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min

Consentimiento sexual: el derecho a decir sí o no

Consentimiento sexual: el derecho a decir sí o no
Stefania Palazzi
Stefania Palazzi
Psicóloga clínica
Artículo revisado por nuestra redacción clínica.
Última actualización el
12.2.2026
Consentimiento sexual: el derecho a decir sí o no
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En este artículo tratamos un tema de suma importancia y actualidad: el consentimiento sexual y los riesgos y consecuencias que surgen cuando el consentimiento no es otorgado. Este concepto puede formar parte de un fenómeno más amplio que es el ciclo de la violencia de género, que incluye no solo la violencia física, sino también la violencia psicológica y sexual, ejercida mayoritariamente contra las mujeres.

Qué es el consentimiento sexual

El consentimiento sexual es la comunicación verbal mediante la cual una persona afirma su voluntad de mantener relaciones sexuales. Representa, por tanto, la decisión de dos o más personas que deciden mantener un encuentro sexual con plena conciencia y conocimiento de causa.

El consentimiento sexual no se concibe como un permiso absoluto sino específico, por lo que puede revocarse en cualquier momento. Se entiende, por tanto, que una persona puede expresar su consentimiento para participar en una práctica sexual concreta, pero no en otra, y en un momento dado, pero no en otro. De modo que un sí no vale para siempre.

En qué se basan las relaciones sexuales consentidas

El consentimiento para mantener relaciones sexuales se basa en el acto necesario e insustituible de comunicar. Un acto en el que se comunica tanto la aceptación, como el rechazo a participar. La comunicación en la pareja, así como cuando se trata de parejas ocasionales, es fundamentalmente verbal.

La comunicación no verbal y otros elementos que se dan por supuestos, como la mirada, el silencio, el lugar, la ropa, haber mantenido ya relaciones sexuales con esa persona o estar en una relación estable, no expresan en modo alguno el consentimiento sexual ni sustituyen el “sí” explícito.

De hecho, investigaciones han demostrado que las mujeres sexualmente activas son significativamente más propensas que los hombres a utilizar señales verbales tanto para comunicar (94,7 % frente a 77,3 %) como para interpretar (96 % frente a 54,4 %) el consentimiento (Richards et al., 2022), lo que subraya la importancia del consentimiento verbal claro en las interacciones sexuales.

El consentimiento sexual no puede ni debe tener en cuenta las variables mencionadas, que están absolutamente abiertas a la interpretación y dejan espacio fácil a interpretaciones erróneas. Además, una relación sexual consentida se basa en ciertas reglas fundamentales e ineludibles. Las partes:

  • deben tener la edad legal en la que puede darse el consentimiento sexual;
  • no deben encontrarse en un estado de alteración de la conciencia ni en circunstancias coercitivas.

Características clave del consentimiento sexual

Para comprender plenamente el consentimiento sexual, es fundamental reconocer sus características esenciales. El consentimiento debe ser:

  • Libre: la decisión de participar en una actividad sexual necesita tomarse sin presiones, amenazas, manipulación o coacción. Cuando existe cualquier tipo de presión, el consentimiento puede no considerarse válido.
  • Entusiasta: el consentimiento implica un deseo genuino de participar. No es suficiente con la ausencia de un "no"; es importante que haya una manifestación clara de interés y deseo.
  • Informado: todas las personas involucradas han de contar con información suficiente sobre la situación y las prácticas sexuales propuestas. Por ejemplo, si se acuerda usar protección y finalmente no se utiliza, el consentimiento deja de ser informado.
  • Específico: el consentimiento se refiere a una actividad concreta y en un momento determinado. Aceptar una práctica no implica aceptar todas, ni que el consentimiento dado en el pasado siga siendo válido en el futuro.
  • Reversible: en cualquier momento, una persona puede cambiar de opinión y retirar su consentimiento, incluso si la actividad ya ha comenzado. Respetar este derecho resulta esencial para que la relación sexual sea sana y segura.

Estos principios están presentes en marcos legales y guías internacionales, como el Convenio de Estambul y la legislación española, que subrayan la importancia de que el consentimiento sea claro, explícito y respetado en todo momento.

¿Cuál es el mecanismo psicológico en el que se basa el consentimiento?

El consentimiento sexual se basa en mecanismos psicológicos fundamentales, como:

  • sentirse libre,
  • sentirse con derecho,
  • sentirse una persona respetada y respetable.

Para hacer nuestro el concepto de consentimiento sexual, primero debemos reconocerlo como un derecho y reconocernos como personas libres y dignas de respeto: la libertad de elegir qué hacer o no hacer con el propio cuerpo, con quién tener una relación y con quién no, la libertad de elegir en qué contexto me siento bien y en cuál no.

El consentimiento se basa en mi derecho a elegir con total libertad y respeto.

consentimiento sexual
Foto de Cliff Booth Pexels

¿Por qué puede ser difícil pedir y dar o no dar el consentimiento?

Cuando hablamos de consentimiento sexual, es muy fácil pensar en personas que se conocen desde hace poco tiempo o que no están en una relación. Sin embargo, sería útil empezar a entender este concepto como esencial incluso dentro de relaciones ya establecidas, ya que la comunicación sobre la disposición a participar en una actividad sexual sigue siendo importante incluso dentro de relaciones comprometidas (Willis et al., 2021).

Pero, entonces, ¿por qué es tan difícil pedir y dar o negar el consentimiento? Algunas personas, especialmente dentro de las relaciones, no se sienten cómodas hablando de aspectos de la sexualidad y mucho menos pidiendo "tener sexo" —como si el sexo no fuera "comunicación" o como si no se pudiera hablar de "ciertas cosas"—. Por lo tanto, parece mucho más fácil utilizar una mirada en lugar de una palabra.

La incomodidad para negarse explícitamente puede esconder un miedo a herir a la otra persona, ya que un "no" dicho verbalmente representaría un rechazo demasiado directo y también difícil de expresar. Así como el miedo a decir no y que la persona se sienta rechazada en su conjunto, con el riesgo que esto pudiera suponer perderla.

Sin embargo, el miedo a hacer daño, la culpa hacia la pareja y el miedo al rechazo representan límites muy serios a la práctica del consentimiento sexual y pueden desencadenar un ciclo de violencia de pareja.

‍¿Cuáles son las consecuencias psicológicas que se sufren cuando no se respeta el consentimiento?

¿Qué supone para una persona sufrir cuando no se respeta el consentimiento sexual? ¿Cuáles son las consecuencias psicológicas cuando no se tiene en cuenta de ninguna manera nuestro "no" y se corre el riesgo de realizar actos sexuales no consentidos?

La situación es muy delicada y digna de la máxima atención, tanto si la relación se exige mediante el uso de la violencia física como de la violencia psicológica. Las consecuencias psicológicas pueden ser de diversa naturaleza y magnitud, y pueden surgir especialmente en una fase aguda:

  • miedo,
  • vergüenza,
  • culpa,
  • ira,
  • sentimiento de humillación.

A largo plazo, sin embargo, es posible desarrollar:

A veces, las consecuencias de las relaciones sexuales violentas pueden llegar hasta el intento de suicidio.

¿Cuál es la edad legal de consentimiento sexual en España?

Desde la reforma del Código Penal en 2015, la edad de consentimiento sexual en España es de 16 años. De todos modos, hay que especificar que aunque el Código Penal presume la falta de capacidad de menores de 16 años para consentir relaciones sexuales, esta presunción puede ser enervada unicamente demostrando proximidad en madurez y edad de las personas implicadas, según la Circular 1/2017.

¿A qué se refiere la excepción por proximidad en edad y madurez? No todo contacto sexual con menores de 16 años constituye un delito cuando el autor es cercano en edad y grado de madurez física y psicológica al menor, y no se dan circunstancias de violencia, intimidación o abuso.

Recientemente, el Parlamento Europeo ha manifestado su idea de centrar el consentimiento sexual como piedra angular en la legislación europea, según el informe que ha sido aprobado y que establece su posición para las negociaciones con el Consejo de la Unión Europea. El informe destaca que muchos Estados miembros aún insisten en la necesidad de fuerza, amenazas o coacción para considerar un acto como violación. En contraste, algunos se basan únicamente en la falta de consentimiento de la víctima.

El Parlamento aboga por el enfoque de "solo sí es sí", alineándose con el modelo adoptado por la ley española de libertad sexual, para lograr una protección integral de la integridad sexual de las víctimas en la directiva sobre violación y otras formas de violencia contra las mujeres.

Consentimiento: por qué es importante y cómo encaja en el debate sobre la violencia contra las mujeres

De lo dicho hasta ahora se desprende lo crucial que es el concepto de consentimiento sexual. El consentimiento sexual representa uno de los máximos ejemplos de nuestra libertad personal y del respeto a nuestro cuerpo y voluntad, y a los de los demás.

El acto de comunicar explícitamente el propio consentimiento debería convertirse en la vía principal para librar a nuestra cultura de un mundo de peligrosos estereotipos sexuales. Nos referimos a los estereotipos que desgraciadamente todavía resuenan con demasiada frecuencia en los numerosos casos de violación o acoso sexual y que contribuyen a culpabilizar a la víctima:

  • el vestido más o menos corto o transparente,
  • el lugar al que acudió o el hecho de que saliera sola,
  • la forma más o menos desinhibida de hablar,
  • haber consumido alcohol o drogas,
  • el “no” de la mujer que algunos hombres creen que significa “sí”.

Estos estereotipos de género siguen contribuyendo a cierto tipo de influencia social que otorga a la comunicación no verbal, las circunstancias y el contexto un papel excesivamente importante. Por eso es fundamental sensibilizar sobre el hecho de que una falda corta no significa "tener ganas de sexo", hablar de sexo no significa "tener ganas de mantener relaciones sexuales" y haber bebido un poco más no significa "tener ganas de practicar sexo".

que es consentimiento sexual
Foto de Pixabay

Consentimiento y violencia sexual

El Convenio de Estambul hace hincapié en que la violación es mantener relaciones sexuales sin consentimiento. Pensemos, por ejemplo, en una mujer en estado de embriaguez incapaz de decir sí o no, que es abordada por un hombre que decide mantener relaciones sexuales con ella. Imaginemos que esta mujer no se opone porque no está lúcida y/o porque no tiene fuerzas.

Imaginemos también que este hombre no necesita utilizar la violencia física para forzarla. ¿Estamos realmente seguros de que esta mujer absolutamente no lúcida y consciente no sufrió violencia sexual?

Esta mujer no tenía la posibilidad de expresar o no su consentimiento sexual y, sin embargo, acabó teniendo relaciones sexuales. Este es solo un ejemplo entre los muchos que se recuerdan cada año durante las iniciativas dedicadas al día mundial contra la violencia hacia las mujeres, pero nos invita a tomarnos muy en serio el concepto de "consentimiento sexual" además de los ya establecidos de "violencia" o "amenaza".

Es crucial adoptar culturalmente este tipo de concepción para devolver a las mujeres el respeto que se merecen. Cuando hablamos de respeto a la voluntad y al cuerpo de la mujer, no solo nos referimos al que proviene del "extraño".

Aún más dominante es la cuestión de la violencia contra las mujeres entendida como violencia de género: la familia debería representar un lugar seguro y, en cambio, muy a menudo, representa el lugar de la violencia, la coacción y la falta de respeto por la propia individualidad. Muchas mujeres y hombres están convencidos de que ser marido y mujer, por ejemplo, representa el derecho y el deber de exigir o conceder un acto sexual y esto no es así.

¿Cuál es la relación entre el consentimiento y la educación afectiva?

El sexo, todavía hoy, parece ser un tema incómodo, aunque lo sea menos que ayer pero todavía demasiado que mañana. Esto significa que, en muchos contextos, sigue siendo difícil hablar de sexo libremente sin herir la sensibilidad o los tabúes de alguien. Ya que hablar de sexo todavía genera mucha vergüenza o incluso pudor, a la gente le cuesta llamar a los genitales por su nombre y es aún más difícil hablar de los propios deseos, fantasías sexuales, dificultades o dudas.

Entre tantos estereotipos, sigue resultando esencial educar a los jóvenes en la afectividad. La educación afectivo-sexual desde los primeros años es clave para que el niño, y después el adolescente, viva una sexualidad saludable, libre de prejuicios.

De hecho, con mucho esfuerzo, hemos empezado a enseñar a la juventud a prevenir las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados. Sin embargo, todavía no les estamos enseñando a respetarse a sí mismos, ni a comunicar sus deseos y su voluntad.

Además, es preocupante observar que el consumo temprano de pornografía por parte de adolescentes se asocia con la normalización de relaciones sexuales no consentidas y la aceptación de conductas que pueden vulnerar la dignidad de las personas (Barrios Miras & Esquerda Areste, 2025), lo que subraya la urgencia de abordar estos temas en la educación integral.

Cómo dar o no dar el consentimiento: consejos del psicólogo

¿Cómo se demuestra el consentimiento explícito en una relación sexual? Dar o no dar el consentimiento es una cuestión de comunicación, de decir sí o decir no. Puede parecer fácil, pero también es una cuestión de relaciones, de emociones como la vergüenza, el pudor, el miedo.

Por eso, tanto si estamos en pareja como en relaciones menos estables, incluso cuando se trata de sexo, tomémonos el tiempo necesario para hablar de nuestros deseos más íntimos y escuchar nuestras propias fantasías. Podemos preguntar a nuestra pareja cuáles son sus actividades sexuales favoritas, cuáles le avergüenzan o disgustan y cuáles le gustaría probar.

Aprender a hablar de sexo y empezar a sacarlo de la lista de temas tabú es importante para que poco a poco también sea más fácil dar o negar nuestro consentimiento.

Ejemplos prácticos para pedir y dar consentimiento sexual

Pedir y dar consentimiento sexual puede resultar más sencillo cuando se utilizan frases claras y directas. A continuación, encontrarás algunos ejemplos prácticos que pueden ayudarte a expresar tus deseos y límites de manera respetuosa y empática:

Para pedir consentimiento:

  • "¿Te gustaría que te bese?"
  • "¿Te sientes cómodo/a si seguimos adelante?"
  • "¿Te gustaría que probemos esto juntos?"

Para dar consentimiento:

  • "Sí, me apetece."
  • "Me gustaría intentarlo."
  • "Estoy de acuerdo, sigamos."

Para negar o retirar el consentimiento:

  • "Prefiero no hacerlo ahora."
  • "No me siento preparado/a para esto."
  • "Quiero parar."

Recuerda que el consentimiento puede cambiar en cualquier momento. Es fundamental respetar la decisión de la otra persona, sea cual sea. Una comunicación abierta y honesta ayuda a que todas las personas implicadas se sientan seguras y respetadas.

Hablar de consentimiento sexual implica abordar temas como el respeto, la comunicación y el bienestar emocional. Si en algún momento notas que expresar tus límites, compartir tus deseos o manejar las emociones relacionadas con la sexualidad puede resultar complicado, es importante recordar que no tienes que enfrentarlo en soledad.

En Unobravo, nuestros psicólogos pueden acompañarte para fortalecer tu autoestima, aprender a decir “no” y fomentar relaciones basadas en el consentimiento y el respeto mutuo. Puedes dar el primer paso hacia una vida afectiva y sexual más libre y segura iniciando nuestro cuestionario para encontrar apoyo psicológico online.


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