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Mentalización: ¿qué es y por qué es importante?

Mentalización: ¿qué es y por qué es importante?
Rosic Mariza
Psicoterapeuta con orientación Psicoanalítica
Redacción
Unobravo
Artículo revisado por nuestra redacción clínica.
Última actualización el
15.12.2025
Mentalización: ¿qué es y por qué es importante?
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Aunque parezca una palabra difícil de entender, la mentalización es en realidad un concepto tan antiguo como la capacidad humana de autoconciencia. El psicoanalista británico Peter Fonagy, en su Teoría de la mentalización, definió este proceso como la capacidad de interpretar el comportamiento propio o el de otros a través de la atribución de estados mentales. En otras palabras, la capacidad de reflexionar y comprender el propio estado de ánimo, de tener una idea de lo que se siente y por qué.

En este artículo, abordamos el significado de la mentalización y su aplicación en el ámbito de la psicología y la salud mental.

¿Qué es la mentalización?

A menudo, damos por sentada la capacidad de percibir los pensamientos de forma imaginativa y de interpretar nuestro comportamiento y el de los demás en relación con los estados mentales. Sin embargo, de esta capacidad dependen muchos factores que influyen en nuestra vida diaria, nuestra salud mental y nuestras relaciones con los demás. Pero, ¿qué significa mentalizar exactamente?

El concepto de mentalización se originó a principios de la década de 1990, cuando algunos autores lo utilizaron en estudios sobre el autismo y en el contexto de estudios de relaciones de apego de base psicoanalítica. Un ejemplo fundamental de mentalización en psicología es, como hemos mencionado, la teoría de la mente de Fonagy, que define la influencia de la mentalización en el desarrollo del yo.

La mentalización, de hecho, está relacionada con dominios de conocimiento que a menudo se solapan entre sí:

  • psicoanálisis;
  • psicopatología del desarrollo;
  • neurobiología;
  • filosofía.

La teoría de la mentalización

La mentalización, según Peter Fonagy, es un proceso de representación mental a través del cual llegamos a concebirnos a nosotros mismos y a los demás como poseedores de estados mentales. Fonagy describe esta capacidad de imaginar las mentes de los demás como algo aún más complejo que la empatía.

La empatía, para Fonagy, es lo que podemos sentir por una persona basándonos en nuestra capacidad de imaginar lo que la otra persona está sintiendo. Sin embargo, esa imaginación de lo que siente la otra persona que provoca la empatía no es más que la capacidad de mentalización.

Otro concepto relacionado y superpuesto a la mentalización es la inteligencia emocional, es decir, la capacidad de utilizar las emociones para pensar y orientarse sobre los aspectos subjetivos e intersubjetivos de la realidad.

Lo más importante de la mentalización es que, como sostiene Fonagy, se deriva tanto del conocimiento de otras personas como de un conocimiento muy profundo de uno mismo. A través del conocimiento de nosotros mismos, somos capaces de mentalizar la experiencia del otro.

Fonagy sostiene que este autoconocimiento se desarrolla muy pronto en la vida, a través de nuestras relaciones con las personas adultas que nos cuidan. Según la teoría del apego, para realizar una experiencia normal del yo y mentalizar las emociones, el bebé necesita que sus señales, la expresión de estados emocionales internos aún no definidos, encuentren un reflejo adecuado en un cuidador que las defina por él.

Mentalizar lo que puede estar pasando por la mente de otra persona durante un momento de activación emocional —como la ira, el miedo o la nostalgia— es una habilidad que desarrollamos a medida que se profundiza en nuestras necesidades y capacidad de interacción.

La mentalización en la vida cotidiana
Fotografía de Pixabay

Modos prementalizadores: fundamentos y relevancia clínica

Antes de que la capacidad de mentalización esté completamente desarrollada, las personas pueden experimentar lo que Peter Fonagy y Anthony Bateman, especialistas en psicoterapia y psiquiatría, describen como modos prementalizadores. Estos modos representan formas iniciales y menos elaboradas de comprender la realidad interna y externa, y suelen aparecer en momentos de estrés emocional intenso o en personas que encuentran desafíos en la regulación emocional.

Los principales modos prementalizadores que se describen en la teoría de la mentalización son:

  • Modo de equivalencia psíquica: la persona considera que lo que piensa o siente es exactamente igual a la realidad externa. Por ejemplo, si experimenta miedo, interpreta que existe un peligro real, sin contemplar que podría tratarse solo de una percepción interna. Esto puede generar respuestas emocionales intensas y poco flexibles.
  • Modo teleológico: solo se consideran reales los hechos que pueden observarse y las acciones concretas. Los estados mentales internos, como pensamientos o intenciones, se perciben como poco relevantes a menos que se expresen mediante conductas visibles. Por ejemplo, un niño puede pensar que solo recibe cariño si su madre le abraza, sin poder imaginar el afecto si no hay una acción física.
  • Modo simulado (o pretendido): la persona puede hablar sobre estados mentales, pero de manera desconectada de su realidad emocional. Se produce una especie de "juego de apariencias", en el que se utilizan palabras o ideas sobre emociones sin sentirlas realmente, lo que puede dificultar la autenticidad en las relaciones.

Estos modos prementalizadores resultan especialmente relevantes en el contexto clínico, ya que si se mantienen en la vida adulta pueden relacionarse con dificultades para regular las emociones y comprenderse a uno mismo y a los demás. El tratamiento basado en la mentalización tiene como objetivo acompañar a las personas para que puedan identificar y superar estos modos, promoviendo una manera más flexible y realista de interpretar los estados mentales propios y de quienes les rodean.

La mentalización en la vida cotidiana

En la vida cotidiana, la mentalización implica el uso de varias operaciones cognitivas, entre ellas percibir, imaginar, describir y reflexionar.

La mentalización es también una forma de imaginación. Somos capaces de interpretar el comportamiento a través de un pensamiento imaginativo y metafórico que nos permite dar sentido a lo que ocurre. Ser consciente de los estados mentales y afectivos de las personas con las que nos relacionamos es un aspecto importante de la mentalización. Conocer cómo piensan y sienten los demás es esencial para nuestras relaciones y crecimiento personal.

Uno de los ejemplos más clásicos de mentalización es el de una madre hacia su hijo/a. Una madre que percibe el llanto de su hijo/a puede imaginar lo que significa ese llanto y así reconocer el estado en que se encuentra el niño o la niña, activándose para hacer algo por ayudarle. De hecho, la capacidad de comprender los estados mentales de la otra persona también nos impulsa a actuar para aliviar su sufrimiento; por tanto, podríamos decir que la lógica de la mente emocional es proactiva.

¿Cómo nos mentalizamos?

  • Explícitamente: cuando hablamos de estados mentales. Por ejemplo, cuando una persona acude a un psicólogo/a, intenta mentalizarse de forma consciente y explícita pensando y hablando sobre sus pensamientos y emociones.
  • Implícitamente: cuando hablamos con otras personas, tenemos en cuenta otros puntos de vista y reaccionamos, incluso inconscientemente, a los estados afectivos que percibimos de los demás.

El desarrollo de la mentalización

La historia del desarrollo de un individuo influye en su funcionamiento y en su capacidad de mentalización. En la investigación en el campo de la psicología del desarrollo, se vio que los padres con una puntuación alta en la medida de mentalización tendían a tener hijos e hijas con un apego más seguro. Por lo tanto, la calidad de las relaciones con las personas cuidadoras subyace a la regulación afectiva y a la relación interpersonal.

Durante el embarazo, la futura madre puede comenzar a experimentar el proceso de mentalización con el hijo o hija que espera. Las técnicas de mentalización en psicoterapia pueden ayudar a las futuras madres a comprender su nueva identidad materna, a percibir a su hijo no nacido como un ser independiente y a fortalecer el vínculo emocional con el feto (Markin, 2013).

Un progenitor capaz de reconocer, contener y modular sus propios estados afectivos y los del niño o niña permitirá que este interiorice este modelo positivo de regulación emocional. Es significativo, por tanto, cómo la calidad de las relaciones tempranas con las personas cuidadoras influye, en la vida adulta, en la capacidad de:

  • intuir estados mentales;
  • regular los afectos;
  • eficacia en las relaciones interpersonales.

Por ejemplo, en los pacientes con trastorno límite de la personalidad (TLP) existe una frágil capacidad de mentalización. Las personas afectadas por este trastorno han experimentado en el pasado la invalidación emocional, es decir, la desautorización de sus propias emociones (por ejemplo, que les digan "no ha pasado nada, no hay motivo para llorar" ante las lágrimas), lo que les lleva, por un lado, a intentar no manifestar sus emociones, por las que se sienten avergonzadas, y, por otro, a estar extremadamente atentas a los estados mentales de las demás personas para adaptarse a ellas.

Además, se ha observado en el TLP un aumento significativo de errores de hiper-ToM y en el reconocimiento de situaciones de “faux pas” en comparación con controles sanos (Bora, 2021).

Según Fonagy, la representación del yo y de los demás a través de estados mentales como los pensamientos, las creencias o los deseos no se desarrolla en la persona borderline. Al carecer de una relación de apego segura en la infancia, esta experimenta una experiencia "anormal" de su propio yo.

Asimismo, varios estudios han demostrado que la alexitimia también impide el acceso a la mentalización. En las personas alexitímicas existe una dificultad para mentalizar sus estados mentales internos, lo que les lleva a regular sus emociones a través de un comportamiento impulsivo.

mentalización en terapia
Foto de Johann Alerte - Unsplash

Tratamiento basado en la mentalización: terapia psicológica

Como hemos visto, la mentalización es la base de una vida psíquica y relacional satisfactoria y saludable. Todos somos capaces, en distintos grados y momentos, de mentalizar las emociones. Sin embargo, esta capacidad también varía de una persona a otra en función de las experiencias vitales y las características del entorno.

Empezar una terapia basada en la mentalización significa embarcarse en un viaje psicológico estableciendo una relación terapéutica de confianza, que puede promover la capacidad de pensar de forma flexible y reflexiva:

  • Aumentar la conciencia de sí mismo.
  • Mejorar la gestión de las emociones.
  • Promover la eficacia en las relaciones interpersonales.

Peter Fonagy considera que la mentalización en psicología desempeña un papel decisivo en el proceso de curación. La terapia, tanto con un psicólogo presencial como un psicólogo online, puede ser una experiencia muy importante porque es un profundo ejercicio de mentalización.

Al tener un espacio para pensar, hablar y expresar lo que tienes en mente, te vuelves accesible a ti mismo de una manera nueva y esclarecedora. Asimismo, adentrarte en los principios de la psicología positiva también puede ayudarte a crecer como persona, centrándote en tus fortalezas personales y tus virtudes para mejorar tu bienestar psicológico.

Estructura y fases del tratamiento basado en la mentalización

El Tratamiento Basado en la Mentalización (MBT, por sus siglas en inglés) es una intervención psicoterapéutica desarrollada por Anthony Bateman y Peter Fonagy. Aunque en un principio se diseñó para personas con trastorno límite de la personalidad, actualmente también se utiliza con personas que experimentan dificultades para regular sus emociones o comprender los estados mentales propios y ajenos.

La terapia basada en la mentalización ha demostrado ser eficaz en el tratamiento del trastorno límite de la personalidad, mostrando beneficios tanto a corto como a largo plazo según varios estudios clínicos (De Oliveira et al., 2017).

El MBT se organiza en varias fases, y cada una tiene objetivos concretos:

  • En la fase inicial, dedicada a la psicoeducación y la creación de una alianza terapéutica, el terapeuta explica el modelo de mentalización y acompaña a la persona para identificar cómo las dificultades en comprender los estados mentales pueden influir en sus emociones y relaciones. Se dedica especial atención a establecer un vínculo de confianza, que resulta fundamental para el proceso terapéutico.
  • En la fase intermedia, orientada al fortalecimiento de la capacidad de mentalización, el objetivo es ayudar a la persona a observar y reflexionar sobre sus propios pensamientos y emociones, así como los de los demás, especialmente en situaciones de conflicto o malestar. El terapeuta emplea preguntas abiertas y valida las emociones para fomentar la curiosidad y la flexibilidad mental.
  • En la fase avanzada, centrada en la consolidación y aplicación, se anima a la persona a utilizar las habilidades de mentalización en distintos contextos de la vida diaria, favoreciendo su autonomía emocional y su capacidad para gestionar relaciones complejas.

Conclusión: libros sobre mentalización

Hay muchos libros sobre la mentalización. A continuación, te presentamos una lista:

  • Regulación afectiva, mentalización y desarrollo del yo, de Peter Fonagy, Gergely, Jurist y Target. Los autores defienden la importancia del apego y la afectividad en el desarrollo del yo, proponiendo modelos basados en una orientación psicodinámica que permiten la adquisición gradual de la capacidad de mentalización incluso en pacientes con una historia de abuso y abandono ambiental. El libro muestra cómo la investigación sobre el apego puede, de hecho, proporcionar importantes conocimientos para la terapia con los pacientes.
  • Tratamiento basado en la mentalización, de Bateman y Fonagy. El libro ofrece algunas pautas prácticas para el tratamiento de los pacientes límite, para ayudarles a desarrollar una mayor capacidad de modular sus respuestas emocionales. El texto incluye referencias teóricas esenciales, complementadas con indicaciones precisas sobre los procedimientos de evaluación y las intervenciones básicas para promover la mentalización. Y, por supuesto, sobre lo que no hay que hacer.
  • Mentalización y trastornos de la personalidad, de Anthony Bateman y Peter Fonagy. Se trata de una guía práctica para el tratamiento basado en la mentalización (TMB) de los trastornos de la personalidad. El libro, dividido en cuatro partes, expone cómo se introduce a los pacientes en el modelo de mentalización para que su trastorno de personalidad tenga sentido para ellos. Explica por qué se recomiendan algunas intervenciones y se desaconsejan otras, y describe sistemáticamente el proceso de tratamiento, tanto en la terapia de grupo como en la individual, para favorecer una mentalización más estable.
  • Mentalización en el ciclo vital, de Nick Midgley (con aportaciones de expertos internacionales, como Peter Fonagy y Mary Target). Este libro explora el concepto de mentalización desde una perspectiva teórica, la utilidad de las intervenciones basadas en la mentalización en los servicios de psicopatología infantil, y la aplicación de la mentalización en entornos comunitarios y escuelas.  Esta obra es de especial interés para los clínicos y los que trabajan terapéuticamente con los niños y sus familias, pero también está dirigido a los maestros de escuela, los investigadores y los estudiantes interesados en la salud mental de los niños y los adolescentes, y los estudiosos de la psicología del desarrollo y la cognición social.
  • Tener en cuenta las emociones. Mentalización en psicoterapia, de L. Elliot Jurist. El autor ofrece una lúcida visión general de la mentalización en psicoterapia y luego ilustra cómo ayudar a los pacientes a reflexionar sobre sus experiencias emocionales. Integra la ciencia cognitiva y el psicoanálisis para desglosar la "afectividad mentalizada" en distintos procesos que los terapeutas pueden cultivar durante las sesiones.
  • Mentalisation-based treatment for children, de Nick Midgley. Este libro es una guía clínica para la aplicación del modelo MBT en un tratamiento a corto plazo, de 9 a 12 sesiones, para niños de 6 a 12 años con manifestaciones clínicas como ansiedad, depresión y dificultades de relación.
  • Mentalización en la práctica clínica, de Jon G. Allen, Peter Fonagy, Anthony Bateman. Este volumen pretende examinar las aplicaciones de la mentalización en el tratamiento del trauma, la terapia de padres e hijos, los enfoques psicoeducativos y la prevención de la violencia en los sistemas sociales. La tesis de los autores es que si la eficacia del tratamiento depende de la capacidad de los terapeutas para mentalizar y ayudar a los pacientes a hacerlo de forma más coherente y eficaz, los clínicos de todas las orientaciones pueden beneficiarse de una comprensión profunda del concepto de mentalización.
  • Mentalización. Psicopatología y tratamiento, de J. G. Allen, Fonagy y Zavattini. El libro, gracias a la contribución de destacados estudiosos del tema, presenta de forma articulada los diferentes aspectos de la mentalización, ilustrando sus implicaciones prácticas en la intervención clínica. Un texto para todos aquellos que en diferentes capacidades -psicólogos clínicos, psiquiatras, psicoterapeutas- se dedican al tratamiento de la mente.

Da el primer paso hacia una mejor comprensión de ti mismo

La capacidad de mentalizar puede ser un recurso importante para comprendernos mejor, gestionar nuestras emociones y favorecer relaciones más saludables y satisfactorias. Además, la mentalización puede funcionar como un factor protector para prevenir la aparición de agresión proactiva en jóvenes con rasgos psicopáticos y representa un objetivo importante para intervenciones (Taubner et al., 2013).

Si percibes que te gustaría profundizar en el conocimiento de tus propios estados mentales o mejorar la manera en que te relacionas con otras personas, la terapia psicológica puede brindarte un espacio seguro y profesional. En Unobravo, nuestros psicólogos pueden acompañarte en este proceso de autodescubrimiento y crecimiento personal, ayudándote a desarrollar una mentalización más flexible y saludable. Puedes dar el primer paso rellenando nuestro cuestionario para encontrar tu psicólogo online.

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