Sara e Iván tenían una vida plena, feliz gracias a los amigos, a un trabajo satisfactorio, a sus aficiones y a los planes para su futuro común, el más importante de los cuales era la llegada de un hijo.
En cuanto recibieron el diagnóstico de infertilidad, la idea de tener un bebé ocupó enseguida casi todos sus pensamientos. Conseguir tener un hijo es un camino que a menudo se hace largo, cargado de emociones, esperanzas y, a veces, también de caídas dolorosas.
Cuando Sara e Iván empezaron los tratamientos de fertilidad, encontraban en revistas especializadas o en internet historias de personas que habían atravesado la misma experiencia y que terminaban siempre con éxito.
Por desgracia, en su caso, tras diez años de tratamientos, la llegada de un hijo y el final feliz tan deseado no fueron posibles, y todas aquellas historias con final feliz dejaron de infundir esperanza para dar paso a un dolor cada vez mayor.
¿Rendirse o seguir intentándolo? ¿Qué duele más?
Cualquiera que haya pasado por la reproducción asistida sabe que es un proceso largo que consume tiempo y dinero, despierta emociones intensas y pone a prueba las relaciones, y que influye en muchos aspectos de la vida. Antes de que la ciencia alcanzara su grado de desarrollo actual, la infertilidad era un misterio que no quedaba más remedio que aceptar, porque poco se podía hacer para combatirla.
La pareja tenía que afrontar el hecho de no poder tener hijos y, tras un periodo más o menos largo de dolor, encontrar una forma de aceptar esa realidad y reconstruir su proyecto de vida. Hoy, en cambio, después de cada intento fallido todavía existe una esperanza, un tratamiento más, otra clínica o algún método alternativo que aún no se ha probado.
Por eso hoy es mucho más difícil aceptar la infertilidad de pareja como un diagnóstico definitivo y seguir adelante con la vida. La pareja se enfrenta además a una decisión difícil: valorar hasta cuándo desea continuar con los tratamientos y cuándo puede ser el momento de explorar otras posibilidades.
¿Cómo aceptar la infertilidad y seguir adelante?
Sara e Iván conocen a una pareja que había empezado el tratamiento de la infertilidad y, al escuchar su testimonio, comprendieron lo importante que es ponerse un límite, así que decidieron juntos establecer los suyos. En su caso, fijaron uno emocional y otro económico para:
- reducir el riesgo de posibles crisis de pareja o de otras dificultades, como la depresión reactiva;
- evitar llegar al punto de tener que invertir todo su dinero en continuar con los tratamientos.
Es importante subrayar que el caso de Sara e Iván que estamos contando, por significativo que sea, es solo un ejemplo entre muchos posibles: la decisión de poner límites es subjetiva y personal, y puede variar mucho de una pareja a otra.

La pareja ante el deseo de ser padres: una decisión difícil
Durante el proceso de ICSI (inyección intracitoplasmática de espermatozoides) Sara e Iván hablaron con franqueza de sus emociones para recordarse el uno al otro los motivos que los llevaron a estar juntos y qué significa para ellos ser pareja.
Una de las cosas más importantes, se dijeron, es tener hijos, pero no es la única. Se dieron cuenta de las muchas cosas que aman el uno del otro: desde la atracción mutua hasta las aficiones compartidas, pasando por todos los proyectos de pareja que han hecho realidad y los que aún quieren cumplir.
Hicieron nada menos que cinco intentos de ICSI y, después de cada uno, hablaban para decidir si continuar y cómo hacerlo, si habían superado los límites que ellos mismos se habían puesto y si convenía replantearlos. Tras el último intento, Iván sentía que había llegado a su límite, mientras que Sara tenía una fuerte motivación para seguir. Decidieron tomarse una pausa para pasar juntos el mayor tiempo posible haciendo las cosas que siempre les habían gustado.
Pasados unos meses, y tras una consulta médica en la que el especialista les planteó las probabilidades (menores que la vez anterior, aunque no del todo inexistentes), Sara e Iván decidieron parar. Sin duda, una de las decisiones más difíciles de toda su vida.
Recurrieron a un profesional de la salud mental y empezaron a hacer un proceso de psicoterapia online para que les ayudara a procesar la experiencia. Cuando pasó el peor momento de la crisis, decidieron concentrar sus energías en un viaje a la India. También se prometieron que, a la vuelta, decidirían si para ellos tenía sentido iniciar el proceso de adopción.
Hay parejas que deciden seguir adelante con la adopción, otras prefieren centrarse en su carrera profesional y otras dedican todos sus recursos a la relación de pareja o al vínculo con amigos y familia. El proceso puede generar tensión dentro de la relación y afectar a la dinámica de pareja, aunque la experiencia no es igual para todas las parejas.
La investigación sobre parejas sometidas a tratamientos de reproducción asistida ha analizado precisamente cómo el estrés y las características del tratamiento pueden relacionarse con la dinámica de la relación (Repokari et al., 2007).
El tratamiento de la infertilidad no garantiza siempre el embarazo y puede llevar a la pareja a vivir momentos emocionalmente complejos. Aun así, también puede ser una ocasión para mirar hacia dentro y crecer, como personas y como pareja.
Aceptar la infertilidad: un proceso parecido al duelo
La aceptación de la infertilidad puede entenderse como un auténtico proceso de duelo. No se trata solo de renunciar a un proyecto de vida, sino de la pérdida de una imagen de uno mismo y de la pareja como padres. Este proceso puede ir acompañado de emociones como tristeza, rabia, culpa o dificultad para adaptarse a una realidad que no era la esperada. Algunas personas pueden reconocer también experiencias descritas tradicionalmente en el modelo de las cinco etapas de Kübler-Ross, aunque estas no deben entenderse como fases universales ni como un recorrido lineal: cada persona puede vivir el duelo de una manera diferente.

Las fases emocionales que se pueden atravesar son:
- Negación: al principio cuesta aceptar el diagnóstico y se mantiene la esperanza de que aún haya una solución posible.
- Rabia: podemos sentir rabia hacia nosotros mismos, hacia la pareja, hacia el personal médico o hacia la situación en general.
- Negociación: buscamos nuevos caminos, nos hacemos promesas o intentamos cambiar algo con la esperanza de un resultado distinto.
- Depresión: tomar conciencia de la pérdida puede dar lugar a momentos de tristeza profunda y de sensación de vacío.
- Aceptación: con el paso del tiempo, esta experiencia se integra en la propia historia personal y aparecen nuevos significados y perspectivas.
Reconocer que estas fases son comunes y no siguen un orden lineal puede ayudarnos a normalizar nuestras emociones y a no sentirnos solos en este proceso.
Diferencias de género al aceptar la infertilidad
La infertilidad puede vivirse de forma diferente por parte de hombres y mujeres, tanto por razones biológicas como culturales. La infertilidad puede vivirse de forma diferente por hombres y mujeres. Las investigaciones han observado diferencias en la expresión del malestar, las estrategias de afrontamiento y la forma de hablar sobre la infertilidad, aunque estas experiencias son individuales y no pueden generalizarse a todas las personas.
Además, las mujeres con problemas de fertilidad experimentan tanto estigma social como autoestigma, que amenazan su bienestar psicosocial y su autoestima; en este contexto, la aceptación de la infertilidad se plantea como uno de los mecanismos de defensa para afrontar el estigma (Taebi et al., 2021).
Algunos aspectos que pueden diferir entre unos y otras son:
- La expresión de las emociones: las mujeres a menudo comparten su dolor con más apertura, mientras que los hombres pueden preferir el silencio o la acción práctica.
- La percepción social: la presión social en torno a la maternidad puede hacer más difícil que las mujeres acepten la infertilidad, mientras que para los hombres el tema puede vivirse como un tabú.
- Las estrategias de afrontamiento: las mujeres tienden a buscar apoyo emocional, mientras que los hombres pueden centrarse en soluciones concretas o desviar la atención del problema.
Resulta interesante observar que la aceptación de la infertilidad y la autoestima de las personas con problemas de fertilidad aumentan con la edad y con el nivel de estudios, lo que sugiere que los factores personales y sociales pueden influir en la capacidad de afrontar esta experiencia (Nagórska et al., 2023). Comprender estas diferencias puede ayudar a la pareja a apoyarse mutuamente, evitando malentendidos y favoreciendo un diálogo más empático.
Infertilidad: datos e impacto psicológico
La infertilidad es una condición que afecta a millones de personas en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2023), alrededor del 17,5 % de la población adulta mundial experimenta infertilidad al menos una vez en la vida. Un análisis publicado en 2025 estimó que, en 2021, alrededor de 55 millones de hombres y 110 millones de mujeres vivían con infertilidad en todo el mundo, lo que correspondía aproximadamente a una prevalencia del 1,8 % entre los hombres y del 3,7 % entre las mujeres (Liang et al., 2025).
El impacto psicológico de la infertilidad puede ser muy significativo:
- Aumento del riesgo de ansiedad y depresión: la literatura científica ha relacionado la experiencia de la infertilidad con un mayor malestar psicológico, incluidos síntomas de ansiedad y depresión (Greil et al., 2010).
- Efectos en la calidad de vida: la infertilidad puede afectar a la autoestima, las relaciones sociales y la percepción de uno mismo.
- Estrés de pareja: la presión emocional y las dificultades de comunicación pueden poner a prueba la relación.
Ser conscientes de la extensión y de las consecuencias psicológicas de la infertilidad puede ayudarnos a sentirnos menos aislados y a reconocer la legitimidad de nuestras emociones.

Estrategias para aceptar la infertilidad y afrontar el vacío
Tras afrontar el diagnóstico de infertilidad, muchas personas describen una sensación de “vacío” que puede ser difícil de llenar. Ese vacío no tiene que ver solo con la ausencia de un hijo, sino también con la pérdida de expectativas, sueños y roles sociales. Algunas estrategias que pueden ayudar a procesar este vacío son las siguientes:
- Reconocer y validar las emociones: darte permiso para sentir dolor, rabia o tristeza puede ser el primer paso para superar la pérdida. En este proceso, la autocompasión juega un papel fundamental: se relaciona de forma significativa con la aceptación de la infertilidad en las mujeres y puede ser una estrategia de intervención importante, junto con los tratamientos médicos, porque se relaciona con una mayor aceptación del problema y con mayores niveles de esperanza (Sotoudeh et al., 2024).
- Redescubrir la pareja: dedicar tiempo y atención a la relación puede ayudar a recuperar la complicidad y a crear nuevos proyectos compartidos.
- Cultivar aficiones e intereses personales: invertir energía en actividades gratificantes puede devolver sentido y placer al día a día.
- Reevaluar los objetivos vitales: abrirte a nuevas posibilidades, como la adopción, el voluntariado o el apoyo a otras personas, puede ofrecer nuevas perspectivas de realización.
Estas estrategias no borran el dolor, pero pueden ayudar a transformarlo en un recurso para el crecimiento personal y de pareja.
El apoyo de un profesional
El primer paso para afrontar un tema tan delicado es hablarlo con la pareja, buscando un diálogo sincero que acoja lo que sienten los dos. A veces, sin embargo, no es fácil mantener una conversación serena y establecer una buena comunicación de pareja.
Una ayuda para cuidar este aspecto de la vida de pareja puede venir de un psicólogo, con quien hacer un proceso de terapia de pareja. Estudios recientes han observado que un programa autoguiado basado en la terapia de aceptación y compromiso (ACT, por sus siglas en inglés) se consideró aceptable para el tratamiento del malestar relacionado con la infertilidad; además, se observaron mejoras de magnitud media en la flexibilidad psicológica y en la calidad de vida relacionada con la fertilidad (Balsom et al., 2024).
También puede ser útil valorar el apoyo psicológico antes de iniciar o durante los tratamientos de reproducción asistida, especialmente cuando la persona o la pareja anticipa un elevado malestar emocional.
Recuperar el equilibrio tras la infertilidad
Afrontar la infertilidad y el proceso de reproducción asistida puede dejar una huella profunda, pero no tienes que recorrer este camino en soledad. Hablar de las emociones, procesar la sensación de vacío y redescubrir nuevas perspectivas de vida son pasos que pueden ayudarte a recuperar la calma, tanto como persona como en pareja.
En Unobravo puedes contar con un acompañamiento psicológico profesional, empático y a medida: una ayuda concreta para afrontar el dolor, superar las dificultades y redescubrir tus recursos interiores. Si sientes la necesidad de que alguien te escuche y te brinde apoyo, en Unobravo puedes encontrar un psicólogo o una psicóloga online que te acompañe y dar valor a tu bienestar emocional.

.avif)




