Trabajar con un ex: ¿cómo gestionar las emociones y el trabajo cuando coincides cada día?
No consigo desconectar, lo veo cada día.
Es duro mantener la cabeza fría con ella al lado.
Compartir el mismo entorno laboral con un ex es una realidad bastante habitual y, cuando estas relaciones terminan, el espacio profesional se convierte en un terreno emocionalmente complejo.
El final de una relación no borra los sentimientos de forma automática y encontrarte cada día cara a cara con una persona por la que todavía sientes algo puede transformar la rutina laboral en una fuente constante de estrés y sufrimiento.
Hay un aspecto que hace que todo resulte aún más difícil: los encuentros diarios en la oficina crean una alternancia entre momentos de cercanía y momentos de distancia que puede ralentizar el proceso de desapego emocional. Cada interacción reaviva la implicación emocional y, mientras tanto, los periodos de distancia alimentan el deseo, lo que dificulta seguir adelante.
El principal reto no es solo gestionar el dolor, sino también mantener la profesionalidad, proteger la reputación laboral y preservar un ambiente sereno tanto para nosotros mismos como para el resto del equipo.
Las razones del desgaste
Por qué es tan difícil trabajar junto a un ex
Siento que nunca puedo pasar página.
Cada reunión con ella es un campo de minas.
Entender qué hace que esta situación resulte tan agotadora puede ayudarnos a vivirla con más consciencia. Para gestionar el impacto emocional de una cercanía diaria que no hemos elegido mantener, el acompañamiento de un psicólogo o una psicóloga puede marcar la diferencia. Mientras tanto, exploremos juntos algunas posibles razones de esta dificultad.
La cercanía que no se puede interrumpir
- La oficina es un espacio de proximidad física y verbal continua: esta cercanía diaria puede mantener activas las emociones ligadas a la relación pasada, lo que ralentiza mucho el proceso de asimilación del final del vínculo.
- La superposición entre la esfera personal y la profesional puede eliminar ese espacio de descompresión que necesitamos tras una ruptura: el entorno de trabajo sigue impregnado de recuerdos y significados emocionales y no hay ningún lugar realmente neutral en el que recargar fuerzas.
La sensación de rechazo que se amplifica
- Cuando la ruptura ha sido unilateral o inesperada, la sensación de rechazo e injusticia puede amplificarse en el contexto laboral, donde nos vemos obligados a observar a la otra persona seguir adelante sin poder alejarnos.
- La dinámica con el ex puede oscilar entre una frialdad repentina y peticiones de apoyo en el trabajo, lo que crea una confusión emocional que dificulta encontrar un equilibrio interior.
La presión de la mirada ajena
- El juicio y la curiosidad de los compañeros pueden añadir un nivel más de presión, y generar vergüenza, dinámicas de cotilleo o situaciones de aislamiento dentro del equipo.
- Sentirnos observados puede llevarnos a esconder nuestro malestar, lo que dificulta aún más pedir apoyo justo en el lugar donde pasamos gran parte del día.
Escenarios de la vida cotidiana
Situaciones que pueden repetirse cada día
Hago como si nada, pero por dentro estoy mal.
No sé cómo comportarme cuando me lo cruzo.
Reconocerte en algunas de estas situaciones puede ayudarte a sentirte menos solo/a. Estos son algunos escenarios en los que muchas personas se encuentran cuando comparten el entorno laboral con un ex.
Cuando el distanciamiento es imposible de conseguir
- Tras el final de la relación con un compañero de trabajo, te encuentras que trabajas codo con codo cada día con sentimientos aún vivos y vives un conflicto interior constante entre la necesidad de distancia y la imposibilidad de conseguirla.
- Cuando los dos formáis parte del mismo equipo o trabajáis en el mismo proyecto, incluso las reuniones y las tareas compartidas se convierten en una fuente de ansiedad, porque cada interacción profesional queda filtrada por las emociones ligadas a la relación pasada.
Cuando las señales son contradictorias
- El ex alterna momentos de frialdad y distancia con peticiones repentinas de consejo o apoyo en cuestiones laborales, lo que deja en la incertidumbre sobre cuál es el verdadero estado de la relación y dificulta establecer límites claros.
- Intentas pedir una explicación, pero la otra persona rechaza cualquier conversación y expresa que dará explicaciones “cuando llegue el momento”, lo que prolonga durante meses un estado de suspensión emocional que hace muy pesado el día a día laboral.
Cuando el malestar se esconde
- Tras meses de cercanía intensa y confidencias mutuas, el final del vínculo trae miradas evitadas, saludos incómodos y gestos de hostilidad pública, como rechazar un café ofrecido delante de todos los compañeros.
- El miedo al juicio de los compañeros lleva a enmascarar el dolor y acumular tensión e impedirnos buscar apoyo justo en el momento en que más lo necesitaríamos.
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Estrategias prácticas
Pequeños pasos para proteger tu bienestar
He empezado a salir de la oficina en el descanso.
Poco a poco me doy permiso para sentirme mal.
Definir límites en las interacciones diarias
Puedes intentar limitar las conversaciones con tu ex al ámbito estrictamente laboral y reducir las interacciones innecesarias. No se trata de ser frío u hostil, sino de proteger tu espacio interior. Si es posible, podrías optar por no pararte a charlar durante los descansos o cambiar de sitio en el comedor.
Concederte tiempo para sentirte mal
Es natural sentir dolor, pero intentar reprimirlo para parecer profesional puede acabar por generar una acumulación de tensión. Puedes concederte momentos a lo largo del día para reconocer lo que sientes, quizá salir a dar un breve paseo o pasar unos minutos a solas.
Posponer las reacciones unos minutos
Cuando sientas el impulso de buscar una conversación con tu ex o de reaccionar ante algo que haga, puedes intentar esperar unos minutos. La necesidad de actuar de inmediato suele estar ligada a una emoción muy intensa del momento y dejar que se atenúe, aunque sea un poco, puede ayudarte a elegir cómo actuar con más claridad.
Redescubrir espacios propios fuera del trabajo
Dedicar tiempo a actividades que te gustan, cultivar amistades e intereses fuera de la oficina puede ayudarte a recuperar un sentido de identidad que no dependa de la relación terminada. Incluso pequeñas cosas, como retomar un deporte o apuntarte a un curso, pueden marcar la diferencia.
Hablar con alguien de confianza
Compartir lo que vives con un amigo, un familiar o una persona en la que confíes puede aliviar el peso del silencio. A veces basta con que alguien te escuche para poder ver la situación con otros ojos.
Valorar el inicio de terapia con un psicólogo o una psicóloga
Un proceso terapéutico puede ser un espacio valioso para procesar las emociones ligadas a esta situación, sobre todo cuando la cercanía diaria dificulta el desapego y alimenta pensamientos recurrentes.
Considerar un cambio práctico, si es necesario
Si la situación se vuelve realmente pesada y compromete tu bienestar y tu rendimiento, podrías valorar de forma concreta la posibilidad de un cambio de puesto o de departamento. El autocuidado a veces también significa tomar decisiones prácticas para crear la distancia que necesitas.
Habla de cómo te sientes con un psicólogo online
Encuentra el profesional más adecuado para ti con nuestro cuestionario confidencial, nos ayudará a entender mejor tus necesidades.

Un paso cada vez
Atravesar esta etapa con amabilidad hacia ti mismo
Poco a poco aprendo a separar el corazón del trabajo.
He entendido que pedir ayuda es un acto de fuerza.
Cada persona tiene sus tiempos de asimilación, y respetarlos es fundamental. No existe una fórmula universal para afrontar la convivencia laboral con un ex: lo importante es reconocer el desgaste que supone y no exigirnos una serenidad que necesita tiempo para construirse.
Podemos sentir sufrimiento y, al mismo tiempo, mantener un comportamiento digno y respetuoso hacia la otra persona y hacia nosotros mismos.
Esta experiencia, por dolorosa que sea, puede convertirse en una ocasión para conocernos mejor y descubrir recursos que no sabíamos que teníamos. Y si el camino parece demasiado difícil de recorrer por tu cuenta, acudir a un psicólogo o una psicóloga puede ofrecerte herramientas concretas para afrontar esta etapa sin que el dolor acabe por condicionar también tu vida profesional.
El siguiente paso, si te sientes preparado/a
La terapia psicológica no es solo para quienes atraviesan una crisis, es un espacio de escucha para cuidar de tu bienestar mental.
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FAQ
Preguntas frecuentes
¿Es normal sentir emociones intensas por un ex con quien trabajo cada día?
Sí, es totalmente natural. El final de una relación no borra los sentimientos de forma automática y, cuando compartes el mismo entorno laboral con un ex, la cercanía diaria puede mantener activas emociones que de otro modo tendrían más espacio para atenuarse.
Cada interacción, aunque sea solo profesional, puede reavivar la implicación emocional. Los momentos de cercanía se alternan con los de distancia y crean una oscilación que puede ralentizar el proceso de desapego. Es una dinámica habitual y no significa que haya nada que no funcione en ti.
Más que preguntarte si lo que sientes es normal o no, quizá sea más útil preguntarte qué sientes exactamente y qué necesitas para estar mejor.
¿Cómo puedo comportarme con mi ex en la oficina sin parecer hostil?
Puedes intentar limitar las conversaciones al ámbito estrictamente laboral y reducir las interacciones innecesarias. Esto no significa ser frío o descortés, sino proteger tu espacio interior en un momento delicado.
Podrías optar por no pararte a charlar durante los descansos, o cambiar de sitio en el comedor, no para castigar a la otra persona, sino para crear una distancia sana que te permita procesar las emociones con más tranquilidad.
Es posible mantener una actitud respetuosa y profesional incluso mientras sientes dolor.
¿Por qué trabajar con un ex es más difícil de lo que cabría esperar?
Hay varias razones que hacen que esta situación resulte especialmente agotadora. La primera es la falta de distancia: tras una separación, tener espacio es fundamental para asimilar el final de la relación, pero la oficina elimina esa posibilidad y obliga a una cercanía diaria que no hemos elegido mantener.
Está también la confusión emocional que puede surgir cuando el ex alterna momentos de frialdad con peticiones de apoyo laboral, lo que dificulta entender en qué punto está la relación y establecer límites claros.
Por último, la presión de la mirada de los compañeros puede añadir un desgaste adicional: el miedo al juicio o al cotilleo puede llevar a esconder el malestar y acumular tensión justo en el lugar donde pasamos gran parte del día.
¿Qué puedo hacer en concreto para sentirme mejor si trabajo con un ex?
Hay algunos pequeños pasos que puedes intentar poner en práctica. Por ejemplo, cuando sientas el impulso de buscar una conversación o de reaccionar ante algo que haga, intenta esperar unos minutos: dejar que la emoción se atenúe un poco puede ayudarte a elegir cómo actuar con más claridad.
Concédete momentos a lo largo del día para reconocer lo que sientes, aunque solo sea con un breve paseo fuera de la oficina. Fuera del trabajo, intenta dedicar tiempo a actividades que te gustan y cultiva relaciones e intereses que te ayuden a recuperar un sentido de identidad independiente de la relación terminada.
Si la situación se vuelve muy pesada, también podrías valorar un cambio de puesto o de departamento. El autocuidado a veces también significa tomar decisiones prácticas para crear la distancia que necesitas.
¿Cuándo conviene acudir a un psicólogo por esta situación?
Si la cercanía diaria con tu ex alimenta pensamientos recurrentes, hace pesadas tus jornadas laborales o te impide sentirte en paz incluso fuera de la oficina, hablar con un psicólogo o una psicóloga puede ser de gran ayuda.
Iniciar una terapia es un espacio de crecimiento y reflexión en el que puedes procesar las emociones ligadas a esta experiencia, encontrar estrategias a medida y sentirte comprendido sin juicios.
Compartir lo que vives con amigos o familiares puede aliviar el peso del silencio, pero el acompañamiento de un psicólogo o una psicóloga ofrece herramientas concretas para afrontar esta etapa y proteger tu bienestar tanto personal como profesional.
Preguntas frecuentes sobre la terapia
¿Cuántos tipos de terapia hay en Unobravo?
Con Unobravo puedes realizar terapia psicológica individual o terapia de pareja, en función de tus necesidades. Por ejemplo, la terapia individual después de una infidelidad puede ser útil para mejorar la comunicación y afrontar los retos personales que influyen en las dinámicas relacionales. Tras una infidelidad, optar por la terapia individual o de pareja depende de las necesidad de cada uno.
¿Qué es y en qué consiste la terapia individual con Unobravo?
Un proceso de terapia individual puede ofrecer un espacio seguro para explorar tus emociones y comportamientos junto a un profesional de la salud mental.
Aunque no siempre sea fácil saber cómo encontrar apoyo y empezar un proceso terapéutico, con Unobravo no tendrás que preocuparte de cómo elegir un psicólogo. Solo necesitas rellenar el cuestionario y, en la primera cita gratuita, conocer al psicólogo que te haya sido asignado entre los psicólogos y psicólogas de Unobravo.
Si resulta ser el profesional adecuado para ti, emprenderéis juntos un proceso creado a medida para ti.
¿Por qué elegir la terapia online?
Con un psicólogo online de Unobravo puedes cuidar de ti estés donde estés. Podrás usar la App o la Web App para concertar tus citas, realizar las sesiones, chatear con tu psicólogo y realizar pagos seguros.
Todo cómodamente online, usando cualquier dispositivo y conectándote donde y cuando quieras.
¿Cuánto cuesta la terapia individual?
El precio del psicólogo presencial puede variar mucho, sin contar con el tiempo y el coste que supone desplazarse a la consulta del profesional.
Con Unobravo, cada sesión tiene un precio fijo y accesible de 45 € y también puedes hablar con tu psicólogo cuando estés de viaje, de vacaciones o en una pausa del trabajo, sin dedicar tiempo y dinero a desplazamientos.
Para conectar con tu bienestar psicológico, solo necesitas un click.
¿Cuánto dura un proceso de terapia individual?
La decisión de cuánto dura un proceso terapéutico la tomaréis entre tu psicólogo y tú: cada persona es única y también lo es el viaje hacia tu bienestar psicológico.
¿Cómo puedo saber si necesito hacer terapia?
Cada proceso terapéutico es único y la motivación o la necesidad de empezar a hacer terapia depende de cada uno. Es importante recordar que ir a terapia no solo ayuda a afrontar dificultades y a tratar trastornos, también es un apoyo para quienes desean emprender un proceso de crecimiento personal y proporciona herramientas y estrategias útiles para mejorar el bienestar cotidiano.
Es importante recordar que hacer terapia es una forma de autocuidado y no un signo de debilidad, así que no es necesario esperar a estar al límite para pedir ayuda.
¿Y ahora qué?
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