Emprender un proceso de terapia psicológica puede ser el primer paso para recuperar nuestro bienestar emocional y psicológico. Es habitual tener dudas antes de empezar, especialmente en lo que respecta a la duración de la terapia y de las sesiones de psicoterapia, la frecuencia con la que realizar las sesiones y cómo te vas a sentir.
Por eso, en este artículo, nos centramos en este aspecto: cómo se desarrolla y cuál es la duración habitual de una sesión de psicoterapia.
¿Cómo se desarrolla una sesión de psicoterapia?
Cuando una persona se acerca por primera vez a la psicoterapia, la idea de iniciar un proceso de terapia psicológica puede parecer llena de obstáculos. Elegir el psicólogo que mejor se adapte a nuestro caso no siempre es sencillo, y muchas veces no se tiene claro desde el inicio qué tipo de ayuda se necesita.
Para facilitar esta elección, Unobravo asocia el psicólogo adecuado a cada paciente, teniendo en cuenta tanto las necesidades del paciente como la formación y experiencia del profesional, de manera que esta complicada elección se haga más fácil.
Para que este proceso de selección sea más sencillo, Unobravo ha desarrollado un cuestionario personalizado a través del cual el paciente puede indicar qué tipo de situaciones o dificultades le gustaría tratar y cuáles son sus preferencias respecto al profesional con el que emprender el proceso terapéutico.
Analizando las respuestas, nuestro servicio asocia el profesional que mejor se adapte a su caso, de entre todos los psicólogos y psicólogas que colaboran con Unobravo. Además, el paciente puede realizar una primera cita gratuita en la que poder abordar sus dudas y explicar mejor al psicólogo qué es lo que le ha llevado hasta allí. Tras esa primera entrevista, podrá decidir si se siente cómodo/a con el profesional asignado y si desea iniciar el proceso de terapia.

¿Cuánto dura una sesión con el psicólogo?
La duración de una sesión psicológica varía de 45 a 60 minutos. En Unobravo cada sesión individual tiene una duración media de 50 minutos, un período de tiempo adecuado para crear un diálogo que permita:
- al paciente abrirse y expresar libremente sus necesidades;
- al psicólogo o psicóloga estimular la reflexión en el paciente a través de las técnicas específicas de su orientación terapéutica.
Esta duración es suficiente para que el paciente y el psicólogo dispongan de todo el tiempo necesario para investigar las problemáticas surgidas durante la consulta y plantearse objetivos a largo plazo.
Cada sesión es un espacio donde el paciente puede sentirse seguro y cómodo para hablar de sus problemas, a través de un diálogo sanador, orientado al logro de las metas del paciente. Aunque a veces resulte difícil saber de qué hablar con el psicólogo (sobre todo al principio), es importante recordar que el profesional está ahí para guiar a la persona en todo momento, sin juzgarla.
Asimismo, en lo que respecta a la duración de la terapia y cuántas sesiones son necesarias, los resultados de investigaciones recientes apoyan un modelo de regulación responsiva, sugiriendo que la duración de la terapia debe individualizarse en lugar de establecer límites fijos de sesiones (Evans et al., 2017). Además, la frecuencia también es un componente importante para una psicoterapia más eficiente (Erekson et al., 2015).

Factores que pueden influir en la duración de una sesión psicológica
La duración de una sesión psicológica no suele ser un valor fijo, ya que puede variar según diferentes factores que influyen tanto en la persona que acude a terapia como en el propio proceso terapéutico. Comprender estos elementos puede ayudar a tener expectativas realistas y a aprovechar el tiempo en consulta de manera más efectiva.
Es importante tener siempre en mente que cada paciente es único y, por lo tanto, el plan de tratamiento se adapta a sus necesidades, para garantizar la mayor eficacia posible. La duración de cada sesión con el psicólogo forma parte del setting terapéutico, un “contexto” esencial en el que se encuadra la relación terapéutica.
Algunos de los factores más relevantes son:
- Complejidad del caso: cuando la situación que se aborda es más compleja o implica varias áreas de la vida de la persona, es posible que se necesite más tiempo en cada sesión para tratar los temas de forma adecuada.
- Etapa del tratamiento: las primeras sesiones pueden durar más tiempo, ya que se dedican a la evaluación inicial y a construir la relación terapéutica. A medida que el proceso avanza, la duración puede estabilizarse o adaptarse según las necesidades de la persona.
- Modalidad de la terapia: las sesiones presenciales y las online pueden presentar pequeñas diferencias en la duración. Sin embargo, la mayoría de los estudios indican que la media se sitúa entre 45 y 60 minutos en ambos formatos.
- Enfoque terapéutico: cada orientación psicológica puede establecer tiempos estándar diferentes para sus sesiones.
- Número de participantes: en terapias de pareja, familiares o grupales, el tiempo se puede ampliar para que todas las personas puedan participar, lo que puede llevar a sesiones de hasta 90 minutos.
Considerar estos factores permite adaptar la experiencia terapéutica a las necesidades de cada persona, favoreciendo un proceso más efectivo y satisfactorio.
La duración de las sesiones y la alianza terapéutica
La alianza terapéutica se basa en la definición de los objetivos de la terapia, pero también en la constitución de un vínculo de confianza recíproca que se crea entre paciente y psicólogo. Esta unión se construye sobre la confianza y el respeto, elementos esenciales para el éxito de la terapia.
Establecer y respetar la duración de cada sesión con el psicólogo garantiza al paciente un espacio seguro, bien definido y circunscrito y, sobre todo, una gestión del tiempo determinada por unas normas que servirán para marcar la diferencia entre la relación que se establece con un profesional (el psicólogo) y la que se tiene con un amigo.
Es posible dar una mayor flexibilidad a la duración de la sesión cuando el profesional en cuestión lo considere necesario. Aunque las modalidades de las sesiones se establecen desde la primera reunión, incluida su duración, es posible que una sesión se prolongue un poco más de lo previsto. Sin embargo, es importante que esta variación de tiempo no se convierta en normalidad, precisamente por las razones enumeradas anteriormente

Cómo aprovechar la duración de las sesiones de psicoterapia
Para aprovechar cada encuentro de manera óptima, puede ser útil considerar algunos consejos prácticos:
- Preparar los temas a tratar: reflexionar con antelación en los asuntos que se desean abordar ayuda a enfocar la sesión y a utilizar el tiempo de forma más efectiva.
- Ser honesto y abierto: expresar pensamientos y emociones con sinceridad facilita el avance en el proceso terapéutico.
- Respetar los límites de tiempo: la puntualidad y el respeto por la duración acordada contribuyen a crear un espacio seguro y previsible, lo que favorece la confianza y la eficacia del tratamiento.
- Aceptar la flexibilidad cuando sea necesario: en algunos momentos, como ya hemos mencionado, el psicólogo puede considerar conveniente ajustar la duración de la sesión, siempre priorizando el bienestar de la persona que acude a consulta.
Mantener expectativas realistas sobre la duración de las sesiones y el ritmo del proceso terapéutico puede ayudar a reducir la ansiedad y a sostener la motivación a lo largo del tiempo. Es importante recordar que cada persona y cada proceso son únicos, y que el tiempo dedicado en cada sesión representa solo una parte del camino hacia el bienestar emocional. Además, investigaciones han demostrado que la mayor parte del cambio en el progreso de los pacientes ocurre en la fase temprana del tratamiento y tiende a estabilizarse en niveles relativamente altos en las fases posteriores (Rubel et al., 2015), lo que resalta la importancia la continuidad terapéutica y de ser pacientes y constantes durante todo el proceso terapéutico.
La decisión de iniciar una terapia psicológica
Nuestros pensamientos y comportamientos están influenciados tanto por lo que nos pasa como por cómo lo percibimos. Es más, cualquier situación puede prestarse a más de una interpretación: son nuestros pensamientos los que toman una determinada forma y dirección y nos conducen hacia determinadas emociones y acciones, alejándonos, en ocasiones, del bienestar que deseamos.
¿Es posible interrumpir este bucle provocando un cambio que nos lleve hacia un estado de mayor serenidad? Por supuesto que sí, la terapia psicológica nos ayuda a intervenir sobre los pensamientos y los esquemas mentales que generan estas interpretaciones. La tarea del psicólogo será acompañarte en este proceso, ayudándote a tomar conciencia de todo lo que influye en la interpretación de tus vivencias.
Es cierto que los prejuicios sobre cómo es ir al psicólogo siguen siendo muy fuertes para algunas personas y no siempre son fáciles de superar. Sin embargo, por suerte, hoy en día acceder a la terapia psicológica, online o en presencia, es más sencillo y nos permite cambiar de opinión una vez probada la experiencia.
Si sientes que ha llegado el momento de dar el primer paso hacia un mayor bienestar emocional, en Unobravo te acompañamos en el proceso y te ayudamos a encontrar tu psicólogo online. Con nuestro cuestionario gratuito puedes encontrar el psicólogo o psicóloga que mejor se adapte a tus necesidades y comenzar tu camino hacia una vida más equilibrada y satisfactoria.




