Existen distintas formas de educar que los padres, madres o cuidadores llevan a cabo con sus hijos o menores a cargo respecto a situaciones del día a día, tales como el modo de relacionarse con sus iguales o con los adultos, la forma de resolver un problema cotidiano o la toma de decisiones, entre otras.
Desde la psicología, se han estudiado estos estilos parentales de crianza y han surgido modelos que tratan de explicar cuáles son los beneficios y las consecuencias de su aplicación.
En este artículo, hablamos de los distintos tipos de estilos educativos o estilos de crianza, como el autoritario, el permisivo o el democrático, y de sus implicaciones en el desarrollo emocional y conductual de los niños.
¿Qué son los estilos de crianza?
Los estilos de crianza parental o estilos educativos parentales se refieren a las distintas formas de educar que los padres, madres o cuidadores llevan a cabo con sus hijos o menores a cargo respecto a situaciones del día a día, como el modo de relacionarse con sus iguales o con los adultos, resolver un problema cotidiano o tomar decisiones. Podemos decir que el estilo de crianza que lleva a cabo un adulto responde a las siguientes preguntas:
- ¿Cómo se relaciona con su hijo?
- ¿Cómo le enseña?
- ¿Aquello que le enseña se encuentra acorde a sus necesidades?
- ¿Cómo actúa respecto a su hijo si se equivoca?
La forma en que se relacionan los distintos tipos de padres, madres y cuidadores con sus hijos ha ido cambiando a lo largo de la historia, pues también la forma de educar se encuentra determinada por factores culturales.
“En este sentido, ser padres es una tarea que se encuentra en permanente transformación, producto de cambios temporales, histórico-sociales y evolutivos a medida que cambia la edad de los padres y de los hijos. No es lo mismo ser padres en las décadas del 60 o 70 que serlo en los 90”. (Torío-López et al., 2008)
Además, a lo largo de las generaciones en familias españolas, se observa un aumento en las prácticas parentales basadas en el afecto y el razonamiento, así como una disminución en el uso de la severidad, como el castigo físico y la retirada de privilegios (Garcia et al., 2020).
A partir del análisis de las distintas formas de educar y las consecuencias en los niños y niñas han surgido clasificaciones que llamamos estilos parentales educativos o estilos de crianza en la familia. En concreto, hoy día nos encontramos con un nuevo modelo llamado “parentalidad positiva”, encaminado a establecer relaciones entre adultos y menores que favorezcan:
- la confianza,
- el diálogo,
- el establecimiento de límites,
- la autoestima,
- la adaptación de los niños al entorno.

Tipos de estilos parentales
El concepto de estilos de crianza, originalmente llamados estilos parentales, fue acuñado por Diana Baumrind (1966), quien realizó un estudio con 134 niños y niñas menores de 3 años, en el que estudiaba los estilos de crianza y sus consecuencias respecto a la personalidad del niño o la niña (Torío-López et al., 2008). Se realizaba una entrevista a los padres y madres mientras se observaba cómo se relacionaban ellos con sus hijos en relación con tres variables: control, afecto y comunicación.
A partir del análisis de los datos obtenidos y en función del control que ejercen los padres y madres sobre sus hijos se derivan tres tipos de crianza o estilos educativos: estilo educativo permisivo, estilo educativo autoritario, estilo educativo democrático (llamado autoritativo según la autora).
Estilo de crianza autoritario
Entre los tres tipos de estilos de crianza, el estilo de crianza autoritario es aquel en el que los padres y madres ejercen un fuerte control sobre sus hijos para asegurarse su obediencia, por lo que pueden restringir mucho su autonomía. Algunas frases que pueden representar este estilo educativo son:
- “Tienes que hacerlo porque lo digo yo”
- “Lo que haces está mal”
- “Si no me obedeces, te quedarás sin jugar”.
Los padres con este estilo de crianza no suelen explicar por qué algo debe hacerse de un modo u otro, no llevan a cabo un diálogo, discusión o diferencia de opiniones con el menor, y se suele imponer el criterio del cuidador.
Estilo de crianza democrático
El estilo parental democrático es un estilo que se encuentra a medio camino entre los estilos anteriores. Los cuidadores tratan de ejercer un control flexible sobre sus hijos respetando las necesidades propias del desarrollo (que incluye distintas etapas, estudiadas en psicología del desarrollo), entendiendo sus errores y dificultades como parte de su crecimiento. Prevalece el diálogo y la negociación.
Son padres y madres que establecen normas y límites, pero también son flexibles ante ciertas situaciones. Consideran que los niños tienen derechos y deberes, por tanto, para enseñarles también hay que escucharlos. Un padre democrático ante una situación conflictiva preguntará a su hijo “¿qué ha pasado?” y tratará de:
- hacerle ver su responsabilidad razonando con él,
- buscar soluciones a los problemas familiares en lugar de castigar,
- y tenderá a enseñarle algo útil, no solo a obedecer.
Según la investigación actual, podemos decir que el estilo parental democrático es el más óptimo para el desarrollo emocional de los menores.
Estilo de crianza permisivo
En el estilo parental permisivo encontramos un modelo contrario al descrito anteriormente. Estos padres y madres establecen un bajo control sobre el comportamiento de sus hijos. Las normas que se establecen no son claras o pueden cambiarse según el deseo de los cuidadores o de los hijos, no por motivos que lo justifiquen. Esto puede generar confusión en los niños y niñas, ya que no llegan a conocer en qué momento es pertinente comportarse de un modo u otro o cuáles son sus responsabilidades.
Se puede identificar este estilo en padres o madres que ponen una norma que implica enseñar cierta responsabilidad, pero luego no la cumplen. Algunos ejemplos son padres y madres que dicen:
- “cuando termines la tarea podrás jugar”,
- “si apruebas la asignatura tendrás un premio por ello”,
pero finalmente, si no se cumple con la responsabilidad, puede que también tengan el premio o jueguen. Por esta parte, se aprende que no es necesario esforzarse para conseguir una recompensa, aunque este patrón no siempre genera problemas graves, sí puede favorecer dificultades en límites y consistencia educativa.
Ejemplos prácticos de estos estilos de crianza en la vida cotidiana
Comprender los estilos de crianza puede resultar más claro cuando se observan ejemplos concretos de cómo suelen aparecer en situaciones cotidianas:
- Estilo autoritario: un padre que, ante una calificación baja en la escuela, decide castigar a su hijo sin dar explicaciones y le prohíbe salir con sus amistades, utilizando frases como "porque yo lo digo".
- Estilo democrático: un cuidador que, frente a un conflicto entre hermanos, escucha las versiones de ambas partes, conversa sobre lo sucedido y acuerda con ellos una solución que consideran justa.
- Estilo permisivo: una madre que permite a su hijo ver televisión hasta tarde, aunque hayan acordado una hora límite, y no establece consecuencias cuando no realiza sus tareas.
Estos ejemplos muestran cómo las actitudes y respuestas de las personas adultas en la vida diaria pueden reflejar un estilo de crianza predominante, el cual puede influir en el desarrollo emocional y social de los niños y niñas.
Más allá de los estilos de crianza de Baumrind
La clasificación iniciada por Baumrind ha sido complementada por distintos autores, en el que se siguen revalidando estos estilos y descubriendo otros complementarios. Maccoby y Martin (1983), reinterpretan las condiciones básicas de Baumrind (control, afecto y comunicación), y en su lugar proponen dos dimensiones: control/exigencia y el afecto, sensibilidad o calidez (Capano & Ulbach, 2013).
Las distintas combinaciones pueden dar lugar a los siguientes estilos educativos parentales:
*Reformulado de (Capano & Ulbach, 2013), p. 160.
Maccoby y Martin realizan una ampliación de los estilos de parentalidad. Según sus investigaciones, el estilo permisivo de crianza puede darse con una mayor o menor implicación afectiva, de ahí que observen dos estilos de permisividad diferentes:
- el estilo permisivo-indulgente,
- el estilo permisivo-negligente.
El estilo de crianza permisivo-indulgente
Este estilo evita las conductas autoritarias y se define por la excesiva permisividad, autorizando en exceso los deseos de los niños y niñas. Algunos ejemplos son permitirles:
- no ser responsables con las tareas de clase,
- no respetar a los compañeros,
- no respetar turnos,
- tirar papeles al suelo porque no les apetece depositarlos en la basura,
- dejarles jugar cuando lo deseen sin horarios ni condiciones.
Autorizarlos en exceso significa no tener en cuenta cómo los demás pueden verse afectados por sus decisiones. De manera indirecta se potencia la baja tolerancia a la frustración en niños, porque la ausencia de límites consistentes puede dificultar el aprendizaje de la demora, la regulación emocional y la aceptación de normas potenciando la impulsividad.
Estos padres y madres sí se implican afectivamente, por lo que favorecen la espontaneidad y las relaciones sociales, pero tienen serias dificultades para ejercer un control sobre sus hijos que les permita valorar la necesidad de cumplir las normas y, por tanto, del respeto a los demás.
El estilo de crianza permisivo-negligente
El estilo permisivo-negligente representa un estilo en el que no hay normas, ni preocupación por la educación de los menores. Los padres negligentes invierten el mínimo tiempo posible, no hay reconocimiento de las necesidades de los niños y niñas, ni diálogo ni comunicación; se puede decir que han dimitido de su labor de educadores.
Este estilo de crianza puede fomentar trastornos de la conducta en los niños, como el síndrome del emperador o el trastorno negativista desafiante, entre otros.
El estilo educativo negligente es el estilo parental con consecuencias más graves para los niños y niñas.
“Quiénes han crecido y vivido en un ambiente negligente, presentan un sin número de problemas académicos, emocionales y conductuales. La falta de afecto, de supervisión y guía, de estos niños y adolescentes conlleva efectos muy negativos en el desarrollo de los mismos [...]”. (Capano & Ulbach, 2013)

Las dos dimensiones clave en los estilos de crianza: afecto y control
La clasificación de los estilos de crianza se basa en dos dimensiones principales que han sido ampliamente exploradas en psicología: afecto/respuesta y exigencia/control. Comprender estas dimensiones permite entender por qué los estilos parentales pueden influir de manera significativa en el desarrollo de las niñas y los niños.
- Afecto o respuesta: hace referencia al nivel de calidez, apoyo emocional y sensibilidad que las madres, los padres o las personas cuidadoras muestran hacia quienes están a su cargo. Un alto nivel de afecto indica que quienes cuidan son receptivos a las necesidades emocionales de las niñas y los niños, les ofrecen consuelo y validan sus sentimientos.
- Exigencia o control: se relaciona con el grado de supervisión, el establecimiento de normas y las expectativas que las personas cuidadoras mantienen respecto al comportamiento de las niñas y los niños. Un alto nivel de control implica que se establecen límites claros y se espera que se sigan ciertas reglas.
La combinación de estas dos dimensiones da lugar a los diferentes estilos de crianza. Por ejemplo, el estilo democrático se caracteriza por un alto afecto y un control equilibrado, mientras que el estilo autoritario suele combinar un alto control con un bajo nivel de afecto.
Además, investigaciones recientes han destacado que el estilo de crianza indulgente —caracterizado por una elevada calidez pero sin una disciplina estricta— se asocia con una autoestima adolescente más alta, incluso superando al estilo autoritativo que combina calidez y disciplina (Martinez et al., 2020). Esta perspectiva ha sido respaldada por investigaciones como la de Maccoby y Martin (1983), quienes propusieron que la interacción entre afecto y control resulta fundamental para comprender el impacto de la crianza en el desarrollo infantil.
¿Cómo evaluar los estilos parentales?
En psicología existen diferentes test de estilos de crianza y cuestionarios de estilos parentales que han sido validados y que se realizan en consulta para analizar cuál es el estilo educativo de los padres.
A continuación, ofrecemos un cuestionario de estilos educativos que puede ayudar a identificar el estilo parental educativo de padres, madres y cuidadores. Aconsejamos que los resultados sean supervisados por un profesional.
Responde a las preguntas siguientes con sinceridad. Recuerda que no hay respuestas correctas. El objetivo de este cuestionario es conocer la forma habitual en que te relacionas con tu hijo o hija. Reflexiona un poco antes de contestar y trata de que tus respuestas se refieran al último año.
Si ninguna alternativa se adapta exactamente a ti, marca la que más se parezca a la realidad.
“1. ¿Qué nivel de confianza o cercanía tienes con tu hijo/a?
a) Mucha confianza
b) Regular
c) Poca confianza
2. Las muestras de cariño que le das a tu hijo/a suelen ser:
a) Frecuentes y dirigidas al niñ@ directamente
b) Infrecuentes y depende de mi estado de ánimo
c) No suelo darle muestras de cariño
3. Dirías que la comunicación con tu hijo/a suele ser:
a) Hago uso del diálogo para hacerle comprender las cosas.
b) No dedico tiempo para explicarle las cosas, ya tendrá tiempo para aprender.
c) No suelo contar con su opinión, ésta no es importante.
4. Al establecer normas para el comportamiento de tu hijo/a, ¿sueles explicarle las razones?
a) Siempre
b) A veces
c) Nunca
5. Tu hijo/a, ¿considera que las normas están establecidas de manera clara y precisa?
a) Sí
b) No lo sé
c) No
6. Cuando tu hijo/a se equivoca:
a) Tratas de hacerle reflexionar sobre lo sucedido.
b) Esperas que lo resuelva solo o bien ya lo hará el profesor@.
c) Sueles castigarle para que sepa que lo ha hecho mal, sin dar explicaciones
7. ¿Le sueles prometer a tu hijo/a recompensas o premios que no cumples posteriormente?
a) No
b) Sí
c) No suelo ofrecerle recompensas por cumplir con sus “obligaciones”
8. Lo más importante para ti en la educación de tu hijo/a es que aprenda:
a) A ser responsable y a respetar a los demás.
b) Esto no depende tanto de mí como sí del colegio, allí ya se ocupan de ello.
c) A obedecer.
9. Cuando surge un problema difícil en casa o en el trabajo:
a) Pienso que podré resolverlo y trato de pensar en todas las alternativas posibles.
b) Pienso en las alternativas, pero casi siempre lo dejo para el último momento.
c) No me gusta demasiado pensar en los problemas
RESPUESTAS AL CUESTIONARIO: PUNTUACIONES (Para las preguntas de la 1 a la 8):
- Si has respondido mayoritariamente a la opción “a” tu estilo es DEMOCRÁTICO*.*
- Si has respondido mayoritariamente a la opción “b” tu estilo es PERMISIVO*.*
- Si has respondido mayoritariamente a la opción “c” tu estilo es AUTORITARIO
Para la pregunta 9, si ha respondido:
- *“a”: tu estilo de afrontamiento de los problemas es positivo*
- “b”: tu estilo de afrontamiento de los problemas es postergador
- “c”: tu estilo de afrontamiento de los problemas es evitador.”
Orientación para padres basada en un estilo de crianza positiva
Antes de hablar de las orientaciones para padres, cabe señalar la importancia de los estilos educativos parentales y su implicación en diferentes trastornos.
Por ejemplo, un estilo autoritario puede asociarse con problemas de autoestima y ansiedad, y también puede contribuir al desarrollo de trastornos de la conducta, como el trastorno negativista desafiante; también puede generar en los niños una motivación basada en el miedo al castigo o la desaprobación, sesgando así su sistema motivacional de apego.
Por otro lado, el estilo negligente se relaciona con dificultades en el comportamiento y la socialización; pueden aparecer conductas desreguladas o dificultades en habilidades sociales, ya que no han aprendido cómo interactuar de manera adecuada con los demás.
Por su parte, el estilo democrático suele estar vinculado a mejores resultados en términos de salud mental y adaptación social.
Los estilos de crianza también pueden tener efectos en el rendimiento académico de los niños; por ejemplo, el estilo autoritativo, caracterizado por un equilibrio entre exigencia y responsabilidad, se asocia con mejores resultados académicos, mientras que los estilos autoritario y negligente suelen correlacionarse con un rendimiento más bajo.
Para abordar y prevenir estos problemas, desde Unobravo proponemos sesiones de orientación para padres basadas en la parentalidad positiva, un modelo que se fundamenta en el estilo de crianza democrático. Algunos de los principios básicos de este modelo son:
- Entorno estructurado: establecer unas normas claras, acordadas entre los padres, que puedan ser razonadas, explicadas y necesarias para la convivencia.
- Vínculos cálidos y afectivos: tratar de corregir comportamientos inadecuados con cariño y comprensión.
- Capacitación: estimular sus habilidades e intentar que se sientan capaces de cambiar, contando con su opinión y reconociendo sus logros.
- Educación parental sin violencia: no llevar a cabo castigos físicos o psicológicos.
- Reconocimiento: tener en cuenta las opiniones y necesidades de los niños y niñas, valorar su opinión y experiencias en el diálogo con ellos.
El papel de los refuerzos y castigos en los estilos de crianza
La manera en que las madres y los padres emplean refuerzos y castigos desempeña un papel fundamental en los estilos de crianza. Estas estrategias influyen en cómo las niñas y los niños adquieren normas, valores y habilidades útiles para su vida cotidiana.
- Refuerzo positivo: consiste en reconocer o premiar una conducta adecuada, como felicitar a una niña o un niño por compartir sus juguetes. Este tipo de refuerzo puede favorecer la repetición de comportamientos que se consideran deseables.
- Refuerzo negativo: implica retirar una consecuencia poco agradable cuando la niña o el niño actúa de manera adecuada. Por ejemplo, dejar de supervisar de cerca cuando demuestra responsabilidad.
- Castigo positivo: se refiere a aplicar una consecuencia poco agradable tras una conducta que no se desea, como un regaño o asignar una tarea adicional.
- Castigo negativo: consiste en retirar algo que resulta agradable, como limitar el tiempo de juego, cuando la niña o el niño no respeta las normas.
El estilo democrático y la crianza positiva tienden a dar prioridad al refuerzo positivo y al diálogo, lo que ayuda a que comprendan las consecuencias de sus acciones y desarrollen habilidades de autorregulación. Según una revisión sistemática (Pinquart, 2017), un uso equilibrado de los refuerzos y de límites claros se asocia con mejores resultados emocionales y conductuales durante la infancia.
Comprender los estilos de crianza representa un primer paso importante para acompañar a tus hijos en su desarrollo emocional y social. Si te identificas con alguno de los estilos mencionados o percibes que podrías necesitar apoyo para afrontar los retos de la educación, es importante recordar que no tienes por qué hacerlo en soledad.
Si has probado distintas formas de enseñar a tu hijo o hija, pero no te sientes confiado/a, tienes dudas o hay situaciones que desconoces cómo abordar, en Unobravo, contamos con psicólogos y psicólogas con experiencia en temas parentales que pueden acompañarte.

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