En la cultura occidental, el éxito personal se mide demasiado a menudo en función de los logros —el estatus social, el poder económico, la consideración y la admiración que recibimos por parte de los demás— y esto a veces no deja espacio para la autocompasión.
Después de pasar todo el día persiguiendo tal o cual objetivo, por la noche es habitual sentirse nervioso y activado, luchando por desconectar el cerebro y conciliar el sueño; o desplomarse sin fuerzas ni para comer algo, para encontrarse aún más cansado por la mañana.
Así, empiezan a aparecer algunas señales que indican niveles de autoexigencia y estrés excesivamente altos como dificultad para concentrarse, trastornos del sueño, sentimientos de preocupación y culpa, cambios en el apetito y cavilaciones sobre el pasado o preocupaciones constantes sobre el futuro.
Pero, ¿por qué es importante la autocompasión y cómo podemos practicarla? En este artículo hablamos de qué es la autocompasión, cómo se puede desarrollar y cómo podemos reconocer las señales de alarma de una autocrítica y una autoexigencia excesiva.
¿Qué es la autocompasión?
La autocompasión se define según tres componentes principales, que provienen del modelo budista:
- Estar presentes y abiertos a las experiencias emocionales, incluido el sufrimiento.
- Ser amables con nosotros mismos en lugar de estar predispuestos a autocondenarnos.
- Tomar conciencia de nuestra humanidad, entendida como la capacidad de compartir emociones y experiencias.
La autocompasión es una herramienta muy poderosa para hacer frente a sentimientos intensos de vergüenza, culpa y autocrítica.
Numerosos estudios indican que la autocompasión permite construir un mayor bienestar general, medido como una reducción de los estados de ansiedad, menores niveles de estrés y la capacidad de mantener hábitos saludables (como seguir una dieta o hacer ejercicio con regularidad) y establecer relaciones satisfactorias.

Cómo desarrollar la autocompasión
Intenta imaginar que alguien que te importa está pasando por las mismas dificultades que tú: ¿qué le dirías? ¿Qué harías para ayudarle? ¿Harías lo mismo por ti?
Nos inclinamos con facilidad hacia la amabilidad y el comportamiento comprensivo hacia las personas que nos importan, mientras que esta inclinación no se activa inmediatamente hacia nosotros mismos.
Pero trabajar la autocompasión es posible y existen diversas técnicas que ayudan a cultivar una mayor amabilidad hacia nosotros mismos. Algunas que resultan muy eficaces son:
- Las prácticas meditativas para aprender a observar nuestras emociones y pensamientos, suspendiendo el juicio.
- Las técnicas de visualización para construir mentalmente un refugio en el que sentirnos acogidos y mimados.
La autocompasión se centra en construir un diálogo interno en el que reconocer honestamente nuestros puntos fuertes y débiles. A partir de la identificación de estos elementos, es importante poner el valor el esfuerzo y el compromiso de afrontar las dificultades y el cansancio que conlleva estar con emociones y pensamientos perturbadores con frases amables hacia nosotros mismos.
No se trata de justificarnos y lamentarnos por nosotros mismos, sino de desarrollar un diálogo interno que nos motive a aceptar lo que no se puede cambiar (nuestras emociones), modificando nuestro comportamiento para alcanzar un objetivo centrado en el bienestar.
-min.jpeg)
Reconocer las señales de alarma de una autocrítica excesiva
Muchos tipos de pensamientos negativos y desagradables pueden dominarnos: pensamientos de no ser capaz de afrontar una situación, pensamientos de culpa hacia los demás, juicios duros sobre nosotros mismos. Cuando estamos atrapados en estos pensamientos, también cambiamos nuestro comportamiento y a menudo es difícil ser plenamente conscientes. Sin embargo, afrontarlos es posible.
El primer paso es aprender a reconocer estas señales de alarma y probar estrategias que ayuden a restablecer el equilibrio entre los distintos papeles que cada uno de nosotros ha elegido o tiene que afrontar en su contexto vital. Por ejemplo: a menudo nos encontramos teniendo que encontrar el equilibrio entre ser una buena madre y encontrar tiempo y espacio individual o de pareja; o entre tener un alto rendimiento laboral y mantener relaciones serenas con los compañeros.
Las exigencias del exterior suelen ser muchas y contradictorias. Así que es importante no dejarnos atrapar por un torbellino de expectativas poco realistas y aprender a construir prioridades en las que apoyarnos.
Si sientes que necesitas apoyo para afrontar lo que sientes y trabajar la autocompasión y tu diálogo interno, en Unobravo te ayudamos a encontrar el psicólogo o psicóloga más adecuado para ti. Un profesional puede facilitar la identificación de los mecanismos que alimentan la autocrítica, el estrés y el malestar, y acompañarte en tu proceso de crecimiento personal.


.avif)

