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5
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Asertividad, una habilidad social a desarrollar

Asertividad, una habilidad social a desarrollar
Elisa Zocchi
Artículo revisado por nuestra redacción clínica.
Última actualización el
26.1.2026
Asertividad, una habilidad social a desarrollar
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Trabajar la asertividad es posible

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Hablar de asertividad puede parecer sencillo, pero en realidad es como describir el arte de un trapecista: un delicado equilibrio entre diferentes habilidades. ¿Alguna vez te has sentido ignorado, te ha costado decir que no o expresar tu opinión por miedo al conflicto? Si estas preguntas te suenan, estás en el lugar adecuado. En este artículo exploramos juntos el significado de la asertividad y cómo ponerla en práctica.

El camino hacia la asertividad comienza con un profundo trabajo interior. El primer paso es conocerse a uno mismo, aceptando con honestidad nuestros puntos fuertes y debilidades, para llegar a apreciarnos con una visión realista y amable. Pero la asertividad no solo mira hacia el interior; es un baile de dos. Por eso es fundamental desarrollar la empatía, es decir, la capacidad de sintonizar con las emociones de los demás y comprender el impacto que nuestra comunicación tiene en ellos.

La asertividad es el delicado equilibrio entre escucharse a uno mismo y escuchar al otro.

‍Significado de asertividad

Según la RAE, una persona asertiva es aquella "que expresa su opinión de manera firme".

La asertividad es una forma de comunicación que permite defender nuestras opiniones, expresar nuestros pensamientos y hacer sugerencias de forma honesta, pero sin caer en un tono agresivo o pasivo en el mensaje. En otras palabras, ser asertivo significa respetar a los demás al mismo tiempo que respetamos nuestras necesidades y pensamientos.

En psicología, la asertividad se define como la capacidad de utilizar un modo de comunicación adecuado al contexto relacional en el que nos encontramos y a su objetivo. Por lo tanto, no solo tenemos que ser conscientes del contenido verbal del mensaje, sino también de la forma en que se expresa.

Según las investigaciones del psicólogo Albert Mehrabian se corrobora que, en ciertas situaciones de comunicación de sentimientos y actitudes, lo que vemos (expresión facial, postura) y escuchamos (tono, ritmo, volumen) puede tener más impacto que las palabras. Por ejemplo:

  • La comunicación no verbal, especialmente la relacionada con la postura corporal y las expresiones faciales, influye en un 55 %.
  • La comunicación paraverbal, es decir, el tono, el volumen y el ritmo de la voz, tiene una influencia del 38 %.
  • Las palabras, el contenido verbal, cuentan un 7 % en la recepción del mensaje transmitido.

¿Cómo es una persona asertiva?

“¿Cuáles son las características de una persona asertiva? ¿Qué actitud tiene una persona asertiva?”

Las personas que tienen la habilidad de la asertividad se caracterizan por:

  • No imponer sus ideas y creencias.
  • Escuchar las razones de la otra persona.
  • Sentir el derecho a no estar de acuerdo y decir no.
  • Mantener una actitud de respeto hacia sí misma y hacia la persona interlocutora.

Características de las personas que muestran asertividad

Las personas asertivas cuentan con una serie de cualidades que les ayudan a comunicarse de forma clara, honesta y respetuosa. Estas características no solo facilitan que expresen sus necesidades, sino que también contribuyen a crear relaciones más saludables y equilibradas.

  • Capacidad para expresar opiniones y sentimientos: suelen compartir lo que piensan o sienten, incluso si su punto de vista es diferente al de otras personas.
  • Respeto por sí mismas y por los demás: defienden sus propios derechos sin menospreciar los de otras personas, manteniendo siempre una actitud de respeto mutuo.
  • Uso de frases en primera persona: utilizan expresiones como "yo pienso", "yo siento" o "yo necesito". Esto les permite responsabilizarse de sus emociones y evita que culpen a otras personas.
  • Escucha activa: prestan atención a lo que la otra persona expresa, mostrando interés y empatía. De esta forma, facilitan la comprensión y el diálogo.
  • Gestión adecuada de las críticas: suelen recibir críticas sin sentirse atacadas y pueden responder de manera constructiva, buscando aprender de la situación en lugar de entrar en confrontación.
  • Capacidad para decir "no": pueden rechazar peticiones que no desean aceptar, sin sentirse culpables ni justificar en exceso su decisión.

Por ejemplo, una persona asertiva podría decir:

"Entiendo tu punto de vista, pero en este momento prefiero no participar en esa actividad".

Asimismo, las personas con un comportamiento asertivo suelen:

  • estar atentas a sí mismas y a los demás, sin dejarse influir;
  • tener una buena autoestima y tener confianza en sí mismas y en el resto;
  • tener una buena capacidad de liderazgo porque su objetivo es alcanzar el éxito junto al resto;
  • ser motivadoras y no buscar dominar a los demás;
  • tomar decisiones autónomas y responsabilizarse de ellas;
  • defender sus ideas respetando las de los demás;
  • buscar siempre compromisos constructivos con una actitud de respeto mutuo;
  • expresar lo que piensan y sienten de forma clara y respetuosa, una habilidad clave en el desarrollo personal.
Comunicación asertiva
Fotografía de Alex Motoc (Unsplash)

Causas de la baja asertividad

La asertividad no suele ser una habilidad con la que nacemos, sino que se va desarrollando a lo largo de la vida y puede estar influida por diferentes factores. Comprender qué puede contribuir a una menor asertividad puede ayudar a identificar áreas en las que trabajar de manera consciente.

Algunos de los factores que influyen en la baja asertividad son:

  • La educación y el entorno familiar: crecer en un ambiente donde no se valora la expresión de opiniones o emociones, o donde se prioriza la obediencia y la sumisión, puede dificultar el desarrollo de la asertividad.
  • La autoestima baja: las personas que tienen una imagen negativa de sí mismas pueden encontrar más dificultades para expresar sus necesidades y defender sus derechos, ya que pueden sentir miedo al rechazo o a no ser valoradas.
  • El miedo al conflicto: el temor a que surjan discusiones o a ser rechazadas puede llevar a evitar expresar opiniones o deseos, eligiendo una actitud más pasiva.
  • Las experiencias tempranas negativas: haber vivido situaciones en las que expresar una opinión llevó a recibir castigos, burlas o desaprobación puede generar inseguridad y dificultar la comunicación asertiva en el futuro.
  • Los modelos de comunicación aprendidos: si durante la infancia se observó que las personas adultas resolvían los conflictos de manera agresiva o pasiva, es posible que estos patrones se repitan en la vida adulta.

Reconocer estos factores es un primer paso para trabajar en el desarrollo de una comunicación más asertiva y saludable.

La comunicación asertiva

Como ya hemos anticipado, la comunicación asertiva es la forma de transmitir algo a alguien de manera honesta, pero sin herirle. Es importante destacar que la asertividad es una habilidad que se puede aprender y desarrollar, y no una característica de personalidad fija (Chambers, 2009). La conducta asertiva se puede trabajar y mejorar poco a poco, pero ¿por dónde empezar?

¿Cómo comunicar de forma asertiva?

A continuación te presentamos algunos consejos que pueden ser útiles para aprender a poner en práctica la asertividad:

  • Mirar a la persona con la que se está hablando.
  • Mantener una postura corporal abierta.
  • Controlar los propios gestos.
  • Tener en cuenta el tono de voz, que sea tranquilo, claro y congruente con el mensaje que se está dando. Dar las “gracias”, que es una palabra positiva, dicha en un tono de voz negativo no es congruente.

Tipos de estilos comunicativos y asertividad

Al comunicarnos, podemos hacerlo de alguna de estas tres formas:

  • El estilo pasivo: la persona antepone los deseos y los derechos de los demás a los propios.
  • Estilo agresivo: las personas que tienen este estilo lo que hacen es anteponer sus deseos y derechos por encima de los de los demás. Además, pueden usar un lenguaje brusco o de menosprecio.
  • Estilo asertivo: las personas buscan satisfacer sus deseos y derechos, pero sin herir a los demás.

Si quieres conocer tu grado de asertividad puedes realizar algún test como, por ejemplo, el test de Rathus.

¿Qué son los derechos asertivos?

Los derechos asertivos son los derechos que defienden las necesidades de cada persona y afirman sus aspiraciones frente a las exigencias de los demás, sin manipular los ajenos ni llegar a utilizar comportamientos agresivos o reacciones defensivas. Estos incluyen:

  • Derecho a ser tratada con respeto y dignidad.
  • Derecho a tener y expresar las propias opiniones.
  • Derecho a pedir información y aclaraciones.
  • Derecho a decir “no” sin sentir culpa.
  • Derecho a experimentar y expresar los propios sentimientos, así como a ser el juez único de tu persona.
  • Derecho a pedir lo que se quiera.
  • Derecho a tener necesidades propias y que estas sean tan importantes como las de los demás.
  • Derecho a no satisfacer las necesidades y expectativas de otras personas y comportarse siguiendo los propios intereses.
  • Derecho a no anticiparse a los deseos y necesidades de los demás y a no tener que intuirlos.
  • Derecho a protestar cuando se reciba un trato injusto.
  • Derecho a sentir y expresar el dolor.
  • Derecho a cambiar de opinión o a cambiar la forma de actuar.
  • Derecho a elegir entre responder o no hacerlo.
  • Derecho a no tener que justificarse ante los demás.
  • Derecho a equivocarse y cometer errores.
  • Derecho a decidir qué hacer con mis propiedades, cuerpo, tiempo…
  • Derecho a disfrutar y sentir placer.
  • Derecho a descansar y estar a sola/o cuando así se necesite.
Ejemplos de asertividad
Fotografía de Jason Godman (Unsplash)

Ejemplos de falta de asertividad y cómo mejorar

“¿Cómo puedo mejorar la asertividad?”

Para entender mejor cómo se puede mejorar la asertividad, te presentamos dos situaciones diferentes y cómo es posible afrontarlas con un comportamiento asertivo:

Situación uno: Imagina que quedaste con alguien para acudir a un evento y llegado el momento te dice que no tiene ganas y que no acudirá.

Ejemplo de falta de asertividad:

"No tienes palabra, dijiste que vendrías y en el último momento te echas atrás, eso es de impresentables".

Ejemplo de respuesta asertiva:

“Entiendo que ahora no quieras ir y estás en tu derecho, pero yo ya lo he preparado todo y siento frustración porque en el último momento decides no ir conmigo".

Situación dos: alguien quedó en entregarte un informe, un dossier etc y no lo ha hecho en la fecha prevista.

Ejemplo de falta de asertividad:

"No has cumplido con lo que dijimos, quedamos en que a estas alturas ya lo tendrías y has pasado de todo".

Ejemplo de respuesta asertiva:

“Entiendo que vayas mal de tiempo y que todavía no me hayas entregado el informe, pero lo necesito urgentemente para mañana”.

Si sientes que te cuesta tener una comunicación asertiva y no te reconoces en estos ejemplos asertivos, un psicólogo puede acompañarte en tu proceso para trabajar tu estilo de comunicación. Una de las cosas que se suele poner en práctica en terapia es el entrenamiento asertivo. Su objetivo es enseñar a expresar mejor los sentimientos, los derechos, los deseos y a no presentar ansiedad en situaciones sociales que requieran de una comunicación firme.

Técnicas y ejercicios para fomentar la asertividad

Hay diferentes técnicas para poner en práctica la asertividad. A continuación, te presentamos tres dinámicas de comunicación asertiva:

  • El disco rayado: consiste en repetir en diferentes ocasiones el mensaje deseado.
  • El acuerdo: trata de no ceder ante la petición de la otra parte y negocia para llegar a una situación satisfactoria para ambas.
  • El aplazamiento: lo que hace es aplazar la respuesta por no poder atender en ese momento la petición hecha. Ejemplo: “Si me disculpas, hablamos de esto un poco más tarde, ahora estoy cansado/a”.

Además, existen otras técnicas asertivas, como sugerir soluciones, utilizar mensajes en primera persona (mensajes “yo”) y emplear guiones DESC, los cuales combinan sugerencias, expresión de sentimientos y consecuencias claras (Chambers, 2009).

Técnicas avanzadas para fortalecer la asertividad

Además de las técnicas básicas, existen estrategias avanzadas que pueden favorecer el desarrollo de la asertividad en situaciones complejas. Estas herramientas pueden facilitar el manejo de conversaciones difíciles, la gestión de críticas y la validación tanto de las propias emociones como de las de otras personas.

  • Validación emocional: esta estrategia implica reconocer y aceptar las emociones propias y de la otra persona, mostrando comprensión antes de compartir el propio punto de vista. Por ejemplo: "Entiendo que esto te haya molestado, y me gustaría explicarte cómo lo viví yo".
  • Técnica del sándwich: consiste en presentar una crítica o una petición entre dos mensajes positivos. Por ejemplo: "Aprecio mucho tu esfuerzo en este proyecto. Me gustaría que la próxima vez pudiéramos revisar juntos los plazos. Sé que siempre buscas dar lo mejor de ti".
  • Asertividad frente a la crítica: al recibir una crítica, puede ser útil escuchar sin interrumpir, pedir aclaraciones si es necesario y responder de manera calmada. Por ejemplo: "Gracias por tu comentario, lo tendré en cuenta para mejorar".
  • Uso de pausas y respiración consciente: tomarse un momento para respirar antes de responder puede ayudar a mantener la calma y evitar reacciones impulsivas, facilitando así una respuesta asertiva.

Practicar estas técnicas de manera regular puede ayudar a fortalecer la confianza en uno mismo y a mejorar la capacidad para afrontar situaciones sociales que resulten desafiantes.

Ejercicios para mejorar la asertividad

Asimismo, la asertividad se entrena y puedes cada día poner en práctica sencillos ejercicios para ser una persona más asertiva:

  • Toma consciencia de lo que te pasa.
  • Ponte a prueba.
  • Transmite mensajes de yo en vez de mensajes tú (se trata de expresar lo que “yo” siento en relación a las acciones de la otra persona, en lugar de acusarlo).
  • Aprende a poner límites.

Asimismo, si sientes que necesitas ayuda en tu comunicación, contar con acompañamiento psicológico puede ser útil para adquirir más herramientas y estrategias para cambiar tu forma de comunicarte.

¿Por qué es bueno ser asertivo/a?

Ser asertivo no solo ayuda a aumentar la autoestima y a ganarte el respeto de los demás, sino que también puede ayudar a controlar el estrés y la ansiedad. Esto es especialmente relevante en el caso de un estilo de comunicación pasivo, en el que la persona tiende a asumir demasiadas responsabilidades porque le resulta difícil decir que no.

De hecho, investigaciones recientes han demostrado que el entrenamiento en asertividad produce una reducción significativamente mayor en el estrés en comparación con un grupo control (ElBarazi et al., 2024).

Consecuencias de la falta de asertividad

La ausencia de asertividad puede influir de manera importante tanto en el bienestar emocional como en la calidad de las relaciones interpersonales. Cuando una persona encuentra dificultades para expresar sus necesidades o para defender sus derechos de forma adecuada, pueden surgir varias consecuencias:

  • Estrés y ansiedad: reprimir opiniones o deseos por temor al conflicto puede generar una acumulación de tensión interna, que a menudo se manifiesta como malestar emocional.
  • Baja autoestima: no defender los propios derechos puede fortalecer la idea de que las propias necesidades no tienen valor, lo que puede afectar la autovaloración.
  • Dificultades en las relaciones: la falta de asertividad puede favorecer relaciones poco equilibradas, en las que una persona asume un rol más pasivo y la otra uno más dominante, lo que puede generar resentimiento y distanciamiento.
  • Sentimientos de frustración y culpa: no expresar lo que se siente o piensa puede llevar a experimentar frustración y, en ocasiones, culpa por no haber actuado en sintonía con los propios valores.
  • Mayor vulnerabilidad a la manipulación: las personas con baja asertividad pueden ser más propensas a aceptar peticiones o situaciones que realmente no desean, por temor a desagradar o ser rechazadas.

Desarrollar la asertividad, no solo puede ayudar a prevenir estas consecuencias, sino que también puede favorecer tu bienestar emocional y la calidad de tus relaciones. Si notas que expresar lo que piensas o necesitas te resulta complicado, es importante recordar que no tienes que afrontarlo en soledad.

En Unobravo, nuestros psicólogos y psicólogas pueden acompañarte en el proceso de aprender a comunicarte de manera clara, honesta y respetuosa, ayudándote a fortalecer tu confianza y establecer límites saludables. Puedes dar el primer paso rellenando nuestro cuestionario para encontrar tu psicólogo online.

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