No poder llorar ni reaccionar tras un trauma: ¿qué me sucede?

Pasó todo y yo me quedé inmóvil.
No puedo llorar y no entiendo por qué.

Ha pasado algo desconcertante, de repente, y no has reaccionado como esperabas. Ni lágrimas, ni gritos. Solo una extraña calma, una sensación de vacío, como si todo le ocurriera a otra persona.

Quizás te has dado cuenta de que continúas tus días casi en automático y te preguntas por qué no puedes sentir nada. Y tal vez, a esto, se ha añadido la duda silenciosa de que hay algo en ti que no funciona bien y que no reaccionas de la manera correcta.

Sentirte anestesiado/a tras un shock repentino no es un signo de indiferencia o de frialdad, sino una de las respuestas más comunes y menos reconocidas que el cuerpo puede poner en marcha ante un evento demasiado intenso para procesarlo de inmediato.

Este distanciamiento emocional, que en psicología a veces se llama anestesia emocional o numbing, se confunde a menudo con la falta de sentimiento. En realidad, puede ser la manera en que la mente intenta protegerte en un momento muy difícil.

Las raíces del distanciamiento emocional

Qué sucede dentro de nosotros tras un evento traumático

Me encontré solo ante todo esto, fue un momento de shock.
Mi cuerpo parecía haberse apagado, no pude reaccionar.

Entender por qué el cuerpo reacciona así puede ayudar a reducir el sentimiento de culpa y la sensación de ser diferente a los demás. Sin embargo, atravesar las raíces de lo que vives es un proceso que para muchas personas se vuelve más claro con la ayuda de un psicólogo o una psicóloga con experiencia en trauma, que puede ofrecer herramientas para procesar la experiencia con delicadeza.

Mientras tanto, exploremos juntos algunas posibles razones que pueden estar detrás de esta sensación de embotamiento tras un evento traumático repentino.

Una respuesta automática del cuerpo

  • Ante un peligro que se percibe como muy intenso, el cuerpo puede activar una respuesta de congelación, cuando reaccionar con el ataque o la huida no parece posible.
  • Esto puede implicar una reducción brusca de la activación emocional y física, que puede traducirse en esa sensación de estar bloqueado/a o vacío/a.
  • No se trata de una decisión consciente: en condiciones de fuerte estrés, el cerebro puede desconectar de manera temporal las áreas relacionadas con las emociones de las del pensamiento racional.

Una forma de protegerse del dolor

  • El numbing emocional puede ser una forma de distanciamiento de las emociones que el cuerpo pone en marcha para protegerse de un dolor que se percibe como insoportable en el momento.
  • La intensidad y la imprevisibilidad del evento, junto con la sensación de impotencia total, pueden ayudar a explicar por qué la mente se aleja en lugar de reaccionar con el llanto.
  • Este distanciamiento puede ser una manera temporal de tomar distancia de algo que, en ese momento, sería demasiado para sentir todo junto.

El papel de la soledad en el momento del shock

  • Cuando vivimos el evento sin otras personas presentes, puede faltar alguien que ayude a contener y regular la emoción en el instante en que ocurre.
  • La ausencia de un relato compartido puede amplificar el distanciamiento y alimentar la duda de reaccionar de manera equivocada.
  • Sin un término de comparación, puede ser más difícil entender dónde termina el evento y dónde empieza algo que merece atención y acompañamiento.
Perspectiva clínica
Los momentos difíciles parecen absorber toda nuestra energía, pero los retos y los problemas no definen nuestro valor personal. Darte tiempo para conocer mejor tus recursos, sin buscar una solución inmediata, y pedir ayuda a un profesional cuando lo necesites son los primeros pasos hacia un cambio positivo.
Cómo se manifiesta el embotamiento

Situaciones en las que podrías sentirte identificado/a

Conté todo lo sucedido como si no fuera yo.
Después de una semana empecé a llorar sin más.

El distanciamiento emocional tras un trauma puede tomar formas distintas y no siempre fáciles de reconocer. Estas son algunas situaciones concretas en las que podrías reconocerte.

Reacciones ausentes o automáticas

  • Presenciar un accidente grave y encontrarte que cuentas los hechos con un tono plano, casi como si le hubiera pasado a otra persona.
  • Recibir una noticia impactante y seguir con las actividades cotidianas de forma automática, sin reacciones emocionales visibles en las horas siguientes.
  • Sentirte confundido/a o culpable porque, mientras las personas de alrededor lloran por el mismo evento, tú solo sientes un vacío o una aparente indiferencia.

Sentirse distante de uno mismo y del entorno

  • Mirarte al espejo después de lo ocurrido y tener dificultades para reconocerte, como si tu rostro perteneciera a otra persona.
  • Vivir el entorno como irreal o amortiguado, casi como si observaras la escena a través de un cristal.
  • Percibir los sonidos y las voces de alrededor como apagados, lejanos, difíciles de enfocar.

Cuando las emociones vuelven más tarde

  • Sentir, días o semanas después, una oleada repentina de llanto al parecer sin un motivo desencadenante.
  • Notar que sube un miedo intenso en momentos inesperados, cuando el cuerpo empieza finalmente a dejar salir lo que no se había procesado de inmediato.
  • Notar que pequeños detalles, ignorados al principio, empiezan a resurgir y traen consigo emociones intensas.
Un momento para parar
¿Te reconoces en alguna de estas situaciones?

¿Sigues teniendo presente una experiencia dolorosa del pasado?

Los eventos difíciles o traumáticos pueden dejar huellas que siguen estando presentes con el paso del tiempo, en el cuerpo y en las emociones. Estos artículos pueden ayudarte a entender mejor lo que estás viviendo.

¿Qué es el trastorno de estrés postraumático (TEPT)?
Lee el artículo
El trauma complejo y la fragmentación del yo
Lee el artículo

Procesar lo que has vivido es posible

Lo que has vivido no tiene por qué tener la última palabra. Estos artículos pueden ayudarte a comprender los efectos del trauma y las formas de afrontarlo.

No items found.

Si el pasado te sigue pesando, pedir ayuda puede ser un gesto de autocuidado

Cuando un trauma sigue estando presente en la vida cotidiana, un proceso terapéutico puede ayudarte a elaborarlo y a aliviar su peso. Descubre cómo funciona la terapia.

Psicoterapia: qué es, cómo funciona y por qué es útil
Lee el artículo
Primera visita al psicólogo: qué decir y qué esperar
Lee el artículo
12 ventajas de la terapia psicológica online
Lee el artículo

Cuando lo que has vivido condiciona el presente, hablar de ello puede ayudar

Si el peso de una experiencia dolorosa del pasado influye en tu vida, no tienes por qué afrontarlo sin ayuda. Encuentra el psicólogo adecuado para ti: solo necesitas unos minutos.

1
Cuestionario de 3 min
2
Elige al profesional adecuado
3
Primera cita gratuita, sin compromiso
Valorado Excelente en Trustpilot
Pequeños pasos posibles

Cómo cuidarte tras el shock

Hablarlo con personas de confianza me hizo sentir menos sola.
Entendí que podía pedir ayuda a un psicólogo.
1

Recordar que esta reacción es comprensible

Puedes intentar recordarte que la ausencia de llanto o de reacción inmediata no significa insensibilidad. Es una respuesta común al shock, y reconocerlo puede ayudar a aliviar el sentimiento de culpa.

2

No forzar ni juzgar tus emociones

Podrías dar al cuerpo y a la mente el tiempo necesario para reactivarse con sus ritmos, sin pretender sentir de inmediato lo que esperarías. Cada persona tiene tiempos distintos, y está bien así.

3

Reconectar con el momento presente

Cuando te sientas distante, puedes intentar dirigir la atención hacia lo que te rodea y apoyar los pies en el suelo, mirar los objetos alrededor o concentrarte en la respiración. Estos pequeños gestos de arraigo pueden ayudarte a sentirte más presente, en condiciones de seguridad.

4

Hablarlo con una persona de confianza

Compartir lo ocurrido con alguien a quien quieres, aunque todavía no sientas emociones intensas, puede ayudarte a poner en palabras la experiencia y a sentirte menos solo/a con lo que has vivido.

5

Permitirte cuidado y amabilidad

En los días siguientes puedes intentar respetar las señales del cuerpo: descansar cuando lo necesites, comer, moverte con calma. Cuidarte ya es una manera de atravesar este momento.

6

Considerar empezar a hacer terapia

Si el distanciamiento emocional persiste en el tiempo, acudir a un psicólogo o una psicóloga con experiencia en trauma puede marcar la diferencia. No es necesario esperar a que la situación se vuelva muy difícil, porque la terapia puede representar un espacio en el que sentirte comprendido/a y acompañado/a, y algunos enfoques están pensados precisamente para ayudar a procesar experiencias que han quedado en suspenso.

Habla de cómo te sientes con un psicólogo online

Encuentra el profesional más adecuado para ti con nuestro cuestionario confidencial, nos ayudará a entender mejor tus necesidades.

1
Cuestionario de 3 min
2
Elige al profesional adecuado
3
Primera cita gratuita, sin compromiso
Inicia el cuestionario
Valorado Excelente en Trustpilot
Un proceso personal

Atravesar el trauma con tus tiempos

Paso a paso aprendo a respetar mis tiempos.
Poco a poco las emociones volvieron.

No llorar o no reaccionar justo después de un trauma no es una señal de debilidad ni de que algo no funcione bien en ti. Es una de las muchas maneras en que el cuerpo puede responder a un shock muy intenso.

Los tiempos y las formas en que procesamos las emociones tras un evento traumático son profundamente subjetivos, y no existe una única manera correcta de reaccionar. Con el tiempo, y en las condiciones adecuadas de seguridad, es común que las emociones vuelvan a manifestarse, a veces incluso en momentos inesperados.

Comprender el funcionamiento de estas respuestas automáticas puede ayudar a aliviar el sentimiento de culpa que a menudo acompaña a quien se siente bloqueado/a.

Dar voz y espacio a lo que has vivido, con tus tiempos, puede ser un primer paso importante. Y cuando sientas que el distanciamiento se prolonga, pedir el acompañamiento de un psicólogo o una psicóloga no es un signo de fragilidad, sino una manera de cuidarte y de atravesar lo que vives con alguien a tu lado.

El siguiente paso, si te sientes preparado/a

La terapia psicológica no es solo para quienes atraviesan una crisis, es un espacio de escucha para cuidar de tu bienestar mental.

Habla de cómo te sientes con un psicólogo

¿Aún tienes dudas? Profundiza en el blog:

Primera visita al psicólogo: qué decir y qué esperar
Primera visita al psicólogo: qué decir y qué esperar
Lee el artículo
Psicoterapia: qué es, cómo funciona y por qué es útil
Psicoterapia: qué es, cómo funciona y por qué es útil
Lee el artículo
¿Cuánto cuesta un psicólogo? Precio del psicólogo en España
¿Cuánto cuesta un psicólogo? Precio del psicólogo en España
Lee el artículo
¿Alguna vez has pensado en hacer terapia?

Habla de cómo te sientes con quien puede ayudarte

No tienes por qué afrontar todo solo/a: reserva una cita gratuita con un profesional para descubrir los beneficios de la terapia.

+10 millones

sesiones realizadas en línea

+9.500

psicólogos verificados

+500.000

pacientes
Mi mejor decisión
Empecé con mi psicologa Carolina a raíz de un problema de salud mental de mi madre que avanzó muy rápido y no pude gestionar bien. Ella ha estado conmigo desde el principio y sigue conmigo después de su muerte que para mí ha sido el peor golpe que me ha dado la vida. Ella es como mi refugio, mi lugar seguro, una persona que me entiende y me sabe guiar. La verdad que es la primera vez que voy al psicólogo y no tengo más que palabras de agradecimiento hacia Carolina
— AROA
Valutazione di 4.7 / 5 | 8.737 recensioni
La mejor decisión que he tomado en mi vida
La verdad hacía tiempo que quería ponerme en manos de una psicóloga y no sabía cómo mediante anuncios que fui viendo me anime a probar uno Bravo y la verdad estoy muy contenta con mi psicóloga me está ayudando mucho a liberarme de sentimientos de culpa a sanar con mi mochila y a comprender sensaciones y sentimientos a encontrar el porque me siento como me siento conmigo misma y a evolucionar.
— Ester
Valutazione di 4.7 / 5 | 8.737 recensioni
Muy satisfecha con la experiencia
Mi experiencia con Unobravo es 100% positiva. Me asignaron una psicóloga que ha sabido ayudarme y darme herramientas concretas para superar la fase difícil en la que me encontraba, he tenido una buena conexión con ella desde la primera sesión. A esto, se suma la comodidad de poder concertar las citas en los horarios más cómodos para mí y sin desplazamientos.
— Isabel Zanolini
Valutazione di 4.7 / 5 | 8.737 recensioni
FAQ

Preguntas frecuentes

Sentirte anestesiado/a tras un shock repentino no es un signo de indiferencia o de frialdad, sino una de las respuestas más comunes y menos reconocidas que el cuerpo puede poner en marcha ante un evento demasiado intenso para procesarlo de inmediato. Este distanciamiento emocional, llamado también anestesia emocional o numbing, se confunde a menudo con la falta de sentimiento. En realidad, puede ser la manera en que la mente intenta protegerte en un momento muy difícil. Ante un peligro que se percibe como muy intenso, el cuerpo puede activar una respuesta de congelación, cuando reaccionar con el ataque o la huida no parece posible, lo que provoca una reducción brusca de la activación emocional y física.

No se trata de una decisión consciente: en condiciones de fuerte estrés, el cerebro puede desconectar de manera temporal las áreas relacionadas con las emociones de las del pensamiento racional. Esto puede traducirse en esa sensación de estar bloqueado/a o vacío/a. El numbing emocional puede ser una forma de distanciamiento de las emociones que el cuerpo pone en marcha para protegerse de un dolor que se percibe como insoportable en el momento. La intensidad y la imprevisibilidad del evento, junto con la sensación de impotencia total, pueden ayudar a explicar por qué la mente se aleja en lugar de reaccionar con el llanto, una manera temporal de tomar distancia de algo que sería demasiado para sentir todo junto.

El distanciamiento emocional tras un trauma puede tomar formas distintas, no siempre fáciles de reconocer: presenciar un accidente grave y contar los hechos con un tono plano, casi como si le hubiera pasado a otra persona, o recibir una noticia impactante y seguir con las actividades cotidianas de forma automática. Podemos sentirnos distantes de nosotros mismos y del entorno, mirarnos al espejo y tener dificultades para reconocernos, vivir el entorno como irreal o amortiguado, percibir sonidos y voces como apagados y lejanos. También puede ocurrir que nos sintamos confundidos o culpables porque, mientras las personas de alrededor lloran, solo sentimos un vacío o una aparente indiferencia.

Con el tiempo, y en las condiciones adecuadas de seguridad, es común que las emociones vuelvan a manifestarse, a veces incluso en momentos inesperados. Podemos sentir, días o semanas después, una oleada repentina de llanto al parecer sin un motivo desencadenante, o notar que sube un miedo intenso en momentos inesperados, cuando el cuerpo empieza finalmente a dejar salir lo que no se había procesado de inmediato. Pequeños detalles, ignorados al principio, pueden empezar a resurgir y traer consigo emociones intensas. Los tiempos y las formas en que procesamos las emociones tras un evento traumático son profundamente subjetivos, y no existe una única manera correcta de reaccionar.

Cuando vivimos el evento sin otras personas presentes, puede faltar alguien que ayude a contener y regular la emoción en el instante en que ocurre. La ausencia de un relato compartido puede amplificar el distanciamiento y alimentar la duda de reaccionar de manera equivocada. Sin un término de comparación, puede ser más difícil entender dónde termina el evento y dónde empieza algo que merece atención y acompañamiento. Compartir lo ocurrido con alguien a quien quieres, aunque todavía no sientas emociones intensas, puede ayudarte a poner en palabras la experiencia y a sentirte menos solo/a con lo que has vivido.

Puedes intentar recordarte que la ausencia de llanto o de reacción inmediata no significa insensibilidad, y que es una respuesta común al shock. Podrías dar al cuerpo y a la mente el tiempo necesario para reactivarse con sus ritmos, sin pretender sentir de inmediato lo que esperarías, porque cada persona tiene tiempos distintos. Cuando te sientas distante, puedes intentar dirigir la atención hacia lo que te rodea y apoyar los pies en el suelo o concentrarte en la respiración. En los días siguientes puedes respetar las señales del cuerpo y descansar cuando lo necesites, comer y moverte con calma: cuidarte ya es una manera de atravesar este momento.

Preguntas frecuentes sobre la terapia

Con Unobravo puedes realizar terapia psicológica individual o terapia de pareja, en función de tus necesidades. Por ejemplo, la terapia individual después de una infidelidad puede ser útil para mejorar la comunicación y afrontar los retos personales que influyen en las dinámicas relacionales. Tras una infidelidad, optar por la terapia individual o de pareja depende de las necesidad de cada uno.

Un proceso de terapia individual puede ofrecer un espacio seguro para explorar tus emociones y comportamientos junto a un profesional de la salud mental.

Aunque no siempre sea fácil saber cómo encontrar apoyo y empezar un proceso terapéutico, con Unobravo no tendrás que preocuparte de cómo elegir un psicólogo. Solo necesitas rellenar el cuestionario y, en la primera cita gratuita, conocer al psicólogo que te haya sido asignado entre los psicólogos y psicólogas de Unobravo.

Si resulta ser el profesional adecuado para ti, emprenderéis juntos un proceso creado a medida para ti.

Con un psicólogo online de Unobravo puedes cuidar de ti estés donde estés. Podrás usar la App o la Web App para concertar tus citas, realizar las sesiones, chatear con tu psicólogo y realizar pagos seguros.

Todo cómodamente online, usando cualquier dispositivo y conectándote donde y cuando quieras.

El precio del psicólogo presencial puede variar mucho, sin contar con el tiempo y el coste que supone desplazarse a la consulta del profesional.

Con Unobravo, cada sesión tiene un precio fijo y accesible de 45 € y también puedes hablar con tu psicólogo cuando estés de viaje, de vacaciones o en una pausa del trabajo, sin dedicar tiempo y dinero a desplazamientos.

Para conectar con tu bienestar psicológico, solo necesitas un click.

La decisión de cuánto dura un proceso terapéutico la tomaréis entre tu psicólogo y tú: cada persona es única y también lo es el viaje hacia tu bienestar psicológico.

Cada proceso terapéutico es único y la motivación o la necesidad de empezar a hacer terapia depende de cada uno. Es importante recordar que ir a terapia no solo ayuda a afrontar dificultades y a tratar trastornos, también es un apoyo para quienes desean emprender un proceso de crecimiento personal y proporciona herramientas y estrategias útiles para mejorar el bienestar cotidiano.

Es importante recordar que hacer terapia es una forma de autocuidado y no un signo de debilidad, así que no es necesario esperar a estar al límite para pedir ayuda.

Reserva la primera cita gratuita
Encuentra tu psicólogo
Valorado Excelente en Trustpilot