Cada persona debería ser libre de lucir como prefiera. Sin embargo, y pese a que hemos avanzado, la tiranía de tener un físico según los cánones de belleza del momento sigue muy presente. Comentarios como “estás más gordo”, “se te notan las ojeras, ¿no usas corrector?”, “has adelgazado, estás mucho mejor” son opiniones (no solicitadas) que se dan de forma habitual y sin pensar en el daño que pueden causar.
En este artículo, hablamos de body shaming o, en otras palabras, la crítica que a menudo se hace al cuerpo no normativo.
Qué es el body shaming
El Cambridge Dictionary define el body shaming como "crítica de alguien por la forma, tamaño o apariencia de su cuerpo". La expresión body shaming en español no tiene una traducción exacta y asentada en español (aunque el fenómeno social, si existe). La Fundéu recomienda usar, en lugar del anglicismo, “expresión crítica del cuerpo”, o “hacer sentir acomplejado”.
Lingüística aparte, el body shaming es la práctica en la que una persona es criticada o avergonzada por su apariencia física: porque tiene celulitis, porque le falta peso o porque le sobra, porque tiene manchas en la piel, porque le falta pelo, porque tiene estrías, porque no tiene una musculatura marcada o porque tiene demasiada…
En realidad, para entender qué significa body shaming solo hace falta hacer un poco de memoria y recordar cómo, cada cierto tiempo, surge la noticia de que tal o cuál celebrity ha sido vista en la playa con un físico que no cumple con el estándar de belleza de la sociedad actual; una práctica clásica de body shaming.
Además, este fenómeno no se limita al ámbito de las figuras públicas: uno de cada cuatro estudiantes informó haber experimentado body shaming relacionado con el peso por parte de compañeros o familiares (Cerolini et al., 2024), lo que evidencia su impacto cotidiano y la necesidad de abordar sus consecuencias a nivel social y personal.
¿De dónde viene el body shaming?
Es difícil saber cuándo se originó. Podríamos decir que el body shaming y el concepto de la belleza van ligados y cada época de la historia ha establecido diferentes cánones de belleza a los que ajustarse.
Por ejemplo, hubo un tiempo en que no existía el culto al moreno, sino que lo bonito era tener una piel clara; hubo años en los que una mujer para cumplir con un cuerpo perfecto tenía que encajar en las famosas medidas del 90-60-90… Así que el concepto de belleza y el body shaming van ligados y se van adaptando a cada cultura y época.
Pero, ¿quién decide qué es lo bonito y lo feo? Y, ¿por qué nos afecta tanto el no poder cumplir con los estándares marcados? La necesidad de aceptación social y pertenencia es uno de los principales factores psicológicos implicados.
Body shaming y redes sociales
Las redes sociales, sin duda, tienen cosas positivas, pero hoy nos vamos a centrar en su lado más oscuro, en el que la misoginia campa a sus anchas. Las redes sociales, al viralizar estándares de belleza irreales, afectan de manera particular a la salud mental de las mujeres, fomentando comparaciones perjudiciales y reforzando la autocrítica.
Cada día, cuando abrimos sesión en alguna red social (en especial Instagram), nos enfrentamos a modelos impuestos, a imágenes de cuerpos “perfectos”, aunque en realidad muchos hayan pasado por retoques fotográficos, filtros y las fotografías hayan sido hechas con poses “estratégicas” para disimular todo aquello que se considera un “defecto”.
Si a esto le sumamos, además, todos esos influencers fitness que hablan de supuestos alimentos que adelgazan y dietas mágicas, son muchas las personas que acaban pensando que su cuerpo no está bien. Puede ser muy difícil reconocerse en esas imágenes con estándares de belleza tan poco realistas.
De todos modos, no debemos demonizar a las redes sociales, ya que no son las responsables de crear este fenómeno, sino que han viralizado una realidad preexistente. Lo que se muestra en redes sociales y en la publicidad —ámbitos que también recurren con frecuencia al retoque digital y a la presentación de una supuesta “perfección”— puede generar un profundo sufrimiento en quienes mantienen una relación difícil con su propio cuerpo.
Esto ocurre, en parte, porque la exposición constante a estos contenidos fomenta la autocrítica corporal y la sensación de no estar a la altura. De hecho, hablar negativamente sobre el propio cuerpo funciona como una vía indirecta parcial entre la comparación de la apariencia en redes sociales y la vergüenza corporal (Wang et al., 2025).
En algunos casos, esto puede incluso contribuir a un sutil gaslighting, donde las personas comienzan a cuestionar su propia percepción y valor debido a estas influencias externas. A veces, olvidamos que no existe el cuerpo perfecto y que es fundamental aprender a amar lo que somos y lo que tenemos, en lugar de enfocarnos en lo que no somos o no poseemos.
¿Es el body shaming una cuestión de género?
¿El body shaming va ligado solo a las mujeres o también afecta a los hombres? Tener problemas con la propia imagen corporal o incluso sentir vergüenza no va ligado al género. Toda la vida han existido tanto complejos como comentarios externos referidos a la estética: demasiado vello, poca altura o excesiva, poca complexión o mucha, calvicie, etc.
Ahora bien, en los medios de comunicación es la mujer quien sufre más body shaming. De hecho, no son pocas las artistas que han llegado a ser noticia, a acaparar titulares y a convertirse en trending topic en redes sociales por no cumplir con lo que la estética actual considera el cuerpo 10. Han sufrido body shaming Camila Cabello, Selena Gómez, Ariana Grande, Billie Eilish, Rihanna, Kate Winslet, Blanca Suárez, Cristina Pedroche y un largo etcétera.

Consecuencias psicológicas del body shaming
El body shaming es dañino para la salud mental y tiene consecuencias psicológicas que van mucho más allá de la insatisfacción y la frustración, como también se observa en otros trastornos tales como la dismorfia corporal o la vigorexia.
Asimismo, se ha encontrado que los adolescentes que experimentaron body shaming presentaron mayores niveles de síntomas de trastornos alimentarios, insatisfacción corporal y sesgo de peso, especialmente en mujeres (Cerolini et al., 2024), lo que evidencia la profundidad del impacto psicológico de este fenómeno.
A continuación, te presentamos algunos motivos sobre por qué no hay que opinar del cuerpo de los demás:
- Ansiedad: sentir que no se está a la altura, ansiedad de rendimiento en la sexualidad (incluso hay a algunas mujeres que les afecta en sus relaciones sexuales y pueden sufrir anorgasmia), intentar adaptarse y no lograrlo, puede generar ansiedad.
- Inseguridad y pérdida de autoestima: creer lo que los demás dicen puede generar una distorsión en la percepción de la propia imagen corporal y que eso repercuta en la seguridad y en tener una autoestima baja.
- Trastornos de conducta alimentaria (TCA): si los problemas son constantemente referidos al peso, se pueden alterar los hábitos alimenticios y caer en dietas estrictas y “milagrosas” para tratar de lograr la imagen deseada y que esto acabe afectando a la salud.
- Depresión: sentirse fuera de la norma y no ver posible conseguir el objetivo puede afectar en el ánimo, llegando en algunos casos a la depresión y la inseguridad patológica.
Además, investigaciones recientes han identificado que las experiencias de body shaming y la insatisfacción corporal constituyen factores de riesgo significativos asociados a intentos de suicidio en adolescentes (Rizk-Hildbrand et al., 2025).
Estos resultados resaltan la importancia de abordar el body shaming como un factor de riesgo para la salud mental.
Cómo enfrentar el body shaming
A continuación, algunos consejos de nuestro equipo de psicólogos online sobre cómo lidiar con el body shaming:
- Practica un uso "saludable" de las redes sociales. Recuerda que nuestra identidad y valor personal no se reducen a la imagen corporal o mucho más que los comentarios que puedan hacernos en ellas otras personas.
- Trabaja la autoaceptación. Es importante la mentalización de que la adhesión a determinados estándares de belleza no muestra nuestro valor, porque nuestro valor como personas reside en mucho más. Se trata de un trabajo cotidiano y complejo, que también puede resumirse en querernos un poco más.
Aunque no seas una víctima de body shaming, también hay cosas que puedes hacer:
- Todas las personas podemos poner de nuestra parte, empezando por nuestras propias acciones y palabras. Podemos, en cierto modo, "educar" a quienes nos rodean y no tener miedo de replicar - con asertividad - a una amistad o a alguien que, incluso de buena fe, haga bromas sobre el cuerpo. Puede costar poco hacer reflexionar a la gente y concienciar del problema.
- Todo el mundo podemos trabajar en nuestro autoconocimiento, en nuestra forma de expresarnos, en el esfuerzo por empatizar con el resto y en la práctica del respeto mutuo.
Estrategias de comunicación positiva frente al body shaming
La manera en que hablamos sobre el cuerpo, ya sea el propio o el de otras personas, puede influir significativamente en la prevención y el afrontamiento del body shaming. Utilizar una comunicación positiva contribuye a crear entornos más seguros y respetuosos.
Algunas estrategias que suelen recomendar los psicólogos clínicos para madres, padres, educadores y personas que han vivido body shaming incluyen:
- Evitar comentarios sobre el aspecto físico: poner el foco en cualidades, logros o habilidades que no estén relacionadas con la apariencia puede ayudar a disminuir la presión sobre el cuerpo.
- Modelar la autoaceptación: adoptar una actitud respetuosa hacia el propio cuerpo y evitar la autocrítica verbal enseña a las personas más jóvenes a valorarse por quienes son, más allá de su imagen.
- Responder con asertividad: cuando se recibe un comentario de body shaming, puede ser útil responder de manera calmada y firme, expresar cómo nos hace sentir y establecer límites claros.
- Fomentar la empatía: invitar a reflexionar sobre el impacto de las palabras y a ponerse en el lugar de la otra persona puede ayudar a disminuir la tendencia a juzgar el cuerpo de los demás.
Por ejemplo, en el ámbito escolar, el personal docente puede intervenir ante comentarios despectivos sobre el cuerpo, promoviendo el respeto y la diversidad corporal, y generando espacios de diálogo donde el alumnado pueda compartir sus emociones y preocupaciones.
Body positive y body neutrality
El body positive nació, por un lado, con el objetivo de transmitir el mensaje de que todos los cuerpos merecen cuidado y respeto, independientemente de los estándares de belleza impuestos. Por otro lado, con la finalidad de fomentar la aceptación de la propia imagen corporal tal y como es.
A pesar de su propósito legítimo y aceptable, una de las críticas que se le hacen a esta corriente es que se enfoque en la estética, ya que se corre el riesgo de seguir alimentando la preocupación por el aspecto físico. Justo para alejarse de la visión del cuerpo como un mero objeto estético nació el body neutrality.
Los defensores del body neutrality pretenden descentralizar el cuerpo y el papel que juega la belleza estética en nuestra sociedad. El concepto básico es que considerar el cuerpo de forma neutra ayuda a reducir los esfuerzos para intentar cambiarlo, y podemos dirigir la atención hacia otras cosas en las que basar la autoestima.
La hipótesis de los defensores del body neutrality (sobre la que todavía se han realizado pocos estudios empíricos) es que considerar el cuerpo como neutral podría disminuir la preocupación por la propia imagen, reducir la tendencia a recurrir a dietas restrictivas y, potencialmente, disminuir el riesgo de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria.
Si sientes inseguridad, tienes problemas para aceptar tu cuerpo y sientes que necesitas trabajar tu autoestima, acudir a un psicólogo o psicóloga especializada en autoestima puede ayudarte a resolver todos estos temas. No lo dudes más, la terapia nos puede ayudar a todas las personas.




