Sobre la influencia del clima en nuestra forma de vida ya hablaron Hipócrates, Aristóteles, Platón y Montesquieu. No es difícil imaginar hasta qué punto el cambio climático puede tener un impacto profundo en culturas y pueblos que durante milenios han definido sus tradiciones precisamente en función de lo que siempre les ha proporcionado su entorno.
Por otro lado, en la actualidad contamos con la psicología ambiental, una disciplina que estudia cómo las personas interactuamos, a nivel emocional y mental, con el entorno y la naturaleza que nos rodea.
¿Sabías que el cambio climático no solo parece estar causando problemas devastadores desde el punto de vista medioambiental, sino que también está afectando poco a poco a la salud mental de algunas personas? Se llama ecoansiedad (eco-anxiety) y de ella hablamos en nuestro artículo de hoy, en el que también aclararemos la diferencia entre solastalgia y ecoansiedad.
¿Qué es la ecoansiedad?
En un estudio en 2017, la Asociación Americana de Psicología (APA) definió la ecoansiedad (o eco-anxiety) como el miedo crónico a la ruina medioambiental, aunque la ecoansiedad es un trastorno aún no incluido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5-TR). El significado de ecoansiedad también fue explicado por Albrecht en 2019, quien la definió como "el sentimiento generalizado de que los fundamentos ecológicos de la existencia están en proceso de colapsar".
La ecoansiedad incluye diversas experiencias de preocupación, estrés y ansiedad relacionadas con la crisis medioambiental. La forma más común a través de la cual se manifiesta es la ansiedad anticipatoria por el cambio climático, que hace que se experimente una gran preocupación por el calentamiento global y por el cambio climático.
La ansiedad ante el cambio climático es el resultado de una densa red de consecuencias interrelacionadas con implicaciones más o menos directas:
- Fenómenos extremos: el número de fenómenos extremos debidos al cambio climático ha aumentado en los últimos años. Pensemos, por eemplo, en el calor abrasador, los tifones, las lluvias torrenciales... Lo que ocurre en el mundo también genera ansiedad y preocupación por la propia existencia.
- Consecuencias para la tierra: estos fenómenos climáticos tienen consecuencias que pueden ser devastadoras, como sequías prolongadas, pérdida de biodiversidad, desertización.
- Consecuencias para la sociedad: el cambio climático supone numerosos problemas a los que habrá que hacer frente, acompañado por el riesgo creciente de una crisis económica sin precedentes. Se producirán alarmantes migraciones forzosas desde territorios inhabitables y una inseguridad alimentaria e hídrica sin precedentes en muchas partes del mundo.
Todo ello podría acarrear problemas de salud física debidos a la malnutrición y, a su vez, también estrés, ataques de ansiedad y depresión. Además, se ha observado que la ecoansiedad muestra una fuerte correlación con el malestar psicológico general, una correlación positiva con indicadores de riesgo de psicosis y una correlación negativa con la calidad de vida (Mosca et al., 2025).

Síntomas de la ecoansiedad
Las formas en que se manifiesta la ecoansiedad son muy similares a otros tipos de ansiedad (por ejemplo, ataques de pánico o sentimientos cotidianos de estrés y desesperación, síntomas que pueden evaluarse con distintos test para la ansiedad y otras herramientas clínicas). Sin embargo, puede afectar a ciertas decisiones concretas de la persona. Algunas, por ejemplo, expresan inseguridad ante la idea de tener hijos por miedo al cambio climático y a la calidad de vida en el futuro.
Síntomas y manifestaciones diferenciadas de ecoansiedad y solastalgia
Aunque la ecoansiedad y la solastalgia pueden compartir algunos síntomas, existen diferencias importantes en la manera en que se presentan y en cómo influyen en las personas.
Síntomas comunes de la ecoansiedad:
- Preocupación constante por el futuro ambiental: pensamientos frecuentes sobre el deterioro del planeta y las posibles consecuencias para las próximas generaciones.
- Ansiedad anticipatoria: sensación de miedo o inquietud ante la posibilidad de catástrofes climáticas en el futuro.
- Dificultad para concentrarse: problemas para mantener la atención debido a la preocupación por el medio ambiente.
- Alteraciones del sueño: dificultades para dormir o pesadillas relacionadas con el cambio climático.
- Sentimientos de impotencia o culpa: sensación de no poder hacer lo suficiente para cambiar la situación.
Los síntomas característicos de la solastalgia incluyen:
- tristeza y nostalgia por el entorno perdido: manifestadas como dolor emocional al observar la transformación o desaparición de lugares significativos.
- sentimiento de desarraigo: es decir, la sensación de no pertenecer al propio hogar debido a los cambios en el entorno.
- duelo ecológico: por la pérdida de paisajes, especies o formas de vida tradicionales.
- el aislamiento social: tendencia a retraerse o a sentirse incomprendido por quienes no han vivido la misma experiencia de pérdida.
Es importante destacar que la solastalgia se asocia positivamente con depresión, ansiedad y trastorno de estrés postraumático en personas afectadas por cambios ambientales (Vela Sandquist et al., 2025).
Reconocer estas diferencias puede facilitar una mejor comprensión del impacto emocional que el cambio climático puede tener en cada persona y ayudar a identificar estrategias de afrontamiento más adecuadas.
¿Qué es la solastalgia?
En 2005, el filósofo australiano Glenn Albrecht inventó el término solastalgia para describir el estado de angustia provocado por las consecuencias de los desastrosos cambios medioambientales. En el artículo escrito como contribución a la revista Philosophy Activism Nature (dedicada a la crisis climática leída desde una perspectiva cultural) titulado Solastalgia, un nuevo concepto en salud e identidad humanas, Albrecht (2005) da la siguiente definición de solastalgia:
"La solastalgia tiene su origen en los conceptos de consolación y desolación. [...] Literalmente, la solastalgia es el dolor o la enfermedad causados por la pérdida o la falta de consuelo y la sensación de aislamiento asociados al estado actual del propio hogar y territorio".
Diferencia entre ecoansiedad y solastalgia
Aunque la ecoansiedad y la solastalgia están relacionadas con el impacto emocional que puede provocar el cambio climático, presentan diferencias importantes tanto en su origen como en la forma en que se manifiestan.
La solastalgia es la nostalgia por los lugares queridos que han cambiado o han sido dañados debido al cambio climático, mientras que la ecoansiedad es la ansiedad por lo que el cambio climático producirá. Así que, mientras que la primera mira hacia el pasado, la segunda lo hace hacia el futuro.
- Ecoansiedad: se centra en la preocupación y el miedo hacia lo que puede ocurrir en el futuro, anticipando posibles daños en el ambiente y sus consecuencias. Suele estar marcada por la ansiedad anticipatoria y una sensación de incertidumbre.
- Solastalgia: hace referencia al dolor y la nostalgia por la pérdida o transformación del entorno que ya se ha experimentado. Está más vinculada con el proceso de duelo y la tristeza ante cambios presentes o pasados en el propio hogar o territorio.

Factores de riesgo y grupos vulnerables a ecoansiedad y solastalgia
No todas las personas viven la ecoansiedad o la solastalgia de la misma manera. Hay ciertos factores que pueden aumentar la vulnerabilidad a experimentar estos estados emocionales:
- Edad: las personas jóvenes y adolescentes pueden mostrar una mayor preocupación por el futuro ambiental, lo que puede hacerlas más propensas a la ecoansiedad (Hickman et al., 2021).
- Vínculo con el entorno: aquellas personas que mantienen una relación cercana con la naturaleza o dependen de ella para su bienestar, como quienes forman parte de comunidades rurales o pueblos indígenas, pueden llegar a experimentar la solastalgia con mayor intensidad. Además, se ha identificado que los grupos más afectados por la solastalgia y la ecoansiedad incluyen no solo a trabajadores dependientes de la tierra y personas indígenas, sino también a niños, adultos mayores y migrantes climáticos (White et al., 2023).
- Exposición a desastres ambientales: vivir situaciones como incendios, inundaciones o sequías puede aumentar el riesgo de experimentar síntomas relacionados con la ecoansiedad y la solastalgia.
- Acceso a información: recibir de manera constante noticias negativas sobre el cambio climático puede intensificar la sensación de amenaza y el malestar emocional.
- Falta de apoyo social: la ausencia de redes de apoyo o de espacios donde compartir las preocupaciones puede aumentar el impacto psicológico.
Reconocer estos factores ayuda a comprender por qué algunas personas pueden ser más susceptibles y subraya la importancia de ofrecer apoyo específico a los grupos que se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad.
Ansiedad ecológica y cambio climático
En 2020, en The Lancet Planetary Health se publicó el estudio Climate anxiety in young people: a call to action realizado a más de 10.000 jóvenes de entre 16 y 25 años de 10 países diferentes (Hickman et al., 2021). Las declaraciones de más del 50 % de los encuestados sobre cómo se sentían respecto al cambio climático fueron:
- tristes,
- incapaces de manejar la rabia,
- impotentes,
- culpables ante la actual crisis climática.
Este fenómeno, que ya está siendo estudiado desde hace algún tiempo, podría ser uno de los principales factores de riesgos y comportamientos autodestructivos, ta:
- ataques de pánico,
- trastorno de estrés postraumático (TEPT),
- agresividad,
- miedo a la muerte o ideación suicida,
- abuso de sustancias,
- depresión reactiva.

¿Cómo se trata la ecoansiedad?
En estos momentos, preocuparse por el planeta y el cambio climático es un acto de responsabilidad, pero también es interesante entender qué diferencia hay entre la preocupación sana y la ecoansiedad.
Algunas de las emociones que sentimos sobre el cambio climático pueden estar relacionadas con los recursos, pero si se experimentan de forma abrumadora, pueden convertirse en obstáculos para nuestro bienestar. Por ejemplo, la solastalgia nos hace lamentar la pérdida de cosas tal y como las conocíamos.
Recientemente, se ha propuesto un nuevo marco conceptual que describe la “ecoaflicción” (eco-distress) como una respuesta adaptativa al cambio climático, compuesta por tres dimensiones: eco-ira, eco-duelo y eco-preocupación; esta no afecta negativamente la vida diaria y fomenta estrategias de afrontamiento y conductas proambientales (Christodoulou et al., 2024).
Revisiones sobre emociones señalan que la eco-ira puede activar el comportamiento prosocial y llevar a la persona a adoptar un comportamiento más responsable. Del mismo modo, la vergüenza y la culpa pueden llevarnos a reflexionar sobre nuestras acciones cotidianas que son perjudiciales para el medio ambiente y ayudarnos a construir un nuevo estilo de vida más sostenible.
Sin embargo, si estas emociones se imponen, su utilidad disminuye, contribuyendo por el contrario a aumentar los niveles de estrés hasta el punto de experimentar, precisamente, la ecoansiedad.
Estrategias prácticas para afrontar la ecoansiedad y la solastalgia
Afrontar la ecoansiedad y la solastalgia puede requerir un enfoque integral, que combine el autocuidado, la acción colectiva y el apoyo profesional cuando resulte necesario. Algunas estrategias que pueden resultar útiles son:
- Reconocer y validar las emociones: aceptar que sentir preocupación o tristeza por el medio ambiente es una reacción legítima y comprensible.
- Buscar información equilibrada: informarse a través de fuentes fiables y limitar la sobreexposición a noticias alarmistas puede ayudar a reducir la ansiedad.
- Participar en acciones concretas: involucrarse en iniciativas ambientales, incluso si son pequeñas, puede aportar una sensación de control y esperanza.
- Fomentar el apoyo social: compartir las propias preocupaciones con personas de confianza o en grupos de apoyo puede ayudar a aliviar el sentimiento de aislamiento.
- Practicar el contacto con la naturaleza: pasar tiempo en entornos naturales, también en espacios urbanos, puede favorecer el bienestar emocional.
- Consultar a un profesional de la salud mental: si el malestar interfiere de manera significativa en la vida cotidiana, buscar apoyo psicológico especializado puede ser importante para aprender a gestionar las emociones y desarrollar recursos de afrontamiento.
Estas estrategias pueden adaptarse a las necesidades de cada persona y contexto, y así promover una relación más saludable con el entorno y con uno mismo.
¿Sientes que la ecoansiedad o la solastalgia están afectando tu bienestar? En Unobravo, puedes encontrar apoyo profesional para gestionar estas emociones y dar el primer paso hacia una mayor tranquilidad. Si lo deseas, puedes iniciar nuestro cuestionario para encontrar tu psicólogo online y comenzar a cuidar de tu salud mental.





