¿Te suelen temblar las piernas cuando te acercas a la ventana de un piso alto o te subes a una escalera? ¿Te sudan las manos y la angustia hace acto de presencia cuando estás en un lugar alto? Estos son algunos de los síntomas propios de la acrofobia o el miedo a las alturas.
En este artículo, te explicaremos qué es el miedo a las alturas, cuáles son las causas y síntomas principales de la acrofobia y cómo se puede superar una fobia a las alturas.
¿Qué es la acrofobia y qué significa tener miedo a las alturas?
¿Cómo se llama cuando le tienes miedo a las alturas? A esa pregunta dio respuesta el psiquiatra Andrea Verga cuando, a finales del siglo XIX y describiendo sus propios síntomas ante el miedo que sufría a las alturas, acuñó el término acrofobia y su definición.
La etimología de la palabra acrofobia proviene del griego akros (alto) y phobos (miedo). El pánico en las alturas es uno de los tipos de fobias más conocidos y se halla dentro de las llamadas fobias específicas.
Asimismo, según el psiquiatra V.E. Von Gebsattel, la acrofobia también sería clasificada como una fobia espacial, término con el que denominó a las fobias relacionadas con la anchura o estrechez del espacio. Dentro de esta clasificación también entrarían la agorafobia y la claustrofobia.
Prevalencia de la acrofobia
La acrofobia es una de las fobias específicas más frecuentes, aunque su presencia puede variar según el país y la forma en que se realizan los estudios. Según una revisión publicada en 2022 en la revista Frontiers in Psychiatry, la acrofobia puede afectar a lo largo de la vida entre el 3 % y el 6 % de la población general, y suele presentarse con mayor frecuencia en mujeres que en hombres (Frontiers in Psychiatry, 2022).
Además, investigaciones recientes han señalado que la prevalencia de por vida de la intolerancia visual a las alturas, que incluye la acrofobia, alcanza el 28 % en adultos (32 % en mujeres y 25 % en hombres) y el 34 % en niños prepuberales de 8 a 10 años, sin diferencias de género en este grupo (Huppert et al., 2020).
¿Cómo interfiere la fobia a las alturas en el día a día?
Las personas con fobia a las alturas sufren fuertes niveles de ansiedad si se encuentran al borde de un precipicio, cuando se asoman a un balcón o incluso pueden experimentar miedo a las alturas conduciendo (si lo hacen cerca de un acantilado, por ejemplo). Todo ello, al igual que en otras fobias, también puede dar lugar a la evitación.
Si bien es normal que muchas personas tengan un cierto grado de temor a estas situaciones por el miedo a caer de las alturas, hablamos de acrofobia cuando es un miedo extremo que puede complicar el día a día de alguien y hacer que la persona renuncie a ciertas cosas, situaciones u oportunidades como asistir a una celebración en una azotea o rechazar un trabajo porque las oficinas están en un edificio muy alto.
Evaluación y criterios diagnósticos de la acrofobia
El diagnóstico de la acrofobia se realiza siguiendo criterios clínicos definidos, como los que establece el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). Para considerar la presencia de acrofobia, suelen cumplirse ciertos aspectos:
- Miedo intenso y persistente: el temor a las alturas resulta desproporcionado en relación con el peligro real y se mantiene durante un periodo prolongado (habitualmente, seis meses o más).
- Respuesta inmediata de ansiedad: al exponerse a la altura, suele aparecer de inmediato una reacción de ansiedad, que en algunos casos puede llegar a un ataque de pánico.
- Evitación activa: la persona tiende a evitar de manera constante las situaciones relacionadas con la altura, o bien las afronta experimentando un malestar considerable.
- Impacto funcional: el miedo influye de forma significativa en la vida cotidiana, pudiendo afectar el trabajo, las relaciones sociales o el bienestar general.
Para la evaluación, habitualmente se utilizan entrevistas clínicas y cuestionarios específicos, como el Cuestionario de Acrofobia (AQ), que ayudan a valorar la intensidad del miedo y el nivel de evitación. Contar con un diagnóstico adecuado resulta fundamental para poder diseñar un tratamiento ajustado a cada caso.

¿Cuál es la diferencia entre vértigo y acrofobia?
Es bastante habitual que las personas con acrofobia afirmen que sufren de vértigo, aunque se trate de cosas diferentes. Veamos la diferencia entre vértigo y miedo a las alturas.
Por un lado, el vértigo es una sensación de giro o movimiento que se experimenta cuando la persona está quieta y puede provocar, por ejemplo, náuseas y mareos.
Se trata de una percepción subjetiva, una sensación falsa de que los objetos del entorno giran (en ocasiones el vértigo también puede ser consecuencia de un problema de oído) y no es necesario estar en un lugar alto para sentirlo. También existe el vértigo por estrés, cuando las causas subyacentes no son de tipo físico sino psicológico.
Además, se ha observado que existe una alta comorbilidad entre la acrofobia y otros trastornos psiquiátricos, como ansiedad y depresión, así como con síndromes de vértigo, incluyendo migraña vestibular y enfermedad de Menière (Huppert et al., 2020).
Por otro lado, la acrofobia es un miedo irracional a las alturas del que el vértigo puede ser uno de sus síntomas. La persona, al estar en lugares altos, como una montaña, un rascacielos o un acantilado, puede tener la sensación ilusoria de giro, de que el entorno se mueve.
Por lo tanto, es posible que una persona que experimenta acrofobia también sienta vértigo como una reacción secundaria al estar en alturas. Sin embargo, no todas las personas que presentan vértigo tienen acrofobia. Así que entender estas diferencias puede ayudar a buscar el apoyo más adecuado y evitar confusiones, ya que cada situación requiere un enfoque específico.
Acrofobia: síntomas
Entre los síntomas más habituales de la acrofobia, además de un nivel elevado de ansiedad que puede llegar a desencadenar un ataque de pánico, las personas con fobia a las alturas también presentan alguno o varios de estos síntomas físicos:
- aumento del ritmo cardíaco,
- tensión muscular,
- mareos,
- problemas digestivos,
- sudoración,
- palpitaciones,
- temblores,
- falta de aire,
- náuseas,
- sensación de pérdida de control,
- sentir la necesidad de agacharse o arrastrarse para estar cerca del suelo.
Además, durante la exposición a alturas, es frecuente que las personas con acrofobia manifiesten un control ansioso de la estabilidad postural, caracterizado por la co-contracción de los músculos antigravitatorios, lo que produce una rigidez corporal generalizada que puede involucrar incluso al aparato oculomotor (Huppert et al., 2020).
No obstante, es importante saber que existen terapias efectivas, como la terapia de exposición (Steinman & Teachman, 2014), para tratar la acrofobia. Un psicólogo con experiencia en el tratamiento de fobias puede ayudar a manejar los miedos y a recuperar la calidad de vida.
Causas de la acrofobia
“¿Por qué tenemos miedo a las alturas?”
Principalmente, el miedo actúa como sentido de supervivencia. En este aspecto, por un lado, los seres humanos, ya de bebés, tenemos la percepción de la profundidad (como demostró la prueba Visual Cliff) y somos capaces de percibir la altura. Por otro lado, el ser humano es terrestre, por lo que cuando no está en tierra firme se siente en peligro.
De modo que al estar en lugares elevados, puede aparecer el miedo a caerse de las alturas, y cuando este va acompañado de síntomas físicos como los descritos anteriormente, nos encontramos con la fobia a las alturas. Pero, ¿por qué surge la acrofobia?
Aunque la acrofobia puede tener diferentes causas, veamos las más comunes:
- Sesgos cognitivos: una persona que tiende a pensar mucho en un peligro potencial desarrolla la sensación de miedo.
- Experiencias traumáticas: la acrofobia puede surgir a raíz de haber tenido algún percance con las alturas, como haber sufrido una caída o haberse sentido expuesto en un lugar alto.
- Vértigo periférico o central: una persona que sufre vértigo periférico o central puede desarrollar, como consecuencia, fobia a las alturas.
- Aprendizaje por observación: es posible que una persona desarrolle acrofobia después de observar a otra experimentando miedo o ansiedad en situaciones de altura. Este tipo de aprendizaje suele darse especialmente durante la infancia.
¿Qué significa soñar con miedo a las alturas o a caer? ¿Está relacionado con la acrofobia?
Podría suceder que una persona con sueños recurrentes sobre caídas o situaciones de altura fuera más propensa a tener miedo en las alturas, pero este tipo de sueños se dan en todas las personas independientemente de que tengan o no acrofobia, por lo que no tiene por qué estar relacionado.

Cómo saber si tengo miedo a las alturas: acrofobia test
El Cuestionario de Acrofobia (AQ) es un test de fobia a las alturas que se utiliza para medir y evaluar la acrofobia (Cohen, 1977). Se trata de una prueba de 20 ítems que evalúa, además del nivel de temor, la evitación a diferentes situaciones relacionadas con las alturas.
Estrategias prácticas para afrontar la acrofobia: pasos y ejercicios
Superar la acrofobia puede parecer un reto importante, pero existen estrategias prácticas que pueden ayudarte a avanzar poco a poco. La constancia y adaptar el ritmo a tus propias necesidades resultan fundamentales, siempre con el apoyo de un profesional de la salud mental.
Exposición gradual: Esta técnica consiste en enfrentarse de manera progresiva a situaciones que generan miedo, comenzando por aquellas que provocan menos ansiedad. Por ejemplo:
- Visualización de imágenes: Puedes empezar observando fotografías o vídeos de lugares altos, como montañas o edificios, en un entorno seguro.
- Simulación en casa: Sube a una silla o una escalera baja durante unos minutos, prestando atención a tus sensaciones y respirando de forma consciente.
- Exposición real: Cuando te sientas preparado, visita un lugar elevado acompañado, como un mirador o un balcón, permaneciendo allí el tiempo necesario para que la ansiedad disminuya.
Ejercicios de relajación: Aprender a calmar el cuerpo y la mente puede ser de gran ayuda para afrontar la acrofobia. Algunas técnicas útiles incluyen:
- Respiración diafragmática: Inhala profundamente por la nariz, llevando el aire al abdomen, y exhala lentamente por la boca. Esto puede ayudar a reducir la activación física del miedo.
- Relajación muscular progresiva: Tensa y relaja diferentes grupos musculares, comenzando por los pies y subiendo hasta la cabeza, para disminuir la tensión corporal.
Reestructuración cognitiva: Consiste en identificar y cuestionar los pensamientos que pueden aparecer ante las alturas. Por ejemplo, si piensas "si me acerco al borde, seguro que me caeré", puedes trabajar en sustituirlo por "puedo mantenerme seguro si tomo precauciones".
Recuerda que estos ejercicios se recomiendan de forma gradual y respetando tus propios límites. El acompañamiento de un profesional puede facilitar el proceso y ayudarte a adaptar las estrategias a tu situación personal.
Impacto de la acrofobia en la vida diaria
La acrofobia puede influir de manera significativa en distintas áreas de la vida cotidiana, y no se limita únicamente al miedo a las alturas. Este temor puede afectar la movilidad, las oportunidades laborales y las relaciones sociales.
- Trabajo: Algunas personas pueden rechazar empleos o ascensos si implican trabajar en edificios altos, viajar en avión o asistir a reuniones en pisos elevados. Esto puede dificultar el desarrollo profesional.
- Relaciones sociales: El miedo a las alturas puede llevar a evitar actividades con amistades o familiares, como excursiones, viajes o eventos en terrazas. Esta situación puede generar aislamiento o incomodidad.
- Movilidad y ocio: La acrofobia puede dificultar el uso de medios de transporte como teleféricos, puentes o incluso escaleras mecánicas, lo que limita la autonomía y la participación en actividades recreativas.
Comprender cómo la acrofobia puede influir en la vida diaria permite tomar conciencia de la importancia de buscar apoyo y tratamiento. Afrontar este miedo puede favorecer una mejor calidad de vida.
Cómo superar el miedo a las alturas: tratamiento para la acrofobia
¿Se puede dejar de tener fobia a las alturas? Hay formas efectivas en psicología para enfrentar la acrofobia, como veremos a continuación.
La terapia cognitivo-conductual es uno de los enfoques para tratar la fobia a las alturas que mejores resultados ofrece. Esta se centra en modificar los pensamientos irracionales relacionados con las alturas y cambiarlos por otros más adaptativos. Una de las fórmulas para vencer el miedo a las alturas incluye la exposición progresiva gradual, las técnicas de relajación y las de afrontamiento.
Con la técnica de exposición en vivo se expone a la persona, de forma gradual, a situaciones que le causan miedo a las alturas. Se empieza por las menos temidas y, poco a poco, se llega a aquellas que resultan más desafiantes. Por ejemplo: se puede empezar viendo fotografías de rascacielos o de personas escalando, para posteriormente pasar a subirse a una escalera o salir a un balcón. A medida que la persona se enfrenta a sus miedos y aprende a controlarlo, este disminuye.
La realidad virtual también puede ser útil para combatir la fobia a las alturas. Una de sus principales ventajas es, sin duda, la seguridad que proporciona a quien se trata, ya que la persona sabe que está en un entorno virtual y el peligro no es real. Investigaciones recientes han demostrado que el tratamiento automatizado con realidad virtual (VR) redujo significativamente el miedo a las alturas en comparación con el grupo de atención habitual (Freeman et al., 2018).
Sin embargo, en lo que respecta al tratamiento farmacológico contra el miedo a las alturas —a menudo a través de técnicas no contrastadas como la biodescodificación—, es importante subrayar que no existen pastillas contra el miedo a las alturas que puedan curar la acrofobia de forma inmediata. El tratamiento farmacológico, como puede ser un fármaco que ayude a calmar la ansiedad, siempre debe ser prescrito por un médico, pero por si solo puede no ser suficiente.
Si sientes que el miedo a las alturas está afectando tu vida y quieres empezar a superarlo, en Unobravo podemos acompañarte en este proceso y ayudarte a encontrar tu psicólogo online.




