Sentirte ajena a tu cuerpo después del parto: ¿cómo elaborar esta experiencia?

Me miro al espejo y ya no me reconozco.
Comer por las noches es el único momento que tengo para mí.

Después del parto puede ocurrir que te mires al espejo y no te reconozcas. Tu cuerpo ha cambiado de formas rápidas que no elegiste, e integrarlo en la imagen que tenías de ti no es para nada inmediato.

A esta sensación de distanciamiento puede sumarse un agotamiento emocional, en un período en que las energías pueden verse muy exigidas por el cuidado del recién nacido.

En días que se perciben como llenos y con poco espacio personal, la comida puede convertirse en una fuente inmediata de placer o consuelo. En algunos casos se puede crear un círculo entre la insatisfacción hacia el cuerpo, la búsqueda de consuelo en la comida y un malestar adicional.

Esta experiencia puede estar influida por distintos factores emocionales, físicos y contextuales, y no representa un defecto personal. Reconocerla puede ayudar a mirarla con menos juicio.

Posibles causas

Las razones detrás de la sensación de extrañeza y la búsqueda de consuelo en la comida

He cambiado tan deprisa que no me reconozco.
Todo el mundo espera que vuelva a ser la de antes.

El acompañamiento de un psicólogo o una psicóloga puede ofrecer un espacio para explorar esta experiencia y la forma en que afrontas los cambios del posparto.

Mientras tanto, exploremos juntas algunos factores que pueden contribuir a la sensación de extrañeza respecto al cuerpo y a la búsqueda de consuelo en la comida después del parto.

Cambios rápidos y difíciles de integrar

  • Los cambios hormonales, físicos y emocionales del posparto pueden ser muy intensos y concentrarse en poco tiempo.
  • Puede hacer falta tiempo para integrar los cambios del cuerpo en la imagen de una misma.
  • La carga que supone la nueva rutina y la privación de sueño pueden contribuir al cansancio y, en algunas personas, también a una sensación de distanciamiento.

La comida como consuelo inmediato

  • En algunos momentos, la comida puede buscarse también para obtener consuelo o gratificación, más allá de responder al hambre.
  • En un momento en que otras formas de placer u autocuidado parecen lejanas, comer puede convertirse en un espacio de alivio accesible.
  • En algunos casos se puede crear un círculo entre el malestar hacia el cuerpo, la búsqueda de consuelo en la comida y un malestar adicional.

La presión por volver a estar en forma

  • La presión cultural por recuperar de forma rápida el aspecto anterior al embarazo puede contribuir a vivir los cambios del cuerpo con mayor juicio.
  • La comparación con modelos externos puede añadir una sensación de vergüenza al malestar ya presente.
  • La dificultad para encontrar espacios en los que hablar de esta experiencia puede contribuir a sentirse sola o poco comprendida.
Perspectiva clínica
Los momentos difíciles parecen absorber toda nuestra energía, pero los retos y los problemas no definen nuestro valor personal. Darte tiempo para conocer mejor tus recursos, sin buscar una solución inmediata, y pedir ayuda a un profesional cuando lo necesites son los primeros pasos hacia un cambio positivo.
Situaciones concretas

Situaciones en las que podrías reconocerte

Como algo a escondidas y luego me siento culpable.
Es como si lo viera todo desde fuera.

Hay momentos cotidianos en los que esta experiencia se hace más evidente. Veamos algunos en los que podrías encontrarte.

La relación con el cuerpo

  • Mirarte al espejo después del parto y percibir tu cuerpo como algo distante, casi como si perteneciera a otra persona.
  • Evitar fotos o momentos sociales por la vergüenza ligada al cambio físico, y llegar a aislarte.
  • Compararte con imágenes en redes sociales de una recuperación inmediata de la figura, con un creciente sentimiento de inadecuación.

La comida como refugio

  • Comer algo dulce por la tarde, después de un día de lactancia y lloros, y vivirlo como el único momento solo para ti.
  • Buscar comida para calmar un estado interno de tensión o tristeza, más que por un verdadero hambre física.
  • Sentir culpa después de comer para consolarte, que se suma al malestar ya presente hacia el cuerpo.

El distanciamiento de las emociones

  • Sentirte lejos de tus emociones mientras cuidas al recién nacido, casi como si observaras la escena desde fuera.
  • Tener dificultad para reconocer lo que realmente sientes, entre el cansancio, la ternura y la sensación de desorientación.
Un momento para parar
¿Te reconoces en alguna de estas situaciones?

¿A veces tu relación con la comida y con tu cuerpo te pesa?

El vínculo entre las emociones, la comida y la imagen que tenemos de nosotros mismos es profundo y más común de lo que parece. Estos artículos pueden ayudarte a entender mejor cómo estos aspectos suelen estar entrelazados.

El hambre emocional: qué es y cómo dejar de desfogarse con la comida
Lee el artículo

Construir una relación más serena con la comida es posible

No se trata de reglas o dietas, sino de escucharnos. Estos artículos pueden darte herramientas para reconocer tus emociones y cuidarte con más amabilidad.

Autocompasión: qué es y cómo desarrollarla
Lee el artículo

Si tu relación con la comida te hace sufrir, pedir ayuda puede marcar la diferencia

Cuando los pensamientos sobre la comida y el cuerpo ocupan mucho espacio, hablar con un psicólogo puede ayudarte a darles un sentido. Descubre cómo funciona la terapia, explicada sin juicios.

Psicoterapia: qué es, cómo funciona y por qué es útil
Lee el artículo
Primera visita al psicólogo: qué decir y qué esperar
Lee el artículo
12 ventajas de la terapia psicológica online
Lee el artículo

Si tu relación con la comida condiciona tus días, hablemos del tema

Cuando la relación con la comida y el cuerpo afecta a tu bienestar, un psicólogo puede acompañarte. Encuentra el psicólogo adecuado para ti: solo necesitas unos minutos.

1
Cuestionario de 3 min
2
Elige al profesional adecuado
3
Primera cita gratuita, sin compromiso
Valorado Excelente en Trustpilot
Estrategias prácticas

Algunas formas de recuperar la familiaridad contigo misma

Abrirme con alguien me quitó un peso enorme.
Me di cuenta de que necesitaba que alguien me escuchara.
1

Ponerle nombre a lo que sientes

Intentar reconocer y nombrar las emociones ligadas al cambio del cuerpo, sin minimizarlas, puede ser un primer paso para salir de la sensación de estar sola en esta experiencia.

2

Observar los momentos en que buscas la comida

Puedes intentar observar con curiosidad y sin juicio los momentos en que buscas la comida y prestar atención al hambre, a las emociones y a las situaciones que los acompañan. Esto puede ayudarte a comprender mejor lo que vives.

3

Reservarte pequeños espacios de placer

Cuando sea posible, puedes intentar construir pequeños momentos cotidianos de cuidado personal que no pasen solo por la comida: una ducha tranquila, unas páginas de un libro, una llamada a alguien que te haga sentir bien. Pueden ofrecerte otras ocasiones de placer y cuidado personal.

4

Devolver la atención al presente

Cuando sientas que el distanciamiento se hace más intenso, puedes probar ejercicios sencillos de conciencia: sentir los pies en contacto con el suelo, respirar despacio, nombrar lo que ves a tu alrededor. Son pequeños gestos que pueden ayudarte a restablecer una sensación de presencia en tu cuerpo.

5

Tomar distancia de la comparación con el exterior

Cuando te des cuenta de que te comparas con imágenes de cuerpos perfectos después del parto, puedes permitirte alejarte de esos contenidos. Tu cuerpo atraviesa un proceso de adaptación que merece gradualidad, no comparaciones.

6

Compartir tu experiencia

Puedes intentar hablarlo con alguien de confianza. Compartir lo que vives puede ofrecerte un espacio donde expresar también la vergüenza u otras emociones difíciles, y sentirte menos sola.

7

Valorar el inicio de un proceso terapéutico

Cuando la sensación de extrañeza, el distanciamiento emocional o la búsqueda de consuelo en la comida se vuelven persistentes o fuente de malestar, iniciar un proceso con un psicólogo o una psicóloga puede ofrecer un espacio para explorar estas experiencias. No hace falta esperar a que la situación se vuelva muy difícil para pedir apoyo.

Habla de cómo te sientes con un psicólogo online

Encuentra el profesional más adecuado para ti con nuestro cuestionario confidencial, nos ayudará a entender mejor tus necesidades.

1
Cuestionario de 3 min
2
Elige al profesional adecuado
3
Primera cita gratuita, sin compromiso
Inicia el cuestionario
Valorado Excelente en Trustpilot
Una mirada amable

Recuperar una nueva familiaridad con la imagen corporal

Poco a poco aprendo a tener paciencia conmigo misma.
Poco a poco vuelvo a sentirme en casa en mi cuerpo.

Sentirse ajena al cuerpo después del parto puede ser una experiencia comprensible y no significa necesariamente ser frágil o inadecuada como madre.

Explorar el significado de las emociones y los comportamientos relacionados con la comida puede ayudar a comprender mejor la relación entre el malestar hacia el cuerpo y la búsqueda de consuelo.

Darse tiempo e intentar dirigirse a una misma con menos juicio puede acompañar el proceso de adaptación a los cambios del posparto.

Buscar apoyo, informal o profesional, puede ser un recurso para atravesar esta fase. Un acompañamiento adecuado puede ofrecer un espacio para explorar la relación contigo misma y con tu cuerpo tras los cambios vividos.

El siguiente paso, si te sientes preparado/a

La terapia psicológica no es solo para quienes atraviesan una crisis, es un espacio de escucha para cuidar de tu bienestar mental.

Habla de cómo te sientes con un psicólogo

¿Aún tienes dudas? Profundiza en el blog:

Primera visita al psicólogo: qué decir y qué esperar
Primera visita al psicólogo: qué decir y qué esperar
Lee el artículo
Psicoterapia: qué es, cómo funciona y por qué es útil
Psicoterapia: qué es, cómo funciona y por qué es útil
Lee el artículo
¿Cuánto cuesta un psicólogo? Precio del psicólogo en España
¿Cuánto cuesta un psicólogo? Precio del psicólogo en España
Lee el artículo
¿Alguna vez has pensado en hacer terapia?

Habla de cómo te sientes con quien puede ayudarte

No tienes por qué afrontar todo solo/a: reserva una cita gratuita con un profesional para descubrir los beneficios de la terapia.

+10 millones

sesiones realizadas en línea

+9.500

psicólogos verificados

+500.000

pacientes
FAQ

Preguntas frecuentes

Los cambios hormonales, físicos y emocionales del posparto pueden ser muy intensos y concentrarse en poco tiempo, y puede hacer falta tiempo para integrar los cambios del cuerpo en la imagen de una misma. La carga que supone la nueva rutina y la privación de sueño pueden contribuir al cansancio y, en algunas personas, también a una sensación de distanciamiento. A esto se añade la presión cultural por recuperar rápidamente el aspecto anterior al embarazo, que puede contribuir a vivir los cambios del cuerpo con mayor juicio, mientras que la comparación con modelos externos puede añadir una sensación de vergüenza al malestar ya presente.

En algunos momentos, la comida puede buscarse también para obtener consuelo o gratificación, más allá de responder al hambre. En un momento en que otras formas de placer o de autocuidado parecen lejanas; comer puede convertirse en un espacio de alivio accesible. En algunos casos se puede crear un círculo entre el malestar hacia el cuerpo, la búsqueda de consuelo en la comida y un malestar adicional, acompañado a menudo por un sentimiento de culpa después de comer para consolarse, que se suma al malestar ya presente hacia el cuerpo.

Entre las señales más frecuentes está mirarse al espejo después del parto y percibir el cuerpo como distante, casi como si perteneciera a otra persona, o evitar fotos o momentos sociales por la vergüenza ligada al cambio físico y llegar a aislarse. También puede ocurrir compararse con imágenes en redes sociales de una recuperación inmediata de la figura, con un creciente sentimiento de inadecuación, o sentirse lejos de las emociones durante el cuidado del recién nacido, casi como si se observara la escena desde fuera, con dificultad para reconocer lo que realmente se siente.

Sí, es una experiencia compartida: buscar comida para calmar un estado interno de tensión o tristeza, más que por un verdadero hambre física, puede ir acompañado de un sentimiento de culpa después de comer para consolarse, que se suma al malestar ya presente hacia el cuerpo. Esta experiencia puede estar influida por distintos factores emocionales, físicos y contextuales, y no representa un defecto personal. Reconocerla puede ayudar a mirarla con menos juicio.

Un primer paso puede ser intentar reconocer y nombrar las emociones ligadas al cambio del cuerpo, sin minimizarlas, para salir de la sensación de estar sola en esta experiencia. También puede ser útil observar con curiosidad y sin juicio los momentos en que se busca la comida y prestar atención al hambre, a las emociones y a las situaciones que los acompañan, además de reservarse pequeños momentos cotidianos de cuidado personal que no pasen solo por la comida. Tomar distancia de la comparación con imágenes externas y compartir la experiencia personal con alguien de confianza pueden ofrecer un alivio adicional.

Cuando la sensación de extrañeza, el distanciamiento emocional o la búsqueda de consuelo en la comida se vuelven persistentes o fuente de malestar, un proceso con un psicólogo o una psicóloga puede ofrecer un espacio para explorar estas experiencias. No hace falta esperar a que la situación se vuelva muy difícil para pedir apoyo. Sentirse ajena al cuerpo después del parto puede ser una experiencia comprensible y no significa necesariamente ser frágil o inadecuada como madre, pero buscar apoyo, informal o profesional, puede ser un recurso para atravesar esta fase.

Preguntas frecuentes sobre la terapia

Con Unobravo puedes realizar terapia psicológica individual o terapia de pareja, en función de tus necesidades. Por ejemplo, la terapia individual después de una infidelidad puede ser útil para mejorar la comunicación y afrontar los retos personales que influyen en las dinámicas relacionales. Tras una infidelidad, optar por la terapia individual o de pareja depende de las necesidad de cada uno.

Un proceso de terapia individual puede ofrecer un espacio seguro para explorar tus emociones y comportamientos junto a un profesional de la salud mental.

Aunque no siempre sea fácil saber cómo encontrar apoyo y empezar un proceso terapéutico, con Unobravo no tendrás que preocuparte de cómo elegir un psicólogo. Solo necesitas rellenar el cuestionario y, en la primera cita gratuita, conocer al psicólogo que te haya sido asignado entre los psicólogos y psicólogas de Unobravo.

Si resulta ser el profesional adecuado para ti, emprenderéis juntos un proceso creado a medida para ti.

Con un psicólogo online de Unobravo puedes cuidar de ti estés donde estés. Podrás usar la App o la Web App para concertar tus citas, realizar las sesiones, chatear con tu psicólogo y realizar pagos seguros.

Todo cómodamente online, usando cualquier dispositivo y conectándote donde y cuando quieras.

El precio del psicólogo presencial puede variar mucho, sin contar con el tiempo y el coste que supone desplazarse a la consulta del profesional.

Con Unobravo, cada sesión tiene un precio fijo y accesible de 45 € y también puedes hablar con tu psicólogo cuando estés de viaje, de vacaciones o en una pausa del trabajo, sin dedicar tiempo y dinero a desplazamientos.

Para conectar con tu bienestar psicológico, solo necesitas un click.

La decisión de cuánto dura un proceso terapéutico la tomaréis entre tu psicólogo y tú: cada persona es única y también lo es el viaje hacia tu bienestar psicológico.

Cada proceso terapéutico es único y la motivación o la necesidad de empezar a hacer terapia depende de cada uno. Es importante recordar que ir a terapia no solo ayuda a afrontar dificultades y a tratar trastornos, también es un apoyo para quienes desean emprender un proceso de crecimiento personal y proporciona herramientas y estrategias útiles para mejorar el bienestar cotidiano.

Es importante recordar que hacer terapia es una forma de autocuidado y no un signo de debilidad, así que no es necesario esperar a estar al límite para pedir ayuda.

¿Puede ayudar la terapia de pareja en este caso?

Cuando uno de los dos atraviesa un cambio tan profundo, puede ocurrir que el otro miembro de la pareja no encuentre las palabras adecuadas o minimice sin querer. La terapia de pareja puede ofrecer un espacio en el que los dos aprendáis a comunicar esta experiencia sin sentiros juzgados o incomprendidos. No hace falta que la relación esté en dificultades para empezar a hacer terapia de pareja: puede ser una forma de construir juntos una comprensión más profunda de lo que el otro vive y reforzar la cercanía precisamente en un momento de gran transformación personal.

Puedes partir por compartir lo que sientes en primera persona, sin señalar qué hace mal el otro o qué deja de hacer. Frases como "me gustaría que encontrásemos juntos una forma de estar más cerca en este período" abren el diálogo en lugar de generar defensas. La terapia de pareja puede presentarse como un espacio compartido de escucha, no como una corrección de los comportamientos del otro. Con frecuencia, proponerlo con este espíritu —como oportunidad de crecimiento común— hace que la propuesta se reciba de forma más natural.

Sí, puede representar un contexto útil para explorar cómo estas experiencias influyen en la dinámica de la relación, por ejemplo, en la intimidad, en la vida cotidiana o en la gestión del estrés. El psicólogo o la psicóloga puede ayudaros a distinguir lo que pertenece al proceso personal de elaboración de lo que concierne a la relación. En paralelo, un proceso individual puede ocupar un lugar central para afrontar la relación con el cuerpo, mientras que el proceso de pareja trabaja sobre la conexión emocional entre vosotros.

No existe un momento adecuado o único: podéis plantearlo cuando sentís que la comunicación se ha vuelto más difícil, pero también simplemente para prevenir malentendidos en una fase de grandes cambios como el posparto. Muchas parejas eligen empezar precisamente para reforzar su alianza parental y mantener viva la intimidad, no necesariamente porque la relación esté en crisis. Empezar pronto puede hacer el proceso más ligero y orientado al crecimiento compartido.

El psicólogo o la psicóloga crea un espacio en el que los dos podéis expresar lo que sentís, con el objetivo de favorecer la escucha mutua más que buscar soluciones inmediatas. Quien vive el malestar hacia su cuerpo puede sentir que puede contarlo con libertad y sin miedo a ser juzgado, mientras que el otro miembro de la pareja puede aprender a ofrecer un apoyo más consciente, sin minimizar ni culparse por no haberlo entendido antes. Es un proceso que valora la paciencia mutua como parte natural de la adaptación a esta fase de la vida.

Reserva la primera cita gratuita
Encuentra tu psicólogo
Valorado Excelente en Trustpilot