Puede sorprendernos lo mucho que durante la niñez ya se sabe sobre la muerte. Desde temprana edad, las niñas y los niños experimentan una cierta fascinación por el miedo, que a menudo se refleja en su curiosidad por comprender conceptos como la muerte. Esto se refleja en las historias que escuchan, las películas que ven y, a veces, en la experiencia directa de la pérdida de una mascota o un ser querido. De hecho, los niños adquieren conceptos sobre la muerte principalmente a través de tres fuentes: experiencias directas con la muerte, la comunicación de los padres sobre el tema y las representaciones de la muerte en los medios y las artes (Longbottom & Slaughter, 2018).
Si te detienes a recordar, probablemente durante tu infancia has visto películas de dibujos animados o escuchaste cuentos en los que la muerte estaba presente. Además, es posible que hayas experimentado en primera persona la muerte de una mascota o de un ser querido.
Abordar este tema puede ser difícil, por eso en esta entrada del blog encontrarás algunos consejos para saber cómo explicar a un niño la muerte de alguien querido.
Cómo explicar a un niño la muerte: consejos
La reacción de la niña o el niño ante la pérdida de un ser querido dependerá de varios factores: edad, tipo de vínculo que tuviera con la persona, su carácter y cómo ve gestionar en su entorno el duelo. Sin embargo, hay una serie de consejos a la hora de saber cómo explicar la muerte a un niño que pueden ser de ayuda para evitar que experimente miedo a la muerte y que esto suponga un problema a largo plazo.
1. Sinceridad
Aunque a veces asusta, la sinceridad suele ser el camino más sencillo. Mentir para que el tema dé menos miedo o para suavizar la situación, puede generar una sensación de inseguridad e inquietud. Además, ocultar información sobre la muerte puede causar confusión, frustración, angustia y enojo en los niños (Aldridge et al., 2017). Si no se tiene una respuesta segura, no hay nada malo en decir: "No tengo respuesta a tu pregunta". Esto resulta más útil que ofrecer explicaciones poco realistas.
2. Claridad
Cuanto más pequeños son los niños, más necesitan ejemplos concretos y explicaciones sencillas y breves.
Por ejemplo, se puede hablar de la muerte como la ausencia de funciones vitales. Puede ser necesario repetir los conceptos varias veces, porque los niños aprenden por repetición. Además, los niños pequeños pueden experimentar sentimientos de culpa y malinterpretaciones sobre la muerte debido a sus limitaciones cognitivas (Schonfeld, 1993). Según sus reacciones, será importante adaptar la comunicación. Habrá niños que enseguida empiezan a hacer muchas preguntas, mientras que otros pueden permanecer en silencio y retomar el tema más adelante.
3. Preparación
Reflexionar con otras personas sobre las posibles preguntas que te hará el niño o la niña puede ayudarte a sentirte más preparado y aporta mayor claridad al hablar de este tema.
4. Precisión
Llamar a las cosas por su nombre es muy importante cuando se habla con niños y niñas, porque ayuda a evitar confusiones y malentendidos. Utilizar expresiones como "Se ha ido" puede crear miedo en el niño a separarse de sus seres queridos. Es importante evitar eufemismos que puedan generar confusión. Cuando te planteas cómo explicar la muerte a un niño, puede parecer más fácil utilizar expresiones como "descansar" o "dormir", pero así no se está preparando a la niña o niño para la realidad a la que se enfrenta: la muerte de alguien que formaba parte de su vida.
5. Tranquilidad
Es fundamental mostrar serenidad y calma ante las dudas y preguntas que puedan plantear los niños, especialmente cuando esconden miedos o ansiedades.
Por ejemplo, ante la pregunta "¿tú también morirás?" ya se intuye la preocupación subyacente. Es importante dar una respuesta que tranquilice y decir que probablemente para que eso ocurra falta mucho tiempo y que, además, si lo necesitara habría alguien a su cuidado.
Dar tiempo
Una posible reacción, tras darle la noticia de la muerte de alguien a un niño, es que se marche y siga jugando o con aquello que estaba haciendo, como si no hubiera pasado nada. En este caso, es importante no insistir y dar tiempo, así como estar disponible para volver a abordar el tema más adelante. Por ejemplo, con preguntas sobre qué ha entendido y si tiene algo que preguntar.
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Cómo explicar la muerte a un niño según su edad
Adaptar la explicación a la etapa de desarrollo es un factor clave, ya que el duelo infantil es diferente al de las personas adultas debido a las defensas psicológicas únicas y al desarrollo cognitivo y emocional en evolución de los niños.
Hay tres etapas de desarrollo en las que la comprensión de la muerte es diferente:
- La edad preescolar. Los niños tienden a ver la muerte como algo reversible e impersonal; hasta cierta edad esta idea es apropiada.
- Entre 5 y 9 años. A esta edad, la mayoría se da cuenta de que la muerte es definitiva y que todos los seres vivos pueden morir. Sin embargo, no suelen relacionar la muerte con ellos mismos.
- De los 9 años a la adolescencia. En esta etapa del desarrollo, además de ver la muerte como irreversible, se empieza a tener claro que algún día también les afectará a ellos.
Errores comunes al hablar sobre la muerte con un niño
Al hablar sobre la muerte con un niño, es común que las personas adultas, motivadas por el deseo de proteger, incurran en ciertos errores que pueden dificultar la comprensión y el proceso de duelo.
Algunos de los errores más habituales son:
- Utilizar eufemismos o frases ambiguas: expresiones como "se ha ido a dormir" o "está en el cielo" pueden generar confusión o temor en el niño, quien podría asociar el sueño o los viajes con la desaparición permanente.
- Evitar el tema o distraer al niño: intentar desviar la atención o no hablar sobre la muerte puede hacer que el niño perciba este tema como prohibido o peligroso, lo que puede dificultar que exprese sus emociones y preguntas.
- Minimizar o invalidar las emociones: frases como "no llores" o "no es para tanto" pueden hacer que el niño sienta que sus emociones no son válidas, lo que puede dificultar el proceso de duelo.
Identificar y evitar estos errores ayuda a crear un espacio seguro en el que el niño pueda hacer preguntas, expresar sus emociones y sentirse acompañado mientras comprende lo que está ocurriendo.
Frases recomendadas y no recomendadas para hablar de la muerte
Elegir cuidadosamente las palabras resulta esencial. Utilizar expresiones claras y sinceras puede ayudar a prevenir confusiones y facilitar la comprensión emocional.
Ejemplos de frases recomendadas:
- "La muerte significa que el cuerpo deja de funcionar y no volverá a hacerlo."
- "Cuando alguien muere, ya no puede respirar, comer ni sentir dolor."
- "Es natural sentir tristeza o enfado cuando alguien muere. Si tienes preguntas, puedes hacérmelas cuando quieras."
Ejemplos de frases no recomendadas:
- "Se ha ido a un lugar mejor."
- "Está durmiendo para siempre."
- "No te preocupes, no ha pasado nada."
Como indica la psicóloga clínica infantil Silvia Álava, conviene evitar expresiones que puedan provocar miedo o confusión, y preferir explicaciones sencillas y acordes a la edad del niño.
Validar y acompañar las emociones de la niña o el niño
Mostrar y validar tanto las propias emociones como las del niño es un paso fundamental al explicar la muerte. Los niños suelen aprender observando cómo las personas adultas gestionan sus sentimientos, por lo que expresar tristeza o llorar delante de ellos puede resultar beneficioso.
Algunas maneras de validar las emociones del niño pueden ser:
- Nombrar las emociones: "Veo que estás triste porque echas de menos a la abuela. Es normal sentirse así."
- Permitir la expresión emocional: animar al niño a hablar, dibujar o jugar sobre lo que siente, sin juzgar ni limitar sus reacciones.
- Compartir los propios sentimientos: decir "yo también estoy triste porque la abuela ya no está con nosotros" puede ayudar a normalizar el dolor y mostrar que no es algo que deba ocultarse.
Según la Asociación Española de Pediatría, validar las emociones del niño y ofrecer consuelo puede favorecer que el proceso de duelo sea más saludable y menos difícil de afrontar.
La importancia de los rituales de despedida para los niños
Permitir que el niño participe en rituales de despedida, como funerales o pequeños homenajes en casa, puede ser de gran ayuda para que comprenda y acepte la muerte. Estos rituales ofrecen un espacio seguro para expresar emociones y decir adiós de una manera simbólica y significativa.
Algunas ideas de rituales adaptados a la edad del niño pueden ser:
- Dibujar un recuerdo: invitar al niño a hacer un dibujo o escribir una carta para la persona que ha fallecido.
- Crear un pequeño altar o rincón de recuerdos: colocar fotos, objetos o flores en un lugar especial para recordar a la persona querida.
- Participar en el funeral o en una ceremonia sencilla: explicar previamente en qué consiste el acto y permitir que el niño decida si quiere asistir o no.
Como señala la psicóloga infantil Alba Castellví, los rituales pueden ayudar a los niños a dar sentido a la pérdida y a sentirse acompañados en su dolor.
Cómo hablar sobre la muerte con adolescentes
En la adolescencia, la manera en que se comprende la muerte suele ser más abstracta y profunda, lo que puede dar lugar a preguntas existenciales o a sentimientos de soledad. Es importante facilitar un diálogo abierto y respetar el ritmo emocional de la persona adolescente.
Algunas sugerencias para abordar la muerte con un adolescente son:
- Fomentar la apertura emocional: estar disponible para conversar, sin presionar, y validar cualquier emoción que aparezca, como tristeza, rabia o confusión.
- Ofrecer información clara y honesta: responder a sus preguntas con sinceridad, evitando minimizar la experiencia o dar respuestas poco claras.
- Respetar la necesidad de intimidad: comprender que la persona adolescente puede necesitar momentos de soledad o buscar apoyo en sus amistades, y acompañarla sin invadir su espacio.
Según la psicóloga clínica infantojuvenil María Jesús Campos, acompañar a un adolescente en el proceso de duelo implica escuchar activamente, no juzgar sus reacciones y brindar apoyo emocional de manera constante.
Conclusiones
La muerte es una parte inevitable de nuestras vidas y es responsabilidad de las personas adultas asegurarse de que niñas y niños sean conscientes de ello y sepan que es posible hablar sobre el tema con naturalidad.
También es importante entender que los niños son sensibles a todo tipo de muertes, incluidas las de sus mascotas. Saber cómo superar la muerte de un perro, por ejemplo, no siempre es fácil para un niño que ya tiene conciencia de la muerte.
En resumen, para saber cómo explicar la muerte a un niño hay que dar la información necesaria, acompañarlo cuando lo necesite, fomentar la comunicación y el respeto por lo que tenga que decir, mostrar honestidad y apertura con nuestros sentimientos.
Todas las personas necesitamos llorar para procesar nuestras emociones y avanzar en la vida. Exteriorizar nuestras emociones mostrando también nuestro dolor y nuestras lágrimas ayuda a los más pequeños a entender que está bien que ellos también sientan tristeza y lloren. Al hacerlo, no debemos olvidar su necesidad de seguridad, atención y amor.
Si necesitas ayuda para afrontar un proceso de duelo, no dudes en acudir al psicólogo para contar con las herramientas adecuadas.



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