¿Se puede vivir una relación sin sentir romanticismo? Sí, sí somos arrománticos.
Pero, ¿qué es ser arromántico? La propia palabra nos sugiere que el término hace referencia a algo o a alguien “que no experimenta atracción romántica”, en contraposición al término alorromántico, que hace referencia a la presencia de atracción romántica. Sin embargo, detrás de esta definición literal se esconden muchos más matices.
En este artículo, abordaremos qué es ser una persona arromántica, si las personas arrománticas pueden enamorarse y qué diferencia existe entre ser arromántico y asexual, entre otros aspectos del espectro arromántico.
Arromántico: un significado y muchos matices
El arromanticismo es una orientación que está relacionada con la esfera de las relaciones y no con la esfera sexual. Una persona arromántica no siente (o solo lo hace mínimamente) atracción romántica o, al menos, no vive el romanticismo según los estándares sociales que todos conocemos. Identificarse como arromántico implica una variedad de experiencias relacionadas con el romance, frecuentemente asociadas a la vivencia de estigma (Fowler et al., 2024).
Esto hace que el concepto de arromanticismo sea objeto de numerosos prejuicios y también que resulte fácil pensar que una persona arromántica:
- no sea capaz de tener sentimientos,
- sea asexual (a pesar de que los términos asexual y arromántico no significan lo mismo),
- no sea capaz de amar a nadie,
- no sea capaz de tener una familia.
Todas estas suposiciones están relacionadas con los estereotipos de género, que reducen los múltiples matices del ser humano a definiciones rígidas.
Diferencia entre orientación romántica y orientación sexual
Comprender la diferencia entre orientación romántica y orientación sexual resulta esencial para acercarnos al significado del arromanticismo.
- Orientación romántica: se refiere a hacia quién, si es que sucede, una persona puede sentir atracción romántica. Por ejemplo, una persona puede identificarse como arromántica (no experimentar atracción romántica hacia nadie) o biromántica (experimentar atracción romántica hacia más de un género).
- Orientación sexual: describe hacia quién una persona puede sentir atracción sexual. Por ejemplo, una persona puede identificarse como heterosexual, homosexual, bisexual, asexual, entre otras posibilidades.
Estas dos orientaciones pueden combinarse de muchas maneras. Por ejemplo, una persona puede ser arromántica y heterosexual (sentir atracción sexual por personas de otro género, pero no atracción romántica), o arromántica y asexual (no experimentar ni atracción romántica ni sexual).
El espectro arromántico
El concepto de arromanticismo se caracteriza por una serie de múltiples variantes que varían dentro de la orientación arromántica y que, precisamente por ello, se define como espectro arromántico (arospec).
No existe una regla ni criterios específicos para definir qué es ser arromántico, sino diferentes formas e identidades. Algunos de los tipos de arrománticos son, por ejemplo:
- Gris-romántico: para referirse a aquellas personas que raramente o solo en ocasiones concretas experimentan atracción romántica.
- Acoirromántico: la persona experimenta atracción romántica pero no desea que sea recíproca.
- Demirromántico: si el vínculo emocional es muy profundo, la persona puede sentir atracción romántica.
- Quoirromántico: a la persona le cuesta distinguir entre la atracción platónica y la romántica.
- Cupiorromántico: la persona arromántica siente el deseo de una relación romántica.
- Aroflux: la orientación oscila entre lo arromántico y lo romántico.

Señales y experiencias frecuentes de arromanticismo
Reconocer el arromanticismo en uno mismo puede ser un proceso personal y, en ocasiones, complejo. No hay una única manera de experimentar el arromanticismo, aunque muchas personas dentro del espectro arromántico comparten ciertas experiencias y señales.
Algunas de las señales más frecuentes incluyen:
- Ausencia de interés en relaciones románticas: muchas personas arrománticas no sienten el deseo de comenzar o mantener relaciones románticas, aunque pueden disfrutar de amistades profundas o vínculos significativos.
- Incomodidad o indiferencia ante gestos románticos: los gestos que suelen considerarse románticos, como las declaraciones de amor, las citas o los aniversarios, pueden resultar indiferentes o incluso generar incomodidad.
- Dificultad para identificar la atracción romántica: algunas personas arrománticas pueden no diferenciar o no experimentar la distinción entre la atracción romántica y la platónica.
- Preferencia por relaciones no románticas: se suele dar prioridad a relaciones de amistad, familiares o vínculos queerplatónicos, que pueden ser igual de significativos y satisfactorios.
- Presión social o confusión: es frecuente sentir presión por adaptarse a las expectativas románticas de la sociedad, lo que puede generar dudas o inseguridad respecto a la propia identidad.
Estas señales no son reglas estrictas y cada persona puede vivir el arromanticismo de forma única. Es fundamental validar las propias experiencias y reconocer que todas las formas de sentir y de relacionarse tienen el mismo valor.
Arromanticismo e identidad de género
Una persona arromántica vive esta orientación y sus matices con independencia de la identidad de género. Por ejemplo, una persona que está afrontando una disforia de género (es decir, el malestar que proviene de no reconocerse en su sexo biológico) podría ser o no ser arromántica.
Con el tiempo, las personas que pertenecen al espectro arromántico también han definido esta característica ideando su propia bandera arromántica —que se ha declinado posteriormente para distinguir los matices gris-romántico y demirromántico—.
Del verde oscuro de las personas arrománticas se pasa al más claro, que representa la variedad del espectro arromántico, para seguir con el blanco para simbolizar las relaciones de amistad y familiares no románticas, el gris para representar a la orientación gris-romántica y el negro para la alosexualidad arromántica.
Asexualidad y arromanticismo
Como hemos mencionado al principio de este artículo, el término arromántico no excluye el sexo y el amor y, por lo tanto, tiene un significado que no coincide con el de asexual y es independiente de la orientación sexual. Por ejemplo, una persona heterosexual, sapiosexual, demisexual, bisexual u homosexual no tiene por qué ser arromántica. De hecho, investigaciones recientes han mostrado que el 26 % de las personas asexuales estudiadas se identificaron como arrománticas (Antonsen et al., 2020).
Los diferentes matices del arromanticismo, junto con la asexualidad, también se engloban en el acrónimo LGBTQIA+, que se refiere a las personas que no pertenecen a los “estándares” heterosexuales y cisexuales. De hecho, uno de los objetivos que comparte esta sigla es el de dar visibilidad a las minorías sexuales y conferirles importancia para contribuir así a fomentar la tolerancia, el respeto y la aceptación de la diversidad.
Aunque la tendencia a no sentir interés romántico por otras personas es independiente de la orientación sexual, los prejuicios relacionados con las personas arrománticas siguen siendo muy fuertes. De hecho, la discriminación hacia personas arrománticas dentro de la comunidad Queer es tan común que quienes no la han experimentado se consideran afortunados (Dillon et al., 2025).
Otro de sus objetivos es prevenir el minority stress, un término que indica el estrés crónico que suelen experimentar las minorías sexuales y de género como resultado del estigma al que se enfrentan.
Prejuicios sobre las personas arrománticas
Comprender los innumerables matices del individuo puede resultar difícil, pero es necesario acabar con los estigmas y los prejuicios, ya que contribuyen a distanciar a las personas en lugar de crear un terreno común donde el intercambio y el diálogo puedan enriquecernos a todos.
Para profundizar en los temas relacionados con el arromanticismo surge la Aromatic Spectrum Awareness Week, una semana dedicada a sensibilizar sobre la orientación romántica que tiene lugar cada año en febrero. La fecha fijada cae justo después de San Valentín y se eligió por su proximidad a la fiesta del amor romántico por excelencia, precisamente para subrayar que también es necesario dar voz a las personas que no quieren ni oír hablar del romanticismo.
Ser arromántico no quiere decir vivir sin emociones o no ser capaz de amar o de comprometerse en una relación importante. En una relación, no hay que cometer el error de confundir el ser arromántico con la idea de ser una persona fría y despegada. Al fin y al cabo, no podemos considerar el amor romántico como la única manera posible de amar.
Mitos comunes sobre el arromanticismo
El arromanticismo suele estar rodeado de mitos y malentendidos, lo que puede dificultar tanto la autoaceptación como la comprensión social. Cuestionar estos mitos resulta fundamental para reducir el estigma.
Algunos de los mitos más habituales son:
- "Las personas arrománticas no sienten amor": esto no es cierto. Las personas arrománticas pueden sentir amor de muchas maneras, como el amor familiar, la amistad o vínculos profundos que no son románticos.
- "Ser arromántico es lo mismo que ser asexual": en realidad, no es así. El arromanticismo se relaciona con la atracción romántica, mientras que la asexualidad tiene que ver con la atracción sexual. Una persona puede ser arromántica y experimentar atracción sexual, o ser asexual y sentir atracción romántica.
- "El arromanticismo es una fase o consecuencia de una mala experiencia": no existen pruebas que respalden esta creencia. El arromanticismo es una orientación válida y estable para muchas personas.
- "Las personas arrománticas no pueden tener relaciones significativas": esta idea no es acertada. Muchas personas arrománticas construyen relaciones profundas y satisfactorias, aunque no sean de tipo romántico.
Identificar y desmontar estos mitos contribuye a crear un entorno más inclusivo y respetuoso con todas las orientaciones.

Formas alternativas de relación en el arromanticismo
Las personas arrománticas suelen valorar especialmente formas de relación que no se centran en el romanticismo, pero que pueden ser igual de profundas y satisfactorias.
Algunas de estas formas pueden ser:
- Amistades profundas: relaciones de amistad que pueden tener tanta importancia como una pareja romántica, aportando apoyo emocional, compromiso y confianza mutua.
- Vínculos queerplatónicos: relaciones que van más allá de la amistad tradicional, con un nivel de intimidad y compromiso que no se ajusta a las categorías habituales de amistad o pareja.
- Familia elegida: muchas personas arrománticas crean redes de apoyo con amigos y seres queridos que ocupan un lugar central en su vida.
- Colaboraciones de convivencia o proyectos de vida compartidos: algunas personas arrománticas deciden compartir vivienda, recursos o proyectos de vida con otras personas, sin que exista un componente romántico.
Estas alternativas muestran que hay muchas maneras válidas de construir relaciones significativas, más allá del modelo romántico tradicional.
¿Cómo sé si soy arromántico o arromántica?
La esfera de los sentimientos y las emociones es muy variada y compleja, y hay que evitar simplificaciones que puedan dar lugar a malentendidos o a menospreciar a los demás. Podemos identificar ciertos comportamientos que definen a una persona arromántica, siempre y cuando no se juzguen como errores o anomalías respecto al sentir común.
Una persona arromántica puede no identificarse con los gestos románticos tradicionales, no vive el aspecto sexual asociado al romanticismo y no tiene por qué elegir estar soltero toda su vida. Esto no significa que no pueda vivir una vida feliz y satisfactoria, tener una familia y ser un punto de referencia para las personas que le rodean.
Los temas sexuales, de género y relacionados con la esfera afectiva pueden dar lugar a dudas, sufrimiento, incertidumbre y dificultades. Por ejemplo, las personas arrománticas reportan experiencias negativas en psicoterapia, como la ignorancia, la minimización y la falta de empatía comprensiva por parte de los terapeutas (Singh, 2025). Para afrontar estas situaciones, puede ser útil consultar a un profesional del bienestar psicológico.
Validación y aceptación personal en el arromanticismo
Aceptar la propia identidad arromántica puede ser un proceso liberador, aunque en ocasiones puede ir acompañado de dudas o inseguridades relacionadas con la presión social.
Es importante tener presente que:
- No existe una única manera adecuada de vivir las relaciones: cada persona puede construir su vida afectiva en función de sus propios deseos y necesidades.
- El arromanticismo es una orientación válida: no significa carencia ni defecto, sino una forma diferente de experimentar, o no experimentar, la atracción romántica.
- Buscar apoyo es totalmente legítimo: compartir experiencias con otras personas dentro del espectro arromántico o con profesionales puede ayudar a validar los propios sentimientos y a encontrar estrategias para afrontar posibles retos.
Reconocer y aceptar la propia identidad representa un paso fundamental hacia el bienestar emocional y la construcción de relaciones auténticas y satisfactorias. Si sientes que necesitas apoyo para comprender mejor lo que sientes, en Unobravo te ayudamos a encontrar el psicólogo o psicóloga online que mejor se adapte a tus necesidades.




