¿Buscas ayuda para tu vida familiar?
Encuentra tu psicólogo
Valorado Excelente en Trustpilot
Blog
/
Familia
Tiempo de lectura
5
min

Figuras de apego: cómo influyen en la personalidad y las relaciones interpersonales

Figuras de apego: cómo influyen en la personalidad y las relaciones interpersonales
Filomena Curcetti
Filomena Curcetti
Psicoterapeuta con orientación Adleriana
Artículo revisado por nuestra redacción clínica.
Última actualización el
22.7.2026
Figuras de apego: cómo influyen en la personalidad y las relaciones interpersonales
Suscríbete a la newsletter
Si te ha gustado, compártelo

¿Las cosas no van como deseas a nivel familiar?

Unobravo es una plataforma de psicología online que te ayuda a encontrar el psicologo más adecuado para ti a través de un cuestionario.

Encuentra tu psicólogo
  • 100 % online, flexible y seguro
  • Primera cita gratuita
  • Elegido por más de 500.000 pacientes
+9.500 psicólogos en la plataforma

El apego es un vínculo de base biológica entre el niño y quien lo cuida, cuya función es garantizar su seguridad y su supervivencia. El temperamento personal también puede verse influido por factores ambientales y cambiar con el tiempo según la calidad de los cuidados y del apego.

Como afirma el psicólogo J. Bowlby:

“La capacidad de establecer vínculos emocionales íntimos con otras personas, unas veces en el papel de quien busca los cuidados y otras en el de quien los ofrece, se considera una de las características principales del funcionamiento eficaz de la personalidad y de la salud mental”.

Establecer relaciones interpersonales es un proceso que abarca una serie de tareas evolutivas, ordenadas según una secuencia específica, que los niños afrontan con el apoyo de las personas que los cuidan: las figuras de apego. Según la psicología del desarrollo, las relaciones de apego desempeñan un papel fundamental en la infancia, en la adolescencia y en todas las relaciones íntimas que la persona construye en la edad adulta.

El papel de los padres en la teoría del apego

La teoría del apego pone un énfasis especial en el papel central de los padres a la hora de determinar la capacidad de mentalizar, es decir, esa función que permite al niño reconocer y comprender su mundo interno y el de los demás, de la que surgen las motivaciones de los comportamientos. Además, la calidad del vínculo que se establece con las figuras parentales desde el nacimiento influye profundamente en la capacidad de construir relaciones interpersonales significativas.

En este proceso, la sensibilidad parental —entendida como la capacidad de percibir, interpretar y responder de forma oportuna a las señales del niño— resulta fundamental para la formación de un apego seguro (De Luca, 2024). Por lo general, el vínculo con los padres representa una fuente primaria de protección, amor y seguridad, y contribuye de forma determinante al bienestar emocional y psicológico del niño, influyendo en todas sus funciones físicas y psíquicas.

Josh Willink - Pexels

Estilos de apego

La psicóloga Mary Ainsworth y sus colegas desarrollaron los estilos de apego en un contexto conocido como Strange Situation, en el que se experimentan breves episodios de separación de un niño pequeño de su cuidador y las consiguientes reacciones de comportamiento. Así se identifican cuatro estilos de apego:

  • Seguro: el niño busca la cercanía de la madre, se altera ante su ausencia y la recibe con entusiasmo cuando regresa.
  • Inseguro-evitativo: el niño se muestra menos ansioso durante la separación y al regreso de la madre.
  • Inseguro-ambivalente: el niño muestra un gran malestar tras la separación de la madre y manifiesta enfado, tensión y “adhesividad”, es decir, comportamientos dirigidos a mantener una estrecha cercanía cuando la madre regresa.
  • Desorganizado: el niño muestra comportamientos contradictorios hacia la madre y no presenta estrategias coherentes de ningún tipo para afrontar la experiencia de la separación.

El papel del apego en el desarrollo de la personalidad

La capacidad de los padres de observar las intenciones y el mundo interno de su hijo influye profundamente en el desarrollo de la personalidad, y determina distintos tipos de apego. Las interacciones entre padres e hijo, en particular la responsividad, la sintonización y la modulación del afecto, desempeñan un papel crucial a la hora de favorecer el desarrollo de un apego seguro o, por el contrario, de un apego inseguro (Holmes, 1993).

Cuando existe un apego seguro, el niño se reencuentra a sí mismo en la mente de sus padres e interioriza sus representaciones para formar un núcleo psicológico de sí mismo. Este proceso le permite experimentar una base segura desde la que partir para explorar el entorno, lo que favorece la construcción de relaciones y de emociones positivas y produce efectos protectores frente a la psicopatología adulta.

Por el contrario, un apego inseguro se desarrolla cuando las relaciones que vive el niño no incluyen experiencias iniciales positivas y la adaptación no se asienta sobre bases sólidas. Por último, el apego desorganizado representa un factor de vulnerabilidad y de riesgo para el posterior desarrollo de psicopatologías. Comprender los orígenes de los patrones de apego permite explicar la influencia de las formas de relación entre padres e hijo y definir un patrón.

Las fases del desarrollo del apego según Bowlby

La teoría del apego, propuesta por el psiquiatra y psicoanalista John Bowlby, describe el desarrollo del vínculo entre el niño y la figura de cuidado como un proceso que se articula en varias fases, cada una caracterizada por comportamientos y formas de relación específicos.

  • Fase de preapego (0-2 meses): en esta fase, el bebé muestra comportamientos como el llanto y la sonrisa dirigidos a cualquier persona, sin una preferencia específica por una figura. Estas señales sirven para favorecer la cercanía y la protección por parte de los adultos.
  • Fase del apego en formación (2-6 meses): el niño empieza a reconocer y a responder de forma diferenciada a las personas que lo cuidan, y muestra una preferencia creciente por algunas figuras frente a otras.
  • Fase del apego propiamente dicho (6 meses-2 años): en este periodo, el niño desarrolla un vínculo fuerte y selectivo con la figura de apego principal. Aparecen comportamientos como la ansiedad por separación y la búsqueda activa de cercanía, sobre todo en situaciones de malestar o miedo.
  • Fase de la relación recíproca (a partir de los 2 años): el niño adquiere una mayor comprensión de las intenciones y los sentimientos de la figura de apego, y se vuelve más capaz de tolerar las separaciones y de negociar la cercanía.

Estas fases, descritas por Bowlby, subrayan cómo el apego es un proceso dinámico que se construye con el tiempo y que sienta las bases de la seguridad emocional y del desarrollo de la personalidad.

Ejemplos prácticos de los estilos de apego en la infancia y en la edad adulta

Los estilos de apego se manifiestan a través de comportamientos observables tanto durante la infancia como en la edad adulta, e influyen en la forma en que nos relacionamos con los demás.

Apego seguro:

  • Infancia: un niño con apego seguro se muestra tranquilo al explorar el entorno cuando la figura de referencia está presente y busca consuelo de forma eficaz cuando está alterado.
  • Edad adulta: las personas con apego seguro tienden a establecer relaciones estables y son capaces de confiar y de pedir apoyo en los momentos de dificultad.

Apego inseguro-evitativo:

  • Infancia: el niño parece indiferente tanto a la presencia como a la ausencia de la figura de apego y puede evitar el contacto cuando esta regresa.
  • Edad adulta: los adultos con este estilo pueden tener dificultad para expresar sus necesidades emocionales y tienden a mantener cierta distancia en las relaciones íntimas.

Apego inseguro-ambivalente:

  • Infancia: el niño muestra un fuerte malestar ante la separación y, cuando la figura de apego regresa, alterna comportamientos de búsqueda de cercanía con manifestaciones de enfado o resistencia.
  • Edad adulta: las personas con apego ambivalente pueden ser muy sensibles al rechazo y vivir las relaciones con ansiedad y una necesidad constante de que las tranquilicen.

Apego desorganizado:

  • Infancia: el niño manifiesta comportamientos contradictorios, como acercarse a la figura de apego pero evitando la mirada, o mostrarse confundido y desorientado.
  • Edad adulta: los adultos con apego desorganizado pueden experimentar dificultades para regular las emociones y en las relaciones y, en algunos casos, presentar una mayor vulnerabilidad a los trastornos psicológicos.

Estos ejemplos ayudan a comprender cómo los estilos de apego se reflejan de forma concreta en los comportamientos cotidianos y en las formas de relación a lo largo de toda la vida.

Vidal Balielo Jr - Pexels

Estrategias para reconocer y trabajar sobre tus estilos de apego

Reconocer tu estilo de apego puede ser fundamental para mejorar la calidad de las relaciones y el bienestar emocional. Hay algunas estrategias útiles que pueden adoptar tanto los padres como los adultos que desean trabajar sobre sí mismos.

  • Observar tus patrones relacionales: prestar atención a cómo reaccionas en las situaciones de conflicto o separación puede ayudarte a identificar tus modelos de apego.
  • Cultivar la conciencia emocional: aprender a reconocer y nombrar tus emociones favorece una mayor comprensión de ti mismo/a y de los demás.
  • Buscar el acompañamiento de un profesional: un proceso terapéutico puede ayudarte a explorar los orígenes de tus patrones de apego y a desarrollar estrategias más funcionales en las relaciones.
  • Promover la sensibilidad parental: en el caso de los padres, estar atentos y responder de forma coherente a las necesidades emocionales de los hijos favorece el desarrollo de un apego seguro.

Trabajar sobre los estilos de apego requiere tiempo y esfuerzo, pero puede contribuir a una mayor serenidad y a relaciones más satisfactorias.

Toma las riendas de tu bienestar relacional

Comprender tu estilo de apego puede ser un paso valioso para mejorar la calidad de tus relaciones y tu equilibrio emocional. Si sientes que algunas dinámicas te limitan o quieres profundizar en tus formas de relación, un proceso terapéutico puede ayudarte a construir bases más seguras y conscientes para tu bienestar.

Con Unobravo puedes encontrar al psicólogo o la psicóloga que mejor se adapte a tus necesidades y objetivos, y empezar un viaje de crecimiento personal, acompañado y guiado.

¿Cómo podemos ayudarte?

¿Cómo podemos ayudarte?

Encontrar ayuda para cuidar de tu salud mental debería ser sencillo

Valorado Excelente en Trustpilot
Me gustaría...
Empezar a hacer terapiaExplorar la terapia online
Leer más sobre el tema

FAQ

¿Tienes más preguntas?
Hablar con un profesional podría ayudarte a resolver tus dudas.
  • Home
    /
  • Blog
    /
  • Familia
    /
  • Figuras de apego: cómo influyen en la personalidad y las relaciones interpersonales

Colaboradores

Filomena Curcetti
Profesional verificado por nuestro equipo clínico
Filomena Curcetti
Psicoterapeuta con orientación Adleriana
No se han encontrado resultados.

Compartir

Si te ha gustado, compártelo
Suscríbete a la newsletter
No items found.