La eyaculación precoz es el más extendido de los trastornos del orgasmo y se calcula que afecta a entre el 3 y el 30 % de la población masculina. Un amplio abanico afectado por la reticencia de muchos hombres a buscar ayuda por vergüenza y pudor.
¿Cómo funciona la eyaculación precoz?
Para comprender mejor la eyaculación precoz, empecemos por describir la respuesta sexual masculina, que consta de 4 fases:
- deseo
- excitación (con erección)
- meseta
- orgasmo con eyaculación.
La eyaculación se produce en dos momentos: emisión del líquido seminal en la uretra y expulsión (es decir, chorros eyaculatorios). Cuando se produce la emisión, es imposible detener la eyaculación. En los hombres con eyaculación precoz, la duración de las fases es más corta y el orgasmo y la eyaculación se producen muy rápidamente.
¿Qué es la eyaculación precoz?
Según la comprensión médica clínica, la eyaculación precoz puede aparecer antes de la penetración; se produce cuando la eyaculación tiene lugar antes de la penetración, es decir, "ante portam". Sin embargo, esta conceptualización no abarca todos los matices clínicos de la eyaculación precoz. Su definición actual también incluye la sensación de falta de control y el malestar subjetivo, es decir, que ocurre antes de que la persona lo desee.
A la consulta del sexólogo clínico llegan a menudo hombres (o parejas) que, aunque consiguen tener un coito completo, dicen sentirse insatisfechos por la corta duración. Entendemos, por tanto, cómo la eyaculación precoz debe definirse también a través de un criterio más subjetivo, es decir, "cuando se produce antes de que la persona lo desee".

Sexualidad y placer: una prerrogativa humana
La necesidad de mantener relaciones sexuales de una duración satisfactoria para ambos miembros de la pareja es exclusiva de la especie humana y tiene una base cultural. En los animales, de hecho, ser rápido es una ventaja evolutiva, ya que cuando se aparea está más expuesto al peligro. Solo los humanos vinculan además la sexualidad al placer y lo experimentan independientemente de la procreación.
En la cultura occidental, la necesidad de controlar el orgasmo está vinculada a la concesión de placer sexual también a la pareja femenina. En otras culturas, sin embargo, el placer femenino está subordinado al masculino, o el acto sexual se vincula de manera exclusiva a la procreación, por lo que la eyaculación precoz no se vive como un problema.
A menudo, el problema no se aborda abiertamente en la pareja y se evita acudir a un especialista, ya que para la mayoría de los hombres es un problema del que son reacios a hablar. Esto puede tener un impacto considerable en la forma de vivir la sexualidad y generar ansiedad, baja autoestima, resignación, frustración e incluso efectos negativos en la relación.
¿Cuáles son las causas de la eyaculación precoz?
La eyaculación precoz se distingue en primaria y secundaria según la forma en que se produce. Se define como primaria cuando está presente desde el inicio de la actividad sexual del individuo; normalmente, la eyaculación se produce entre 30 segundos y 2 minutos después de la penetración. En algunos casos, si no se trata, puede estabilizarse e incluso durar toda la vida.
En cambio, la eyaculación precoz secundaria aparece más tarde en la vida del paciente, tras años de vida sexual normal y satisfactoria. En estos casos, el origen del problema suele buscarse en causas psicógenas.
A este respecto, conviene precisar que un gran número de hombres pueden experimentar uno o varios episodios de eyaculación precoz en su vida relacionados con períodos de estrés o con parejas o situaciones específicas, como puede ocurrir, por ejemplo, debido a los efectos secundarios de los medicamentos; se trata de una variación natural del tiempo de eyaculación, normalmente presente en los hombres.
La eyaculación precoz también se denomina "situacional" cuando se produce en relación con una pareja o situaciones concretas, o "generalizada" cuando se produce siempre, independientemente de la pareja o el contexto.

¿A quién recurrir para tratar la eyaculación precoz?
Para vivir la sexualidad con más serenidad, es importante abordar el problema y ponerse en contacto con especialistas. Un primer paso es concertar una consulta con un andrólogo para descartar causas orgánicas. Algunos ejemplos de causas orgánicas son los problemas endocrinos, los problemas neurológicos, el consumo de drogas (por ejemplo, cocaína) o las patologías uroandrológicas (por ejemplo, infección o inflamación de la próstata o del tracto seminal, fimosis, frenillo corto, etc.).
Si el examen médico no revela ninguna causa orgánica, entonces se puede recurrir a un sexólogo clínico que investigará la presencia de causas psicógenas de naturaleza psicológica y emocional y que conciernen a la dinámica interna de la pareja.
Terapia sexológica
Para tratar problemas en el ámbito de la sexualidad, como la eyaculación precoz, la eyaculación retardada o la disfunción eréctil, se puede recurrir a la ayuda de un sexólogo.
En el caso de una intervención sexológica, el sexólogo clínico recogerá la historia del trastorno e investigará cómo se presenta. En algunos casos, bastarán algunas sesiones de psicoeducación para desalentar los hábitos contraproducentes.
Por ejemplo, un hombre que sufre eyaculación precoz suele acompañar la sexualidad con una imaginación vívida que aumenta la excitación y anticipa la eyaculación. Otro ejemplo es el hábito muy extendido entre los que sufren eyaculación precoz de distracciones en otra cosa durante el coito, en la creencia de que ayuda a retrasar el orgasmo. En realidad, esto empeora el problema porque disminuye el control y la percepción de las sensaciones corporales.
En caso necesario, el sexólogo también puede proponer una terapia de tareas específica para la eyaculación precoz, que, mediante la realización de determinadas tareas guiadas, a realizar individualmente o en pareja, conducirá a la superación progresiva del problema.





