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Embarazo y maternidad
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Violencia obstétrica: cuando el parto se convierte en trauma

Violencia obstétrica: cuando el parto se convierte en trauma
Redacción Unobravo
Artículo revisado por nuestra redacción clínica.
Última actualización el
10.3.2026
Violencia obstétrica: cuando el parto se convierte en trauma
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Hablar de ello puede ser el primer paso

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¿Cómo debería ser un parto? Más allá de la idealización que a veces se promueve, el parto es ese momento complejo en el que por fin te encuentras cara a cara con ese pequeño ser que ha ido desarrollándose dentro de ti, después de nueve meses de espera y de experimentar cambios físicos y psicológicos importantes.

La llegada de un bebé es alegre y transformadora, pero también es un momento de dudas, de incertidumbre e incluso de miedo. Por esta razón, es vital un parto respetuoso en el que la mujer tenga la autonomía y el protagonismo que merece.

En este artículo hablamos de la violencia obstétrica en el parto, un tema que levanta ampollas en el ámbito sanitario, pero del que hay que hablar porque las estadísticas muestran que la violencia médica contra la mujer existe en nuestros paritorios. Vamos a ver qué significa violencia obstétrica, qué prácticas entran dentro de esta categoría y cuál es la situación en España. Haciendo también referencia a la violencia ginecológica o violencia ginecobstétrica, quizás incluso más invisibilizada que la violencia en el parto.

¿Qué es violencia obstétrica?

El debate sobre la violencia obstétrica no es tan nuevo como pueda parecer, sobre todo teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad en la que la misoginia y el trato inadecuado a las mujeres es algo que, por desgracia, ocurre. Pero, ¿qué se considera violencia obstétrica?

A día de hoy, si bien la definición de violencia obstétrica no está consensuada, podemos decir que el concepto de violencia obstétrica abarca cualquier conducta, por acción u omisión, realizada por el profesional sanitario hacia la mujer, ya sea durante el embarazo, el parto o el puerperio (el periodo conocido como posparto) así como el trato deshumanizado, la medicalización injustificada y la patologización de un proceso que es natural.

Según un estudio sobre el maltrato sanitario vinculado a los procesos reproductivos (Mena-Tudela et al., 2020), la violencia obstétrica se puede definir como:

“El acto de desconocer la autoridad y autonomía que tienen las mujeres sobre su sexualidad, sus cuerpos, sus bebés y sus experiencias de gestación y parto”.

La violencia obstétrica según la OMS

En un documento sobre la prevención y erradicación de la falta de respeto y el maltrato durante la atención del parto en centros de salud publicado en 2014, la OMS habló sobre prevenir la violencia y suprimir la falta de respeto y el maltrato ginecológico durante la atención del parto. Aunque en ese momento no empleó el término violencia obstétrica como tal, sí apuntó a la violencia de parto que experimentan las mujeres en ese contexto.

En los años posteriores, distintos organismos internacionales y la literatura científica han conceptualizado la violencia obstétrica como una forma específica de violencia ejercida por profesionales de la salud, predominantemente médicos y personal de enfermería, hacia mujeres embarazadas en labor de parto y en puerperio, y constituye una violación a los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres.

La violencia obstétrica verbal

El trato infantil, paternalista, autoritario, despectivo, e incluso despersonalizado, también forma parte de la violencia obstétrica psicológica que se da en las salas de parto. Desafortunadamente, se sigue ridiculizando a la mujer por gritar o llorar en esos momentos y se pronuncian frases que son una forma de violencia obstétrica verbal:

  • “Te has engordado tanto que ahora no puedes parir en condiciones”.
  • “No grites tanto que pierdes la fuerza y no puedes empujar”.
violencia en el parto
Foto de Mart Production (Pexels)

Ejemplos de prácticas obstétricas que pueden resultar perjudiciales

La investigación actual ha identificado una serie de prácticas obstétricas que, cuando se realizan sin justificación médica o sin consentimiento informado, pueden considerarse formas de violencia obstétrica y pueden tener consecuencias negativas para la salud física y mental de la mujer. Entre las que pueden resultar más perjudiciales se encuentran:

  • Episiotomía rutinaria: realizar este corte en el periné de manera sistemática, sin una indicación médica clara, puede asociarse con mayor dolor, infecciones y dificultades en la recuperación.
  • Maniobra de Kristeller: aplicar presión sobre el abdomen para acelerar el parto no se recomienda según la Organización Mundial de la Salud, ya que puede aumentar el riesgo de lesiones tanto para la madre como para el bebé.
  • Partos instrumentales innecesarios: utilizar fórceps o ventosa sin una justificación médica puede incrementar el riesgo de trauma físico y psicológico.
  • Negación del acompañamiento: impedir que la mujer esté acompañada durante el parto puede aumentar la sensación de soledad y vulnerabilidad.
  • Falta de consentimiento informado: realizar procedimientos sin explicar sus riesgos y alternativas puede afectar los derechos de la mujer y generar sentimientos de indefensión.

Reconocer y evitar estas prácticas resulta fundamental para avanzar hacia un modelo de atención al parto más respetuoso y seguro.

Violencia obstétrica durante el posparto

Asimismo, la OMS también publicó en 2022 nuevas recomendaciones que subrayan la urgencia de apoyar la salud física y mental en el periodo posnatal, un momento crucial para garantizar la supervivencia del recién nacido y para la recuperación y el bienestar mental y físico general de la madre.

Según dicha publicación (OMS, 2022), en todo el mundo, más de tres de cada diez mujeres y bebés no reciben en la actualidad atención posnatal (el periodo en que se producen la mayoría de las muertes maternas e infantiles). Por ejemplo, una madre en duelo perinatal se encuentra inmersa en la difícil y dolorosa tarea de hacer frente a todas las expectativas que se había creado durante el embarazo, y no todos los hospitales tienen protocolos al respecto.

que es la violencia obstetrica
Foto Mart Production (Pexels)

La violencia obstétrica en España

¿Qué dicen los datos y cuáles son los tipos de violencia obstétrica sobre la violencia obstétrica en España? Según un estudio de la Universitat Jaume I (Mena-Tudela et al., 2020):

  • el 38,3 % de las mujeres percibieron haber sufrido violencia obstétrica,
  • el 44 % afirmó haber sido sometida a procedimientos innecesarios,
  • el 83,4 % manifestó que no se le solicitó el consentimiento informado para las intervenciones practicadas.

De manera complementaria, un análisis global basado en 25 estudios estimó que la prevalencia de la violencia obstétrica asciende al 59 % (Hakimi et al., 2025), lo que también evidencia la magnitud y persistencia de este problema en la atención obstétrica a nivel internacional.

Otro trabajo sobre la magnitud del problema en nuestro país observó que el 67,4 % de las mujeres preguntadas informaron haber padecido violencia obstétrica (Martínez-Galiano et al., 2020). Además:

  • El 25,1 % informó violencia obstétrica verbal.
  • El 54,5 % informó violencia obstétrica física.
  • El 36,7 % informó violencia obstétrica psicoafectiva.

Las estadísticas de violencia obstétrica también muestran otros tipos de datos a tener en cuenta. Por ejemplo, según el informe europeo de salud perinatal que elabora periódicamente Euro-Peristat, en 2019 el 14,4 % de los nacimientos en España terminó en parto instrumental (con fórceps, espátulas o ventosa) frente a la media europea del 6,1 %. Además, investigaciones recientes han señalado que el subdominio más frecuente de violencia obstétrica fue la atención sin consentimiento, con una prevalencia del 37 % (Hakimi et al., 2025). Teniendo en cuenta que las consecuencias de los partos instrumentales implican un mayor riesgo de desgarro, incontinencia o trauma perineal, bajar esa cifra es un objetivo que debería estar en el punto de mira.

En el contexto español, algunos organismos profesionales han cuestionado abiertamente el uso del término de violencia obstétrica. El Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) prefiere hablar de casos de mala praxis y rechaza el concepto de “violencia obstétrica” por considerar que no se ajusta a la realidad y criminaliza la práctica médica. Por su parte, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia cuestiona tanto el término “violencia obstétrica” como el “trato deshumanizado” que se produce en las salas de parto.

causas de la violencia obstetrica
Foto de Pexels

¿Ley de violencia obstétrica en España?

A pesar de que el Ministerio de Igualdad manifestó su intención de incluir la violencia obstétrica en la reforma de la ley del aborto (Ley 2/210) y que fuese considerada como una forma de violencia de género, al final, por diferentes desacuerdos, ha quedado fuera. Sin embargo, sí define lo que son las “intervenciones ginecológicas y obstétricas adecuadas” ydedica un capítulo a la “protección y garantía de los derechos sexuales y reproductivos en el ámbito ginecológico y obstétrico”.

¿Por qué se habla de violencia obstétrica como una forma de violencia de género? Hay una creencia injustificada de que las mujeres no son capaces de pensar racionalmente o de tomar decisiones responsables durante el parto o cuando están embarazadas. Esta es una forma de infantilizar y de despojar a la persona de la toma de decisiones sobre su parto, con la consiguiente y enorme sensación de pérdida de poder que siente.

En 2021, la legislación catalana sí definió e incluyó la violencia obstétrica en su legislación y la consideró dentro de la violencia machista. En ella se recoge la vulneración de los derechos sexuales y reproductivos de la mujer, como impedir o dificultar el acceso a una información veraz y necesaria para tomar decisiones autónomas, así como las prácticas ginecológicas y obstétricas que no respeten las decisiones, el cuerpo, la salud y los procesos emocionales de la mujer.

Posibles consecuencias psicológicas de la violencia obstétrica

Después de todo lo dicho hasta ahora, es normal que muchas mujeres requieran ayuda psicológica.

Entre las consecuencias psicológicas del abuso obstétrico sufrido durante el embarazo y el parto pueden llegar a aparecer diversos problemas, como desarrollar un miedo irracional al embarazo y al parto (tocofobia) de cara al futuro. Pero hemos querido profundizar en este asunto y contar con la opinión de Valeria Fiorenza Perris, directora clínica de nuestra plataforma, quien nos cuenta lo siguiente sobre la violencia en el parto y su repercusión:

“Expone a las mujeres a múltiples factores de riesgo. De hecho, un parto difícil o sangriento puede tener muchas consecuencias en la salud psicofísica de la madre, con repercusiones también en el bienestar del bebé”.

“Haber sufrido violencia en un momento tan singular, delicado y expectante puede aumentar exponencialmente las probabilidades de desarrollar una depresión posparto o conducir a la aparición de un trastorno de estrés postraumático (TEPT)”. En estos casos, puede ser recomendable realizar un test de depresión postparto para evaluar si la madre está experimentando síntomas de una afectación psicológica más profunda que requiera intervención profesional.

”También pueden aparecer manifestaciones de ansiedad y pánico o comportamientos disfuncionales. El trauma también puede agravar afecciones preexistentes o actuar como desencadenante de trastornos mentales como la anorexia, el bipolarismo, el trastorno obsesivo-compulsivo y el abuso de sustancias”.

”Además, es muy frecuente que las mujeres víctimas de violencia obstétrica desarrollen sentimientos de rabia, desvalorización y autoinculpación por haber sido impotentes e incapaces de proteger sus derechos y los de su hijo”.

”En los casos más graves, la inestabilidad psíquica y emocional provocada por el trauma puede incluso afectar a la capacidad de la mujer para cuidar de su recién nacido y comprometer la creación de una relación empática entre madre e hijo”.

”Por último, no es infrecuente que las mujeres desarrollen un sentimiento de rechazo hacia la maternidad hasta el punto de que algunas de ellas se niegan a sí mismas la posibilidad de tener otros hijos. Proteger a las madres significa, por tanto, proteger a las nuevas generaciones y nuestro futuro”.

casos de violencia obstetrica en españa
Foto de Letticia Massari (Pexels)

Violencia obstétrica: testimonios

Los tres casos de violencia obstétrica por los que España ha sido condenada por la ONU ilustran bastante bien las consecuencias psicológicas de las que hablábamos. A continuación, los presentamos de forma breve:

  • Caso de violencia obstétrica de S.M.F: en 2020, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de Naciones Unidas dictó sentencia sobre violencia obstétrica (puedes leer el caso completo en la sentencia) y condenó al Estado español por violencia en el parto. La mujer sufrió trastorno de estrés postraumático y tuvo que acudir a terapia psicológica.
  • Caso de violencia obstétrica de Nahia Alkorta, quien llegó a declarar: “No recuerdo los tres meses tras el parto”. Nahia fue sometida a una inducción del parto de manera prematura sin consentimiento y sin información sobre alternativas, para acabar en una cesárea de urgencia sin justificación médica. Durante la intervención tuvo los brazos atados, no pudo estar acompañada por su pareja y tardó hasta cuatro horas en poder coger a su bebé. Puedes leer con más detalle el caso en la página de Naciones Unidas.
  • Otro de los últimos relatos de violencia obstétrica es el de M. D., a quien también la CEDAW da la razón. Esta mujer, en un hospital de Sevilla, sufrió problemas con la punción para la epidural (hecha por varias personas cometiendo errores) y una cesárea por falta de espacio en el paritorio (no hubo ni justificación médica ni consentimiento). La mujer necesitó ayuda psicológica y fue diagnosticada de trastorno por estrés traumático tras el parto.

Ninguna de las tres mujeres, pese a las sentencias favorables en las que se reconocen daños físicos y psicológicos por violencia obstétrica, ha sido compensada por España.

¿Por qué se da la violencia obstétrica?

Las causas de la violencia obstétrica posiblemente van ligadas a fenómenos socioculturales. Vivimos en sociedades en las que a las mujeres se les ha enseñado a aguantar, a no quejarse, y cuando lo hacen, se las tacha de quejicas o de histéricas (una especie de gaslighting). En medicina, como en otras áreas, también hay un importante sesgo de género y todas estas prácticas que hemos ido viendo a lo largo del artículo están totalmente normalizadas.

Asimismo, dentro de la violencia obstétrica, las disparidades geográficas, de clase social y raciales también influyen en la violencia durante el parto (O’Brien & Rich, 2022). La OMS también ha incidido en el maltrato que se da a algunas mujeres dependiendo de sus condiciones y estrato social, entre otros aspectos:

“Es más probable que las mujeres adolescentes, las solteras, las de nivel socioeconómico bajo, las que pertenecen a una minoría étnica, las inmigrantes y las que padecen VIH, entre otras, sufran un trato irrespetuoso y ofensivo” (OMS, 2014).  

Violencia ginecobstétrica o violencia ginecológica

La violencia hacia la mujer no ocurre solo en nuestros paritorios, va más allá y también en las consultas ginecológicas cualquier mujer puede sentir la falta de atención respetuosa, la falta de información y cómo se toman decisiones sin contar con ella. La violencia ginecobstétrica o ginecológica es aún más invisibilizada. Es aquella que aborda todo lo que es ginecología, la atención en salud sexual y reproductiva.

En los consultorios y revisiones rutinarias también hay señales que nos indican la falta de empatía, la ausencia de información sobre las exploraciones, las explicaciones mínimas sobre infecciones y/o enfermedades de transmisión sexual, la infantilización, los tactos que generan dolor (y se ignoran pese a las quejas) y la emisión de juicios (como: “Vas muy depilada.”; “Pues si esto te duele, el día que vayas a parir, verás.”; “Tienes el virus del papiloma, no se puede ir por ahí alegremente sin tomar precauciones.”).

prevenir violencia obstetrica
Foto de Oleksandr Pidvalnyi (Pexels)

¿Dónde y cómo denunciar la violencia obstétrica?

En primer lugar, deberás enviar al Servicio de Atención al Usuario del hospital donde has dado a luz una carta explicando los motivos de la reclamación y los perjuicios. También se recomienda que envíes una copia al departamento de obstetricia y, en ambos casos, es aconsejable hacerlo vía burofax. También puedes poner tu reclamación en el Defensor del Paciente de tu comunidad autónoma y enviar copia a la Consejería de Salud.

Si consideras que debes llevar a cabo una demanda judicial por violencia obstétrica, necesitarás pedir tu historia clínica (puedes hacerlo usando el modelo que facilita El Parto es Nuestro). Ten en cuenta que para poner una denuncia por violencia obstétrica es necesario procurador y abogado.

¿Cómo prevenir la violencia obstétrica?

Existen modelos hospitalarios de atención al parto y el nacimiento basados en el respeto a las mujeres que dan a luz. Un ejemplo de ello es el documental Parir en el siglo XXI realizado en el hospital público de La Plana (Castellón). En este documental, el hospital abre las puertas de su sala de parto y presenta la historia de cinco mujeres durante el embarazo y el parto.

Los hospitales son un lugar seguro para dar a luz, las cesáreas salvan vidas y el personal sanitario de muchos centros trabaja para evitar la violencia obstétrica, pero la violencia obstétrica aún existe en los paritorios y todavía hay mucho por mejorar.

Como punto de partida, una forma de evitar la violencia obstétrica es tomar conciencia y hacer autocrítica. Para vivir los procesos de embarazo y maternidad de la mejor manera posible, es importante informarse, conocer los derechos y prepararse adecuadamente. Pero también es esencial que cada nueva madre pueda contar con una sólida red de apoyo, no solo formada por la pareja y los familiares, sino también por el personal sanitario implicado en el proceso del parto y, a posteriori, por asesores de lactancia y pediatras.

Asimismo, se debe respetar la autonomía de la mujer y su plan de parto, entendido como un instrumento que permite a las mujeres expresar por escrito sus preferencias, necesidades y expectativas en relación con la atención que desean recibir. Entregar al personal sanitario el plan de parto constituye un intercambio de información clave durante el seguimiento del embarazo y las sesiones de preparación al parto, aunque nunca sustituye la información necesaria que debe ofrecerse a toda mujer.

Es importante reconocer que pueden surgir complicaciones y que el plan de parto podría requerir modificaciones. Además, la presencia de una partera como personal calificado junto a la mujer durante el parto se ha asociado con una menor probabilidad de violencia obstétrica (Hakimi et al., 2025), lo que refuerza la importancia de un acompañamiento profesional y respetuoso durante este proceso.

En definitiva, garantizar un parto respetuoso no solo protege los derechos físicos de las madres, sino que también es clave para salvaguardar la salud mental de las mujeres, reduciendo el riesgo de traumas asociados al parto.

Otra ayuda necesaria, sin duda, es que las instituciones legislen para brindar una mayor protección a las mujeres.

Asimismo, existen algunos libros sobre la violencia obstétrica y la maternidad que pueden ser de utilidad, como:

  • La nueva revolución del nacimiento. El camino hacia un nuevo paradigma de Isabel Fernández del Castillo.
  • ¿Nacer por cesárea? de Enrique Lebrero e Ibone Olza.
  • Parir de Ibone Olza.
  • Adiós cigüeña: el placer de parir de Soledad Galán.

Qué hacer cuando se experimenta violencia obstétrica

Si has vivido una situación de violencia obstétrica, es importante saber que existen pasos concretos que pueden ayudarte a cuidar de tu bienestar y tus derechos:

  • Buscar apoyo psicológico especializado: consultar con una persona profesional de la salud mental que tenga experiencia en trauma perinatal puede acompañarte en el proceso de comprender la experiencia y contribuir a prevenir complicaciones como el TEPT (trastorno de estrés postraumático) o la depresión posparto.
  • Compartir tu experiencia: hablar con otras personas que hayan atravesado situaciones similares, ya sea en grupos de apoyo o asociaciones, puede ayudar a aliviar el sentimiento de aislamiento y favorecer la recuperación emocional.
  • Registrar los hechos: anotar lo que sucedió, incluyendo fechas, nombres y detalles, puede ser útil tanto para tu propio proceso de comprensión como si decides presentar una reclamación formal.
  • Informarte sobre tus derechos: conocer los derechos que tienes como paciente y madre te permite tomar decisiones informadas y, si lo consideras necesario, iniciar los trámites para denunciar la situación.

Estas acciones pueden ayudarte a recuperar el control sobre tu experiencia y a avanzar hacia la sanación, recordando siempre que la responsabilidad de la violencia obstétrica no recae en la persona que la ha vivido.

La terapia psicológica puede acompañarte

La violencia obstétrica puede dejar huellas profundas, tanto físicas como emocionales, que pueden requerir tiempo y apoyo para sanar. Si has atravesado una experiencia difícil durante el embarazo, el parto o el posparto, recuerda que no tienes que afrontarlo sola.

En Unobravo, contamos con psicólogos especializados en trauma perinatal y salud mental femenina que pueden acompañarte a comprender, procesar y afrontar lo vivido, ayudando a que recuperes tu confianza y tu bienestar.

Cuidar de ti también significa cuidar de tu bebé y de tu futuro. Si sientes que necesitas apoyo, puedes dar el primer paso iniciando nuestro cuestionario para encontrar tu psicóloga o psicólogo online y emprender una recuperación respetuosa y acompañada.

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