¿Buscas ayuda para cuidar de ti?
Encuentra tu psicólogo
Valorado Excelente en Trustpilot
Blog
/
Salud mental
Tiempo de lectura
5
min

8 de marzo: orígenes del Día de la Mujer y mitos

8 de marzo: orígenes del Día de la Mujer y mitos
Redacción
Unobravo
Artículo revisado por nuestra redacción clínica.
Última actualización el
4.3.2026
8 de marzo: orígenes del Día de la Mujer y mitos
Iscriviti alla newsletter
Se ti è piaciuto, condividilo

Cuidar de tu salud mental es importante

Unobravo es una plataforma de psicología online que te ayuda a encontrar el psicologo más adecuado para ti a través de un cuestionario.

Encuentra tu psicólogo
  • 100 % online, flexible y seguro
  • Primera cita gratuita
  • Elegido por más de 400.000 pacientes
+9.000 psicólogos en la plataforma

El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer, que hoy representa para muchas organizaciones y asociaciones femeninas una oportunidad de sensibilizar sobre temas relacionados con el mundo de la mujer, como el trabajo o la violencia de género. Pero, ¿cuál es el origen de este aniversario?

En este artículo exploramos los orígenes del Día de la Mujer, cómo se vive este día, el bienestar de las mujeres y cómo el 8 de marzo puede ser también una oportunidad para llevar a cabo un gesto concreto.

‍Los orígenes del Día Internacional de la Mujer

La historia de este aniversario hunde sus raíces a principios del siglo XX, en un contexto marcado por profundas transformaciones sociales y políticas. Un momento significativo lo encontramos en 1907, durante el VII Congreso de la Segunda Internacional Socialista celebrado en Stuttgart, donde la cuestión del sufragio femenino recibió gran atención y se convirtió en objeto de un amplio debate. Poco después, en Estados Unidos, el Partido Socialista de Chicago promovió el primer Día de la Mujer, celebrado el 23 de febrero de 1909, con el objetivo de sensibilizar a la opinión pública sobre los derechos de la mujer.

A partir de esa iniciativa, comenzaron otras movilizaciones y celebraciones. El 27 de febrero de 1910, unas tres mil mujeres se reunieron en el Carnegie Hall para renovar la celebración. Ese mismo año, en Copenhague, la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas contribuyó a difundir la idea de un día dedicado a las reivindicaciones femeninas, que también se celebró de forma desigual y en fechas diferentes fuera de Estados Unidos.

Un paso decisivo se dio el 8 de marzo de 1917 en San Petersburgo, cuando miles de mujeres salieron a la calle exigiendo el fin de la guerra y mejores condiciones de vida. Aquellas protestas formaron parte del clima revolucionario que conduciría al colapso del régimen zarista. En 1921, durante la Segunda Conferencia de Mujeres Comunistas, se propuso y aprobó la adopción de una fecha única para la celebración, elegida en recuerdo de aquella manifestación.

Décadas más tarde, el 16 de diciembre de 1977, la ONU invitó oficialmente a sus Estados miembros a establecer un día dedicado a los derechos de la mujer y a la paz internacional. Muchos países optaron por el 8 de marzo, consolidando definitivamente esta fecha como símbolo mundial de la lucha, el progreso y los retos pendientes de las mujeres.

‍Dónde se piensa que se originó el Día de la Mujer

Durante muchos años se creyó que el 8 de marzo conmemoraba un supuesto incendio ocurrido en 1908 en una fábrica de camisas de Nueva York, en el que supuestamente murieron numerosas trabajadoras. Hoy en día, esta versión se considera una falsificación histórica. Es probable que la historia se originara a partir de una reelaboración de un suceso real que realmente ocurrió: el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist Company el 25 de marzo de 1911 en Nueva York, en el que 146 personas, en su mayoría mujeres inmigrantes italianas y judías procedentes de Europa del Este, perdieron la vida.

La fuerte connotación política del Día Internacional de la Mujer, junto con el aislamiento de Rusia y del movimiento comunista y los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, contribuyeron con el tiempo a ofuscar los verdaderos orígenes del aniversario. Así, en la posguerra se extendió la idea de que el 8 de marzo estaba vinculado a la muerte de las trabajadoras en el incendio de Nueva York. Sin embargo, hoy sabemos que esta interpretación pertenece más a la dimensión simbólica y narrativa que a la histórica.

El 8 de marzo entre la memoria y los relatos: cómo surgen las "falsificaciones históricas”

La historia del incendio atribuido al 8 de marzo de 1908 es un ejemplo de cómo un aniversario puede ir acompañado, con el tiempo, de narraciones simplificadas o inexactas. Este tipo de relatos tienden a difundirse porque ofrecen explicaciones inmediatas, emocionalmente atractivas y fáciles de recordar. Reconocer esto no es restar valor al día, sino comprender que la memoria colectiva suele estar moldeada por el contexto histórico, político y cultural en el que se transmite.

Cuando se reconstruye a grandes rasgos un acontecimiento, pueden darse ciertas dinámicas recurrentes:

  • se pierde la complejidad de las luchas reales, que quedan reducidas a un único episodio simbólico;
  • el foco de atención se desplaza de la continuidad de las reivindicaciones (de años de movilización y cambio a un único acontecimiento trágico);
  • puede surgir la polarización, porque quienes corrigen el mito corren el riesgo de ser percibidos como quienes niegan o restan importancia a la causa, incluso cuando la intención es simplemente histórico-crítica.

En cambio, integrar la participación emocional y el rigor histórico permite dotar al 8 de marzo de un significado más sólido, consciente y duradero.

Foto de Viridiana Rivera - Pexels

Por qué hablamos del Día Internacional de la Mujer y no de una simple festividad

Denominarlo Día Internacional de la Mujer aúna dos dimensiones fundamentales: celebración y reivindicación. El término “día” rememora un momento público y colectivo, destinado a sacar a la luz cuestiones que a menudo quedan confinadas a la esfera privada o se normalizan; mientras que el adjetivo “internacional” subraya que las desigualdades de género no atañen a un único contexto, sino que atraviesan diferentes países, culturas y sistemas políticos.

Hablar simplemente de "celebración" puede tener un valor simbólico y relacional, pero se corre el riesgo de reducir la ocasión a un gesto ritual (la flor, la cena, el homenaje), eclipsando las razones históricas y sociales que determinaron su nacimiento y difusión: derechos, condiciones de trabajo, participación política, libertad frente a la violencia.

Desde esta perspectiva, el 8 de marzo no sustituye al compromiso cotidiano, pero puede ser una oportunidad para hacerlo más visible, más compartido y esperemos que también más difícil de ignorar.

Celebrar, protestar, recordar: tres formas de vivir el 8 de marzo

En todo el mundo, el 8 de marzo adquiere diferentes significados porque refleja la forma en que cada sociedad aborda cuestiones como los derechos, los roles de género y la participación pública. En general, las iniciativas se mueven en torno a tres ejes principales:

  • Celebración: valorización simbólica de la mujer en la vida cotidiana y en los contextos sociales. Es un gesto de reconocimiento que adquiere valor cuando va acompañado de un cambio real.
  • Reivindicación: manifestaciones y movilizaciones sobre igualdad, seguridad y acceso a oportunidades, donde el día se convierte en un instrumento de visibilidad política y social.
  • Memoria y educación: encuentros, actos culturales y actividades educativas destinadas a transmitir conciencia histórica y sentido de continuidad.

Estas dimensiones coexisten a menudo en el mismo contexto, mostrando cómo el aniversario puede ser simbólico, cívico y educativo al mismo tiempo.

Cuando la jornada cuenta además con el apoyo de instituciones como escuelas, organismos públicos y organizaciones internacionales, la función cambia: pasa de ser una iniciativa espontánea a convertirse en una oportunidad para orientar el debate público y transformar la atención en prioridades compartidas.

Esta legitimación institucional conlleva un delicado equilibrio: por un lado, favorece la continuidad, la visibilidad y las posibles intervenciones estructurales; por otro lado, si se reduce a un ritual formal, se corre el riesgo de simplificar cuestiones complejas. El valor del 8 de marzo reside precisamente en su capacidad para mantener unidos símbolo y contenido, celebración y concienciación.

Hacer que el 8 de marzo sea más coherente con su significado

El 8 de marzo puede seguir siendo un símbolo o transformarse en una oportunidad concreta para el cambio. No es necesario realizar gestos llamativos: a menudo es más eficaz identificar un único ámbito (el hogar, el trabajo o las relaciones) en el que reequilibrar la responsabilidad y el reconocimiento.

Algunas acciones sencillas pero decisivas pueden ser:

  • Compartir verdaderamente las responsabilidades, no limitarse a "ayudar", sino participar en la planificación y la gestión diaria.
  • Respetar los límites y el consentimiento, reconociendo que expresar un límite es una forma de protección personal, no un acto egoísta.
  • Utilizar un lenguaje consciente, evitando estereotipos de género o chistes que refuercen las desigualdades y las expectativas rígidas.
  • Ofrecer apoyo activo, especialmente a las personas en situación de vulnerabilidad, mediante la escucha, la presencia y la orientación hacia los recursos disponibles.

Desde esta perspectiva, el aniversario se convierte en un recordatorio más que en un acontecimiento: el valor del 8 de marzo se mide en la continuidad de los pequeños cambios cotidianos, aquellos que con el tiempo afectan realmente a las relaciones y a los contextos sociales.

Foto de Diana Reyes - Pexels

8 de marzo y salud mental: el peso invisible entre cargas, expectativas y reconocimiento

Hablar del 8 de marzo también significa nombrar lo que muchas mujeres describen como una carga invisible: el entrelazamiento de responsabilidades prácticas, expectativas sociales y la necesidad de "sostener" emocionalmente a uno mismo y a los demás. No se trata únicamente del trabajo de cuidados en sentido estricto, sino también de esa carga mental que supone planificar, organizar, anticiparse a las necesidades y coordinar en silencio la vida cotidiana.

El 8 de marzo puede convertirse en un momento útil para reconocer que la salud mental de las mujeres no es una cuestión exclusivamente individual. Cuando el reparto del tiempo, los recursos y las responsabilidades está desequilibrado, ciertas experiencias tienden a repetirse:

  • Culpabilidad: incluso ante compromisos ya excesivos, con la percepción constante de no hacer nunca lo suficiente.
  • Agotamiento emocional: relacionado con la responsabilidad percibida por el bienestar de los demás y la dificultad de hacerse un hueco personal.
  • Ira o cerrazón: como reacciones comprensibles cuando las necesidades permanecen sistemáticamente desatendidas.

Los datos recogidos por Unobravo confirman hasta qué punto este escenario afecta a la vida de las mujeres:

  • Estrés: según nuestro Informe del Burnout (2025), las mujeres declaran experimentar niveles significativamente más altos de estrés con frecuencia que los hombres (45 % frente a 38 %). Esta brecha refleja a menudo la dificultad de conciliar las presiones profesionales con una carga doméstica desigualmente repartida.
  • Búsqueda de empleo: según un estudio sobre la salud mental durante la búsqueda de empleo (2025), los hombres tienden a encontrar empleo algo más rápido que las mujeres (65 días frente a 74).
  • Problemas de sueño: asimismo, según nuestra encuesta sobre las causas y efectos del insomnio y otros problemas del sueño en España, un 66 % de las mujeres en puestos directivos se ven afectadas por trastornos del sueño, respecto a un 33 % de los hombres (Unobravo Data Lab, 2024).

Reconocer estas dificultades no significa estandarizar las experiencias ni negar las diferencias individuales. Por el contrario, significa considerar que el bienestar psicológico también se ve influido por el contexto social y relacional en el que uno está inmerso. En este sentido, el 8 de marzo no solo puede convertirse en un momento de reflexión colectiva, sino también en un espacio para cuestionar cómo distribuir las cargas, el reconocimiento y las responsabilidades de forma más equitativa.

El 8 de marzo puede ser una oportunidad para realizar un gesto concreto

El 8 de marzo nos recuerda que los derechos, el reconocimiento y el bienestar no son solo cuestiones públicas: también dependen de cómo seas tú, de cuánto espacio te concedes y de cómo aprendas a proteger tus límites.

Si sientes el peso de expectativas, cargas invisibles o relaciones que te incomodan, iniciar un proceso terapéutico puede ser una forma concreta de cuidarte a lo largo del tiempo.

¿Cómo podemos ayudarte?

¿Cómo podemos ayudarte?

Encontrar ayuda para cuidar de tu salud mental debería ser sencillo

Valorado Excelente en Trustpilot
Me gustaría...
Empezar a hacer terapiaExplorar la terapia onlineLeer más sobre el tema

FAQ

¿Tienes más preguntas?
Hablar con un profesional podría ayudarte a resolver tus dudas.

Compartir

Si te ha gustado, compártelo
Suscríbete a la newsletter
Trova il tuo psicologo

¿Quieres saber más sobre tu bienestar psicológico?

Realizar un test psicológico puede ayudarte a adquirir una mayor consciencia de tu bienestar.

Nuestro blog

Artículos relacionados

Artículos escritos por nuestro equipo clínico para ayudarte a orientarte entre los temas relacionados con la salud mental.