La disortografía es uno de los trastornos específicos del aprendizaje (TEA) reconocidos por el DSM-5-TR, y se manifiesta por dificultades persistentes en la escritura, especialmente en la ortografía, a pesar de una inteligencia normal y una educación adecuada. Entender qué es la disortografía es crucial para activar estrategias de apoyo eficaces y promover el éxito académico y el bienestar emocional de quienes la padecen.
El reconocimiento precoz de la disortografía permite una intervención temprana, reduciendo el riesgo de frustración y baja autoestima relacionados con las dificultades escolares.
Qué es la disortografía
La disortografía se manifiesta por dificultades significativas y persistentes en la aplicación de las reglas ortográficas del lenguaje escrito, a pesar de una inteligencia normal y una educación adecuada. En el ámbito clínico, el diagnóstico de disortografía se establece cuando dichas dificultades interfieren en el rendimiento académico y no pueden explicarse por otros factores, alteraciones sensoriales, como déficits cognitivos o entornos educativos claramente inadecuados.
Es importante distinguir entre una dificultad de aprendizaje, que puede superarse mediante la enseñanza, y un trastorno específico del aprendizaje, que persiste a pesar del apoyo educativo adecuado y requiere intervención especializada.
Los principales síntomas de la disortografía son los siguientes:
- errores ortográficos frecuentes y sistemáticos,
- inversión de letras o sílabas,
- omisiones o adiciones de letras,
- errores en la separación o fusión de palabras.
Para distinguir la disortografía de otros trastornos específicos del aprendizaje, conviene recordar que la dislexia se refiere a la lectura (descodificación y comprensión del texto), mientras que la disgrafía se refiere al componente motor de la escritura, es decir, a la dificultad para trazar las letras de forma legible.
Es posible que una persona presente más de un trastorno específico del aprendizaje (por ejemplo, dislexia y disortografía, o disortografía y disgrafía): en estos casos se habla de comorbilidad.
Errores típicos y ejemplos de disortografía
La disortografía se manifiesta a través de una variedad de errores específicos en la escritura, que no son meras distracciones, sino que reflejan una dificultad estructural en el manejo y consolidación de las reglas ortográficas.
Veamos algunos ejemplos de disortografía que pueden ayudar a identificar el trastorno:
- Errores fonológicos: se producen cuando se escribe la palabra tal y como se percibe al escucharla, sin aplicar correctamente las reglas ortográficas. Por ejemplo: "ueso" en lugar de "hueso", "kasa" en lugar de "casa", "haber" en lugar de "a ver" (o viceversa).
- Errores no fonológicos: se trata de palabras que no siguen las reglas normales de correspondencia sonido-letra. Por ejemplo: "sabo" en lugar de "sé", "tí" en lugar de "ti".
- Errores morfosintácticos: están relacionados con la dificultad para aplicar las reglas gramaticales en la escritura. Un ejemplo podría ser "me ido a casa" en lugar de "me he ido a casa" o "mi amigos" en lugar de "mis amigos".
- Errores de segmentación: el niño puede tener dificultades para identificar unidades léxicas dentro de la frase. Por ejemplo: escribir “lacasa esgrande” en lugar de “la casa es grande” o “unacasa” en lugar de “una casa”.
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Causas y factores de riesgo de la disortografía
Las causas de la disortografía son principalmente de naturaleza neurobiológica, con un importante componente genético. Los estudios científicos han demostrado una recurrencia familiar del trastorno, lo que sugiere un importante papel de la herencia genética.
Sin embargo, factores ambientales como un entorno escolar poco estimulante o la falta de estrategias pedagógicas adecuadas pueden contribuir a agravar las dificultades, pero no son la causa principal.
Es fundamental subrayar que la disortografía no está relacionada con un déficit de inteligencia: los niños y jóvenes que presentan este trastorno pueden tener una inteligencia dentro de la media o incluso superior. La dificultad radica específicamente en los procesos de automatización y recuperación de las reglas ortográficas, no en la capacidad general de comprensión o razonamiento.
Impacto de la disortografía en el aprendizaje y consecuencias emocionales
Las consecuencias de la disortografía no se limitan a los aspectos relacionados con el aprendizaje, sino que también pueden afectar profundamente a la esfera emocional y motivacional.
En el aula, el alumno con disortografía puede experimentar una sensación de inadecuación en relación con sus compañeros, especialmente cuando se advierten o señalan sus errores. Esto puede provocar una disminución de la autoestima y de la confianza en las propias capacidades. Además, el esfuerzo constante necesario para escribir correctamente puede generar estrés, frustración y ansiedad por el rendimiento.
Estas experiencias emocionales pueden afectar negativamente al rendimiento escolar, creando un círculo vicioso en el que las dificultades ortográficas alimentan las inseguridades y los miedos, que a su vez dificultan el aprendizaje. En algunos casos, la persona puede incluso evitar situaciones a las que se ve expuesta, como leer en voz alta o escribir delante de otros.
Por lo tanto, es esencial una intervención temprana que no se limite a mejorar las habilidades ortográficas, sino que también apoye el bienestar emocional y la motivación para estudiar.
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Diagnóstico y evaluación especializada de la disortografía
El diagnóstico de la disortografía es un proceso estructurado que recurre a pruebas específicas administradas por profesionales cualificados, como psicólogos o neuropsiquiatras infantiles. Se utilizan pruebas estandarizadas que evalúan la capacidad de escritura en diferentes aspectos: dictado de pasajes o palabras, escritura espontánea, escritura al dictado de no-palabras. Entre los instrumentos más utilizados se encuentran la Batería de Evaluación de la Dislexia y la Disortografía del Desarrollo (DDE-2) y las pruebas de MT.
Estos instrumentos permiten cuantificar los errores ortográficos y comparar el rendimiento del niño con el de sus compañeros. Además de las pruebas de escritura, el diagnóstico de la disortografía también incluye la evaluación de las capacidades cognitivas y del perfil intelectual, con el fin de descartar otras afecciones que pudieran justificar las dificultades encontradas.
Un diagnóstico precoz es esencial para activar de manera temprana estrategias pedagógicas personalizadas y herramientas compensatorias que puedan apoyar el proceso de aprendizaje y reduzcan el impacto emocional asociado a las dificultades.
Intervenciones y ejercicios para la disortografía
El tratamiento de la disortografía se basa en un enfoque personalizado que hace hincapié en los puntos fuertes y las estrategias compensatorias, fomentando un aprendizaje funcional y duradero. No existen soluciones milagrosas ni ejercicios mágicos: el camino requiere constancia, gradualidad y un clima de confianza.
Los ejercicios para la disortografía pueden complementarse con herramientas compensatorias tecnológicas y no tecnológicas para fomentar la autonomía escolar. Por ejemplo:
- Juegos lingüísticos que estimulen el análisis fonológico y la conciencia ortográfica (por ejemplo, crucigramas, anagramas, bingo ortográfico);
- Programas de tratamiento de textos con corrector ortográfico y síntesis de voz;
- Relectura guiada de textos manuscritos, con el objetivo de identificar y corregir los errores más recurrentes;
- Mapas ortográficos personalizados que resumen las reglas y las estrategias de autocorrección;
- Uso de herramientas tecnológicas como tabletas y apps inclusivas para la escritura y la lectura;
- Taller de escritura creativa, para motivar la producción de textos en un contexto sin prejuicios;
- Ejercicios de dictado con retroalimentación inmediata y refuerzo positivo.
La elección de los ejercicios y las herramientas depende del perfil individual, las preferencias y los objetivos acordados con el niño y la familia. El objetivo no es solo reducir los errores ortográficos, sino fomentar la confianza, la motivación y el placer de aprender.
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Estrategias de colaboración y apoyo entre la escuela y la familia
En el abordaje de la disortografía, la colaboración entre el colegio y la familia es un elemento fundamental. El diálogo constante y abierto permite compartir observaciones, estrategias de apoyo y objetivos, creando un entorno coherente y tranquilizador para el niño.
Los profesores pueden informar a los padres sobre herramientas compensatorias, como mapas ortográficos o programas informáticos de tratamiento de textos, para que también puedan utilizarse en casa. Del mismo modo, los padres pueden informar sobre cambios emocionales o dificultades que surjan fuera del contexto escolar.
De esta manera, escuela y familia se convierten en un equipo que guía al niño hacia la autonomía y la confianza en sus propias capacidades.
La intervención precoz en la disortografía es un elemento clave para garantizar el bienestar de los alumnos y su éxito escolar; y los padres y docentes desempeñan un papel esencial para la detección temprana.
No se trata únicamente de corregir las faltas de ortografía, sino de proteger la autoestima y favorecer la confianza. Si sospechas que tu hijo o alumno presenta dificultades específicas, solicitar una evaluación especializada puede ser el primer paso hacia una intervención eficaz.
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