En 1958, el historiador y escritor Cyril Northcote Parkinson publicó un ensayo satírico sobre los problemas de las organizaciones inglesas, centrándose en la gestión del tiempo. Afirmaba que “el trabajo se expande hasta ocupar todo el tiempo disponible para su realización”; cuanto más tiempo, más importante y exigente parece el trabajo.
La gestión del tiempo es solo uno de los problemas laborales que se pueden encontrar en las actividades de una empresa y que, si no se gestionan, pueden acarrear riesgos psicosociales, estrés laboral, burnout y mobbing.
En este artículo hablaremos del estrés laboral, un tipo de estrés provocado por el trabajo y que, si no se gestiona adecuadamente, puede conducir a la aparición de trastornos psicológicos de diversa índole.
Para ello, contamos con la colaboración de Lucia Pecoraro, psicóloga y psicoterapeuta y referente clínico de formación en Unobravo, para abordar juntos los siguientes temas relacionados con el estrés en el trabajo:
- en qué consiste el estrés laboral,
- qué consecuencias comporta el riesgo de estrés laboral,
- cómo controlar el estrés laboral,
- cómo evitar y reducir el estrés en el trabajo.
Empecemos por la definición de estrés laboral.

¿Qué es el estrés laboral?
El acuerdo marco europeo sobre el estrés ligado al trabajo (BOE, 2005) define el estrés laboral como:
“Un estado que se acompaña de quejas o disfunciones físicas, psicológicas o sociales y que es resultado de la incapacidad de los individuos de estar a la altura de las exigencias o las expectativas puestas en ellos”.
De esta definición se desprende que el estrés laboral puede describirse como un riesgo para la salud psicofísica de la persona, que puede provocar diversas patologías relacionadas con el trabajo.
Prevalencia y datos epidemiológicos del estrés laboral
El estrés laboral es una realidad cada vez más presente en todo el mundo y puede convertirse en un desafío importante tanto para la salud pública como para la economía. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el estrés relacionado con el trabajo afecta a un porcentaje considerable de la población activa y puede contribuir al desarrollo de diferentes trastornos físicos y mentales.
En Europa, se calcula que una de cada cuatro personas trabajadoras ha experimentado estrés laboral en algún momento, según la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA, 2022). Además, el estrés laboral está vinculado a aproximadamente el 50-60 % de todos los días de trabajo perdidos por motivos de salud en la Unión Europea.
De manera preocupante, se ha observado que el estrés laboral aumentó en general en Europa entre 1995 y 2015, principalmente debido a un incremento en las demandas psicológicas (Rigó et al., 2021). Estos datos muestran no solo el impacto en el bienestar de cada persona, sino también las consecuencias económicas para las empresas y la sociedad, como el aumento del absentismo, la rotación de personal y la reducción de la productividad.
Además, según directrices de la OMS sobre salud mental en el trabajo (2022): el presentismo, el ausentismo y la rotación de personal debido al estrés laboral generan costos financieros significativos tanto para las personas trabajadoras como para los empleadores y la economía en general.
Pero, ¿qué significa estar estresado en el trabajo?
Estrés laboral: síntomas principales
Los síntomas de estrés laboral pueden ser tanto físicos como psicológicos. Empecemos por los principales: se percibe un gran cansancio, tanto físico como mental, que no está directamente relacionado con la actividad que se acaba de realizar. De hecho, en caso de existir estrés laboral, es habitual que la persona se sienta cansada incluso antes de empezar a realizar su actividad.
Entre los síntomas de estrés laboral también puede darse una fuerte desmotivación, que puede empezar desde por la mañana o aparecer a lo largo del día. También pueden surgir sentimientos de incompetencia en el trabajo o miedo a no estar a la altura de su puesto, pensamientos sobre la falta de relevancia del trabajo que se realiza o de nunca ser capaz de hacer lo suficiente para terminar un proyecto.
¿Hay puestos con mayor riesgo frente al estrés laboral?
Como explica Lucia Pecoraro:
“No existe un puesto con mayor riesgo como tal. Es probable que algunos tipos de trabajo tengan una mayor exposición a factores estresantes (pensemos, por ejemplo, en el síndrome del cuidador), pero también existen momentos, fases y acontecimientos que pueden hacer que una actividad sea especialmente estresante y agotadora para la persona.”
Asimismo, en algunos casos, el clima organizacional de la empresa puede aumentar el riesgo de adicción al trabajo.
Causas del estrés laboral
El estrés en el trabajo puede depender de diversos problemas y factores, relacionados principalmente con la organización empresarial, las relaciones entre los compañeros de trabajo y con los jefes, la manera en la que se gestiona el trabajo y la relación personal que la persona tiene con el trabajo.
Es importante destacar que el estrés experimentado en el trabajo no es simplemente un reflejo de problemas personales, lo que implica que los programas de promoción de la salud y prevención del estrés deben considerar factores laborales específicos (Klitzman et al., 1990).
Asimismo, entre las causas que los distintos tipos de estrés laboral suelen tener en común, podemos mencionar la comunicación ineficaz, la falta de empatía y de inteligencia emocional, la carga de trabajo y los horarios, la autonomía decisional de la persona y la cultura organizacional de la empresa.
Mobbing y estrés laboral
El mobbing o acoso laboral es una de las posibles causas de estrés laboral. El psicólogo sueco Heinz Leymann definió el mobbing como:
“Una escalada de conflictos en el puesto de trabajo en la cual los compañeros o los superiores atacan de forma sistemática a una persona”.
Asimismo, en su estudio Mobbing and Psychological Terror at Workplaces (H. Leymann,1990) identifica cuatro fases del desarrollo del mobbing, que empieza con el conflicto diario para luego transformarse en conductas hostiles intencionadas y sistemáticas, junto con situaciones de abuso. De modo que el trabajo y el estrés se transforman en algo inseparable.
En el artículo sobre el desarrollo e impacto del mobbing, Leymann describe un curso típico en varias fases, donde:
- un conflicto crítico inicial actúa como desencadenante,
- se pasa a una fase de mobbing y estigmatización, con conductas hostiles reiteradas,
- posteriormente interviene la dirección de personal, que a menudo refuerza la estigmatización,
- finalmente, puede llegar la expulsión de la persona del lugar de trabajo (despido, dimisión, salida anticipada).
La víctima sufre los actos de acoso y se ausenta cada vez más hasta que la despiden o dimite. En ese momento, se consigue el objetivo de intimidación del agresor que ha llevado a cabo el acoso laboral. De hecho, según otro estudio de H. Leymann y A. Gustafsson de 1996, el mobbing se puede definir como un “factor de estrés social extremo en el lugar de trabajo”.
Burnout y estrés laboral
La diferencia entre estrés laboral y burnout es que este último puede entenderse como una reacción al estrés laboral. El síndrome de burnout es la respuesta psicofísica a un estrés que se prolonga en el tiempo y que la persona ya no consigue tramitar a pesar de haber intentado adoptar estrategias de afrontamiento para gestionar este tipo de estrés ligado al trabajo.
Algunos de los síntomas del síndrome de burnout pueden ser la pérdida de motivación, la ansiedad, los problemas de autoestima, los trastornos del sueño y la apatía. El diagnóstico del burnout puede realizarlo un psicólogo o psiquiatra experto en estrés laboral y trastornos relacionados con el trabajo, mediante herramientas como el test de burnout CBI.

Modelos teóricos del estrés laboral
Para comprender mejor cómo se origina y se mantiene el estrés laboral, resulta útil revisar los modelos teóricos que la literatura científica ha desarrollado. Uno de los más influyentes es el modelo demanda-control-apoyo social de Robert Karasek, ampliamente reconocido en investigaciones internacionales.
Según este modelo, el estrés laboral puede aparecer especialmente cuando una persona vive las siguientes situaciones:
- Altas demandas laborales: cuando el volumen de trabajo, la presión por cumplir plazos o la complejidad de las tareas pueden superar la capacidad de afrontamiento de la persona.
- Bajo control sobre el trabajo: cuando existe poca autonomía para tomar decisiones o influir en la manera de realizar las tareas, lo que puede aumentar la sensación de impotencia.
- Escaso apoyo social: cuando falta el respaldo de compañeros y superiores, lo que puede hacer que la persona se sienta más vulnerable ante el estrés.
La combinación de altas demandas y bajo control suele relacionarse con un mayor riesgo de experimentar problemas de salud asociados al estrés, como han señalado numerosos estudios (Karasek & Theorell, 1990). Además, contar con apoyo social en el entorno laboral puede funcionar como un factor protector y ayudar a reducir los efectos negativos del estrés.
Riesgos y consecuencias del estrés laboral
Los principales riesgos asociados al estrés laboral van en dos direcciones: en primer lugar, sobre quien lo sufre en primera persona, provocan en su forma más leve un estado de malestar, cansancio y problemas cognitivos que pueden llegar a hacer aparecer trastornos reales como trastornos del sueño, trastornos alimentarios o trastornos de ansiedad.
En segundo lugar, los efectos del estrés laboral también afectan al contexto y a la empresa: con el paso del tiempo, tener a una o varias personas expuestas a estrés en el trabajo acarreará mayores problemas de comunicación, relacionales y de gestión de proyectos, lo cual desencadena un círculo vicioso que sigue alimentando el estrés. Como consecuencia, se produce una disminución de la productividad general de la empresa.
Impacto del estrés laboral en la salud física y mental
El estrés laboral crónico puede influir de manera significativa tanto en la salud física como en la mental. Diversos estudios sugieren que la exposición continuada a situaciones estresantes en el trabajo puede aumentar la probabilidad de experimentar enfermedades cardiovasculares, molestias musculoesqueléticas y cambios en el sistema inmunológico (Kivimäki et al., 2012).
Además, entre los riesgos a largo plazo del estrés laboral se incluyen la hipertensión, angina de pecho, burnout, trastornos afectivos, depresión, alteraciones metabólicas como el riesgo de diabetes tipo II, dependencia del alcohol y trastornos musculoesqueléticos (Houtman et al., 2007).
En el ámbito psicológico, el estrés laboral se relaciona con una mayor probabilidad de experimentar ansiedad, depresión, dificultades para dormir y problemas de adaptación. También puede favorecer la aparición de hábitos poco saludables, como el consumo elevado de alcohol o tabaco, y puede influir en las relaciones personales y familiares.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) identifica el estrés laboral como un factor de riesgo relevante para la salud mental y sugiere poner en marcha estrategias preventivas tanto a nivel individual como en el entorno laboral.
Cómo gestionar el estrés laboral
Afrontar y combatir el estrés laboral puede que no resulte sencillo. Como explica Lucia Pecoraro, psicóloga y psicoterapeuta y referente clínico de formación en Unobravo:
“Existen diferentes posibilidades y frentes en los que podemos trabajar porque, como ya hemos mencionado, los efectos del estrés laboral no recaen únicamente en la persona, sino que afectan a todo el contexto empresarial.”
El trabajo en red es esencial para reducir la carga generada por el estrés, ya que permite:
- trabajar en los recursos personales de cada individuo para conocer las señales de estrés y encontrar los recursos internos para afrontarlo,
- crear una red externa, entre compañeros en primer lugar, pero también una fuera del trabajo, como apoyo adicional
- la propia empresa puede intervenir mediante la monitorización del clima laboral, dando apoyo a sus empleados no solo en las fases más críticas, sino también de forma preventiva, para poder proporcionar las herramientas necesarias antes de que el estrés merme el bienestar del individuo.

Estrategias de intervención y prevención respaldadas por la evidencia
La investigación científica ha identificado diferentes estrategias que pueden ayudar a prevenir y reducir el estrés laboral, tanto a nivel individual como en el entorno de trabajo. Entre las intervenciones más recomendadas se encuentran:
- Programas de gestión del estrés: incluyen técnicas de relajación, mindfulness (atención plena) y entrenamiento en habilidades de afrontamiento. Estas herramientas pueden ayudar a disminuir los síntomas de estrés y favorecer el bienestar general (Richardson & Rothstein, 2008).
- Mejoras en la organización del trabajo: ajustar la carga de trabajo, aumentar la autonomía y fomentar la participación de las personas en la toma de decisiones puede contribuir a reducir el riesgo de estrés.
- Fomento del apoyo social: crear redes de apoyo entre compañeros y establecer canales de comunicación abiertos con las personas responsables facilita disminuir la sensación de aislamiento y sobrecarga.
- Formación en habilidades psicosociales: ofrecer capacitación en inteligencia emocional, resolución de conflictos y gestión del tiempo puede ayudar a crear un entorno laboral más saludable.
La combinación de estas estrategias, adaptadas a las necesidades concretas de cada organización, puede ser fundamental para abordar el estrés laboral de forma eficaz y sostenible.
Estrés laboral: soluciones y cómo evitarlo en las empresas
En lo que respecta al bienestar laboral y cómo este puede ayudar a prevenir el estrés en el trabajo, la psicoterapeuta Lucia Pecoraro afirma que:
“Un buen clima laboral y una red de compañerismo eficaz pueden sin duda marcar la diferencia, no solo en lo que respecta a la prevención del estrés laboral, sino también en la mejora constante de la calidad laboral. Como consecuencia, se podrá mejorar el bienestar personal tanto de los empleados como de sus familias. No cabe duda de que un contexto laboral tóxico produce un efecto dominó sobre la salud de la persona y de su red social.”
Asimismo, apoyar una buena comunicación, una buena red de contactos y un clima positivo ayuda a trabajar lo mejor posible en el potencial personal, lo que mejora el compromiso, el entusiasmo y la productividad en todas las actividades que se llevan a cabo.
¿Cómo puede contribuir una empresa para combatir el estrés laboral?
La empresa puede ser sin duda una parte activa, monitorizando el bienestar que perciben los trabajadores, formando activamente a sus empleados sobre el tema (para proporcionarles competencias y herramientas) y ofreciéndoles la posibilidad de tener acceso al apoyo pertinente en caso de necesidad.
Las actividades de team building también son una herramienta estupenda para desarrollar la comunicación y el compañerismo, factores que, como hemos visto, resultan fundamentales para reducir el estrés en el trabajo o provocado por el exceso de trabajo. En estos casos, la prevención del estrés laboral puede realmente marcar la diferencia: una empresa consciente es una empresa que, al aumentar el bienestar de sus empleados, sale beneficiada de forma sensible.
¿Cómo se puede prevenir el estrés laboral?
En lo que respecta a cómo se puede prevenir el riesgo de estrés laboral, las empresas tienen la obligación de evaluar e intervenir en los factores que provocan estrés en el trabajo, mediante una serie de acciones enfocadas a dar apoyo en la gestión de conflictos y del estrés psicofísico ligado al trabajo.
Una solución que muchas organizaciones están adoptando en los últimos años es la de contar con un psicólogo en la empresa o pedir asesoramiento psicológico empresarial a profesionales de la salud mental.
Estrés laboral: qué hacer y cómo controlarlo
Del mismo modo que las empresas pueden contar con consultores especializados como un psicólogo del trabajo para crear un clima de bienestar, la persona trabajadora también puede tomar medidas para evitar el estrés laboral. A continuación, Lucia Pecoraro nos da tres consejos que cualquiera puede llevar a cabo de forma inmediata:
1. Prestar atención a nuestro cuerpo. El cuerpo nos habla claramente y activa señales que nos hacen entender que estamos llegando a nuestro límite. El estrés está compuesto de fases y la primera es la de alarma, que es en la que resulta más fácil prevenir el malestar, pero, para hacerlo, tenemos que ser conscientes de cómo nos sentimos y hacia dónde nos dirigimos.
2. Hacer actividades que nos ayuden a recargar. No obstante, hay que prestar atención a no marcarse objetivos que impliquen un esfuerzo adicional. Es decir, hay que empezar con pequeñas actividades sencillas que nos puedan animar en lugar de cargarnos aún más.
3. Pedir ayuda. A menudo, la sensación de vergüenza, o el hecho de estar completamente inmersos en el problema, puede ser un obstáculo que impida acceder a los recursos que son importantes para afrontar y superar aquello que provoca malestar. Recursos que tienen lugar tanto en la vida cotidiana, con el apoyo de compañeros y amigos, como en el acceso al apoyo de un profesional (como un psicólogo especializado en estrés laboral) que pueda aportar unas competencias que suelen ser de vital importancia.
¿Por qué un psicólogo al servicio de la empresa puede marcar la diferencia?
Como afirma Lucia Pecoraro:
“Contar con un profesional que monitorice el clima organizacional y proyecte planes formativos e intervenciones adaptadas a las necesidades emergentes es de gran valor añadido para la tutela y el cuidado del bienestar empresarial.”
Las actividades laborales diarias y las fases intensivas de un proyecto o de desarrollo pueden absorber casi por completo la atención y hacer que, si no se presta atención, pasen desapercibidos los signos de malestar, estrés y molestias que con el tiempo pueden mermar la calidad del ambiente empresarial.

Evaluación del riesgo de estrés en el trabajo
Las obligaciones recogidas en la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales se aplican directamente al ámbito de los riesgos psicosociales. Dado que las consecuencias del estrés laboral pueden poner en riesgo la salud psicofísica de la persona, la empresa tiene la obligación de gestionar y de llevar a cabo la evaluación del riesgo de estrés laboral, al igual que con cualquier otro riesgo para la salud y la seguridad en el lugar de trabajo.
Los riesgos psicosociales y el estrés laboral se evalúan con base en el modelo internacional Management Standards de la Health and Safety Executive (HSE), que analiza cada indicador de riesgo de estrés ligado al trabajo en función de:
- eventos centinela de estrés laboral (rotación, bajas por enfermedad),
- factores de contenido (por ejemplo, la carga y el horario de trabajo),
- factores de contexto (como las relaciones interpersonales en el trabajo, la función y la cultura organizacional, la integración con el equipo y la carga emocional).
Todos estos elementos pueden perjudicar tanto el bienestar laboral como el bienestar personal del trabajador.
Baja por estrés laboral
¿Cómo demostrar el estrés laboral? El estrés laboral puede ser reconocido como enfermedad profesional mediante una evaluación que se puede realizar con diversas herramientas como los test específicos de estrés laboral, tal y como hemos mencionado anteriormente.
En la práctica, el despido por estrés laboral no existe como causa específica en España. Sin embargo, el trabajador puede solicitar la extinción de contrato (autodespido) con derecho a indemnización (art. 50 ET) si el estrés se debe a un incumplimiento grave y continuado de las obligaciones de prevención de riesgos psicosociales por parte de la empresa.
Si sufres estrés laboral, contar con el apoyo de un profesional de la salud mental, como un psicólogo online de Unobravo, puede ayudarte a afrontar la situación, aliviando los síntomas del estrés laboral y evitando que afecte a tu bienestar personal y profesional. Nuestros psicólogos online están listos para acompañarte con empatía y profesionalidad, ofreciéndote herramientas personalizadas para abordar el estrés laboral. Si consideras que es el momento de dar un paso hacia el cambio, puedes empezar por rellenar nuestro cuestionario para encontrar tu psicólogo o psicóloga online para emprender un proceso terapéutico adaptado a tus necesidades.



