El séptimo arte nos regala miles de historias desde las más adorables y soñadas hasta las más crueles, porque el cine refleja fantasía, ciencia ficción y realidad. ¿Te suena Gaslight? Esta película de 1944, protagonizada por Ingrid Bergman y Charles Boyer, es una historia que ejemplifica perfectamente un caso de gaslighting (luz de gas en español), el tema protagonista de este artículo.
Hacer una breve sinopsis de la película ayuda a arrojar luz sobre qué significa hacer luz de gas: en Gaslight, un hombre manipula a su mujer para hacerla creer que ha perdido la razón y así hacerse con su dinero. Por ejemplo: esconde objetos en la casa y genera ruidos para hacerle creer que son fruto de su imaginación. Otra de las cosas que hace, y de ahí el nombre del fenómeno gaslighting, es atenuar la luz (la cual es de gas, ya que la película se ambienta en la Inglaterra victoriana) mientras mantiene que brilla con la sólita intensidad. Su objetivo es conseguir que su mujer dude de sí misma, tenga miedo, ansiedad y confusión.
Aunque fue la gran pantalla quien popularizó el fenómeno luz de gas, lo cierto es que la historia del gaslighting se remonta a 1938 con una obra de teatro que llevaba ese mismo nombre. Al igual que la película, la obra es un ejemplo de gaslighting: un marido abusa emocionalmente de su esposa y hace que cuestione sus propios sentimientos, pensamientos, acciones y que ponga en duda, incluso, su cordura.
¿Qué es el gaslighting o luz de gas en psicología?
Según la Fundéu, es preferible usar el término hacer luz de gas en lugar de gaslighting. La definición de gaslighting o hacer luz de gas que nos da el diccionario de la RAE es:
“Intentar que dude de su razón o juicio mediante una prolongada labor de descrédito de sus percepciones y recuerdos.”
Hacer luz de gas en psicología, aunque no está definido como constructo, es una forma de manipulación emocional que puede darse en cualquier tipo de vínculo para que la otra persona dude de sus percepciones, situaciones y de la comprensión de los acontecimientos. El significado de luz de gas desde un punto de vista psicológico enfatiza la manipulación emocional como elemento esencial de esta práctica.
A día de hoy, todavía se está tratando de delimitar las características de este tipo de maltrato psicológico y abuso emocional. Un ejemplo de ello es la investigación que está llevando a cabo la Universidad de Michigan, que está recopilando historias en The Gaslighting Project para tratar de comprender en psicología la dinámica social del gaslighting.

Violencia psicológica y gaslighting
La luz de gas se considera una forma de violencia psicológica que no se basa en actos impulsivos o en la manifestación de la ira, sino que representa más bien una forma astuta, insidiosa y disimulada de violencia, caracterizada por afirmaciones y conclusiones falsas realizadas por la parte agresora y presentadas a la víctima como “la verdad”, con la idea de colocarla en una posición de dependencia psicológica y física.
El objetivo es menoscabar la autonomía de la víctima, su capacidad de decisión y de evaluación, con el fin de ejercer un control total sobre ella.
Comportamientos y señales del gaslighting
“¿Cómo saber si me hacen luz de gas?, ¿Cómo son las personas que hacen luz de gas?, ¿Cómo se puede detectar el gaslighting?”
Es normal preguntarse cómo identificar el gaslighting. A nadie le gusta ser cuestionado y mucho menos que te hagan pasar por una persona no cuerda. Además, hacer luz de gas es algo a veces sutil y difícil de detectar, especialmente en la etapa de enamoramiento, durante la cual es más fácil dejar pasar las señales de alarma.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que porque alguien te cuestione en algún momento dado y te diga “¿de qué estás hablando si no fue así?”, no significa que se trate de gaslighting. En cambio, si esto se repite normalmente en los diálogos que mantienes con una determinada persona, alguien que trabaja contigo o que está en tu círculo familiar o de amistades, entonces es importante prestar atención.
Estas son algunas señales que podrían indicar que una persona te está haciendo luz de gas:
- Desvalorización: el gaslighter puede poner en marcha una técnica de manipulación que consiste en utilizar sutilmente la ironía para pasar después a criticar y desacreditar abiertamente a la otra persona y minar su autoestima. Plantea dudas sobre sus valores, inteligencia y honestidad para poner en jaque los puntos de referencia afectivos de la otra persona.
- Negación de la realidad: la persona hace afirmaciones sobre la mala memoria de la otra persona o que lo que dice es producto de su imaginación. Miente de forma descarada y cualquier cosa que el otro diga en su contra la tachará de mentira (cuando se miente de forma constante y compulsivamente hablamos de mitomanía).
- Condiciona: el gaslighter utiliza el refuerzo positivo cada vez que la otra parte está a punto de derrumbarse o cuando se pliega a sus peticiones (palabras de afecto, elogios, guiños de estima; como una especie de “seducción-agresión” encubierta).
Ejemplos y frases típicas de gaslighting
Para identificar el gaslighting, también es útil reconocer patrones de comportamiento y frases concretas. Algunos ejemplos comunes son:
- Negación de hechos: con frases como “eso nunca ha pasado”, “te lo estás imaginando” o “yo nunca dije eso”, que buscan invalidar tu memoria.
- Minimización de tus sentimientos: con comentarios como “eres demasiado sensible”, “estás exagerando” o “era solo una broma”, que te hacen sentir que tu reacción es desproporcionada.
- Desvío de la culpa: el manipulador te acusa de ser la causa de su mal comportamiento. Por ejemplo: “si no me hubieras provocado, no te habría gritado”.
- Cuestionamiento de tu cordura: con afirmaciones como “estás perdiendo la cabeza” o “no te montes películas”, que buscan desestabilizar.

Cómo son las persona que hacen luz de gas
El perfil de la persona que hace gaslighting puede variar. A menudo se observan rasgos narcisistas o una baja empatía, pero esto no implica necesariamente la presencia de un trastorno de personalidad. En algunos casos, la persona puede ejercer esta forma de manipulación de manera aprendida, sin plena conciencia del daño que causa
En el caso del gaslighting narcisista, se puede dar una forma de control a través de la adulación y un fingido interés hacia la víctima, o a través de la crítica despectiva. Por ejemplo, el gaslighting y la triangulación narcisista en muchas ocasiones se producen al mismo tiempo (cuando hay dos personas en conflicto y una de ellas involucra a una tercera para conseguir apoyo y salir "vencedora"). Por este motivo, es importante detectar a tiempo las señales que nos indican que estamos en una relación con un narcisista para poder tomar las acciones pertinentes.
Es importante decir que hay casos en los que la persona que hace luz de gas puede no ser consciente de su comportamiento manipulador.
Tipos de gaslighting
Aunque el gaslighting en las relaciones de pareja es una de las formas más habituales, también puede ocurrir en otro tipo de relaciones:
- relaciones familiares;
- relaciones laborales;
- relaciones amistosas;
- relaciones sentimentales.
Gaslighting en la familia
La luz de gas de padres a hijos (gaslighting infantil) se da cuando los progenitores, o uno de ellos, hacen que los niños duden de lo que sienten o de lo que necesitan, infravaloran sus emociones y talentos, y generan culpa. Sin embargo, se trata más bien de dinámicas de invalidación emocional o control psicológico por parte del adulto, y no de un fenómeno clínico reconocido.
Esto puede darse, por ejemplo, con frases como:
- "No te pasa nada, lo que ocurre es que no has descansado y ahora estás así"
- "Siempre lloras por todo"
- "Has estado haciendo ruido y ahora me duele la cabeza".
Este tipo de violencia que se produce en el ámbito del hogar o la familia se conoce como violencia doméstica.
Gaslighting en el trabajo
La luz de gas en el trabajo (gaslighting laboral) puede darse entre colegas y también con superiores que, por lo general, suelen carecer de empatía. En este caso, podemos hablar de una forma de violencia psicológica que entra dentro del acoso laboral o mobbing.
El objetivo de la luz de gas en el entorno laboral es desestabilizar la seguridad de la víctima, someterla e impedir que exprese sus propias ideas, de modo que no experimente ningún bienestar en el trabajo y se convierta en "dependiente" de la persona agresora.
Un ejemplo de gaslighting en el trabajo podría ser el de una persona que, durante una reunión de trabajo, propone un tema que es importante para ella y, posteriormente, la otra parte niega por completo haber recibido esa propuesta. Esto provoca una sensación de confusión en la primera persona, que puede llegar a dudar de sí misma.
El gaslighting laboral puede tener consecuencias como:
- pérdida de satisfacción,
- estrés,
- sensación de incertidumbre.
Gaslighting entre amigos
El gaslighting también existe entre amigos y la técnica es siempre la misma: hacer dudar y tildar de exagerado/a a la otra persona, hasta el punto de que la víctima acaba callando para no sentirse juzgada.

Consecuencias del gaslighting
El gaslighting puede tener un impacto muy negativo en la víctima y hacer que se cuestione su confianza en sí misma e incluso su propia cordura. Es habitual que estas consecuencias den lugar a pensamientos intrusivos de culpa, vergüenza o inutilidad que afecten de forma significativa al autoconcepto y la autoestima de la persona, especialmente si la persona ya presenta una vulnerabilidad emocional previa o un trastorno mental, como un trastorno afectivo o de la personalidad.
- Incertidumbre en los recuerdos: como el manipulador puede tergiversar eventos pasados para desacreditar la memoria de la víctima, esta termina teniendo dificultades para saber si realmente ocurrió algo o es producto de su imaginación.
- Desconfianza en el razonamiento propio: la manipulación constante puede hacer que la víctima pierda la confianza en sus propios juicios y sus decisiones, llevándola a depender de lo que hace y piensa el manipulador.
- Preocupaciones sobre la salud mental: en los casos más graves, el gaslighting puede hacer que la víctima sospeche de su cordura y piense que se está “volviendo loca” o que ha perdido completamente el sentido de la realidad.
- Baja autoestima: una manipulación constante puede llevar a hundir la autoestima de la víctima y a hacer que se sienta inútil o incapaz en todos los ámbitos de su vida.
Estos efectos pueden llevar a la víctima a adoptar una actitud sumisa, lo cual permite que el manipulador domine y controle la relación y perpetúa un ciclo de abuso difícil de romper.
Cómo superar el gaslighting
Muchas personas se preguntan cómo tratar a alguien que te hace luz de gas y contrarrestar este maltrato psicológico, pero la principal dificultad está en reconocer que somos una víctima de gaslighting porque es un tipo de maltrato psicológico sutil y no siempre es fácil saber cómo defenderse.
Cuando te hacen luz de gas, poco a poco diferentes áreas de tu vida se pueden ir degradando de forma progresiva como:
- la confianza en tí mismo/a,
- tu autoestima,
- tu claridad mental,
- la capacidad para tomar decisiones y poner límites.
Además, en los casos más extremos, el gaslighter puede llevar a su víctima al aislamiento social. Como ya hemos dicho en varias ocasiones, hacer luz de gas es un tipo de maltrato y, como tal, nos hace sentir mal y esa es una de las claves principales para reflexionar. En cualquier vínculo sano, que la otra persona nos haga sentir mal puede ser una señal de que algo no va bien. Entonces, ¿cómo responder al gaslighting? Para enfrentarse a un posible caso de gaslighting es importante:
- Aprender a no normalizar aquellos comportamientos que minan la autoestima, que hieren sentimientos y que nos hacen sentir una persona inadecuada y culpable de lo que decimos o hacemos —las relaciones sanas no duelen—.
- Apoyarse en otras personas del entorno y confrontar las afirmaciones que nos hace la persona que sospechas que hace luz de gas con otra gente de nuestra confianza, en lugar de aceptarlas como verdaderas.
- Encontrar ayuda psicológica también puede ser positivo para reconocer y protegernos de las personas que nos hacen luz de gas.
Recupera tu confianza: cómo te puede ayudar la terapia
Reconocer que eres o has sido víctima de gaslighting es el primer paso para sanar. Este tipo de manipulación puede dejar cicatrices profundas en tu autoestima y en tu capacidad para confiar en los demás y en ti mismo. Pero no tienes que recorrer este camino en soledad.
Un profesional de la salud mental puede ofrecerte un espacio seguro y empático para procesar tus experiencias, reconstruir tu autoconcepto y desarrollar herramientas para establecer límites saludables en el futuro. Dar el paso de buscar ayuda es un acto de valentía y autocuidado. Si sientes que podrías beneficiarte del apoyo de un experto, en Unobravo te ayudamos a encontrar tu psicólogo o psicóloga online.
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