse en la necesidad de redefinir su papel y sus emociones en el camino hacia la paternidad.
En este momento delicado pueden aparecer síntomas psicológicos de distinta naturaleza y gravedad, a veces transitorios y otras veces más persistentes.
Los cuadros psicológicos más estudiados en el periodo perinatal
Durante muchos años, la investigación se ha centrado sobre todo en la nueva mamá, probablemente porque las madres presentan con más frecuencia cuadros sintomáticos relacionados con el espectro depresivo, como:
- maternity blues
- depresión posparto
- trastorno de estrés postraumático
- psicosis posparto (de incidencia poco frecuente)
Además de las dificultades psicológicas que pueden afectar al periodo perinatal, es importante tener en cuenta también el malestar emocional y los síntomas depresivos o ansiosos que pueden afectar a los padres, con posibles repercusiones en el bienestar de todo el sistema familiar.
Entre los síntomas más frecuentes pueden aparecer estado de ánimo deprimido, ansiedad, alteraciones del sueño, irritabilidad, fatiga, sentimientos de culpa, baja autoestima y sensación de impotencia. Cuando surgen pensamientos de muerte o una intensa autodesvalorización, es importante buscar ayuda profesional cuanto antes.
Depresión posparto en los padres
En la sociedad actual, los papás están cada vez más implicados en el embarazo, el nacimiento y el cuidado del bebé, y comparten decisiones y responsabilidades con su pareja.
Durante este delicado tránsito pueden surgir dificultades que, en algunos casos, se asocian a experiencias de intenso sufrimiento y desorientación. En el primer año de vida del bebé, algunos papás pueden experimentar síntomas depresivos y un profundo malestar emocional. Varias investigaciones sitúan un posible pico de los síntomas entre el tercer y el sexto mes tras el nacimiento, aunque el sufrimiento también puede aparecer antes o prolongarse durante más tiempo.

¿Cómo se manifiesta la depresión paterna?
Los síntomas principales incluyen:
- estado de abatimiento y desánimo,
- inquietud e irritabilidad,
- pérdida de interés,
- preocupación constante,
- aislamiento social, tristeza persistente o estado de ánimo deprimido,
- dificultad para concentrarse y para trabajar,
- problemas de sueño,
- disminución de la libido.
En algunos casos, a estos síntomas pueden sumarse otras manifestaciones, como ansiedad, comportamientos impulsivos o descontrolados, ataques de ira, abuso de sustancias, consumo problemático de alcohol o un aumento del tabaco.
Factores de riesgo de la depresión paterna
Las causas de la depresión paterna en el periodo perinatal no se deben a un único factor, sino que se asocian con más frecuencia a la presencia de depresión materna, a antecedentes personales de depresión y a niveles altos de ansiedad en el periodo previo al parto.
Entre los demás factores de riesgo se han identificado:
- una edad joven o muy avanzada,
- un nivel educativo bajo, ingresos escasos, preocupaciones económicas y desempleo,
- niveles altos de estrés percibido,
- factores sociofamiliares: la calidad de la relación con los padres durante la infancia, un embarazo no deseado, el desajuste entre las expectativas durante el embarazo y la experiencia como padre tras el parto, o formar parte de una familia reconstituida.
A esto puede sumarse una falta de información básica, que puede aumentar la sensación de desorientación tras el nacimiento del bebé. De hecho, se ha observado que muchas veces los padres llegan al nacimiento de su hijo con poca información sobre lo que les espera y sobre los cambios que los afectarán tanto a ellos como a su pareja.
Esta falta de preparación y de conciencia puede convertirse en uno de los factores que contribuyen al desarrollo de la depresión en los padres tras el nacimiento del hijo.
Consecuencias de la depresión posparto paterna
Al igual que ocurre con la depresión posparto materna, la paterna también puede tener un impacto negativo en el núcleo familiar, tanto en la madre como en el hijo. Algunas investigaciones sugieren que la depresión paterna puede interferir en la construcción del vínculo entre padre e hijo y asociarse a dificultades en el plano conductual y cognitivo en el desarrollo posterior del bebé, incluso al margen de la presencia de depresión materna.
.jpeg)
La importancia de la red de apoyo
Contar con una red de apoyo sólida puede marcar la diferencia en el periodo posparto. El acompañamiento de amigos, familiares o grupos de otros padres permite compartir experiencias, recibir consejos prácticos y sentirse menos solo ante las dificultades.
Participar en encuentros o grupos de apoyo, también online, puede ofrecer nuevas perspectivas y ayudar a normalizar las emociones. Saber que no somos los únicos que atravesamos momentos difíciles puede aliviar la sensación de inadecuación y favorecer un clima de mayor comprensión y aceptación.
¿Cuándo puede ser útil buscar ayuda profesional?
Reconocer las señales de malestar puede ser el primer paso para actuar de forma eficaz. Si los síntomas de tristeza, ansiedad o irritabilidad persisten durante varias semanas, o si aparecen pensamientos negativos recurrentes o dificultad para realizar las actividades cotidianas, es importante no restar importancia a la situación.
Acudir a un psicólogo o una psicóloga puede ofrecer un espacio de escucha y diálogo, útil para comprender mejor tus emociones y encontrar estrategias a medida con las que afrontar este momento de crisis. Pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino una forma de cuidar de ti y de tu familia.
Estrategias prácticas para apoyar a los papás
Además del acompañamiento psicológico, existen algunas estrategias prácticas que pueden ayudar a los papás a gestionar mejor el periodo posparto, entre ellas:
- Reservar momentos de autocuidado: dedicarte tiempo a ti, aunque sea para un breve paseo o un hobby, puede ayudar a reducir el estrés y a recuperar energía.
- Pedir ayuda cuando haga falta: no hay que tener miedo de recurrir a familiares, amigos o profesionales para recibir apoyo práctico o emocional.
- Participar activamente en la vida del recién nacido: cuidar del bebé, aunque sea con pequeños gestos cotidianos, refuerza la sensación de competencia y fortalece el vínculo entre padre e hijo.
- Repartir las responsabilidades: dividir las tareas con la pareja ayuda a evitar la sobrecarga y a mantener el equilibrio en la pareja, lo que reduce el riesgo de crisis de pareja asociadas a la presencia de hijos pequeños.
Estas estrategias, si se integran en la rutina familiar, pueden contribuir a prevenir la sensación de sentirse sobrepasado y a favorecer una adaptación más serena al nuevo papel como padre.

¿Cómo prevenirla?
Además, desde un punto de vista preventivo, es fundamental reconocer la importancia del padre desde el inicio del embarazo y fomentar su implicación en las etapas clave antes y después del parto, por ejemplo durante las revisiones y en la atención posterior al nacimiento.
Todos los estudios subrayan la importancia de reconocer la depresión posparto paterna en sus fases iniciales para poder afrontarla mejor. Con este fin puede resultar útil la Escala de Edimburgo, un test sobre la depresión que es un instrumento de cribado autoadministrado, ya muy utilizado para detectar de forma precoz los síntomas depresivos en el periodo posparto.
Dada su asociación con la depresión posparto materna, la investigación sugiere prestar una mayor atención clínica también a los padres, sobre todo cuando existe un sufrimiento psicológico en la madre. Cuando se reconocen las señales de esta dificultad, es importante apoyarse en un acompañamiento psicológico, que en algunos casos puede combinarse con una terapia de pareja.
El papel de la comunicación en la pareja
Una comunicación abierta y sincera entre los miembros de la pareja puede ser fundamental para afrontar juntos las dificultades que pueden surgir tras el nacimiento de un hijo. A menudo, los nuevos papás pueden sentirse aislados o incomprendidos, sobre todo si temen no estar a la altura de las nuevas responsabilidades.
Hablar de los sentimientos, los miedos y las expectativas puede ayudar a reducir la sensación de soledad y a fortalecer el vínculo de pareja. Es importante que los dos miembros de la pareja se sientan libres de expresar sus emociones sin miedo a ser juzgados y crear así un espacio seguro en el que apoyarse mutuamente.
Si sientes que el periodo posterior al nacimiento de un hijo se vuelve demasiado difícil de afrontar en solitario, en Unobravo podemos ayudarte a encontrar al psicólogo o la psicóloga que mejor se adapte a tus necesidades. Empieza el cuestionario y anímate a dar el primer paso hacia un acompañamiento psicológico personalizado.





