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Crecimiento personal
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min

Aprender de los errores: equivocarse ayuda a crecer

Aprender de los errores: equivocarse ayuda a crecer
Pasquale Alessandro Carafa
Psicóloga con orientación Sistémica-Relacional
Redacción
Unobravo
Artículo revisado por nuestra redacción clínica.
Última actualización el
14.1.2026
Aprender de los errores: equivocarse ayuda a crecer
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Cometer errores es natural y esencial para crecer y acumular experiencia, de ahí la importancia de aprender de los errores. Sin embargo, cada vez son más las personas a las que les cuesta exponerse a situaciones en las que podrían equivocarse y que viven la equivocación como una catástrofe.

Pero, ¿qué hay detrás del miedo a equivocarse? ¿Por qué nos cuesta a veces aprender de los errores?

¿Qué hay detrás del miedo a equivocarse?

El miedo a cometer errores puede adoptar distintas formas y a menudo esconde necesidades psicológicas profundas, como:

He aquí cuatro miedos que pueden alimentar la tendencia a evitar el error y, como consecuencia, la posibilidad de crecer y aprender de los errores:

La hipergeneralización

"Si me equivoco en el penalti, entonces soy un perdedor"‍

La hipergeneralización es la tendencia a extraer una regla general de un único error. Las personas que razonan de este modo tienden a definir su valor personal en función de su rendimiento: un fracaso se convierte en la prueba de su ineptitud.

La procrastinación

"Estudiaré más tarde"

Posponer una decisión o una tarea es una de las formas más comunes de evitar el fracaso. Quienes procrastinan temen el error, pero lo enmascaran tras una justificación: "No tenía tiempo", "No era el momento adecuado".

En realidad, la procrastinación sirve para evitar enfrentarse a la posibilidad del fracaso. Así se evita la responsabilidad de la elección, pero se permanece atrapado en un ciclo de culpa y frustración que alimenta la inseguridad.

La indecisión

"¿Me compro la camisa roja o la negra?"

Incluso las decisiones más sencillas pueden convertirse en un campo de minas para quienes temen equivocarse. Detrás de la indecisión se esconde a menudo el miedo a tomar la decisión equivocada.

Con el tiempo, esta dinámica puede hacer que nos sintamos pasivos y desconectados de nuestros deseos y objetivos.

El perfeccionismo

"Si el trabajo no es perfecto, es mejor no hacerlo"

Para la persona perfeccionista, el error es una catástrofe que hay que evitar a toda costa: hacerlo bien equivale a valer la pena, mientras que hacerlo mal equivale a "no valer nada". A menudo, este patrón surge ya en la infancia, en contextos muy exigentes o con poca tolerancia al error.

Investigaciones recientes demuestran que el perfeccionismo y el miedo al fracaso se retroalimentan intensificando el miedo a cometer errores, como también se observó en una muestra de árbitros de balonmano (Gómez-López et al., 2025).

Sigmund - Unsplash

¿De dónde viene el perfeccionismo?

Las personas perfeccionistas suelen aprender que el valor de uno mismo, tanto en términos de competencia como de capacidad para ser querido y apreciado, está ligado al rendimiento. Este es el caso, por ejemplo, de los niños que solo reciben elogios por los resultados positivos en la escuela o en el deporte, mientras que el afecto y la estima se pierden cuando su rendimiento no está a la altura de las expectativas.

La sociedad también tiende a moverse en esta dirección desde la época escolar, centrándose en los errores y descontando notas en lugar de valorar las aptitudes de los alumnos. El rendimiento se convierte en una condición necesaria para ser apreciado y aceptado en la sociedad: esto hace que nos volvamos menos tolerantes con la incertidumbre, tanto en el trabajo como en las relaciones.

Las consecuencias de esta forma de pensar pueden manifestarse en forma de ansiedad por el rendimiento y una falta general de audacia, lo cual lleva a obtener resultados mediocres no por falta de capacidad, sino por miedo a exponerse.

Cuando el fracaso se percibe como una amenaza, se tiende a evitar cualquier situación en la que se pueda fracasar, renunciando así a la oportunidad de aprender de los errores y de crecer.

Un estudio de Nevalainen et al. (2012) demostró que los estudiantes con una baja tolerancia a la incertidumbre temían cometer errores con más frecuencia (100 %) que aquellos con una tolerancia más alta (86 %). Este hallazgo sugiere que la dificultad para aceptar la imprevisibilidad de la vida y de nuestras propias actuaciones alimenta el miedo a cometer errores.

De este modo, la persona puede quedar paralizada por el miedo, incapaz de actuar por temor a las consecuencias. Sin embargo, cada error es la prueba de una acción realizada: significa haber probado, experimentado, arriesgado.

¿Cómo aprender a tolerar los errores?

Solo reconociendo que cometer errores forma parte del proceso de aprendizaje se puede convertir el miedo en un recurso para el crecimiento personal. Pero, ¿cómo podemos aprender a tolerar los errores?

Observar los matices

"La verdad está en los matices" —Charles Bukowski

Los éxitos y los fracasos siempre son parciales pero, para los adultos, cuestionar una forma de pensar establecida puede resultar difícil. Así que, aquí presentamos dos ejercicios para aprender a aceptar una idea nueva: el fracaso puede tener matices diferentes.

  1. Utilizando como referencia una escala del 0 al 10, marca en una línea los éxitos y fracasos relacionados con distintas habilidades. Esta sencilla técnica ayuda a mejorar la autopercepción, redefiniendo cómo percibimos nuestra capacidad para afrontar los retos diarios.
  2. Otra estrategia consiste en considerar los efectos de las acciones percibidas como erróneas o perjudiciales. No todos los fallos son iguales en términos de rendimiento: a menudo, quienes tienen miedo de equivocarse no cometen tantos errores como creen.

Aceptar los retos

El reto para quienes tienden al perfeccionismo es aceptar e integrar una parte de error en su vida. Es útil aprender que el error no es algo definitivo o incapacitante y que también está presente en la vida de los demás.

Un ejercicio útil puede ser reevaluar las elecciones y el comportamiento de las personas que conocemos, aplicando el mismo sentido crítico que utilizamos con nosotros mismos. De este modo, nos damos cuenta de que, a pesar de los numerosos errores que cometen los demás, siguen consiguiendo sus objetivos.

Desde el momento en que actuamos, nos exponemos al riesgo de cometer errores. La única forma de estar seguro de no cometer un error sería no actuar, pero esto puede llevar fácilmente al arrepentimiento.

Ali Kazal - Unsplash

Aprender a equivocarse: la brújula de los errores

Un estilo de crianza en el que los padres reconocen abiertamente las emociones del niño y colaboran con él en la búsqueda de estrategias de afrontamiento reduce significativamente el miedo a cometer errores. De hecho, un estudio reciente (Peterson et al., 2025) demuestra que los niños criados en entornos que valoran la reflexión sobre el error desarrollan mayor confianza en sí mismos y resiliencia ante el fracaso.

Adoptar una perspectiva de descubrimiento y no de juicio nos permite captar la verdadera función del error: guiarnos por el camino del autoconocimiento y el crecimiento personal.

El autoconocimiento no solo se construye observando o imitando a los demás, sino procediendo por ensayo y error, como en un experimento en el que cada desviación aporta nueva información. En esta perspectiva, el fracaso deja de ser un juicio sobre nuestra valía y se convierte en una brújula que señala la siguiente dirección.

Fracasar no es caer, sino corregir el rumbo.

Síntomas del miedo a cometer errores

El miedo a equivocarse o cometer errores puede manifestarse de diferentes maneras, tanto psicológica como físicamente. Reconocer estas señales puede ser el primer paso para afrontarlas con mayor conciencia:

  • Ansiedad anticipatoria: podemos sentir una fuerte preocupación antes de enfrentarnos a una situación en la que tememos cometer errores, como un examen o una presentación.
  • Evitación: podemos tender a renunciar a nuevas experiencias o retos por miedo a no estar a la altura, limitando así nuestras oportunidades de crecimiento.
  • Autocrítica excesiva: tras un error, podemos experimentar un diálogo interno muy duro, con pensamientos como "no soy capaz" o "siempre decepciono a los demás".
  • Síntomas físicos: pueden aparecer taquicardias, sudoración, tensión muscular o trastornos del sueño, especialmente en torno a situaciones que percibimos como de riesgo.
  • Dificultad para concentrarse: el miedo a cometer errores puede afectar nuestra capacidad para mantener la atención, porque la mente está constantemente ocupada imaginando posibles errores.

Estos síntomas pueden variar de una persona a otra y, si son persistentes, pueden afectar negativamente a la calidad de la vida diaria.

Posibles causas del miedo a cometer errores

El miedo a cometer errores no surge de la nada, sino que a menudo se desarrolla a partir de experiencias personales e influencias ambientales. Por lo tanto, comprender sus raíces puede ayudar a reducir su impacto:

  • Factores relacionales: crecer en un entorno en el que el error se castiga o se ridiculiza puede llevar a interiorizar la idea de que equivocarse es inaceptable. Por ejemplo, los niños que reciben críticas severas por pequeños errores pueden desarrollar una fuerte ansiedad por el rendimiento.
  • Expectativas sociales: la sociedad moderna valora el éxito y la perfección, lo que hace que quienes cometen errores se sientan fuera de lugar o inadecuados. Esto puede aumentar la presión, especialmente en contextos escolares y laborales.
  • Experiencias infantiles: los episodios de humillación o fracaso experimentados a una edad temprana pueden dejar una profunda huella y alimentar la creencia de que el error es una amenaza para nuestra valía personal.
  • Factores narcisistas: en algunos casos, el miedo a cometer errores está vinculado a la necesidad de mantener una imagen impecable de nosotros mismos a los ojos de los demás, temiendo que cada error pueda comprometer nuestra autoestima.

Estas causas pueden estar entrelazadas, lo que hace que el miedo a cometer errores sea un fenómeno complejo y personal.

Consecuencias del miedo a cometer errores en la vida cotidiana

Cuando el miedo a cometer errores se convierte en el centro de la vida de una persona, puede tener efectos significativos en varios ámbitos:

  • Evitación de nuevas oportunidades: la persona renuncia a probar cosas nuevas, como cambiar de trabajo o iniciar una relación, por miedo al fracaso.
  • Dificultades en las relaciones: el miedo a decepcionar a los demás puede hacer que la persona evite la confrontación o a no exprese sus necesidades, lo cual puede generar malentendidos e insatisfacción.
  • Baja autoestima: la persona vive cada error como una confirmación de su insuficiencia, lo que mina su confianza en sí misma.
  • Ansiedad y estrés: el miedo constante a cometer errores puede conducir a un estado de tensión crónica, que también puede afectar a la salud física.
  • Bloqueos en la carrera o los estudios: el miedo a no estar a la altura puede impedir aprovechar oportunidades de crecimiento profesional o nuevos retos educativos.

Estas consecuencias pueden crear un círculo vicioso, en el que en lugar de aprender de los errores, el miedo a equivocarse limita las experiencias y refuerza la creencia de que uno no es capaz.

Estrategias prácticas para perder el miedo y aprender de los errores

Afrontar el miedo a cometer errores requiere tiempo, perseverancia y una actitud de apertura hacia nosotros mismos. No existe una fórmula rápida, pero sí estrategias eficaces y validadas que pueden ayudarte a gestionar este miedo y a recuperar la confianza en tus capacidades.

1. Exposición gradual a los errores

La técnica de la exposición gradual consiste en enfrentarse a las situaciones temidas poco a poco, empezando por las menos aterradoras. El objetivo es acostumbrarse a la idea de poder cometer errores sin consecuencias catastróficas.

Estudios recientes (Redden et al., 2022) han demostrado que un tratamiento online basado en la exposición a los errores puede reducir significativamente el miedo a equivocarse, el perfeccionismo, la exigencia personal y los síntomas ansioso-depresivos en comparación con un grupo de control.

¿Un ejemplo práctico? Las personas que tienen miedo escénico o miedo a hablar en público pueden empezar hablando en grupos pequeños o expresando una opinión en una reunión, y luego abordar gradualmente situaciones más desafiantes.

2. Reestructuración de los pensamientos negativos

La reestructuración cognitiva ayuda a reconocer y cambiar los pensamientos distorsionados relacionados con errores y sustituirlos por evaluaciones más realistas y compasivas. Algunas preguntas útiles pueden ser:

"¿Cuál es la gravedad real de este error?" o "¿Qué le diría a un amigo en la misma situación que yo?

Este enfoque reduce la autocrítica y la catastrofización, y convierte el fracaso en una oportunidad de aprendizaje.

3. Cultivar la autocompasión

Ser amable con nosotros mismos tras un error no significa justificarnos, sino reconocer que cometer errores forma parte natural de la experiencia humana. La autocompasión fomenta la resiliencia emocional, protege contra el perfeccionismo rígido y permite mantener una visión más equilibrada del propio rendimiento. Como escribe Kristin Neff, una destacada estudiosa del tema:

"Tratarnos a nosotros mismos con la misma amabilidad con la que tratamos a un amigo es la base de un cambio genuino."

4. Establecer objetivos realistas

Establecer objetivos alcanzables y flexibles ayuda a reducir la presión y el miedo al fracaso. Cuando el objetivo no es "no fracasar nunca", sino aprender algo nuevo, los errores se convierten en parte del viaje y no en una amenaza para nuestra autoestima. Esta actitud fomenta la motivación y refuerza el sentimiento de autoeficacia.

5. Compartir y pedir apoyo

Hablar de nuestros miedos con personas de confianza o con un profesional puede aliviar la carga del miedo y ofrecer nuevas perspectivas. Compartir permite salir del aislamiento y experimentar que la vulnerabilidad no es una limitación, sino un punto de encuentro humano.

Aplicar estas estrategias con constancia ayuda a desarrollar una mayor tolerancia al error, reducir el miedo al fracaso y construir una relación más equilibrada con nosotros mismos. Una relación que no esté basada en la perfección, sino en el valor de aprender de los errores.

El valor de aprender de los errores

Aceptar la posibilidad de cometer errores puede ser un primer paso para crecer y vivir con mayor serenidad. Si sientes que el miedo a equivocarte te bloquea o limita tu bienestar, recuerda que no estás solo/a: con el apoyo adecuado puedes aprender a ver los errores como oportunidades de descubrimiento y no solo como obstáculos insuperables.

Un proceso terapéutico puede ayudarte a comprender las raíces de este miedo y a desarrollar estrategias prácticas para afrontarlo, con amabilidad y autocompasión. Puedes dar el primer paso con nuestro cuestionario para encontrar tu psicólogo o psicóloga online.

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