El trastorno por déficit de atención e hiperactividad es una neurodivergencia caracterizada por un patrón persistente de falta de atención, hiperactividad e impulsividad que tiene un impacto significativo en la vida cotidiana.
Las dificultades para prestar atención a los detalles, para concentrarse en tareas que exigen un esfuerzo mental prolongado y para organizar actividades complejas, junto con la inquietud motora, los fallos de memoria y la impulsividad en los pensamientos y las acciones, pueden interferir en las actividades cotidianas en el colegio, en el trabajo y también en la vida afectiva y relacional.
Los síntomas del TDAH pueden hacer que la vida en pareja de las personas con este trastorno resulte más compleja y difícil: de hecho, presentan un mayor riesgo de llegar a situaciones de divorcio (Huynh-Hohnbaum y Benowitz, 2023).
En este artículo describimos los retos, las dificultades y las posibles estrategias para las parejas que conviven con el TDAH.
TDAH y relaciones de pareja: cómo el trastorno puede influir en la vida de pareja
¿Cómo influye el TDAH en las relaciones sociales y en las de pareja?
Las dificultades en las funciones ejecutivas, en la capacidad de control inhibitorio y en las funciones atencionales son las características principales de esta neurodivergencia y pueden tener efectos en la vida de pareja.
Las personas con TDAH pueden mostrarse distraídas, olvidadizas, desorganizadas, con dificultades para asumir responsabilidades y compromisos hacia la otra persona y para comunicarse. Pueden tener reacciones emocionales desproporcionadas, perder el control o decir o hacer de forma impulsiva algo que dañe seriamente la relación (Robin y Payson, 2002). Las diferencias en los procesos cognitivos y emocionales pueden generar en las personas con TDAH la sensación de sentirse descuidadas o poco queridas por sus parejas neurotípicas.

TDAH y dificultades en la pareja
Los miembros neurotípicos pueden interpretar como señales de desinterés y descuido los olvidos, las lagunas comunicativas y la impulsividad de las personas con TDAH.
¿Qué aspectos pueden convertir el TDAH y las relaciones sentimentales en una mezcla potencialmente explosiva?
Los investigadores Robin y Payson (2002) destacan los siguientes aspectos:
- Dificultades comunicativas, que pueden dar la sensación de no ser escuchado al hablar con la pareja o de que lo que se dice no se recuerda.
- Poca capacidad para completar tareas que requieren organización, como los plazos de la vida cotidiana.
- Dificultades para gestionar los tiempos, que llevan a no actuar hasta que se acerca la fecha límite, lo que puede hacer pensar a la pareja que se trata de desinterés.
- Desorganización, que hace que se acumulen el desorden y el caos en casa.
- Reactividad emocional, con expresiones de frustración.
Estar en pareja con una persona con TDAH: posibles retos para el otro miembro
La percepción de que la persona con TDAH comete y repite siempre los mismos errores puede llevar a la otra persona a experimentar una notable carga emocional, hasta el punto de comprometer la estabilidad de la pareja. La dificultad para invertir esta tendencia y generar cambios puede hacer creer que su pareja no da importancia a los sentimientos, las necesidades y las demandas concretas que expresa la otra persona.
El desorden y el caos que pueden crearse en casa, junto con los plazos de la vida diaria que se incumplen de forma constante, pueden poner a prueba la paciencia y la tolerancia del miembro neurotípico. Pueden generarse desequilibrios en el reparto de las tareas y de los roles. De hecho, la carga que supone el apoyo y el cuidado de la pareja puede hacer que el miembro neurotípico se sienta más como un padre o una madre que como un compañero de vida.
Algunas personas con TDAH se benefician de entornos y situaciones especialmente estructurados, predecibles y repetitivos. Esta necesidad puede chocar con la necesidad de espontaneidad y variedad que permite al miembro neurotípico percibir la relación como algo dinámico, vivo y en crecimiento ante los cambios.

TDAH en las relaciones: posibles estrategias para una vida de pareja más equilibrada
Un primer aspecto fundamental es contar con un diagnóstico de TDAH correcto. A partir de este primer paso, pueden diseñarse procesos de acompañamiento que incluyan la reflexión sobre las herramientas y estrategias capaces de desarrollar un mayor equilibrio en la pareja. Entre ellas destacan:
- Técnicas y herramientas para gestionar los tiempos, los compromisos y los plazos (aplicaciones, agendas, calendarios, herramientas digitales).
- Estrategias para favorecer la memoria y el recuerdo (ejercicios de estimulación cognitiva).
- Herramientas y ejercicios para desarrollar la capacidad de atención compartida, la concentración y la escucha (juegos, actividades de estimulación cognitiva, ver películas, actividades artísticas).
- Técnicas que favorezcan la conciencia, la regulación emocional y limiten la impulsividad en las acciones y en las palabras, como el mindfulness (Househam y Solanto, 2016).
- Tomar conciencia de los automatismos emocionales y cognitivos que llevan a la persona con TDAH a repetir “los errores de siempre” (Robin y Payson, 2002), sin que se interpreten como desinterés en la relación o falta de afecto.
- Técnicas que favorezcan una comunicación clara, directa y eficaz a la hora de expresar emociones y necesidades.
- Si es necesario, recurrir a la terapia de pareja como espacio de análisis, profundización y transformación de las vivencias que genera la presencia de la neurodivergencia en la relación.
TDAH y relaciones sentimentales: un reto posible
El impacto del TDAH en la vida de pareja puede ser fuerte y poner a prueba la relación.
Acudir a un psicólogo especializado en TDAH puede ser una oportunidad para comprender mejor las propias dificultades y recibir un apoyo específico, con el fin de respetar las características individuales de cada persona.
Un proceso de apoyo psicológico o de psicoterapia puede resultar útil para:
- Enmarcar la neurodivergencia desde el punto de vista del diagnóstico y el tratamiento.
- Sugerir estrategias para gestionar los síntomas y mejorar la expresión y la regulación emocional, así como la comunicación.
- Fomentar la conciencia sobre las formas de funcionamiento cognitivo y emocional de cada miembro y las necesidades que conllevan.
El TDAH en las relaciones es, por tanto, un reto que puede afrontarse sin que el ritmo acelerado del amor en la neurodivergencia haga que uno de los miembros se quede atrás y se comprometa la vida de pareja. En este contexto, un psicólogo o una psicóloga puede aclarar muchas dudas y acompañar a ambos miembros de la pareja en los retos del día a día.




