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Dislexia: qué es, cómo reconocerla y estrategias para gestionarla

Dislexia: qué es, cómo reconocerla y estrategias para gestionarla
Ilaria Tonelli
Ilaria Tonelli
Psicóloga con orientación Psicodinámica
Artículo revisado por nuestra redacción clínica.
Última actualización el
13.2.2026
Dislexia: qué es, cómo reconocerla y estrategias para gestionarla
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La dislexia es un trastorno que compromete la capacidad de leer y comprender un texto escrito. Aunque se trate de un tema ampliamente debatido, a día de hoy muchas personas siguen sin conocer a fondo sus características, causas y métodos de tratamiento.

El trastorno de la dislexia o trastorno específico de la lectura no está relacionado con la inteligencia en general, la falta de formación o los problemas sensoriales, sino más bien con las diferencias en el modo en el que el cerebro procesa el lenguaje escrito. Se trata de un trastorno neurobiológico con base genética y funcional que afecta la ruta fonológica y/o visual del procesamiento de la lectura.

En este artículo trataremos en profundidad varios aspectos relacionados con la dislexia, desde sus síntomas y diagnóstico a las posibles causas y estrategias para afrontarla de forma eficaz.

¿Qué es la dislexia?

¿Qué significa la palabra “dislexia”? El término proviene del griego dys que quiere decir “sin” y lexis que significa “palabra”. La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje, una dificultad para leer que se manifiesta con problemas para:

  • decodificar palabras,
  • leer con fluidez, y
  • comprender textos.

Como hemos mencionado anteriormente, la dislexia no está relacionada con la inteligencia, la motivación o la educación, sino que es un trastorno neurológico que interfiere en el aprendizaje de la lectura y escritura.

¿Cuál es la relación entre los trastornos específicos del aprendizaje y la dislexia? Por definición, los trastornos específicos del aprendizaje son trastornos relacionados con ámbitos cognitivos específicos cuyas consecuencias, sin embargo, pueden ser generalizadas. Esto significa que, durante la infancia, afectan a muchos ámbitos del funcionamiento del niño, así como a la adaptación personal y social. La dislexia forma parte de esta categoría de trastornos.

Los trastornos específicos del aprendizaje pueden presentarse de forma heterogénea hasta el punto de implicar a varias áreas del sistema cognitivo-lingüístico (como la atención, las funciones ejecutivas, la memoria, el acceso al léxico, etc.).

A veces van acompañados de otros trastornos del neurodesarrollo incluidos en estas funciones, como:

  • el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH),
  • el trastorno primario del lenguaje o
  • el trastorno del desarrollo de la coordinación motora (dispraxia).

Asimismo, en algunos niños se puede encontrar una “doble excepcionalidad”, o un perfil de superdotación junto con un trastorno específico del aprendizaje como la dislexia. Esto no indica que los niños disléxicos sean más inteligentes o menos inteligentes que los demás niños, sino que pueden existir casos en los que las altas capacidades y la dislexia coexisten y requieren atención educativa diferenciada.

Actualmente, la comunidad científica está de acuerdo en que se trata de un trastorno de naturaleza neurobiológica parcial (Norton et al., 2015) y con cierta transmisión hereditaria (Stein, 2004). Sin embargo, aún no existen marcadores biológicos fiables que lo confirmen y contribuyan al diagnóstico.

De hecho, los clínicos se basan principalmente en:

  • la observación conductual,
  • la recopilación de información por parte de la familia y de la escuela, y
  • la administración de algunas pruebas para comprobar las aptitudes de lectura, escritura y cálculo (como la PROLEXIA, una prueba para el diagnóstico y detección temprana de la dislexia).
qué es la dislexia
Foto de Jason Leung (Unsplash)

Diferencias entre dislexia, discalculia, disgrafía y disortografía

Además de la dislexia, existen otros trastornos específicos del aprendizaje que pueden influir en las habilidades escolares infantiles. Veamos las diferencias entre dislexia y discalculia, dislexia y disgrafía, y dislexia y disortografía.

La discalculia es la dificultad para comprender y utilizar los números y las operaciones matemáticas.

La disgrafía implica problemas con la escritura que pueden estar relacionados tanto con la forma de las letras como con la coherencia y la fluidez de los textos escritos.

Por último, la disortografía consiste en la presencia de problemas significativos en el dominio y respeto de las reglas ortográficas y gramaticales, lo cual lleva a cometer faltas de ortografía frecuentes. Agregar que estos trastornos pueden coexistir con dislexia, pero requieren abordajes terapéuticos específicos para cada área.

Dislexia, disfasia y dispraxia

También existe una correlación entre los siguientes trastornos y la dislexia:

  • La dispraxia, que se caracteriza por la incapacidad de automatizar gestos, con un déficit persistente que puede manifestarse de diferentes formas, como puede ser la dispraxia visual espacial, que influye negativamente en habilidades como la lectura y la escritura. También se conoce como trastorno del desarrollo de la coordinación.
  • La disfasia, un trastorno del lenguaje. Este trastorno se presenta de diferentes maneras, entre las cuales se encuentran: la disfasia receptiva, expresiva, mixta, semántica y pragmática. Puede provocar dificultades relacionadas con la fonología, la lexicología y la sintaxis, y también influir en las habilidades para decodificar y reformular los mensajes que se reciben.

Tipos de dislexia

Durante las últimas décadas, han tenido lugar avances importantes en el diagnóstico en el ámbito de la psicología, que van más allá de la simple ecuación de dislexia y trastornos de la lectura. Cuando pensamos en la dislexia, no nos referimos sólo a una forma de este trastorno. De hecho, existen diversos tipos de dislexia, cada uno de ellos con características específicas, como:

  • La dislexia fonológica, que se caracteriza por la dificultad para reconocer y procesar los sonidos de las palabras.
  • La dislexia superficial, que se distingue por los problemas relacionados con la memorización del aspecto visual de las palabras, lo cual dificulta la lectura de palabras irregulares.
  • La dislexia visual, se refiere a los problemas para procesar información visual y puede influir en la lectura y comprensión de textos.

Dislexia: cómo reconocerla

¿Cómo se reconoce la dislexia y cuándo se diagnostica? La escuela es el primer lugar en el que se suele percibir si un niño tiene problemas de lectura, escritura y cálculo. Mediante una buena observación y sensibilidad para captar ciertas señales por parte de los padres y los profesores, los trastornos del aprendizaje se pueden prevenir desde la escuela infantil.

La detección precoz de los síntomas de la dislexia es fundamental, ya que permite activar una serie de intervenciones para proporcionar el apoyo adecuado y mejorar las habilidades de aprendizaje del niño o del adulto.

Síntomas de la dislexia

Reconocer la dislexia a tiempo puede marcar una diferencia significativa para intervenir de manera eficaz. Los síntomas pueden variar según la edad y el nivel de impacto, pero suelen incluir:

  • Dificultad para aprender el alfabeto y asociar letras con sonidos: es posible que los niños tarden más en identificar las letras y relacionarlas con sus sonidos.
  • Errores frecuentes al leer en voz alta: puede ser habitual que omitan, cambien o inviertan letras y sílabas durante la lectura.
  • Lectura lenta y laboriosa: la fluidez lectora suele estar por debajo de lo esperado para la edad.
  • Problemas para comprender lo que leen: aunque logren descifrar las palabras, a veces encuentran dificultades para captar el significado general del texto.
  • Dificultades en la ortografía y la escritura: se observan errores persistentes al escribir palabras, incluso las más conocidas.

Diagnóstico de la dislexia: quién lo realiza y con qué herramientas

El diagnóstico de la dislexia lo realiza un neuropsiquiatra infantil o un psicólogo especializado en trastornos del aprendizaje. Entre los instrumentos que se suelen utilizar se encuentran los test específicos de la dislexia que evalúan las habilidades de lectura, escritura y comprensión de textos, así como los test cognitivos y neuropsicológicos.

La entrevista con los padres es una parte integrante y fundamental para saber cómo y hasta qué punto el ambiente familiar puede estimular el desarrollo cognitivo del niño. Además, como hemos indicado anteriormente, puede existir cierta relación familiar. Por lo tanto, a través de la entrevista con los padres, se puede obtener información más detallada que contribuya al diagnóstico.

TDAH y dislexia

La dislexia suele asociarse con otros trastornos, como el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH). La coexistencia de la dislexia y el TDAH en niños puede ser particularmente complicada ya que, además de problemas de lectura, la persona podría tener problemas para mantener la atención y controlar impulsos.

En esta casuística específica, el niño podría sentirse muy frustrado ante la incapacidad de leer y escribir correctamente, ya que su autoestima y su convicción para llevar a cabo una tarea se tambalean al enfrentarse a una lectura. Los problemas para concentrarse y mantenerse ocupado en una tarea durante un determinado período de tiempo se ven puestos a prueba aún más a raíz de la lentitud con la que se procesa la escritura o la lectura.

Autismo y dislexia

Aunque no todas las personas con autismo tienen dislexia, la comunidad científica investiga la comorbilidad y el vínculo entre ambos trastornos (Russell & Pavelka, 2013).

La coexistencia de estos dos aspectos requiere un diagnóstico diferencial al mismo tiempo que integrado para poder entender los límites dentro de los cuales se puede intervenir.

tipos de dislexia
Foto de Josh Applegate (Unsplash)

Las posibles causas de la dislexia

¿De qué depende la dislexia? A la hora de determinar los déficits en el rendimiento que se pueden observar en la lectura, la escritura y el cálculo, a pesar de los avances de la investigación —entre otras cosas, gracias a la gran difusión de técnicas de neuroimagen y de análisis genético—, aún no se ha conseguido un cuadro lo suficientemente claro y coherente de los mecanismos que conforman esta categoría de trastornos y de las relaciones que existen entre:

  • las bases genéticas,
  • los factores epigenéticos,
  • las anomalías a nivel neuroanatómico, y
  • las disfunciones en los procesos cognitivos subyacentes,
  • influencia cultural y ambiental.

Asimismo, más allá de las reconocidas bases neurobiológicas en la génesis de estos trastornos (Norton et al., 2015), no podemos ignorar que la lectura, la escritura y los cálculos aritméticos se tratan de actividades en las que el impacto cultural y ambiental sigue siendo predominante.

En cuanto al carácter hereditario de la dislexia, las investigaciones a lo largo del tiempo han demostrado que la dislexia tiene un componente hereditario significativo. Es decir, si uno de los padres es disléxico, existe una mayor probabilidad de que el hijo también lo sea (Snowling et al., 2007). No obstante, los estudios científicos hablan de riesgo y no de una relación causal entre la dislexia de uno de los padres y la del hijo.

También es importante destacar que la dislexia no depende de una educación deficiente.

Con frecuencia se plantea la pregunta de si la dislexia puede empeorar y, en la mayor parte de los casos, la respuesta es no. Sin embargo, sin el apoyo adecuado, los problemas relacionados con la dislexia pueden intensificarse e influir negativamente en la vida escolar y laboral.

Factores de riesgo de la dislexia

Entre los factores de riesgo que pueden indicar la posibilidad de dislexia se encuentran:

  • Antecedentes familiares de dislexia u otros trastornos del aprendizaje: la presencia de casos en la familia puede aumentar la probabilidad.
  • Retrasos en el desarrollo del lenguaje oral: las dificultades tempranas para hablar o para adquirir vocabulario pueden ser señales de alerta.
  • Problemas de memoria a corto plazo y de atención: estas dificultades pueden influir en el aprendizaje de la lectura y la escritura.

Consecuencias a largo plazo de la dislexia no tratada

La dislexia no tratada puede influir de manera importante en distintas áreas de la vida de la persona, y no solo en el entorno académico. En el ámbito escolar, las dificultades continuas con la lectura y la escritura pueden reflejarse en un rendimiento más bajo, repeticiones de curso y, en algunos casos, abandono escolar temprano.

En el plano emocional y social, la frustración que puede surgir tras varios intentos fallidos puede afectar la autoestima y la confianza personal. Es posible que niños y adolescentes con dislexia no diagnosticada experimenten síntomas como ansiedad, depresión o cierta tendencia al aislamiento social, especialmente si no cuentan con el apoyo necesario de quienes les rodean.

Ya en la vida adulta, estas consecuencias pueden aparecer en el entorno laboral, limitando algunas oportunidades de acceso a ciertos empleos o dificultando la adaptación a contextos que requieren habilidades avanzadas de lectura. Por este motivo, la detección temprana y una intervención adecuada resultan fundamentales para reducir el posible impacto de la dislexia a lo largo de la vida.

¿La dislexia es una discapacidad?

Según datos del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, en el curso escolar 2022-2023, el 31 % del alumnado con necesidades educativas específicas presentaba trastornos del aprendizaje como la dislexia. Pero, ¿se considera este trastorno como una discapacidad?

La dislexia se considera un trastorno específico del aprendizaje. Las dificultades específicas de aprendizaje como la dislexia están amparadas por la legislación española desde 2006, en la Ley Orgánica de Educación. La LOE 2/2006 reconoce que:

“Corresponde a las Administraciones educativas asegurar los recursos necesarios para que los alumnos y alumnas que requieran una atención educativa diferente a la ordinaria [...] puedan alcanzar el máximo desarrollo posible de sus capacidades personales y, en todo caso, los objetivos establecidos con carácter general para todo el alumnado.”

Dislexia y métodos de estudio: herramientas, ejercicios y medidas compensatorias

Para poder enfrentarse y lidiar con la dislexia, se suele recurrir a la adopción de estrategias de estudio personalizadas. Las herramientas compensatorias, como audiolibros, aplicaciones, software de lectura y herramientas digitales, pueden ser muy útiles para realizar ejercicios útiles para la gestión de la dislexia.

De hecho, la evidencia científica muestra que la terapia basada en estrategias compensatorias de lectura es considerablemente más eficaz que los métodos terapéuticos convencionales (Werth, 2019).

Además, la figura del maestro o profesor de pedagogía terapéutica desempeña un papel esencial a la hora de proporcionar apoyo individualizado y adaptar los métodos de enseñanza a las necesidades específicas del estudiante.

En lo que respecta al uso de herramientas compensatorias, es necesario tener en cuenta el impacto emocional que estas pueden desencadenar en lo que experimenta un niño con un trastorno específico del aprendizaje.

De hecho, para algunos niños estas herramientas son un signo de “diferencia” respecto a los demás, lo cual les hace sentir que son diferentes y que no son lo suficientemente capaces y, en algunos casos, hace que desarrollen síntomas de ansiedad social. Mientras que en otros niños, pueden favorecer el estímulo necesario para el aprendizaje y aumentar el sentimiento de autoeficacia.

En este contexto, la formación del profesorado se presenta como un elemento clave para garantizar el desarrollo de las capacidades de todos los alumnos. Por lo general, las competencias sobre las dificultades específicas de aprendizaje deberían involucrar a todo el personal docente, de manera que la gestión y la programación educativa-didáctica no recaiga en alguno de los docentes, sino que se establezca mediante la entera participación del consejo escolar.

El apoyo de un psicólogo escolar y de un psicólogo infantil, tanto para los niños como para los jóvenes con dislexia, y también para los padres y profesores, puede resultar crucial.

Herramientas compensatorias para la dislexia
Foto de Annika Gordon (Unsplash)

¿Cuál es el tratamiento para la dislexia?

El diagnóstico de dislexia suscita preguntas como: ¿la dislexia desaparece con el tiempo? O, en otras palabras, ¿la dislexia se cura? Usar el término “cura” puede ser incorrecto porque la dislexia no es una enfermedad. Sin embargo, existen algunos tratamientos que pueden mejorar de forma significativa las habilidades de lectura y escritura de las personas con dislexia.

Entre ellos, la logopedia es fundamental para desarrollar las competencias lingüísticas, y la musicoterapia y el tratamiento sublexical pueden ofrecer beneficios adicionales. Desde el punto de vista psicológico, existen varios enfoques psicoterapéuticos que pueden ser válidos, como:

  • La terapia cognitivo-conductual, que puede ser útil para gestionar la carga emocional que genera el trastorno y para modificar conductas distorsionadas que estén asociadas al mismo.
  • La terapia sistémica-relacional, que involucra a la familia y ofrece la posibilidad de “reorganizarse” después del diagnóstico. De hecho, como hemos mencionado anteriormente, el ambiente en el que vive el niño es esencial y conseguir dar apoyo a la familia se convierte en una manera de trabajar en el sistema en todo su conjunto.

Dislexia en España

En España, existen diversas organizaciones y asociaciones de dislexia que buscan concienciar sobre el trastorno y proporcionar recursos y apoyo a las familias. Entre las principales se encuentran la Federación Española de Dislexia (FEDIS) y la Organización Internacional Dislexia y Familia (DISFAM).

Además, el día 8 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Dislexia, una ocasión para sensibilizar al público general y difundir información útil.

Libros sobre la dislexia

En resumen, la dislexia es un trastorno complejo que requiere un enfoque multifactorial e integrado. El diagnóstico precoz y las intervenciones integradas y multinivel pueden mejorar de forma significativa la calidad de vida de las personas disléxicas y favorecer su éxito escolar y profesional.

Estas son algunas sugerencias de lectura para profundizar sobre el tema:

  • Dislexia. Ni despiste ni pereza: Todas las claves para entender el trastorno,  Fernando Cuetos Vega, Manuel Soriano-Ferrer, Luz Rello Sánchez, Editorial La Esfera de los Libros.
  • Comprender mejor la dislexia. Una guía para padres y educadores, Évelyne Pannetier, Ediciones Obelisco.
  • Guía para padres de niños disléxicos, Neus Buisan Cabot, Editorial Síntesis.
  • La dislexia, José Quintanal Díaz, Juan Carlos Sánchez Huete, Editorial Sanz y Torres.
  • Superar la dislexia. Una experiencia personal a través de la investigación, Luz Rello, Editorial Booket.
  • Dislexia, disortografía y disgrafía, Rosa María Rivas Torres, Pilar Fernández Fernández, Ediciones Pirámide.

Intervención precoz y recomendaciones para familias y escuelas

En resumen, la intervención precoz puede ser fundamental para favorecer el pronóstico de la dislexia. Cuando se observan señales de alerta en la etapa preescolar o durante los primeros años de primaria, suele ser recomendable iniciar estrategias de apoyo que incluyan:

  • Estimulación del lenguaje oral y escrito: juegos de rimas, actividades de conciencia fonológica y ejercicios para asociar sonidos y letras pueden ayudar a fortalecer las bases del aprendizaje lector.
  • Adaptaciones metodológicas en el aula: ofrecer más tiempo para la lectura y la escritura, utilizar materiales visuales y proporcionar instrucciones claras y estructuradas puede facilitar la participación del estudiante con dislexia.
  • Colaboración entre familia y escuela: una comunicación fluida entre padres y docentes permite compartir observaciones y coordinar estrategias de apoyo.
  • Fomento de la autoestima y la motivación: es importante reconocer los logros, incluso los más pequeños, y evitar comparaciones negativas con otros compañeros.

Para las familias, resulta valioso mantener una actitud comprensiva y paciente, sin presionar al niño y valorando sus esfuerzos. En el entorno escolar, la formación del profesorado en dificultades específicas de aprendizaje contribuye a crear un ambiente inclusivo y sensible a las necesidades de cada estudiante.

Una intervención temprana y coordinada puede favorecer de manera significativa el desarrollo académico, emocional y social de las personas con dislexia. La dislexia puede representar un reto en el ámbito académico y emocional, pero con el acompañamiento adecuado, es posible convertir esta dificultad en una oportunidad de crecimiento personal.

En Unobravo, valoramos la importancia de una intervención personalizada y empática, tanto para niños como para personas adultas. Si tú o alguien cercano estáis atravesando esta experiencia, recuerda que no es necesario afrontarla en soledad. Un psicólogo con experiencia en este campo puede ayudarte a fortalecer la autoestima, gestionar las emociones y encontrar estrategias que permitan avanzar con mayor confianza.

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