La bisexualidad: ¿qué quiere decir ser bisexual?

La bisexualidad: ¿qué quiere decir ser bisexual?
Carmine Raia
Redacción
Psicólogo con orientación Gestalt
Unobravo
Artículo revisado por nuestra redacción clínica
PUBLICADO EL
28.8.2025
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Aunque hace tiempo que se ha demostrado que no hay solo dos orientaciones sexuales, como tampoco hay solo dos sexos o dos géneros por los que sentirse atraído, la bisexualidad sigue siendo desconocida para muchos, hasta el punto de que en algunos casos incluso se cuestiona su existencia. Así como hay quienes aún albergan prejuicios contra el hecho de ser bisexual.

Sin embargo, la bisexualidad no es una fase ni una moda, no es un trastorno de la sexualidad ni una parafilia, no hay que considerarla ni tratarla como una patología, sino que es una orientación sexual como cualquier otra.

Bisexual: significado y definición en psicología

Para entender qué significa bisexualidad o bisexual, podemos empezar por hacer una distinción entre bisexualidad y hermafroditismo, una condición en la que una misma persona presente tanto las características anatómicas como sexuales del hombre y de la mujer. No en vano, el término bisexual se utilizó con un significado impropio en estudios del ámbito botánico y animal para referirse a la presencia de múltiples características sexuales en algunos seres vivos.

Pero veamos más de cerca lo que significa bisexualidad con una definición. La bisexualidad se define en psicología como la orientación sexual de una persona que siente placer al mantener relaciones sexuales y/o afectivas tanto con personas del mismo sexo como del sexo opuesto. No se trata solo de una atracción de carácter físico, sino también emocional y sentimental.

En términos temporales, podemos distinguir entre bisexualidad:

  • sincrónica, cuando la persona experimenta atracción por personas del sexo opuesto o de su mismo sexo en el mismo momento de la vida;
  • asincrónica, cuando se tienen relaciones homosexuales en un momento de la vida y relaciones heterosexuales en otro.

‍Bisexualidad: cómo reconocerla

¿Cómo reconocer la bisexualidad? ¿Cómo saber si soy bisexual? A veces, la dificultad para entender lo que significa la bisexualidad proviene precisamente del hecho de que esta orientación sexual puede ser difícil de reconocer. De hecho, las personas bisexuales no son todas iguales y se puede declinar el término en el plural "bisexualidades" o hacer referencia a diferentes “tipos de bisexualidad”, por ejemplo:

  • personas que se sienten atraídas tanto por hombres como por mujeres;
  • personas que se sienten atraídas principalmente por un género, pero reconocen que no es el único y exclusivo;
  • personas que experimentan su identidad sexual como fluida y cambiante con el tiempo;
  • personas que consideran que su atracción es "independiente del género", es decir, que sienten atracción independientemente de las características físicas y sexuales;
  • personas que cuestionan la idea de que solo haya dos géneros y que solo se pueda sentir atracción por uno de ellos, excluyendo al otro.

Por tanto, para reconocer la bisexualidad hay que tener en cuenta todas las facetas que esta puede adoptar.

significado de bisexual
Anete Lusina - Pexels

‍Diferencia entre pansexual y bisexual

Hemos visto cómo puede definirse como bisexual la orientación sexual de quienes sienten atracción por personas de ambos sexos. Es necesario aclarar aún más el significado del término analizando la diferencia entre bisexualidad y pansexualidad.

La pansexualidad es una orientación sexual "neutra en cuanto al género". Ser pansexual significa experimentar una atracción sexual y/o emocional basada en características más globales de la persona, como la personalidad. Las dos orientaciones sexuales tienen en común que tanto las personas bisexuales como las pansexuales pueden sentirse atraídas por personas de ambos sexos y géneros.

La bisexualidad en la historia

¿Cuándo aparece la bisexualidad? ¿Existen causas específicas? Las grandes controversias sobre el tema de la bisexualidad han sido y son innumerables no solo en el mundo occidental, sino también en las comunidades científicas y antropológicas del mundo.

La bisexualidad se conoce desde los tiempos más remotos e, históricamente, la valoración de este fenómeno por parte de la sociedad ha pasado por fases alternas: basta pensar en la literatura antigua, en la que podemos ver lo común que era en la civilización griega, y tolerada en la romana.

En la década de 1950, el biólogo y sexólogo estadounidense Alfred Kinsey publicó los resultados de un estudio sobre la sexualidad humana en el que participaron 5.300 hombres y 5.940 mujeres en dos volúmenes conocidos como los Informes Kinsey. En ellos, Kinsey mostraba la fluidez de la orientación sexual humana, que no puede describirse en términos de categorías fijas como homosexualidad y heterosexualidad.

“El mundo no está dividido en ovejas y cabras. No todo es blanco o negro. Es un principio básico de la taxonomía que la naturaleza rara vez tiene algo que ver con categorías separadas. Solo la mente humana inventa categorías y trata de encasillar los hechos en jaulas distintas. El mundo viviente es un continuo en todos sus aspectos. Cuanto antes aprendamos esto sobre el comportamiento sexual humano, antes llegaremos a una comprensión profunda de las realidades del sexo.” — Alfred Charles Kinsey

No fue hasta la década de 1960 cuando se utilizó el término bisexualidad para referirse a una orientación sexual independiente con características específicas. Sin embargo, fue en 1998 cuando Michael Page creó la bandera bisexual, cuyos colores (rosa, azul y violeta) simbolizan la superposición de la homosexualidad y la heterosexualidad.

Asimismo, cabe destacar que también existe el Día Internacional de la Bisexualidad que se celebra anualmente el 23 de septiembre, para reivindicar, reconocer y celebrar la bisexualidad.

bisexualidad psicología e historia
Brett Sayles - Pexels

‍Prejuicios y bifobia

El término bifobia hace referencia a un conjunto de prejuicios y estereotipos sobre la bisexualidad, que pueden dar lugar a formas de discriminación y violencia, al igual que en el caso de la transfobia.

De hecho, los estereotipos de género suelen alimentar ideas erróneas en quienes se preguntan por la bisexualidad, creyendo que se trata de una orientación sexual "anormal".

Muchos de los estereotipos sobre ser bisexual proceden de falsos mitos sobre la bisexualidad, como:

  • Creer que ser bisexual significa que la persona necesita “aclarar sus ideas”.
  • Asumir que las personas son o heterosexuales o lesbianas/gays, ignorando otras orientaciones como la asexualidad y la bisexualidad.
  • Inferir la sexualidad de las personas a partir de su relación actual (heterosexual si están con alguien de un “género diferente” y homosexual si están con alguien del “mismo género”).
  • Asumir que la atracción por más de un género es un signo de “inmadurez”, una etapa en el camino hacia una identidad heterosexual u homosexual.
  • Creer que las personas bisexuales no asumen la responsabilidad de "elegir" y que se benefician de su invisibilidad.
  • Ver a las personas bisexuales como promiscuas o incapaces de ser monógamas.
  • Considerar a las personas bisexuales solo en lo que respecta a sus prácticas sexuales, por ejemplo, como objetos para realizar fantasías eróticas .

Los estereotipos y falsos mitos que acabamos de ver, junto con la discriminación y los comportamientos violentos, llevan a los miembros de la comunidad LGBTQIA+ a experimentar una forma específica de estrés denominada estrés de minoría o minority stress.

‍Bisexualidad: la sexualidad "invisible”

Uno de los principales problemas a los que se enfrentan las personas bisexuales es lo que se conoce como "invisibilidad" bisexual. De hecho, la bisexualidad ha sido reconocida como una sexualidad "excluida" por varios ámbitos, entre ellos: los medios de comunicación del público en general, las comunidades de lesbianas y gays, la investigación sexológica, la política y la legislación.

Pero, ¿cuál es el porcentaje de personas bisexuales? Según una investigación publicada en el Journal of Sexual Medicine (Breyer et al., 2010), la bisexualidad en porcentaje es reconocida como orientación sexual por el 2,5 % de los participantes con identidad de género masculina y el 5,7 % con identidad femenina.

En general, la bisexualidad tiene necesidades y requisitos específicos que a menudo se pasan por alto o se vuelven invisibles. Ejemplos de ello son la discriminación que sufren en los espacios de gays y lesbianas, el hecho de que ser bisexual sea considerado por algunos como una característica no apta para el cuidado parental (Marcus, 2018) o cómo a los inmigrantes bisexuales se les deniega con mayor frecuencia su solicitud de protección internacional.

Estas consecuencias de la bifobia se han debatido públicamente durante mucho tiempo y, a día de hoy, siguen sin ser tenidas en cuenta por la clase política y muchas asociaciones LGBTQIA+.

Salir del armario siendo bisexual

Al igual que en el caso de las lesbianas y los gays, es probable que los bisexuales también experimenten problemas para salir del armario: las personas toman decisiones diferentes sobre con quién hablar de su sexualidad, cuándo y cómo hacerlo.

Para las personas bisexuales, este proceso se puede ver claramente influido por la invisibilidad bisexual antes mencionada, las descripciones estereotipadas de los medios de comunicación y la bifobia, que pueden hacer que resulte más difícil aceptarse a sí mismo y obstaculizar la salida del armario.

¿Cómo afrontar y aceptar la bisexualidad?

La aceptación y declaración de la propia bisexualidad es un momento psicológicamente muy delicado, que a menudo puede ir acompañado de ansiedad, inseguridad y vulnerabilidad a la discriminación, a la exclusión y a la violencia, especialmente en determinados contextos culturales, geográficos y comunitarios.

Con el apoyo de un profesional, como uno de los psicólogos y psicólogas online de Unobravo, es posible construirnos un espacio en el que conocer y volver a conocer nuestra orientación sexual sin necesidad de encasillarla exclusivamente en una categoría hetero u homosexual, y en el que aprender a gestionar el estrés que puede acompañar tanto al hecho de ser visible (lo que significa exponerse al riesgo de sufrir discriminación) como a permanecer velado (pensemos en los secretos y el miedo a mostrarnos tal y cómo somos).

Bibliografía
Este contenido es de tipo divulgativo y no puede reemplazar el diagnóstico de un profesional. Artículo revisado por nuestra redacción clínica

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