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Depresión reactiva: qué es, síntomas y tratamiento

Depresión reactiva: qué es, síntomas y tratamiento
Kevin Cattivelli
Kevin Cattivelli
Psicoterapeuta con orientación Constructivista
Artículo revisado por nuestra redacción clínica.
Última actualización el
20.1.2026
Depresión reactiva: qué es, síntomas y tratamiento
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La depresión reactiva es un subtipo de depresión que puede afectar a muchas personas en momentos concretos de la vida. Se trata de una de las formas más frecuentes e incapacitantes de depresión, cuando el malestar interfiere significativamente en el funcionamiento diario, especialmente en situaciones donde los cambios importantes en la vida o los acontecimientos estresantes pueden estar presentes.

Algunas experiencias dolorosas y desagradables pueden llevarnos a estados de profundo desconcierto y ansiedad. En estos casos, cuando la reacción a un acontecimiento estresante adquiere un significado clínico relevante, por su intensidad, duración o interferencia funcional, hablamos de depresión reactiva. Pero, ¿qué significa la depresión reactiva? ¿Cuánto tiempo dura? ¿Cómo se puede afrontar?

En este artículo, abordamos en profundidad qué es la depresión reactiva, sus síntomas y las posibilidades de tratamiento que ofrece la terapia psicológica.

¿Qué es la depresión reactiva?

La depresión reactiva es una forma de depresión que puede producirse como respuesta a un acontecimiento concreto vivido como altamente estresante, o subjetivamente desbordante, un acontecimiento que resulta desorganizador en la vida de la persona hasta el punto de provocar alguno de estos estados:

  • desesperación;
  • desconcierto;
  • sensación de impotencia.

La peculiaridad del acontecimiento y la posibilidad de poder identificarlo y circunscribirlo son condiciones necesarias para el diagnóstico de este trastorno y para distinguirlo de otros trastornos depresivos. Hay aspectos que nos permiten diferenciar la depresión reactiva de la depresión endógena, en la que no existe ese acontecimiento desencadenante específico.

El acontecimiento concreto impone un cambio, una "reestructuración" para la que se requiere una implicación activa de la persona, dirigida principalmente a una reorganización del presente. Al cambiar las referencias y los hábitos, se modifica también la percepción de su propia identidad, así como los escenarios y las expectativas de futuro.

Reacciones al cambio

Nuestras reacciones no dependen tanto del acontecimiento en sí como de nuestra capacidad personal y de nuestra forma de afrontar el cambio, nuestras experiencias previas y el significado que el acontecimiento adquiere en nuestras vidas. En esencia, es la forma personal en que interpretamos y construimos la experiencia lo que determina su impacto emocional en el presente y cómo reaccionaremos ante ella.

Por ejemplo: piensa en los cambios que se producen en una familia cuando nace un hijo. La depresión reactiva puede surgir a raíz del parto (como una depresión posparto o al haber vivido en violencia obstétrica). Un acontecimiento que por norma general se considera feliz puede desbordar los recursos individuales de la nueva madre, especialmente en contextos de vulnerabilidad psicológica, que comienza a experimentar síntomas como pérdida de energía, ansiedad, culpabilidad persistente y deseo de aislamiento.

El sufrimiento puede llegar a ser tan omnipresente como para llegar, por ejemplo, a:

  • comprometer la vida cotidiana;
  • afectar gravemente a la autonomía y a las relaciones;
  • conducir al aislamiento de la familia y los amigos.

Riesgos de una percepción distorsionada del cambio

Cuando el cambio se percibe como insuperable, la persona corre el riesgo de perderse en un presente desesperado, dominado por sentimientos de tristeza, rabia y culpa, en el que resulta imposible ver esas perspectivas alternativas congeladas por cavilaciones obsesivas que alternan los reproches hacia uno mismo y hacia los demás.

Sumergirse en el dolor que provoca un acontecimiento desagradable puede parecer la única estrategia capaz de redimirnos, funcionando como una evitación emocional, dándonos la ilusión de que tarde o temprano podremos encontrar una explicación soportable. Es importante destacar que el acontecimiento específico puede ser:

  • Único y limitado, como el fin de una relación de pareja o la pérdida de un ser querido.
  • Persistente y permanente, como descubrir que se padece una enfermedad crónica.

Estos sucesos no son necesariamente excepcionalmente dolorosos, pero pueden implicar cambios vitales "fisiológicos" como, por ejemplo, dejar el hogar o convertirse en padre o madre. Como mencionamos anteriormente, esto se debe a que el significado que le damos al acontecimiento es lo que determina su influencia en nuestro presente.

depresión reactiva síntomas
Fotografía de Pixabay

Mobbing y depresión reactiva

No es raro encontrarse con casos de depresión reactiva en el trabajo. Pensemos en las personas que pierden repentinamente su empleo o que sufren mobbing, una situación en la que uno se encuentra como víctima de acciones, perpetradas por colegas o superiores, que dañan sistemáticamente su reputación y autoestima. El acoso pone en grave peligro la salud psicofísica de una persona, así como su capacidad para desempeñar correctamente su trabajo.

También puede aparecer depresión reactiva por acoso escolar, especialmente cuando es prolongado o reiterado, lo cual también puede incluir trastornos de ansiedad, trastorno de estrés postraumático, trastorno de estrés agudo y episodios de desrealización (sensación de irrealidad).

Depresión reactiva: síntomas

Cada persona puede reaccionar de forma diferente y en momentos distintos pero, en general, la depresión reactiva se caracteriza por los síntomas típicos de la depresión endógena. Veamos cuáles son los principales síntomas físicos, conductuales, cognitivos y emocionales.

Depresión reactiva: síntomas físicos

Algunos de los síntomas físicos que puede causar la depresión reactiva son:

Depresión reactiva: síntomas emocionales

Algunos de los síntomas emocionales que puede causar la depresión reactiva son:

Depresión reactiva: síntomas cognitivos

Algunos de los síntomas cognitivos que puede causar la depresión reactiva son:

  • dificultades de concentración,
  • dificultades de memoria,
  • ideas de fatalidad y culpabilidad,
  • pensamiento lento,
  • visión negativa de uno mismo
  • rumiación,
  • dificultad para tomar decisiones.

En el caso de la depresión reactiva lúcida, los síntomas perjudican el pensamiento en menor medida porque la persona conserva las capacidades introspectivas para reflexionar sobre su estado. En cambio, en la depresión inconsciente los síntomas de inhibición, apatía y abulia son especialmente incapacitantes, lo que provoca un enlentecimiento psicomotor general en la persona.

Depresión reactiva: síntomas de comportamiento

Algunos de los síntomas de comportamiento que puede causar la depresión reactiva son:

  • aislamiento social,
  • abandono de actividades que eran una fuente de placer,
  • disminución de la actividad sexual.

En los casos de depresión reactiva grave, o no tratada, los síntomas pueden incluir comportamientos relacionados con el uso o el abuso de sustancias con la función de "automedicación" y evasión de la realidad. En los casos más extremos, la sensación de vacío emocional y la falta de perspectivas pueden llevar a la persona a desarrollar pensamientos o actos suicidas.

Causas y factores de riesgo de la depresión reactiva

Entre los factores de riesgo más relevantes para desarrollar depresión reactiva se encuentran:

  • Antecedentes personales o familiares de trastornos del estado de ánimo: las personas con antecedentes de depresión o con familiares que han vivido esta experiencia pueden tener una mayor vulnerabilidad a desarrollar una reacción depresiva ante situaciones de estrés.
  • Falta de apoyo social: la ausencia de una red de apoyo sólida puede aumentar la probabilidad de que un acontecimiento estresante se relacione con la aparición de depresión reactiva.
  • Contexto socioeconómico: situaciones como el desempleo, la inestabilidad laboral o las dificultades económicas pueden incrementar la posibilidad de experimentar este tipo de depresión.

Comprender estos factores puede facilitar la identificación de personas con mayor riesgo y contribuir a intervenir de manera preventiva.

Factores de vulnerabilidad psicológica en la depresión reactiva

No todas las personas que atraviesan un mismo acontecimiento estresante desarrollan depresión reactiva. La vulnerabilidad individual puede influir de manera significativa en la aparición de este trastorno. Entre los factores psicológicos que más se han estudiado se encuentran:

  • Estilo atribucional negativo: las personas que tienden a atribuir los eventos negativos a causas internas, estables y globales pueden ser más propensas a experimentar síntomas depresivos después de un evento estresante. Por ejemplo, pensamientos como "todo es culpa mía y nunca cambiará" pueden aumentar el riesgo de depresión reactiva.
  • Indefensión aprendida: este concepto, desarrollado por el psicólogo Martin Seligman, describe la tendencia a dejar de intentar cambiar una situación difícil tras haber vivido repetidas experiencias de falta de control. La indefensión aprendida puede llevar a que la persona perciba el acontecimiento estresante como imposible de superar, lo que puede favorecer la aparición de síntomas depresivos.
  • Baja autoestima y escasa autoeficacia: sentir que no se cuenta con los recursos necesarios para afrontar los retos o influir en el propio destino puede aumentar la vulnerabilidad ante la depresión reactiva.

Estos factores no determinan por sí solos la aparición del trastorno, aunque pueden incrementar la probabilidad de que una situación difícil se acompañe de una reacción depresiva.

depresión reactiva tratamiento
Fotografía de Pixabay

Marco diagnóstico de la depresión reactiva

En el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM 5), la depresión reactiva se incluye en los "trastornos relacionados con acontecimientos traumáticos y estresantes", es decir, aquellos trastornos mentales en los que la exposición a un acontecimiento traumático o estresante figura explícitamente como criterio de diagnóstico.

En relación a la depresión reactiva, el DSM hace referencia a la categoría diagnóstica de trastornos de adaptación (con estado de ánimo deprimido, ansiedad y estado de ánimo deprimido mixto) cuando a un acontecimiento estresante identificable le siguen:

"síntomas emocionales y conductuales de tipo depresivo que se manifiestan en los tres meses siguientes al inicio del acontecimiento y no persisten más allá de seis meses después de que éste haya cesado".

Un acontecimiento estresante hace referencia a cualquier hecho experimentado por la persona con un sufrimiento desproporcionado a la gravedad o intensidad de este.

Asimismo, cabe mencionar que el cuadro sintomatológico de la depresión mayor reactiva se solapa en muchos aspectos con el del:

Las diferencias radican en la intensidad percibida del acontecimiento estresante, que puede dar lugar a respuestas de estrés cualitativamente diferentes. Cuando la depresión reactiva es crónica, es decir, los síntomas persisten durante dos años o más sin remisión, se habla de trastorno depresivo persistente o distimia.

Ansiedad y depresión reactiva

La ansiedad y la depresión son dos condiciones clínicas que pueden coexistir y ser consecuencia la una de la otra. En algunos casos, los síntomas de ansiedad que persisten en el tiempo también pueden ir acompañados de un estado de ánimo deprimido. De modo que es posible hablar de una depresión reactiva a la ansiedad.

Por ejemplo, en el caso de la solastalgia, la ansiedad por los cambios meteorológicos recientes puede ir acompañada de un sentimiento de impotencia y tristeza, que puede convertirse en depresión reactiva.

En cambio, en otros casos, el estado de partida es depresivo. En la depresión ansiosa reactiva, los síntomas como la caída del estado de ánimo, la pérdida de interés y la autovaloración van acompañados de estados de ansiedad e irritabilidad.

Duelo y depresión

¿Cómo podemos distinguir el duelo de la depresión? A veces, sobre todo entre las personas que no son expertos, se confunde el duelo con la depresión.

El duelo es el proceso natural que sigue a la pérdida de un ser querido. Esto incluye personas, pero también animales de compañía y mascotas. Si tienes o has tenido alguna vez una mascota, seguro que te has planteado la cuestión de cómo superar la muerte de una mascota, como un perro o un gato.

El curso del duelo puede ser complicado y, como tal, entre las consecuencias de un duelo no procesado se puede encontrar la depresión reactiva. No obstante, debe ser un profesional —como un psicólogo— quien valore la intensidad de los síntomas y realice un diagnóstico.

¿Cuánto dura la depresión reactiva?

El curso de la depresión reactiva no es igual para todas las personas. En algunos casos, los síntomas remiten en poco tiempo, mientras que en otros pueden durar años. Por lo tanto, no es posible establecer a priori una duración inequívoca para la depresión reactiva. La intervención temprana con la ayuda de un psicólogo o psicóloga para la depresión y, en caso necesario, el apoyo de psicofármacos, es la mejor manera de tratar la depresión reactiva y recuperarse lo antes posible.

Estrategias de afrontamiento y prevención

Afrontar la depresión reactiva puede ser más llevadero con el apoyo de estrategias y herramientas que ayuden a disminuir el impacto emocional de los acontecimientos estresantes y pueden contribuir a prevenir recaídas. Algunas de las estrategias que suelen recomendar los profesionales incluyen:

  • La reestructuración cognitiva: una técnica utilizada en terapia cognitivo-conductual que permite identificar y modificar pensamientos negativos o distorsionados sobre uno mismo y sobre lo que se ha vivido.
  • El desarrollo de la resiliencia: fomentar y desarrollar la capacidad de adaptarse de manera positiva ante la adversidad puede disminuir la probabilidad de que un evento estresante dé lugar a una depresión reactiva.
  • Técnicas de regulación emocional: aprender a reconocer, aceptar y gestionar emociones difíciles resulta fundamental para afrontar los cambios vitales. Prácticas como la atención plena han mostrado ser útiles en la prevención de recaídas depresivas.
  • La promoción de hábitos saludables: mantener una rutina de sueño regular, realizar actividad física y cuidar la alimentación favorecen el bienestar emocional y pueden ayudar a proteger frente a la depresión reactiva.

Poner en práctica algunas de estas estrategias, preferiblemente con el acompañamiento de un profesional de la salud mental, puede ser un gran apoyo durante la recuperación y en la prevención de nuevos episodios.

El tratamiento de la depresión reactiva

La depresión reactiva, precisamente por su carácter predominantemente "transitorio" y excepcional, es un tipo de depresión que suele responder mejor a la terapia que al tratamiento farmacológico. No obstante, los ansiolíticos y los antidepresivos también pueden ayudar a aliviar los síntomas. Así que en algunos casos puede estar indicada una intervención farmacológica como apoyo a la terapia en la fase de inicio.

La terapia para la depresión reactiva, iniciada tras una evaluación psicológica mediante la administración de cuestionarios y test de depresión, puede ayudar a la persona a replantear la experiencia trabajando en las direcciones más coherentes para ella. En general, el impacto de los acontecimientos que la desencadenan depende de diferentes circunstancias:

  • el historial de la persona;
  • las herramientas y habilidades desarrolladas para afrontarlo;
  • el apoyo percibido;
  • apoyo de personas cercanas, como la pareja.

La terapia, en estos casos, debe incluir siempre intervenciones psicoeducativas destinadas a ayudar a la persona a recuperar la información sobre el acontecimiento vivido y los condicionamientos familiares y sociales que haya podido asimilar dentro de su propia cultura.

El enfoque psicoterapéutico para afrontar la depresión reactiva

Una terapia eficaz debe centrarse en la interpretación y el significado del acontecimiento para esa persona. Algunos de los aspectos que conforman la terapia son:

  • La estrategia personal con la que la persona da sentido a lo que le ocurre (o le ha ocurrido).
  • La forma en que la persona "construye" la experiencia.
  • El papel que cree que ha desempeñado.
  • Los sentimientos que acompañan a las narraciones de los pacientes (como los sentimientos de culpa e impotencia).

La terapia online ha demostrado ser un tratamiento eficaz para la depresión, al menos a la par que la terapia presencial tradicional. Un psicólogo online puede ayudar a la persona a recuperar el control de su vida, participando activamente en el procesamiento de la experiencia que puede fomentar un cambio constructivo, en lugar de rendirse pasivamente al resultado de los acontecimientos.

El objetivo de la terapia es permitir que la persona promueva su propia redefinición personal de la identidad, legitimándola y permitiendo que el acontecimiento traumático encuentre un espacio y un "sentido" coherente con su propia historia.

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