La infertilidad es una enfermedad reconocida por la OMS que afecta a 1 de cada 6 personas y se define como la incapacidad para lograr el embarazo tras 12 meses o más de relaciones sexuales regulares sin protección. Dado su alcance y relevancia, cada año, el 4 de junio tiene lugar el día mundial de la fertilidad para dar visibilidad y concienciar sobre los problemas de infertilidad y salud reproductiva.
La dificultad para tener hijos cuando son deseados puede convertirse en un problema vital para las personas que la experimentan. Aunque la ciencia ofrece tratamientos médicos que ayudan a conseguir el embarazo, la pérdida de los planes de futuro, sueños e ilusiones de ampliar la familia puede llevar a las personas a enfrentarse a un duelo sostenido en el tiempo. Además, a esa pérdida de sus planes vitales, en numerosas ocasiones hay que añadir tratamientos fallidos, pérdidas perinatales o diagnósticos nuevos que aparecen durante el proceso, entre otras dificultades.
En este artículo hablamos sobre cuál es el peso de la infertilidad desde el punto de vista psicológico y cómo se puede afrontar la infertilidad con las herramientas y el apoyo adecuados.
Psicología e infertilidad
Cuando surgen problemas para quedarse embarazada, es habitual que aparezcan problemas emocionales en cualquier momento del proceso. También pueden manifestarse conflictos en la pareja, donde la comunicación y la sexualidad pueden verse afectadas. Todo esto puede influir en la aparición de síntomas como el estrés y la ansiedad (Regueiro Ávila, Ana Mª y Valero Aguayo, Luís., 2011).
El diagnóstico suele ser un momento crucial, ya que la pareja debe hacer frente a mucha información, gran parte de ella desconocida hasta ese momento, además de numerosas dudas y miedos sobre su futuro. Dependiendo de los recursos psicológicos disponibles, las respuestas ante estas dificultades pueden variar. En estos momentos iniciales, contar con una red de apoyo que permita sostener las emociones que van surgiendo es fundamental para un buen afrontamiento.
Cómo afrontar la infertilidad y los diversos tratamientos
Los tratamientos de reproducción asistida suponen un proceso largo desde que se inician las pruebas de diagnóstico, ya que pueden pasar meses o años hasta el cierre de esta etapa, bien sea porque hayan conseguido ser madres o padres, bien porque haya que explorar otras vías de maternidad/paternidad o incluso la posibilidad de afrontar una vida sin hijos y la no maternidad.
Dentro de los tratamientos de fertilidad existen distintas alternativas dependiendo de la problemática presentada, donde también pueden surgir dificultades de diferente complejidad. Ante este panorama, establecer una buena comunicación y vínculo de confianza con el equipo médico es fundamental, así como contar con el apoyo de un profesional de la salud mental.
Transitar por el camino de la infertilidad implica encontrarse con numerosos obstáculos. A veces, incluso, no existe un diagnóstico claro, lo que se conoce como infertilidad de origen desconocido, y esto añade más incomprensión al proceso. Estos obstáculos pueden provocar síntomas compatibles con trastornos de ansiedad y depresión (Gdańska et al., 2017).
Además, existe evidencia de una alta prevalencia de depresión entre las personas con problemas de fertilidad, afectando diversas áreas de su funcionamiento personal (Hunt & Monach, 1997). Surgen anticipaciones sobre posibles alternativas y la idea de no conseguirlo nunca puede ir aumentando conforme los tratamientos fallan, lo cual puede llegar a convertirse en algo obsesivo para quienes lo viven.
El miedo y la incertidumbre están constantemente presentes, debido a la falta de control sobre los procedimientos y resultados, y no existe nada que pueda dar información de cuándo se podrá conseguir el ansiado embarazo.

Gestionar micro duelos por no poder tener hijos
Cada tratamiento fallido, cada pérdida, cada diagnóstico añadido que se presenta en el camino, son micro duelos que deben ir gestionando, de modo que la tristeza y la desesperanza pueden aparecer con facilidad. La culpabilidad se instala en la vida de las personas, en una búsqueda constante de culpables y orígenes del problema, sintiendo que así conseguirán resolverlo.
Es importante tener en cuenta que los procesos de los tratamientos son complicados, no solo por todo lo mencionado anteriormente, sino también por lo que implican en la vida cotidiana. Los procedimientos médicos irrumpen en la rutina para desordenarlo y alterarlo todo. Hay que compaginar la vida diaria con citas médicas, pruebas diagnósticas (algunas muy invasivas), intervenciones quirúrgicas, sobrecarga hormonal, permisos laborales, presión del entorno familiar y social, entre otros factores.
Esto provoca momentos y espacios de tiempo donde se convive día a día con situaciones estresantes. Un acompañamiento psicológico, donde las personas tengan un lugar para expresarse, adquirir herramientas y poder hablar sin restricciones de todo lo que están sintiendo, puede aliviar la sintomatología emocional. Además, permite vivir el proceso desde un punto de vista más positivo, con estrategias de afrontamiento adecuadas y mejor preparación para asumir los inconvenientes que puedan aparecer en el camino.
Fases del duelo por infertilidad: un proceso emocional que puede resultar complejo
El duelo relacionado con la infertilidad puede ser un proceso emocional tan profundo y duradero como el que se experimenta tras una pérdida física. Aunque cada persona lo vive de manera única, muchas atraviesan fases similares a las que describe el modelo clásico de Elisabeth Kübler-Ross, adaptadas aquí al contexto de la infertilidad.
Además, se ha observado que las personas sin hijos de forma involuntaria pueden desarrollar síntomas similares a los del trastorno de duelo prolongado (PGD) (Fieldsend & Smith, 2020), lo que subraya la intensidad y complejidad de este proceso.
- Negación: en esta etapa, es común que la persona o la pareja resten importancia al diagnóstico o mantengan la esperanza de que “todo se resolverá pronto”. Esta negación puede servir como una forma de protegerse frente al dolor inicial.
- Ira: pueden aparecer sentimientos de frustración y enfado, que a veces se dirigen hacia uno mismo, la pareja, el equipo médico o incluso hacia personas cercanas que han logrado tener hijos. Esta emoción puede ir acompañada de una sensación de injusticia.
- Negociación: en este momento, la persona explora alternativas, busca tratamientos, realiza cambios en su estilo de vida o incluso hace promesas internas con la esperanza de cambiar la situación. Es una etapa en la que se buscan activamente soluciones.
- Tristeza: cuando las expectativas no se cumplen, puede surgir una tristeza profunda, junto con sentimientos de vacío, soledad y falta de esperanza. Es habitual experimentar la sensación de perder el control sobre la propia vida.
- Aceptación: con el tiempo, algunas personas logran integrar la experiencia, aceptando la realidad y adaptando sus proyectos personales. La aceptación no significa resignarse, sino abrirse a la posibilidad de reconstruir el sentido de la vida más allá de la maternidad o paternidad biológica.
Estas fases no siempre se presentan de manera lineal y pueden alternarse o repetirse durante el proceso, especialmente ante nuevos tratamientos o diagnósticos. Reconocerlas puede ayudar a validar las propias emociones y a comprender que el duelo por infertilidad es un proceso legítimo y necesario.
Duelo desautorizado y el hijo imaginado: pérdidas que a veces pasan desapercibidas
El duelo por infertilidad suele considerarse un duelo desautorizado, lo que significa que se trata de una pérdida que muchas veces no recibe reconocimiento ni validación en el entorno social. A diferencia de otros duelos, en este caso no existe un "objeto" físico perdido, sino la ausencia de un hijo que no llegó a existir. Esto puede hacer que expresar y reconocer el dolor resulte especialmente complejo.
Uno de los aspectos que puede resultar más doloroso es la pérdida del hijo imaginado: ese proyecto de futuro, las expectativas y los sueños que se habían formado en torno a la maternidad o paternidad. Esta pérdida puede influir de manera profunda en la identidad y generar sensaciones de vacío, de haber fallado o de desconexión con el entorno cercano.
El duelo por infertilidad se caracteriza principalmente por sentimientos de aislamiento, debido a la incomprensión y falta de sensibilidad de amigos, familiares y la sociedad en general (Zelnick, 1986).
La ausencia de rituales sociales para despedirse de este hijo imaginado, junto con la posible falta de comprensión por parte de quienes rodean a la persona, puede incrementar el aislamiento y la sensación de soledad. Validar este dolor y buscar espacios para compartirlo, como los grupos de apoyo o la terapia especializada, puede ser fundamental para atravesar el duelo de una manera más saludable.

Impacto en la identidad y en el entorno social del duelo relacionado con la infertilidad
La infertilidad puede dar lugar a una crisis de identidad. Muchas personas han construido parte de su proyecto de vida en torno a la idea de ser madres o padres, y la dificultad para lograrlo puede afectar su autopercepción y el sentido de pertenencia.
En el ámbito social, el duelo por infertilidad puede estar acompañado de sentimientos de no pertenencia o exclusión, sobre todo en entornos donde la maternidad o paternidad se consideran logros habituales. Es común que aparezcan comparaciones con personas cercanas que sí han tenido hijos, lo que puede aumentar el dolor y la sensación de aislamiento.
Además, la presión social y los comentarios poco empáticos pueden hacer que la incomprensión se sienta aún más. Por este motivo, resulta valioso aprender a establecer límites y buscar el apoyo de personas que validen y respeten el proceso de duelo.
Afrontar el no poder tener hijos con ayuda psicológica
Realizar una terapia psicológica durante el proceso tiene numerosos beneficios. Existen recursos básicos que pueden ser útiles para todos, pero la personalización del tratamiento hará que dichos beneficios sean más sólidos. A la hora de enfrentarse a problemas de infertilidad, un proceso terapéutico puede ayudar a:
- Sobrellevar los procedimientos con una actitud más positiva, entendiendo cada emoción que va a manifestarse durante esa etapa. Habitualmente se habla de la montaña rusa de la infertilidad y este símil se utiliza porque las personas sienten un vaivén extremo de emociones. Hay momentos en los que la angustia y el miedo, entre otras, se apoderan de ellas, mientras que en otros momentos, la esperanza y la ilusión les invade.
- Asumir los resultados que vayan apareciendo. A veces habrá tratamientos que no hayan tenido éxito, en otras ocasiones, a pesar de conseguir un test de embarazo positivo, se producirán pérdidas. También puede que haya nuevas pruebas diagnósticas que muestren dificultades no detectadas hasta ese momento y todas estas situaciones se podrán gestionar de mejor forma si hay un acompañamiento emocional en el que poder apoyarse.
- Fomentar la cohesión en la pareja. Este vaivén emocional puede provocar conflictos en la pareja, siendo habitual la falta de comunicación, diferencia de opiniones e incluso diferentes puntos de vista a la hora de tomar decisiones importantes. Todo ello hace que el vínculo de la pareja pueda verse afectado, por lo que trabajar este ámbito en terapia de pareja puede ayudar a que la unión entre ambos sea más fuerte.
- Establecer límites ante el entorno familiar y social. Es habitual que las personas más allegadas ofrezcan su opinión y juicio ante la situación, con intención de ayudar y apoyar. Sin embargo, es probable que esto provoque más dolor y que quienes lo viven se aíslen para no exponerse a situaciones sociales que les generan malestar. Saber poner límites con amabilidad, pero con firmeza, puede aumentar la percepción de autocuidado.
- Manejar satisfactoriamente el ámbito laboral, comunicando hasta donde se decida y sobrellevando los posibles momentos de presión y estrés ante la propia actividad laboral, así como ante situaciones sobrevenidas por solicitudes de permisos a causa de los tratamientos médicos.
Asimismo, llevar un estilo de vida saludable favorece el resultado de los tratamientos. Una buena alimentación, ejercicio y ausencia de estrés ayudan a que exista más probabilidad de éxito en los tratamientos. Sin embargo, a veces, con el ritmo de vida actual, cumplir estos objetivos puede ser complicado. Para ello, la terapia individual puede ayudar a adquirir herramientas para modificar estilos de vida que no son tan beneficiosos.
Existe un gran porcentaje de personas que no resisten el malestar y la presión emocional que conlleva este proceso y que incluso pueden terminar por abandonar los tratamientos sin cumplir su sueño. Por ello, resulta fundamental acudir a un profesional que acompañe y ofrezca el apoyo necesario y las herramientas adecuadas en cada etapa del proceso.
Afrontar la infertilidad y el duelo que puede acompañarla suele ser un proceso complejo, donde pueden aparecer emociones intensas y desafíos tanto personales como en pareja. No es necesario que vivas este camino en soledad: en Unobravo puedes encontrar psicólogos y psicólogas que pueden acompañarte con empatía y profesionalidad, ofreciéndote apoyo y herramientas para validar tu dolor, ayudarte a gestionar tus emociones y acompañarte en la reconstrucción de tu proyecto de vida.





