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Anorexia nerviosa: síntomas, causas, consecuencias y posibles tratamientos

Anorexia nerviosa: síntomas, causas, consecuencias y posibles tratamientos
Emma Lerro
Emma Lerro
Psicóloga y Psicoterapeuta Cognitivo-Conductual
Artículo revisado por nuestra redacción clínica.
Última actualización el
12.2.2026
Anorexia nerviosa: síntomas, causas, consecuencias y posibles tratamientos
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La relación entre mente y cuerpo es muy delicada y profunda, a veces tanto que afecta el bienestar, ya sea mental o físico, como en el caso de la anorexia nerviosa.

En este artículo, exploramos los desafíos de la autopercepción en relación con la nutrición y en particular, de la anorexia nerviosa. Abordamos las causas y consecuencias de este trastorno de la alimentación, que ponen de relieve la complejidad de la relación entre alimentación, cuerpo y bienestar físico y psicológico.

¿Qué es la anorexia nerviosa?

La anorexia nerviosa es uno de los trastornos alimentarios más conocidos y se caracteriza por una preocupación excesiva por el peso corporal, acompañada de una restricción extrema en la ingesta de alimentos, a menudo asociada a una percepción distorsionada de la imagen corporal.

Las personas con anorexia nerviosa pueden mostrar conductas obsesivas con respecto al control de peso, evitar comidas y reducir drásticamente la ingesta de calorías, lo que puede llevar a una pérdida de peso significativa.

Si tuviéramos que confiar en el significado literal de la palabra anorexia, deberíamos referirnos al origen griego del término, que proviene del prefijo a- (negación) y orégo (apetito). Sin embargo, a pesar de la etimología, la definición de anorexia está más ligada a las características psicológicas y conductuales de la persona, las cuales están más relacionadas con la autopercepción y la relación con la comida que con la falta de estímulo del hambre.

Prevalencia y gravedad de la anorexia nerviosa

La anorexia nerviosa es uno de los trastornos alimentarios que puede tener un impacto considerable tanto en la salud física como en la salud mental. Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5-TR), la prevalencia de la anorexia nerviosa en mujeres adolescentes y adultas jóvenes se sitúa entre el 0,4 % y el 1 % en países occidentales. En hombres, este porcentaje es menor, aunque sigue siendo relevante.

La complejidad de este trastorno se refleja en una tasa de mortalidad que puede ser elevada. Algunos estudios recientes indican que la anorexia nerviosa presenta una de las tasas de mortalidad más altas entre los trastornos psiquiátricos. Por ejemplo, se ha reportado que aproximadamente el 25 % de las muertes en personas con anorexia nerviosa se deben al suicidio (Attia & Walsh, 2025).

Estos datos resaltan la importancia de identificar el trastorno a tiempo y de contar con un tratamiento especializado.

Síntomas de anorexia

La aparición de la anorexia nerviosa puede variar de persona a persona, pero existen signos y comportamientos que pueden indicar el posible desarrollo del trastorno. De hecho, la anorexia nerviosa tiene síntomas físicos y psicológicos particulares.

Entre los síntomas físicos es común encontrar:

  • una rápida disminución del peso corporal,
  • la ausencia o irregularidad del ciclo menstrual en las mujeres,
  • la fatiga y la astenia,
  • la reducción de la frecuencia cardíaca y la presión arterial,
  • trastornos del sueño,
  • la dificultad para mantener la concentración,
  • alteraciones del sistema gastrointestinal como estreñimiento, hinchazón abdominal o problemas digestivos.

Junto a estos también se pueden encontrar signos psicológicos y conductuales como:

  • la restricción voluntaria de la ingesta calórica y evitación de algunos alimentos considerados particularmente "peligrosos" (alimentos tabú);
  • la preocupación constante y el seguimiento continuo del peso;
  • la reflexión sobre pensamientos relacionados con el cuerpo y la comida;
  • la actividad física intensa y prolongada con el objetivo de quemar tantas calorías como sea posible;
  • el aislamiento social, especialmente en ocasiones cuando se consumen alimentos;
  • la percepción distorsionada del tamaño y la forma del cuerpo, independientemente de la evidencia objetiva y, en ciertos casos, dismorfofobia;
  • altos niveles de ansiedad asociados con la apariencia física;
  • el miedo al fracaso, vergüenza y deseo de perfección (perfeccionismo patológico);
  • trastornos depresivos, caracterizados por pérdida de interés o placer al hacer cosas, irritabilidad y cambios de humor;
  • la baja autoestima.

La vergüenza, el perfeccionismo y la baja autoestima se encuentran entre los factores que mantienen los trastornos alimentarios y representan algunos de los elementos a trabajar en un proceso de terapia psicológica para trastornos de la conducta alimentaria.

La anorexia nerviosa es un trastorno complejo que puede tener consecuencias graves. Prestar atención a los primeros signos de anorexia puede ser crucial para garantizar que la persona en riesgo reciba rápidamente la ayuda que necesita, ya que la identificación temprana y la intervención terapéutica son fundamentales para prevenir complicaciones graves asociadas a este trastorno (Baenas et al., 2024).

La anorexia nerviosa afecta a la percepción del cuerpo
Foto de Karolina Grabowska: (Pexels)

Señales de alarma y cuándo buscar ayuda

Reconocer las señales de alarma asociadas a la anorexia nerviosa puede influir de manera importante en el proceso de recuperación. Es importante estar atentos a ciertos comportamientos y cambios físicos o emocionales, tanto en uno mismo como en personas cercanas. Algunas señales de alarma pueden ser:

  • La pérdida de peso rápida o significativa: especialmente cuando no existe una causa médica clara.
  • La preocupación constante por el peso, la comida o el ejercicio: pensamientos frecuentes sobre calorías, dietas o rutinas de ejercicio intensas.
  • Los cambios en los hábitos alimentarios: saltarse comidas, evitar comer en compañía o adoptar rituales alimentarios poco habituales.
  • La tendencia al aislamiento social: evitar encuentros familiares o sociales donde se comparta comida.
  • Los cambios emocionales: irritabilidad, tristeza, ansiedad o variaciones notables en el estado de ánimo.

Si se reconocen varias de estas señales, puede ser útil solicitar apoyo profesional cuanto antes. Una intervención temprana podría favorecer el proceso de recuperación y el bienestar a largo plazo.

Las fases de la anorexia

La anorexia nerviosa generalmente no se divide en "etapas" como podría ser el caso de otras afecciones. Sin embargo, los síntomas y su gravedad pueden variar con el tiempo, y el trastorno puede progresar por diferentes etapas dependiendo de la persona. Una posible descripción de las fases podría ser la siguiente:

  • Fase de inicio, en la que se pueden encontrar las primeras preocupaciones sobre el peso y la forma del cuerpo, así como algunas conductas alimentarias restrictivas.
  • Fase de consolidación, durante la cual puede haber un aumento de la restricción alimentaria y la consiguiente pérdida progresiva de peso y aparición de conductas purgantes o ejercicio físico excesivo, útil para quemar calorías.
  • Fase de deterioro físico y psicológico, en la que la persona sufre una pérdida severa de peso con los consiguientes problemas físicos y puede manifestar posibles trastornos mentales concomitantes, como trastornos de ansiedad y depresión.
  • Fase crítica, en la que el individuo puede incurrir en graves riesgos para su salud, como sufrir daños en el funcionamiento fisiológico del organismo y aislarse, evitando al máximo los vínculos familiares y sociales.

No todas las personas que sufren de anorexia pasan por todas estas etapas y el camino puede variar mucho de un individuo a otro. Lo que es importante subrayar es que la anorexia es una patología que puede llevar a poner en riesgo la vida (Arcelus et al., 2011) y que pedir ayuda puede ser fundamental.

Causas de la anorexia nerviosa

Los trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia nerviosa, aunque tienen diferencias, comparten una base común. Entre las principales causas de la anorexia podemos incluir varios factores, como por ejemplo:

  • factores socioculturales y ambientales,
  • factores psicológicos,
  • factores familiares.

Factores socioculturales que influyen en la anorexia

Los ideales de belleza poco realistas, transmitidos e impulsados ​​por los medios tradicionales y digitales, representan un gran riesgo. Diversos estudios lo cuentan, como el que analiza los efectos del contenido web Pro-Ana y Pro-Mia (pro anorexia y pro bulimia), que contiene consejos sobre cómo perder peso y ofrece espacio para compartir testimonios sobre la anorexia nerviosa y otros trastornos como el trastorno por atracón y la bulimia nerviosa (Mento et al., 2021).

Los adolescentes corren un riesgo especial, ya que pasan mucho tiempo en las redes sociales y son más susceptibles a las influencias externas. De hecho, esta fase de la vida, muy delicada y decisiva para la vida adulta, se caracteriza por incertidumbres y miedos que exponen al adolescente a mayores riesgos.

Afortunadamente, también hay ejemplos de comunicación que tienen como objetivo crear conciencia sobre los riesgos que pueden surgir de algunos contenidos en la Web y las redes sociales, como la campaña publicitaria de Dove “El coste de la belleza”.

La anorexia puede superarse
Foto de mikoto.raw Photographer (Pexels)

Factores familiares que influyen en la anorexia

Otras posibles causas de la anorexia nerviosa se remontan a problemas en la familia: las relaciones familiares pueden ser una fuente de estrés y conflictos, que a veces no son fáciles de afrontar y resolver. Asimismo, crecer en un contexto en el que resulta difícil hablar libremente de las propias emociones también puede contribuir a su aparición. Además, la presencia de fuertes conflictos en la familia puede dificultar la apertura a los demás.

Sabemos que puede haber una fuerte correlación entre la comida y las emociones (el hambre emocional es un ejemplo). En algunos casos, no estar acostumbrado a reconocer lo que se siente y gestionar emociones como la ira puede contribuir a la aparición de un trastorno alimentario, como explica un estudio realizado sobre las cuatro emociones básicas en relación con los problemas alimentarios (Fox & Froom, 2009).

Por último, la existencia de causas asociadas a factores genéticos en estos trastornos es un tema ampliamente debatido y continúa siendo objeto de estudio y análisis. En un estudio de revisión de la literatura (Shih & Woodside, 2016) leemos que:

“los estudios sobre gemelos y familias han encontrado estimaciones de heredabilidad altas, lo que demuestra una contribución significativa de los factores genéticos en la anorexia nerviosa. [...]. Sin embargo, a pesar de años de intensa investigación y numerosas pistas prometedoras, no se ha demostrado que ningún gen sea un factor de riesgo importante”.

Consecuencias de la anorexia nerviosa

Algunos de los síntomas de anorexia que hemos enumerado anteriormente pueden intensificarse, reflejando así las consecuencias de este trastorno en el organismo:

  • pérdida excesiva de peso como resultado de la restricción de alimentos,
  • problemas cardiovasculares,
  • irregularidades del ciclo menstrual en las mujeres y desequilibrios hormonales,
  • daño al sistema digestivo,
  • debilidad muscular causada por la falta de proteínas y nutrientes esenciales,
  • dificultad para concentrarse.

Los trastornos depresivos, los trastornos de ansiedad y el aislamiento social completan el cuadro (que no es exhaustivo) de las posibles consecuencias de la anorexia.

Complicaciones médicas y psiquiátricas asociadas

La anorexia nerviosa puede generar complicaciones importantes tanto a corto como a largo plazo, afectando diferentes sistemas del cuerpo y el bienestar emocional. Entre las complicaciones médicas más habituales se encuentran:

  • Desnutrición severa: puede provocar debilidad muscular, menor masa ósea (osteopenia u osteoporosis) y cambios en el crecimiento en adolescentes.
  • Alteraciones cardíacas: como bradicardia, presión arterial baja y riesgo de arritmias que pueden poner en peligro la vida.
  • Problemas gastrointestinales: como estreñimiento frecuente, distensión abdominal y vaciamiento gástrico más lento.
  • Disfunción hormonal: ausencia de menstruación en mujeres, disminución de testosterona en hombres y cambios en las hormonas tiroideas.

En el ámbito psicológico, la anorexia nerviosa puede estar relacionada con:

  • Trastornos depresivos y de ansiedad: que pueden aparecer antes, durante o después de la presencia del trastorno alimentario.
  • Mayor riesgo de suicidio: la sensación de desesperanza y el aislamiento pueden aumentar este riesgo.
  • Dificultades cognitivas: como problemas de concentración, memoria y toma de decisiones.

Muchas de estas complicaciones pueden mejorar si se recibe ayuda a tiempo, aunque en situaciones prolongadas pueden quedar algunas secuelas. Por eso, es fundamental contar con atención médica y psicológica especializada.

Tipos de anorexia

En el DSM-5-TR, la anorexia nerviosa se divide en dos tipos principales:

  • Anorexia nerviosa restrictiva: la restricción alimentaria se basa principalmente en la cantidad de alimento consumido. Las personas limitan drásticamente la ingesta de calorías y, a menudo, evitan grupos completos de alimentos, como aquellos ricos en grasas y carbohidratos. A lo que se le suma ayuno y excesivo ejercicio físico.
  • Anorexia con atracones y conductas purgativas: se producen episodios de atracones de comida, seguidos de conductas como la toma de laxantes, diuréticos o el vómito autoinducido. Es importante señalar que las conductas de purga en la anorexia nerviosa tipo atracón-purga se asocian principalmente a alteraciones hidroelectrolíticas y del equilibrio ácido-base, además de complicaciones locales (Baenas et al., 2024).

La anorexia nerviosa atípica es otro tipo de anorexia que representa una variante del trastorno y que se encuentra en el DSM-5-TR entre los trastornos alimentarios con otras especificaciones (OSFED). Esta se caracteriza por conductas alimentarias restrictivas, preocupaciones excesivas por el peso y la forma del cuerpo, pero también por episodios de atracones (en algunos casos). La principal característica de la anorexia atípica es que la pérdida de peso se encuentra dentro de los límites normales.

Asimismo, hay otras formas que, de manera inadecuada o informal, se denominan "anorexia":

  • La anorexia por estrés: no existe un diagnóstico oficial de "anorexia por estrés" reconocido en los manuales diagnósticos. Sin embargo, el término podría usarse de manera informal para describir situaciones en las que la anorexia nerviosa se desencadena o exacerba por estrés emocional o eventos traumáticos.
  • La anorexia inversa (o vigorexia): esta es una definición que a veces se utiliza para describir una variante de la anorexia nerviosa, en la que el individuo muestra una preocupación persistente por tener un cuerpo "demasiado delgado" o poco musculoso y manifiesta conductas alimentarias restrictivas y una adicción al ejercicio físico.
  • La anorexia senil: la expresión "anorexia senil" se utiliza en el ámbito de la psicogeriatría para referirse a una posible manifestación multifactorial del envejecimiento, en la que se produce una reducción de la ingesta de alimentos combinada con una falta de motivación para la ingesta de alimentos.
La anorexia nerviosa también afecta a hombres
Foto de Andrea Piacquadio (Pexels)

Cómo ayudar a una persona con anorexia

La anorexia nerviosa es un trastorno que requiere tratamiento profesional. Sin embargo, cualquier persona cercana a alguien que la experimente puede ayudar actuando de forma empática y responsable:

  • Comunícate con sinceridad: expresar tus preocupaciones sobre un posible problema alimentario es una señal de afecto, pero debes recordar hacerlo sin insistir en elementos extremadamente críticos como la forma física y el peso corporal.
  • Ofrece apoyo emocional: la empatía enriquece una relación interpersonal; escuchar y mostrar una actitud sin prejuicios puede marcar la diferencia.
  • Respeta los límites de la persona: obligarla a comer o cambiar de comportamiento es poco probable que mejore la situación.
  • Promueve un enfoque positivo hacia la comida: evitar enfatizar el aspecto calórico o juzgar los alimentos como "buenos" o "malos" puede ayudar a no exacerbar la relación problemática con la comida.

Además de todo esto, es importante reconocer el impacto que movimientos como el body positive pueden tener al promover una autoaceptación más saludable y contrarrestar la presión sociocultural que contribuye a este tipo de trastornos, ofreciendo una visión más inclusiva y respetuosa de todos los cuerpos.

¿Cómo se trata la anorexia nerviosa?

Es posible abordar y superar la anorexia nerviosa, pero se necesita un enfoque multidisciplinario que involucre a profesionales de la salud mental, como psicólogos y psicólogas para afrontar la anorexia, médicos y expertos en nutrición. Para diagnosticar un trastorno alimentario, los profesionales pueden utilizar diversas herramientas, incluidas pruebas psicológicas.

Aunque no existe una prueba específica para la anorexia, el profesional de la salud puede utilizar, por ejemplo, el EAT-26 (Eating Attitude Test), una herramienta de detección útil para reunir elementos que permitan formular un diagnóstico más completo.

Es fundamental que tanto la persona que sufre problemas alimentarios como sus allegados reconozcan lo antes posible los signos de una posible aparición de anorexia para poder intervenir lo más rápido posible.

Opciones de tratamiento de la anorexia nerviosa

Las opciones de tratamiento más efectivas pueden variar según las características individuales del paciente, pero generalmente pueden incluir:

  • Terapia nutricional: una dieta diseñada para controlar la anorexia nerviosa en términos nutricionales es útil para establecer un plan de alimentación equilibrado y restablecer hábitos alimentarios saludables.
  • Terapia psicológica: profundizar en los aspectos psicológicos y emocionales es fundamental para afrontar la anorexia nerviosa. Entre los diversos enfoques psicoterapéuticos útiles mencionamos la terapia cognitivo-conductual, que ayuda a identificar pensamientos, comprender y gestionar emociones dolorosas relacionadas con la comida y el cuerpo; o la terapia psicodinámica, que se centra en dinámicas psicológicas profundas, vinculadas al inconsciente.
  • Terapia farmacológica: es posible utilizar medicamentos específicos para tratar los síntomas relacionados con la anorexia y debe realizarse y seguirse únicamente bajo estricta supervisión médica.
  • Grupos de apoyo: compartir la propia historia y escuchar las experiencias de los demás puede ser útil tanto para la persona con anorexia como para sus familiares.
  • Cuidados intensivos: dependiendo del estadio de la enfermedad, puede ser necesaria la hospitalización o la asistencia a instalaciones hospitalarias o dedicadas al tratamiento del trastorno de la conducta alimentaria (TCA).

La anorexia nerviosa puede ser un desafío complejo que involucra tanto aspectos físicos como emocionales, pero es importante recordar que no hay por qué afrontarlo en soledad. Reconocer que necesitas apoyo es un acto valiente y representa un primer paso hacia el proceso de recuperación.

En Unobravo, contamos con una red de psicólogos y psicólogas con experiencia en trastornos alimenticios que pueden ofrecerte un espacio seguro, confidencial y libre de juicios para trabajar en tu bienestar. Si tú o una persona cercana está experimentando dificultades relacionadas con la alimentación o la percepción de la autoimagen, te animamos a considerar la búsqueda de apoyo profesional lo antes posible.

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Emma Lerro
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