¿Has tenido alguna vez la sensación de que lo que te rodea te parece irreal, como si estuvieras separado de la realidad? Si es así, puede que te hayas sentido asustado/a o confuso/a. En este artículo intentaremos arrojar luz sobre este fenómeno llamado desrealización. Veremos qué es, qué lo provoca y cómo afrontarlo.
Estos sentimientos de irrealidad y confusión son más comunes de lo que crees y pueden abordarse con el apoyo adecuado. Si experimentas un profundo malestar o sientes que no puedes afrontar solo lo que sucede, pedir ayuda es un paso importante.
Cuándo pedir ayuda urgente:
- si tienes pensamientos suicidas,
- si tienes una pérdida de contacto con la realidad o una marcada confusión,
- si te encuentras en una situación de riesgo inmediato (por ejemplo, mientras conduces o en presencia de acciones peligrosas).
Sensación de irrealidad: desrealización, qué significa
La desrealización es un estado psicológico complejo caracterizado por una sensación de desapego del entorno.
En este estado, el mundo puede parecer irreal, falso y distante, como si estuvieras en un sueño o en una película, donde todo puede parecer amortiguado y sin consistencia. Esta experiencia puede ser temporal, pero en algunos casos puede volverse persistente e interferir de manera significativa en la vida cotidiana.
La desrealización forma parte de la disociación que es el fenómeno en el que las respuestas a menudo automáticas de la mente en determinadas situaciones pueden alterar en modo temporal la forma en que se experimenta la percepción, la memoria o la sensación de continuidad de la experiencia.
Así, en situaciones de estrés intenso o trauma, esta respuesta puede ayudar a distanciarte de emociones o experiencias muy dolorosas. Sin embargo, si se vuelve demasiado frecuente o intensa, también puede conducir a experiencias de irrealidad. Además, cuando el sentimiento de irrealidad se vuelve persistente o recurrente y genera un sufrimiento importante o limita la vida cotidiana, se puede hablar de trastorno de despersonalización/desrealización (TDPR).
En este caso, la persona puede sentirse como separada de su entorno (desrealización) y/o de sí misma (despersonalización). Para que se trate de un trastorno, además, estas experiencias no deben explicarse mejor por los efectos de sustancias o drogas, una afección médica u otro trastorno mental.
Aunque la experiencia puede ser aterradora, es importante subrayar que, en el trastorno de despersonalización/desrealización, la persona que experimenta la desrealización suele ser consciente de que lo que experimenta es una percepción alterada, no una pérdida real de contacto con la realidad.
Cómo se manifiesta la desrealización en la vida cotidiana
La desrealización es un fenómeno complejo que puede manifestarse de diferentes maneras en la vida cotidiana. Las personas que la experimentan pueden tener una sensación de alejamiento de la realidad, como si hubiera un velo o niebla entre ellas y el mundo que les rodea.
Otros síntomas frecuentes pueden ser:
- percepción del entorno como falso, plano o descolorido,
- alteraciones en la percepción del tiempo y el espacio,
- sonidos amplificados o amortiguados,
- sensación de que la familiaridad de los entornos o las personas ha cambiado,
- sensación de soñar o déjà vu,
- dificultad para concentrarse y estar presente en las actividades cotidianas.
Estas experiencias pueden ser muy desestabilizadoras, sobre todo porque ocurren de repente y sin motivo aparente.
Uno de los temores más comunes asociados a la desrealización es el de volverse loco. En realidad, quienes experimentan este fenómeno suelen mantener un buen control de la realidad y reconocen que sus percepciones están alteradas debido al estrés o la ansiedad.
Sin embargo, en las crisis psicóticas, el control de la realidad puede verse comprometido y la persona puede estar convencida de que sus percepciones o interpretaciones son ciertas. El propio miedo puede alimentar el ciclo de desrealización, llevando al hipercontrol de las sensaciones, la búsqueda de consuelo y la melancolía, lo que puede amplificar los síntomas.
La sensación de irrealidad también puede aparecer en situaciones cotidianas, como ir a comprar al supermercado, viajar en metro o conversar con un compañero de trabajo. En esos momentos, la persona puede sentirse ausente, como si observara la escena desde fuera, sin dejar de realizar sus actividades.
Si te reconoces en estos síntomas, es importante que sepas que existen estrategias y vías de tratamiento eficaces para tratar estos síntomas.

Desrealización o despersonalización: cómo distinguirlas
La desrealización y la despersonalización son dos experiencias disociativas diferentes, aunque a menudo se dan juntas.
La despersonalización es la sensación de estar separado de ti mismo: como si el cuerpo, los pensamientos o las emociones no fueran realmente tuyos. La desrealización, por su parte, se refiere a lo que nos rodea: tu entorno puede parecer extraño, falso, distante o como visto a través de un cristal.
Cuando estas experiencias se vuelven persistentes o recurrentes y repercuten en la vida cotidiana, hablamos de DPDR (trastorno de despersonalización/desrealización), que puede incluir despersonalización, desrealización o ambas.
Algunas investigaciones sugieren que, en determinados contextos, la desrealización y la despersonalización pueden estar asociadas a patrones neurobiológicos parcialmente diferentes: la desrealización se asocia más a menudo a regiones del lóbulo temporal, mientras que la despersonalización se asocia más a menudo a zonas del lóbulo frontal, que intervienen en los procesos de planificación y control de la acción.
Estos datos apoyan la hipótesis de que se trata de fenómenos distintos, aunque relacionados, y no simplemente de etiquetas diferentes para la misma experiencia (Heydrich et al., 2019).
Algunas señales orientativas que pueden ayudar a distinguir entre despersonalización y desrealización pueden ser:
- "Me resulta extraño el mundo que me rodea" (desrealización).
- "Me siento extraño, como si no fuera yo mismo/a" (despersonalización).
- "Me siento como en un sueño, pero soy consciente de que estoy viviendo la realidad" (desrealización)
- "Me miro al espejo y no me reconozco" (despersonalización).
Estos signos no son suficientes para un diagnóstico y no sustituyen a una evaluación profesional.
Causas de la desrealización
Las causas de la desrealización pueden ser diversas y suelen estar relacionadas con ansiedad intensa, estrés prolongado o depresión. En estas situaciones, la mente puede distanciarse de la realidad como forma de responder a emociones vividas como demasiado fuertes o inmanejables.
Incluso situaciones de trauma, en especial si ocurrieron en la infancia, pueden aumentar la probabilidad de experimentar sentimientos de desapego: es como si el cerebro intentara protegerse de recuerdos o emociones dolorosas.
Confirmando este vínculo, una revisión de 2012 que analizó numerosos estudios sobre muestras clínicas y población general mostró una asociación entre el trauma psicológico y las experiencias disociativas, entendidas como estados en los que la persona se siente hasta cierto punto separada de lo que siente o de su entorno.
El mismo trabajo señala que este tipo de experiencias son más frecuentes en determinados grupos clínicos, entre los que se encuentran las personas con trastornos por consumo de sustancias y las implicadas en conductas antisociales (Kianpoor y Bakhshani, 2012).
Otros factores que pueden aumentar la vulnerabilidad son la fatiga excesiva, el hipercontrol y una alta sensibilidad al estrés. Pero es importante recordar que la desrealización también puede aparecer sin una razón obvia: sus causas no siempre son claras o conscientes.
Cuando aparece con ataques de pánico o estrés extremo
La sensación de irrealidad puede aparecer durante ataques de pánico o situaciones de estrés extremo. En esos momentos, el cuerpo reacciona con síntomas físicos intensos como taquicardia, mareos y dificultad para respirar. Estas sensaciones pueden ser tan fuertes que parecen fuera de lo normal, lo que lleva a la mente a interpretarlas de forma catastrófica: "estoy perdiendo el control", "nada es real". Este tipo de pensamientos puede alimentar un círculo vicioso en el que aumenta la ansiedad y, con ella, la desrealización.
Si te encuentras en esta situación, puede ser útil hacer dos cosas sencillas: ralentizar la respiración para calmar el sistema nervioso y orientarte en el espacio nombrando en voz alta los objetos que te rodean. Estos primeros pasos pueden ayudarte a detener la escalada emocional y restablecer la sensación de conexión con la realidad.
Sueño, sustancias y causas físicas: lo que hay que descartar
La desrealización también puede verse favorecida por factores no psicológicos. Por ejemplo, ciertas sustancias (como el cannabis, los alucinógenos, la ketamina y el alcohol) pueden desencadenar episodios, al igual que la abstinencia de benzodiacepinas. La falta de sueño, la fatiga y la sobrecarga de estímulos también pueden contribuir.
Además, es importante excluir causas físicas: por ejemplo, algunas personas pueden experimentar sensaciones de un entorno irreal durante un ataque epiléptico. En un estudio unicéntrico de pacientes con epilepsia focal candidatos a una evaluación prequirúrgica, los 7 pacientes que refirieron experiencias de desrealización durante el ataque tenían epilepsia del lóbulo temporal, una región cerebral implicada en los procesos perceptivos y emocionales (Heydrich et al., 2019).
Por lo tanto, junto con afecciones como la migraña o problemas vestibulares (relacionados con el equilibrio), si el cuadro cambia de manera repentina, es importante hablar con un médico para una evaluación adecuada.
Contacta rápidamente con tu médico en caso de:
- aparición repentina de síntomas,
- síntomas neurológicos como dificultad para hablar, pérdida de fuerza o cambios en la visión,
- desmayos o deterioro rápido del cuadro clínico.

Cuánto dura la desrealización y cuándo buscar ayuda
La desrealización puede durar de forma muy diferente de una persona a otra: a veces es un episodio aislado y breve, otras veces tiende a repetirse o a permanecer en segundo plano durante largos periodos.
En algunas personas también puede adoptar un proceso más continuo y persistente en el tiempo, en lugar de esporádico (Simeon et al., 2003). La desrealización suele describirse como una experiencia ondulatoria, con fases en las que los sentimientos de irrealidad se intensifican y otras en las que disminuyen.
Un aspecto importante es que el cuadro puede mejorar de manera significativa y, en muchos casos, puede producirse incluso una remisión de los síntomas, sobre todo cuando se abordan los niveles de estrés y los mecanismos que tienden a mantener el problema a lo largo del tiempo. Estos incluyen, por ejemplo, la evitación de situaciones temidas, el aislamiento, el control continuo de las sensaciones corporales y mentales o la mala calidad del sueño.
Cuando la desrealización está presente, puede repercutir en la vida cotidiana, en especial en el trabajo y las relaciones: la concentración puede verse reducida, suele surgir el deseo de replegarse sobre uno mismo y producirse malentendidos en las relaciones, en particular cuando las personas cercanas luchan por comprender lo que la persona experimenta.
Tests y cuestionarios: cómo utilizarlos
Un test en línea sobre desrealización puede ofrecer una orientación inicial, pero no sustituye a una evaluación clínica. Un profesional podrá distinguir entre desrealización, ansiedad, trauma y otras afecciones.
Mientras tanto, puedes ayudar con un registro que incluya: frecuencia, duración y contexto de los episodios; nivel de estrés, calidad del sueño, consumo de sustancias; en qué estabas pensando cuando empezaron. Esta información te ayudará a entender mejor tu experiencia y a comunicársela con mayor claridad a un psicólogo o una psicóloga, que podrá acompañarte en un proceso terapéutico adaptado a tus necesidades clínicas y personales.
Qué hacer: técnicas para volver al presente
Hay algunas estrategias sencillas y eficaces que puedes probar de inmediato para recuperar el sentido de la realidad. Se trata de técnicas de enraizamiento, es decir, técnicas para anclarse en el presente, utilizando los sentidos para volver al aquí y ahora:
- Enumera cinco cosas que puedas ver, cuatro que puedas tocar, tres que puedas sentir, dos que puedas oler y una que puedas saborear.
- Busca el contacto con un objeto frío o una textura particular (por ejemplo, una tela áspera) para estimular tu percepción corporal.
- Utiliza frases de anclaje: ¿dónde estás? ¿Qué día es? ¿Qué estás haciendo?
- Concéntrate en la respiración: alarga la exhalación en comparación con la inhalación para relajar el sistema nervioso.
- Muévete lenta e intencionadamente: camina, estírate, siente los pies en el suelo.
- Evita ciertas trampas que pueden amplificar la situación, como el seguimiento obsesivo de los síntomas, la búsqueda compulsiva de consuelo en Internet y el aislamiento.
Terapia y vía de tratamiento: qué esperar
La psicoterapia suele ser el tratamiento central para tratar la desrealización. En particular, la terapia cognitivo-conductual (TCC) puede ayudar a controlar la ansiedad y el pánico, reestructurar los pensamientos catastróficos y trabajar la evitación y la atención selectiva a los síntomas. Mediante estrategias concretas, la TCC fomenta un enfoque más funcional de los sentimientos de irrealidad.
Los enfoques basados en mindfulness también pueden ser útiles. Además, en presencia de trauma, es esencial una terapia basada en el trauma, como la EMDR, que trabaja en la estabilización gradual.
En cuanto al tratamiento farmacológico, los medicamentos no curan directamente la desrealización, pero pueden apoyar el manejo de la ansiedad y la depresión en comorbilidad, siempre tras evaluación médica.
Por último, implicar a la familia y a los amigos también es importante; para ello, ofrecer explicaciones sobre el sentimiento de irrealidad y pedir apoyo práctico puede marcar la diferencia en el proceso de tratamiento.
El sentimiento de irrealidad puede ser perturbador, pero no es una condena. No estás solo/a ni roto/a. Es un síntoma que comunica sobrecarga y puede ser el punto de partida de un nuevo equilibrio. Puedes empezar con tres pasos concretos:
- intenta proteger tu sueño y tu rutina,
- reduce tu exposición a sustancias y desencadenantes,
- retoma de manera gradual las actividades sin evitarlas del todo.
Además, la psicoterapia puede ayudarte a entender las causas y a encontrar estrategias adaptadas a ti. Si crees que necesitas apoyo, en Unobravo puedes encontrar un psicólogo o una psicóloga con el que poder iniciar un proceso terapéutico adaptado a tus necesidades.




