Aunque las series de televisión, las obras literarias, los contenidos sociales y las obras cinematográficas abordan cada vez más cuestiones relacionadas con diferentes conceptos de identidad sexual, la confusión sigue reinando cuando se trata de estos temas.
Orientación sexual, identidad de género, género, fluidez de género, disforia de género son conceptos diferentes. El debate sobre la educación afectiva y sexual en las escuelas pone de manifiesto la necesidad de un enfoque científico riguroso pero empático para disipar dudas y prevenir comportamientos violentos y discriminatorios.
En este artículo, intentamos arrojar luz sobre la disforia de género proporcionando una definición, profundizando en el desarrollo en la infancia, la adolescencia y la edad adulta, describiendo los tratamientos médicos y la importancia del apoyo psicológico para acompañar una posible transición.
¿Qué es la disforia de género?
La disforia de género, o incongruencia de género, se refiere al malestar resultante de no reconocerse en el sexo biológico asignado al nacer e identificarse con el sexo opuesto. Por ejemplo: una persona nacida mujer puede no percibir su cuerpo en consonancia con el género que vive íntimamente y puede sentir el deseo de vestir ropa masculina y comportarse como un varón. Esto también puede sucederle a un niño.
La disforia de género no es un trastorno psiquiátrico. En 2018, la Organización Mundial de la Salud trasladó la incongruencia de género de la lista de enfermedades mentales a la de trastornos de la salud sexual. Esto marcó un paso importante para la despatologización de la condición del transexualismo, es decir, para dejar de considerarla una enfermedad.
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Sexo, género, identidad y orientación: una primera distinción
Antes de profundizar en el tema de la disforia, es necesario aclarar los conceptos de sexo y género.
"Si el término 'sexo' denota la pertenencia a una categoría biológica y genética (masculino/femenino), el concepto de género (y de identidad de género) desplaza la referencia al plano de la experiencia psicológica, cultural e inevitablemente política de las categorías de masculino y femenino. El género es, por lo tanto, una representación social que indica creencias culturales y familiares sobre hombres y mujeres." (Lingiardi & Nardelli, 2014, p.106)
El resto de términos también son diferentes entre ellos:
- La identidad de género "se refiere al sentido subjetivo de pertenencia a las categorías de hombre o mujer (en otras palabras, la percepción de uno mismo como hombre o mujer)" (Lingiardi & Nardelli, 2014, p.107).
- La identidad sexual "se refiere a la experiencia subjetiva de la orientación sexual, incluyendo tanto una dimensión 'personal', que tiene que ver con la orientación sexual con la que la persona se identifica y las experiencias relacionadas, como una dimensión 'pública', que tiene que ver con las formas en que la persona la declara a los demás" (Lingiardi & Nardelli, 2014, p.107).
- La orientación sexual "indica el género y las características sexuales que son objeto de atracción erótico-afectiva: heterosexual si la atracción se dirige hacia el sexo opuesto, homosexual si la atracción se dirige hacia el mismo sexo, bisexual si la atracción se dirige hacia ambos sexos" (Lingiardi & Nardelli, 2014, p.110).
Disforia de género: una panorámica histórica
El término disforia de género se refiere al malestar afectivo y cognitivo en relación con el género asignado (al nacer), es decir, al sufrimiento relacionado con la discrepancia entre el género experimentado y el género asignado.
A diferencia de la homosexualidad, la disforia de género sigue siendo una etiqueta diagnóstica en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5-TR). Sin embargo, a lo largo de las distintas publicaciones del DSM, el concepto ha sufrido importantes revisiones.
En el pasado, la transexualidad se incluía —al igual que la necrofilia (atracción sexual por los cadáveres), la zoofilia (atracción sexual por los animales) y la pedofilia (atracción sexual por menores)— dentro de las parafilias o perversiones sexuales. Sin embargo, en el DSM-4, se pasó al trastorno de identidad de género y en el DSM-5 (APA, 2014) la disforia de género se categorizó individualmente, marcando una clara discontinuidad respecto a la patología psiquiátrica.
Sin embargo, el proceso de despatologización aún no ha concluido, ya que en Estados Unidos el curso del tratamiento (médico endocrinológico, posiblemente quirúrgico y psicológico) solo está subvencionado por las compañías de seguros si existe un diagnóstico. Para permitir el pago del tratamiento (en Estados Unidos, la sanidad es privada y no garantiza la gratuidad salvo en intervenciones de primera urgencia), es necesario mantener una etiqueta diagnóstica que identifique la condición de las personas que no sienten que su género asignado se ajuste al experimentado.
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Disforia de género en el DSM-5: criterios diagnósticos
El DSM-5-TR proporciona criterios diagnósticos específicos para la identificación de la disforia de género.
- Incongruencia entre el género experimentado/expresado y el género asignado: se manifiesta como una discrepancia marcada, que debe persistir durante al menos seis meses.
- Incongruencia entre el género experimentado/expresado y las características sexuales: se refiere al fuerte deseo de eliminar o poseer las características sexuales primarias y/o secundarias del género opuesto.
- Deseo de pertenecer al género opuesto: la persona manifiesta un fuerte deseo de pertenecer al género opuesto.
- Deseo de ser tratado como un miembro del género opuesto: la persona desea ser vista y tratada como perteneciente al otro género.
- Convicción de poseer sentimientos y reacciones típicos del otro género: la persona está firmemente convencida de que posee las emociones y respuestas conductuales típicas del otro género.
En el caso concreto de los niños, pueden presentar:
- Preferencia por la ropa y la vestimenta del sexo opuesto.
- Insistencia en afirmar ser del sexo opuesto.
- Deseo de despertarse con características del sexo opuesto.
- Preferencia por juegos y actividades propias del sexo opuesto.
Mientras que los adolescentes y adultos pueden:
- Presentar síntomas precoces o desarrollarlos en la edad adulta.
- Haber experimentado una sensación de "diversidad" desde la primera infancia.
La disforia de género presenta una complejidad considerable que también se encuentra a nivel de los factores etiológicos. Los factores biológicos (causas neurobiológicas, aspectos hormonales relacionados con el desarrollo fetal), los factores ambientales (familia de origen) y los factores socioculturales (modelos sociales, estereotipos de género) pueden entrelazarse de diversas formas para determinar la manifestación de la disforia de género (Frigerio et al., 2021).
Cuáles son los tratamientos de la disforia de género
Dado que la incongruencia entre el género asignado y el género experimentado causa sufrimiento y repercute en la vida social y laboral de las personas, puede ser útil reflexionar sobre todo el proceso de tratamiento de la disforia de género, que requiere un enfoque multidisciplinar y complejo.
En algunos casos, el deseo de identificarse con el género experimentado afecta a niños de entre 2 y 4 años. En la adolescencia, con la construcción de la identidad, el cuadro disfórico puede presentarse con una intensidad extrema. El proceso de tratamiento de las personas con disforia de género comienza con una serie de exámenes médicos con psiquiatras y endocrinólogos.
A continuación se plantea la posibilidad de iniciar un tratamiento con hormonas sexuales (testosterona para las personas de sexo femenino que se identifican con el género masculino, estrógenos para las personas de sexo masculino que se identifican con el género femenino). Además, el tratamiento hormonal puede ir acompañado de intervenciones de cirugía estética (como mastectomía o mastoplastia aditiva, u operaciones para modificar los rasgos faciales).
Las diferentes etapas son graduales y progresivamente irreversibles. Al final del proceso se puede proceder a la reasignación quirúrgica del sexo (plástica del falo o plástica de la vagina).
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La importancia del apoyo psicológico
El proceso de transición es tan complejo que las personas que deciden pasar por él pueden beneficiarse en diferentes momentos de apoyo psicológico. Acudir a un profesional puede ser útil para:
- explorar la identidad y el rol de género,
- razonar sobre el posible impacto del estigma,
- proporcionar apoyo durante el proceso de salir del armario,
- afrontar los cambios corporales,
- fomentar la concienciación sobre los retos a nivel familiar, social, laboral, económico y relacional (Crapanzano et al., 2021).
Red familiar y social: posibles recursos
La posibilidad de contar con una red familiar y social capaz de comprender sin estigmatizar el proceso de adquisición de identidad al que se enfrenta una persona con disforia de género es un recurso valioso.
Asimismo, desde este punto de vista, las intervenciones de psicoeducación y apoyo psicológico también pueden propiciar espacios de reflexión, información y formación útiles para los familiares y amigos de las personas con disforia de género.
No es una elección, es identidad
Hoy en día se habla cada vez más de la complejidad asociada a la disforia de género. Sin embargo, a menudo prevalecen razonamientos poco empáticos y comprensivos que ven la incongruencia entre el género asignado y el experimentado como una elección, un capricho o un deseo.
La educación afectiva y las intervenciones de psicólogos, sexólogos y médicos profesionales pueden ayudar a sensibilizar sobre la disforia de género como un aspecto de la identidad de género de la persona, lo cual contribuye a promover el bienestar y a prevenir fenómenos transfóbicos de violencia y discriminación.
Si crees que necesitas ayuda con los temas que hemos tratado, contar con apoyo psicológico puede ayudarte a comprender mejor las causas y a encontrar estrategias personalizadas para afrontar la situación. En Unobravo, puedes encontrar profesionales experimentados en sexología dispuestos a escucharte y guiarte hacia una mayor serenidad. Puedes dar el primer paso rellenando nuestro cuestionario para encontrar tu psicólogo o psicóloga online, en función de tus necesidades y preferencias.
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