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Dolor de estómago y ansiedad anticipatoria antes del trabajo

Dolor de estómago y ansiedad anticipatoria antes del trabajo
Redacción Unobravo
Artículo revisado por nuestra redacción clínica.
Última actualización el
20.2.2026
Dolor de estómago y ansiedad anticipatoria antes del trabajo
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El dolor de estómago que aparece cada mañana antes de ir a trabajar puede ser aterrador y puede hacernos pensar que algo va mal en nuestro cuerpo.

En realidad, esta sensación podría estar relacionada con la ansiedad anticipatoria: el miedo a lo que nos espera, como correos electrónicos, reuniones, juicios o errores.

En este artículo trataremos de entender qué ocurre y cómo podemos afrontarlo, sin culpabilizar ni juzgar. Recuerda que este contenido es informativo y no sustituye el consejo de un médico o psicólogo.

Dolor de estómago por la mañana: cuando hay trabajo de por medio

Cuando el dolor de estómago aparece de forma recurrente solo los días laborables, puede estar relacionado con factores de estrés laboral. En estos casos, es frecuente que los síntomas remitan en los días de descanso y se agudicen en momentos concretos, como el domingo por la noche, al despertarse o durante el trayecto al trabajo.

Ciertos factores laborales, como las cargas excesivas, un clima competitivo, un jefe difícil o el síndrome del impostor, pueden contribuir a la ansiedad relacionada con el trabajo. Es importante distinguir entre la ansiedad anticipatoria, que se produce antes de entrar en la oficina o en cuanto aparecen las notificaciones, y la ansiedad durante la jornada laboral, que se experimenta mientras se trabaja.

Reconocer estos patrones recurrentes puede ser el primer paso para afrontar el problema y recuperar la serenidad.

La ansiedad anticipatoria y el intestino: la conexión mente-intestino

Nuestro cuerpo está dotado de un sistema de comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro, denominado eje intestino-cerebro, que conecta el tracto gastrointestinal con el sistema nervioso. Esta red permite que el cerebro reciba información constante sobre el estado del intestino y viceversa, contribuyendo tanto en la salud física como en la mental, en relación a estados de ánimo, aparición de ansiedad y respuesta al estrés.

Cuando estamos sometidos a estrés, como en el caso de la ansiedad anticipatoria relacionada con el trabajo, el organismo activa la respuesta de lucha o huida, preparando al cuerpo para reaccionar ante una amenaza. En algunos casos, el estrés puede ralentizar o bloquear la digestión, provocando una sensación de tener un nudo en el estómago. En otros, puede aumentar la motilidad intestinal, provocando náuseas o urgencia por ir al baño.

La falta de aire y la tensión abdominal pueden dar lugar a un tripa dura, ardor o sensación de vacío. Ante estas sensaciones, la atención selectiva desempeña un papel importante: cuanto más controlamos las señales del cuerpo, más las percibimos y nos alarmamos. 

Al despertarnos, la activación fisiológica y hormonal puede hacer que los síntomas sean más intensos, sobre todo si se ven amplificados por factores como la falta de sueño, el ayuno, el café, las prisas o la inapetencia.

Los síntomas pueden ser diversos, como náuseas, calambres, diarrea, urgencia o ardor. Es importante recordar que "psicosomático" no significa inventado: el cuerpo simplemente está reaccionando a un estrés percibido.

Cómo saber si es ansiedad o un problema físico

Averiguar si el dolor de estómago matutino está relacionado con la ansiedad o con un problema físico no es fácil. Sin embargo, puedes empezar con algunas preguntas: ¿qué pasa en tus días libres? ¿Y qué notas cuando el trabajo está "lejos" o "cerca" (por ejemplo, el domingo por la noche o nada más levantarte)? ¿Cambia el síntoma después de un descanso o cuando te calmas?

Si notas que el malestar va y viene, mejora cuando estás más tranquilo y empeora cuando piensas en el trabajo, podría estar relacionado con la ansiedad. Si, por el contrario, los síntomas persisten incluso en ausencia de estrés o empeoran progresivamente, es importante consultar a un médico.

Recuerda: no se trata de "mente o cuerpo"; a menudo se influyen mutuamente. En caso de duda, habla con tu médico de cabecera.

Brote de algodón - Pexels

Señales de que es mejor hablar con tu médico

Algunas señales exigen hablar con el médico, incluso si crees que tu malestar está relacionado con la ansiedad. He aquí una lista de señales de alarma:

  • dolor intenso, nuevo o que empeora progresivamente,
  • sangre en las heces o el vómito,
  • fiebre, pérdida de peso, vómitos persistentes, anemia, deshidratación, síntomas nocturnos que te despiertan,
  • antecedentes familiares de trastornos gastrointestinales,
  • consumo frecuente de antiinflamatorios o alcohol,
  • reflujo importante.

Aunque se trate de signos leves, la presencia de estos síntomas puede justificar la necesidad de buscar claridad con un médico. Excluir las causas orgánicas puede reducir la ansiedad de la incertidumbre y ayudarte también a gestionar mejor el componente emocional.

Signos de ansiedad anticipatoria antes del trabajo

La ansiedad anticipatoria antes del trabajo puede manifestarse de diferentes maneras. He aquí los principales signos a los que hay que prestar atención:

  • Emocionales: aprensión e inquietud, irritabilidad, vergüenza y sensación de incapacidad.
  • Cognitivos: overthinking (pensar de más) y preocupaciones recurrentes, catastrofismo (por ejemplo, "hoy va a ir mal"), dificultad para concentrarse.
  • Físicas: náuseas y dolor de estómago, taquicardia y sudoración, tensión muscular.
  • Comportamiento: dejar las cosas para más tarde, ausentarse y solicitar permisos, evitar reuniones y situaciones temidas.

La ansiedad anticipatoria puede ser abrumadora y provocar miedo a enfrentarse a situaciones laborales. Si te reconoces en estos signos, debes saber que no estás solo y que existen estrategias para controlar la ansiedad y recuperar el bienestar.

El círculo vicioso entre trabajo, pensamientos y síntomas físicos

A veces, el dolor de estómago que te acompaña cada mañana antes del trabajo puede ser señal de un círculo vicioso entre pensamientos, emociones y síntomas físicos.

Imagina una situación repetitiva: un desencadenante (un correo electrónico, una reunión) activa un pensamiento amenazador ("no lo conseguiré"), el cuerpo entra en alarma y aparecen los síntomas (dolor de estómago, náuseas). En ese momento, la mente interpreta el malestar como una prueba de incapacidad, lo que aumenta la ansiedad y alimenta el bucle. En este escenario, el síntoma se convierte en la "prueba" de que "no lo conseguiré" y aumenta aún más la alarma.

También suele entrar en juego el refuerzo negativo: evitar la situación o "huir" (posponer un correo electrónico, inventarse una excusa para no ir a la reunión) proporciona un alivio inmediato, pero refuerza la idea de peligro y, con el tiempo, mantiene la ansiedad.

Para romper el bucle, puedes actuar sobre algunas situaciones concretas: 

  • reducir la amenaza percibida (replanteando el pensamiento de forma más realista), 
  • recuperar el control con microacciones (un paso pequeño y factible, aquí y ahora)
  • practicar la exposición gradual a las situaciones temidas, de forma progresiva y sostenible.

Evitación y procrastinación: ¿por qué lo empeoran todo?

La evitación y la procrastinación son estrategias que, a corto plazo, pueden parecer eficaces: aplazar un correo electrónico o una reunión puede suponer un alivio inmediato. Sin embargo, a largo plazo, estos comportamientos pueden magnificar la amenaza percibida, aumentando la ansiedad y los síntomas físicos por la mañana. La acumulación de tareas y el sentimiento de culpa pueden convertir el dolor de estómago en una señal de alarma recurrente.

Para romper este círculo vicioso, puedes intentar:

  • dividir la tarea en partes más manejables,
  • definir un micro objetivo, por ejemplo, dedicar solo 10 minutos a esa tarea,
  • empezar por la parte más fácil, para reactivar tu sentido de la eficacia.

Qué hacer por la mañana para calmar la ansiedad y el dolor de estómago

Cuando la ansiedad anticipatoria va acompañada de dolor de estómago y malestar físico, el objetivo no es eliminar cada sensación, sino aprender a gestionarlo. Para empezar, algunas estrategias sencillas pueden ayudar, sobre todo cuando la ansiedad está más presente por la mañana que durante el día.

He aquí algunas sugerencias concretas:

  • Levántate 10-15 minutos antes de lo habitual para evitar las prisas.
  • Evita las notificaciones y las noticias nada más despertarse para reducir los estímulos estresantes.
  • Bebe un vaso de agua para hidratarte y dar a tu cuerpo una señal de cuidado.
  • Aplícate una fuente de calor en el vientre para relajar los músculos.
  • Si es posible, toma un desayuno ligero para evitar sobrecargar el sistema digestivo.
  • Prueba la conexión a tierra 5-4-3-2-1 para anclarse en el presente a través de los sentidos.
  • Dedica 5 minutos a caminar o estirarte para liberar tensiones.
  • Escucha música relajante de camino al trabajo.

Y recuerda que la constancia diaria en la puesta en marcha  de estas estrategias cuenta más que una técnica perfecta.

Respiración y relajación muscular: cómo ayudan

La respiración lenta y la relajación muscular son herramientas valiosas para reducir la alarma corporal. Respirar despacio, alargando la espiración, envía al cuerpo una señal de seguridad.

Un ejemplo concreto es la respiración 4-6: inhalar durante 4 segundos, exhalar durante 6 y repetir durante 1-2 minutos. Por otro lado, la relajación muscular progresiva ayuda a liberar tensiones localizadas en los hombros, la mandíbula y el abdomen.

Puedes practicarlas antes de levantarte, en el baño o en el coche. Lo importante es incorporarlas en la vida cotidiana y construir el hábito, para no caer en el error de pensar que solo son útiles en situaciones urgentes o que suponen un efecto inmediato.

Pavel Daniluk - Pexels

Cuando la ansiedad relacionada con el trabajo se convierte en un verdadero trastorno

La ansiedad relacionada con el trabajo puede adquirir relevancia clínica cuando es intensa, dura semanas o meses e interfiere en el bienestar. Si el sueño, el apetito, el rendimiento laboral o las relaciones se ven afectados, puede ser el momento de buscar ayuda.

En algunos casos, los síntomas pueden ajustarse a los criterios de un trastorno descrito en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5-TR (por ejemplo, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico, trastorno de ansiedad social o trastorno de adaptación con ansiedad): la distinción específica requiere una evaluación profesional.

Los ataques de pánico o la ansiedad anticipatoria que se mantiene en el tiempo son signos que no deben subestimarse. Si esta situación domina los pensamientos, si aumenta la evitación o si los síntomas físicos son cotidianos, la psicoterapia puede ser un apoyo valioso. El objetivo es trabajar los pensamientos disfuncionales, la exposición gradual y la autoestima, para comprender cómo superar la ansiedad y el miedo.

Ergofobia, ansiedad social y burnout: diferencias útiles

¿Alguna vez te has sentido tan incómodo que no has podido ir a trabajar? Si es así, es posible que hayas experimentado lo que a veces se denomina ergofobia, es decir, un miedo intenso y persistente relacionado con el trabajo que va acompañado de una fuerte evitación.

No obstante, a pesar de que "ergofobia" es un término muy común, no se considera una categoría diagnóstica en el DSM-5-TR. Dependiendo del caso, el miedo puede ser mejor comprendido desde marcos distintos y para ello es recomendable realizar una evaluación profesional.

Un caso diferente es la ansiedad de ejecución, en la que la principal preocupación es el juicio de los demás, por ejemplo, hablar en reuniones, hacer presentaciones o recibir comentarios. En el DSM-5-TR, este tipo de dificultad puede incluirse en el trastorno de ansiedad social.

El burnout, por su parte, se caracteriza por el agotamiento, el desapego emocional y la disminución de la eficacia laboral, sin que el miedo sea necesariamente el centro del problema: es un concepto muy importante en salud laboral, pero no es un diagnóstico del DSM-5-TR. Suele tomarse el diagnóstico de trastorno de adaptación en estos casos.

Es crucial diferenciar estos cuadros para seleccionar estratégias específicas de intervención y para transmitir con más exactitud la experiencia personal a un profesional.

¿La ansiedad desaparece por sí sola? Qué esperar a lo largo del tiempo

La ansiedad relacionada con el trabajo puede fluctuar con el tiempo: hay periodos mejores y otros más difíciles. Sin embargo, si el círculo vicioso de evitación, perfeccionismo, hipercontrol y mala recuperación sigue activo, el malestar puede volverse crónico.

Incluso sin terapia, algunos factores de protección pueden marcar la diferencia: mantener una buena regularidad del sueño, hacer ejercicio, establecer límites claros entre el trabajo y la vida privada y hacer verdaderas pausas reparadoras, son pequeños pasos que pueden ayudarte a recuperar el equilibrio. Es importante tener presente que la mejoría es un camino que suele ser gradual y no lineal, es normal tener recaídas o días malos.

¿Temes un ataque de pánico en el trabajo?

Tener un ataque de pánico en el trabajo es posible, pero no significa "volverse loco" o desmayarse. El miedo a los síntomas puede alimentar la ansiedad anticipatoria.

He aquí algunas estrategias que puedes utilizar en la oficina:

  • reconocer los primeros síntomas,
  • respirar lentamente,
  • utilizar discretamente técnicas de conexión a tierra,
  • salir un par de minutos a tomar el aire o ir al baño,
  • beber agua,
  • contactar con una persona de confianza.

Si los ataques se repiten, empiezas a evitar lugares o medios de transporte, o experimentas miedo constante, es hora de buscar ayuda profesional.

El dolor de estómago que aparece cada mañana antes de ir a trabajar nunca es una exageración. Es una señal de protección que tu cuerpo te está ofreciendo. Pedir ayuda es un acto de sanación y valentía.

Iniciar un proceso psicológico puede ayudarte a identificar los desencadenantes relacionados con el trabajo, disolver el círculo entre pensamientos y síntomas, reducir la evitación y recuperar una rutina matutina más tranquila. Si sientes que necesitas apoyo para afrontar lo que estás viviendo, puedes consultar a un psicólogo en línea en Unobravo para comenzar a cuidar de tu salud mental.

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