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Depresión
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Depresión en adolescentes: cómo reconocerla y tratarla

Depresión en adolescentes: cómo reconocerla y tratarla
Enrico Reatini
Enrico Reatini
Psicólogo con orientación Cognitivo-Conductual
Artículo revisado por nuestra redacción clínica.
Última actualización el
28.4.2026
Depresión en adolescentes: cómo reconocerla y tratarla
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Afrontar la depresión es posible

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Los relatos, las películas y las novelas suelen describir la adolescencia como un período intenso y lleno de problemas, caracterizado por experiencias emocionales contradictorias y, a menudo, extremas.

Los cambios en la adolescencia pueden ser numerosos. Esta etapa vital se representa con frecuencia como una fase de búsqueda de uno mismo, en la que chicos y chicas se enfrentan a cuestiones relacionadas con la identidad, las relaciones sociales y el descubrimiento del mundo adulto.

Estas narraciones resaltan las dificultades que los adolescentes pueden encontrar y alimentan la idea de que la adolescencia es un período de crisis. Sin embargo, es fundamental distinguir estas representaciones de los trastornos depresivos reales, es decir, de los trastornos psicológicos que requieren una atención específica e intervenciones adecuadas.

En este artículo vamos a profundizar en el tema de la depresión en adolescentes, sus causas y los síntomas más habituales con los que se manifiesta.

Depresión en adolescentes: estadísticas

Durante los últimos años, los casos de depresión en adolescentes han aumentado de forma significativa; de hecho, se ha reportado que el 34 % de los adolescentes a nivel mundial presentan síntomas depresivos elevados según autoinforme entre 2001 y 2020 (Shorey et al., 2022).

Los datos del 2019 publicados por Twenge et al., en el Journal of Abnormal Psychology subrayan que la prevalencia de los estados depresivos en adolescentes ha crecido de forma constante desde mediados de los 2000 hasta 2017. Un dato, ya de por sí alarmante, que se agudizó con la crisis pandémica del 2020 (Racine et al., 2021).

En 2025, la Organización Mundial de la Salud también reveló algunas estadísticas sobre la depresión en adolescentes, indicando que cerca del 3,4 % de los jóvenes de entre 15 y 19 años sufre depresión (OMS, 2025). Además, la incidencia de depresión aumenta notablemente después de la pubertad, especialmente en las chicas (Thapar et al., 2012).

Asimismo, un importante estudio realizado por Thapar et al. (2012), publicado en The Lancet, hizo hincapié en que la depresión en adolescentes no solo representa un grave problema de salud mental, sino que también puede influir negativamente en el rendimiento escolar y en las relaciones sociales de las personas, lo cual aumenta el riesgo de suicidio.

Síntomas de la depresión en la adolescencia

¿Cómo se manifiesta la depresión en adolescentes?

Ya en las últimas décadas, diversos estudios han señalado que la depresión no se manifiesta exactamente igual en la adolescencia que en la edad adulta.

Este dato es especialmente importante porque la depresión en adolescentes puede manifestarse con síntomas diferentes a los que presentan los adultos, que, además de la tristeza y el aislamiento, también incluyen la irritabilidad, la rabia, la ansiedad y los comportamientos autolesivos.

Los síntomas antes mencionados, a menudo, sustituyen a la tristeza persistente típica de la depresión adulta, lo cual puede dificultar la identificación de los signos de la depresión en este grupo de edad.

Paradójicamente, muchos síntomas conductuales son comunes a jóvenes y adultos, pero en los jóvenes pueden pasar desapercibidos o atribuirse al desarrollo normal de la adolescencia, más que a la depresión.

Foto de Anete Lusina (Pexels)

Algunos de los signos de depresión más frecuentes en adolescentes son:

  • el aislamiento social,
  • la disminución del rendimiento escolar,
  • la adopción de comportamientos arriesgados o autolesivos,
  • los problemas del sueño,
  • los cambios en el apetito,
  • la baja autoestima,
  • los pensamientos negativos sobre uno mismo.

En lo que respecta a los pensamientos negativos sobre uno mismo, se detectó una diferencia de contenido. En los adolescentes con depresión, los pensamientos negativos tienden a centrarse mayoritariamente en temas de aceptación social e identidad, mientras que en los adultos suelen estar relacionados con un sentimiento más generalizado de fracaso personal.

Por último, diversos trabajos han señalado que la aparición y el curso de la enfermedad parecen diferir considerablemente en función de la edad: los episodios depresivos en adolescentes suelen estar más vinculados a estresores ambientales, como los conflictos familiares o las dificultades escolares, mientras que la depresión adulta puede tener un curso más crónico (Hankin et al., 2014; Thapar et al., 2012).

En vista de estas diferencias, puede ser importante hacer referencia a las directrices presentes en la última edición del DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) para comprender mejor los trastornos depresivos que pueden afectar a los adolescentes.

La depresión en adolescentes no se manifiesta como un trastorno único, sino que comprende varias formas, como la depresión mayor y el trastorno depresivo persistente, también conocido como distimia.

Otra manifestación de la depresión en la adolescencia puede consistir en el trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo, que se caracteriza por la irritabilidad persistente y episodios frecuentes de cólera desproporcionada respecto a la situación. Este trastorno puede estar acompañado de TDAH o trastornos de ansiedad.

A menudo, la palabra “depresión” se utiliza de forma impropia para describir un estado de ánimo alicaído. Sin embargo, este estado de ánimo, a diferencia de la depresión clínica, tiende a manifestarse en oleadas y está estrechamente relacionado con pensamientos o recuerdos de acontecimientos específicos.

Por lo general, estos episodios se resuelven cuando las circunstancias mejoran, se intercalan con momentos de emociones positivas y no conllevan un sentimiento generalizado de inutilidad o autodesprecio.

Asimismo, el estado de ánimo alicaído relacionado con situaciones específicas suele tener una duración limitada en el tiempo. De modo que es más adecuado definir estos estados de ánimo como desmoralización o pesar.

Por este motivo, es fundamental identificar precozmente los síntomas de la depresión en la adolescencia para poder intervenir con un apoyo psicológico adecuado.

Causas de la depresión en adolescentes

La depresión en adolescentes es un trastorno complejo que surge de la interacción de varios factores biológicos, ambientales y psicológicos. Algunos estudios recientes pueden ayudarnos a entender por qué se produce la depresión en adolescentes y cuáles son los factores de riesgo.

Una revisión sistemática de la literatura científica realizada en 2021 por la investigadora Zuzanna Zajkowska y col. analizó la asociación entre los marcadores biológicos y los factores de estrés ambientales del trastorno de depresión mayor durante la adolescencia. Entre las principales causas de depresión en adolescentes, también se indicó la exposición a traumas psicológicos.

Un metaanálisis del 2019 (Vibhakar et al.) estudió la prevalencia de la depresión en niños y en adolescentes expuestos a eventos traumáticos y observó que el 24,2 % de los jóvenes que mostraban síntomas depresivos significativos clínicamente, siendo elevada la prevalencia en quienes habían sufrido violencia interpersonal.

Al combinar estos resultados, surge una visión más completa de la depresión en los adolescentes. Las adversidades y los traumas tempranos, junto con marcadores biológicos como las anomalías neurobiológicas y los cambios inflamatorios, desempeñan un papel crucial en la determinación del riesgo de padecer un trastorno depresivo en la adolescencia.

Por eso resulta fundamental confiar en programas de prevención e intervención que tengan en cuenta las diversas causas de la depresión en adolescentes y permitan detectar los primeros síntomas.

causas de la depresión en adolescentes
Foto de Inzman Khan (Pexels)

¿Cómo se diagnostica la depresión en adolescentes?

El diagnóstico de la depresión en adolescentes es un proceso clínico que requiere la intervención de profesionales en salud mental, como psicólogos o psiquiatras infantiles y juveniles. Este proceso no se basa únicamente en observar síntomas, sino que implica una evaluación integral del estado emocional, conductual y social de la persona adolescente.

Durante la evaluación, el especialista suele realizar entrevistas tanto con la persona adolescente como con sus familiares o cuidadores. El objetivo es comprender el contexto, la duración y la intensidad de los síntomas, así como descartar otras posibles causas médicas o psicológicas. Se utilizan herramientas estandarizadas, como cuestionarios y escalas de valoración, que ayudan a identificar la presencia y gravedad de los síntomas depresivos según los criterios del DSM-5-TR.

Detectar la depresión de manera temprana puede ser fundamental, ya que permite iniciar un tratamiento adecuado y prevenir complicaciones como el aislamiento social, el bajo rendimiento escolar o el riesgo de autolesiones. Si existe la sospecha de depresión, es recomendable buscar ayuda profesional lo antes posible para recibir una valoración precisa y un acompañamiento especializado.

Tratamiento de la depresión en adolescentes

El tratamiento de la depresión en los adolescentes es un proceso complejo, pero posible.

Como primer paso, puede ser útil realizar un test de depresión, cuyos resultados deben consultarse con un profesional especializado en psicología de la adolescencia.

El tratamiento, según la gravedad de los síntomas, puede requerir diversas modalidades de intervención, pero suele adoptar un enfoque integrador que combine la psicoterapia, cambios en el estilo de vida y, en algunos casos, farmacoterapia.

Un artículo publicado en el European Child & Adolescent Psychiatry (Weisz y Jensen, 2001) ofrece una visión general de las pruebas sobre la eficacia de la psicoterapia para niños y adolescentes, con base en más de 500 estudios.

La investigación demuestra que los tratamientos estructurados como la psicoterapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia interpersonal (TIP) son muy eficaces para la depresión juvenil.

La TCC ayuda a los pacientes a identificar y modificar patrones de pensamiento negativos y comportamientos disfuncionales, mientras que la TIP se centra en los problemas interpersonales y mejora las habilidades para relacionarse.

También se estudió la eficacia de otras terapias para adolescentes con depresión: la terapia de resolución de problemas (TRP) mostró beneficios en la gestión de los problemas cotidianos y relacionales, mientras que la psicoterapia psicodinámica y la terapia de juego obtuvieron resultados variables, pero muy prometedores.

En vista de ello, ¿cómo podemos ayudar a los adolescentes con depresión?

La terapia para la depresión en el adolescente

Los psicólogos estadounidenses McCarty y Weisz sugieren que los tratamientos para la depresión en la adolescencia tienen que ser personalizados y pueden incluir una combinación de psicoterapia, farmacoterapia e intervenciones conductuales.

En ese sentido, integrar el ejercicio físico (Phillipot et al., 2022) y técnicas de mindfulness (Reansing et al., 2021) también puede mejorar aún más los resultados terapéuticos. Es esencial que los tratamientos se adapten a las necesidades específicas del paciente y que los profesionales de la salud mental colaboren estrechamente con las familias para optimizar el programa de tratamiento.

tratamiento de la depresión en adolescentes
Foto de Kindel Media (Pexels)

Depresión en adolescentes y riesgo de suicidio: la importancia de la intervención temprana

La depresión en adolescentes puede aumentar el riesgo de suicidio durante esta etapa de la vida. Según la OMS (2025), el suicidio representa la tercera causa de fallecimiento entre jóvenes de 15 a 29 años en todo el mundo.

Es importante estar atentos a cualquier señal de alarma, como cuando el adolescente expresa ideas suicidas, menciona planes de autolesión o se despide de personas cercanas. Si existe sospecha de riesgo, conviene actuar de inmediato:

  • No dejar solo al adolescente: es fundamental acompañarle y ofrecerle apoyo constante.
  • Buscar ayuda profesional urgente: se recomienda acudir a servicios de urgencias, contactar con líneas de atención a la conducta suicida (como el 024 en España) o llamar al 112 en situaciones de emergencia.
  • Eliminar posibles medios peligrosos: retirar objetos que podrían utilizarse para autolesionarse.

Una intervención temprana puede marcar la diferencia y salvar vidas. Hablar de manera abierta sobre el suicidio no incrementa el riesgo; al contrario, puede ayudar a que la persona adolescente se sienta comprendida y acompañada en momentos de gran vulnerabilidad.

Películas, libros y series de TV sobre adolescentes y depresión

Los medios de comunicación, a través de películas, libros y series de televisión, pueden desempeñar un papel clave en la sensibilización sobre el tema de los adolescentes y la depresión, al ayudar a comprender mejor las experiencias de quienes padecen este trastorno y estimular la reflexión colectiva.

Utilizar los medios de comunicación adecuados para explorar y debatir la depresión juvenil puede marcar una gran diferencia, no solo educando al público, sino también ofreciendo apoyo a quienes se sienten solos en su lucha.

Estas historias, a través de diversos medios de comunicación, contribuyen a romper el silencio y promover una mayor concienciación sobre cómo reconocer la depresión en los adolescentes, cuáles son sus síntomas y cómo se puede tratar.

Una película que aborda este tema con delicadeza es Una historia casi divertida (2010), que cuenta la historia de Craig, un adolescente que decide ingresar en un hospital psiquiátrico debido a su depresión. Durante su corta estancia, Craig entra en contacto con otros pacientes y comienza un viaje de autocomprensión y curación.

Esta película consigue tratar un tema complejo con un toque ligero y respetuoso, mostrando lo importante que es compartir experiencias para afrontar el dolor.

Otra película a destacar es Las ventajas de ser un marginado (2012), basada en la novela de Stephen Chbosky.

La película cuenta la historia de Charlie, un adolescente introvertido que, a través de nuevas amistades, empieza a enfrentarse a su depresión y a traumas del pasado. Esta película pone de relieve la importancia de las relaciones humanas y la comunicación en el proceso de curación.

La literatura también ofrece obras contundentes sobre el tema de la depresión juvenil. Por trece razones, de Jay Asher, por ejemplo, es un libro que explora las consecuencias de la depresión y del acoso escolar a través de la historia de Hannah Baker, una chica que se ha quitado la vida.

La novela, narrada a través de las cintas que Hannah dejó grabadas, es una profunda reflexión sobre los signos de depresión y malestar que a menudo pasan desapercibidos.

El curioso incidente del perro a medianoche de Mark Haddon, aunque no trata la depresión de forma directa, ofrece una visión única de la mente de un adolescente con dificultades emocionales y sociales, y pone de relieve cómo los jóvenes afrontan el dolor y la ansiedad de forma diferente a los adultos.

Por último, la serie de TV Skins (2007-2013) merece una mención especial. Esta producción británica conmocionó al público por la crudeza y el realismo con los que abordó temas como la depresión, los trastornos de la conducta alimentaria y la salud mental entre los jóvenes.

A través de la vida de un grupo de adolescentes de Bristol, la serie ofrece una mirada sin filtros a los retos emocionales y sociales de la adolescencia, al mismo tiempo que hace visible la complejidad de crecer en un mundo a menudo confuso y difícil.

Depresión y adolescencia: todas las historias son importantes

Como hemos visto, la depresión en la adolescencia es un reto complejo y generalizado que requiere la atención y el compromiso del mayor número posible de personas: profesionales de la salud mental, familias, educadores, amigos y la sociedad en su conjunto.

Cada historia personal, cada intervención terapéutica y cada esfuerzo de comprensión y apoyo son pilares fundamentales para construir un sistema de apoyo eficaz.

Todos pueden ser una ayuda para los adolescentes con depresión y tienen el potencial de marcar la diferencia. Tanto si se trata de los padres que escuchan sin juzgar, de un profesor que reconoce los signos de malestar o de un amigo que ofrece una presencia constante, cada contribución es vital. De hecho, cada persona puede contribuir a crear un ambiente en el que los adolescentes se sientan seguros para pedir ayuda, con la seguridad de encontrar comprensión y apoyo.

En concreto, la ayuda de un psicólogo en consulta presencial o de un psicólogo online puede acompañar al joven a adquirir consciencia de sus recursos y guiarlo en el proceso de mejoría.

La recuperación ante episodios depresivos en adolescentes es posible: se trata de una enfermedad clínica que se puede afrontar y superar, pero solo con la ayuda de la unión del esfuerzo de todos. Gracias a la atención, el cuidado y la concienciación de todos, podemos ayudar a los jóvenes a construir un futuro más sereno y saludable, lleno de posibilidades y nuevas perspectivas.

libros sobre la depresión en adolescentes
Foto de Mikhail Nilov (Pexels)

Consejos para padres y educadores: cómo apoyar a un adolescente con depresión

El papel de madres, padres y personas educadoras resulta esencial para acompañar a adolescentes que pueden estar atravesando una depresión. A continuación, compartimos algunas recomendaciones prácticas para brindar un apoyo efectivo y empático:

  • Escuchar sin juzgar: crear un espacio seguro donde el adolescente se sienta libre de expresar sus emociones, sin temor a ser criticado o incomprendido.
  • Validar sus sentimientos: reconocer el dolor y la dificultad que puede estar viviendo, evitando frases que puedan minimizar su malestar, como "es solo una etapa" o "ya se te pasará".
  • Fomentar la comunicación abierta: mantener el diálogo y mostrar disponibilidad para conversar sobre cualquier tema, incluso aquellos que resulten delicados.
  • Observar cambios en el comportamiento: prestar atención a posibles señales de alarma y consultar con un profesional de la salud mental si surgen dudas o inquietudes.
  • Colaborar con los profesionales: seguir las recomendaciones del equipo terapéutico y participar activamente en el proceso de recuperación, respetando la confidencialidad y los tiempos del adolescente.
  • Promover hábitos saludables: favorecer rutinas de sueño, una alimentación equilibrada y la actividad física, ya que pueden contribuir al bienestar emocional.

Un acompañamiento cercano y empático puede influir de manera significativa en el proceso de recuperación y en la prevención de posibles complicaciones asociadas a la depresión durante la adolescencia.

Señales de alarma: ¿cómo identificar la depresión en adolescentes?

Detectar la depresión en adolescentes puede resultar complejo, ya que algunos síntomas pueden parecerse a los cambios habituales de la adolescencia. Sin embargo, existen señales de alerta que madres, padres, educadores y personas cercanas pueden conocer para acompañar y apoyar a tiempo:

  • Cambios notables en el estado de ánimo: irritabilidad, tristeza que se mantiene o episodios de llanto sin una causa clara.
  • Aislamiento social: pérdida de interés por actividades que antes resultaban agradables y tendencia a evitar el contacto con amistades o familiares.
  • Alteraciones en el sueño y el apetito: dificultad para dormir o dormir en exceso, así como cambios importantes en el apetito o el peso.
  • Descenso en el rendimiento escolar: bajas calificaciones, dificultad para concentrarse o falta de motivación hacia los estudios.
  • Expresión de ideas negativas sobre uno mismo: comentarios sobre sentirse inútil, culpable o sin esperanza.
  • Conductas de autolesión o pensamientos suicidas: presencia de cortes, quemaduras u otras formas de autolesión, así como expresiones sobre la muerte o el suicidio.

Si se observan varias de estas señales durante más de dos semanas, es recomendable buscar apoyo profesional lo antes posible. Una intervención temprana puede ayudar a prevenir complicaciones y favorecer el bienestar del adolescente.

Cómo buscar ayuda: pasos prácticos para adolescentes y familias

Reconocer la necesidad de apoyo representa un primer paso valiente para afrontar la depresión en la adolescencia. Tanto las personas adolescentes como sus familias pueden experimentar dudas o sentirse desorientadas sobre cómo avanzar. A continuación, compartimos algunos pasos prácticos que pueden facilitar el inicio de la búsqueda de acompañamiento:

  • Hablar abiertamente sobre lo que se siente: compartir emociones y preocupaciones con alguien de confianza, como un familiar, una amistad cercana o un docente, puede aliviar la carga emocional y facilitar el acceso a apoyo profesional.
  • Acudir a un profesional de la salud mental: psicólogos, psiquiatras o médicos de atención primaria pueden realizar una primera valoración y orientar sobre los recursos disponibles. Resulta importante buscar profesionales con experiencia en el acompañamiento a adolescentes.
  • Solicitar información en el centro educativo: muchos colegios e institutos cuentan con orientadores o psicólogos escolares que pueden ofrecer apoyo inicial y guiar a las familias hacia servicios especializados.
  • Contactar con líneas de ayuda y recursos de emergencia: en situaciones de crisis o riesgo de autolesión, existen teléfonos de atención inmediata, como el Teléfono de la Esperanza (717 003 717) o el 024, línea de atención a la conducta suicida en España.
  • Acompañar y apoyar sin juzgar: para las familias, resulta fundamental escuchar con empatía, evitar minimizar el malestar y acompañar al adolescente en el proceso de búsqueda de ayuda, mostrando comprensión y paciencia.

Dar el paso de pedir apoyo puede resultar desafiante, pero suele ser fundamental para iniciar el camino hacia el bienestar y la recuperación.

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