El concepto de adicción conductual es relativamente reciente en el ámbito de la psiquiatría y la psicología en las últimas décadas. El DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) introdujo el trastorno por juego de azar dentro de los trastornos relacionados con sustancias y trastornos adictivos, mientras que el trastorno por videojuegos online quedó incluido como una condición que requería más investigación.
Las distintas caras de la adicción
En las adicciones conductuales, el objeto de la adicción no es una sustancia, sino un comportamiento. Por lo general se piensa sobre todo en dos formas reconocidas a nivel científico:
- el trastorno por juego de azar,
- el trastorno por videojuegos online.
Sin embargo, esta adicción puede adoptar muchas otras formas:
- el uso patológico de internet y del móvil (la adicción a internet);
- la adicción a las redes sociales;
- la adicción al ejercicio (que aparece entre los síntomas de la vigorexia);
- la love addiction (que abarca tanto la codependencia como la dependencia afectiva);
- la adicción sexual y la oniomanía o compra compulsiva.
En todos estos casos se trata de comportamientos aceptados socialmente y considerados “normales”, pero que, por su intensidad y frecuencia, pueden volverse patológicos. Incluso sin el consumo de una sustancia, estas conductas pueden acarrear consecuencias dañinas parecidas a las de las adicciones tradicionales.
Reconocimiento oficial y criterios diagnósticos en los manuales internacionales
Las adicciones conductuales han despertado cada vez más interés en la comunidad científica, pero no todas están reconocidas de forma oficial en los principales manuales diagnósticos.
Según el DSM-5-TR, el trastorno por juego de azar está reconocido como trastorno adictivo, mientras que el trastorno por videojuegos online figura como una condición para la que se necesita más investigación. Otras formas, como la adicción a las compras o a internet, no cuentan con una clasificación formal como trastornos adictivos en este manual.
La CIE-11 (Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud) incluye el trastorno por videojuegos y el trastorno por juego de azar dentro de los trastornos debidos a comportamientos adictivos.
Esta distinción es importante porque los trastornos reconocidos en los manuales diagnósticos cuentan con criterios estandarizados que facilitan su evaluación y diagnóstico.
¿Cómo de extendidas están las adicciones conductuales?
Las adicciones conductuales pueden afectar a personas de distintas edades y algunas de estas conductas son especialmente relevantes entre jóvenes y adolescentes.
Según la Encuesta sobre Alcohol y otras Drogas en España (EDADES), en 2024 el 1,4 % de la población de 15 a 64 años presentaba un posible juego problemático según la escala basada en los criterios del DSM-5. Entre el alumnado de 14 a 18 años, la encuesta ESTUDES estimó en 2023 un 4,0 % de posible juego problemático según la escala Lie/Bet (OEDA, 2024).
En cuanto al trastorno por videojuegos, la Organización Mundial de la Salud lo reconoce como un trastorno debido a comportamientos adictivos en la CIE-11, aunque las estimaciones de prevalencia pueden variar considerablemente según la población estudiada y los criterios utilizados.
Con respecto al uso problemático de internet, el estudio piloto de ESTUDES 2023 estimó que el 14,5 % del alumnado de 12 y 13 años de 1.º y 2.º de ESO en España presentaba un posible uso problemático de internet, con una prevalencia mayor entre las chicas (18,0 %) que entre los chicos (11,0 %). Entre el alumnado de 14 a 18 años, esta proporción ascendía al 20,5 % (OEDA, 2023).
Estos datos muestran que algunas conductas adictivas constituyen un problema relevante de salud pública y que su frecuencia puede variar según la conducta, la población estudiada y los criterios utilizados para identificarla.
Los síntomas de las adicciones conductuales
La adicción conductual, como subrayan los investigadores W. B. Soper y M. J. Miller, se caracteriza por “una implicación conductual compulsiva, asociada a un menor interés por otras actividades y a síntomas físicos y mentales cuando se intenta interrumpir dicho comportamiento” (Soper y Miller, 1983).
Los trastornos y conductas adictivas pueden asociarse a distintos síntomas y consecuencias, que varían según el comportamiento y la situación de cada persona:
- síntomas psicosomáticos, como insomnio con despertares nocturnos sin motivo aparente y marcados por el pensamiento constante en la conducta problemática, cambios de humor, fatiga crónica, migrañas, sensación de opresión en el pecho, náuseas y trastornos de la alimentación;
- síntomas psíquicos, ligados por lo general a indecisión, pesimismo, ideas de catástrofe inminente, autodesvalorización y desconfianza hacia los demás.
Consecuencias psicosociales y sanitarias de las adicciones conductuales
Las adicciones conductuales pueden tener repercusiones profundas no solo en la salud mental, sino también en la calidad de vida y en las relaciones sociales.
Las adicciones conductuales pueden repercutir en diferentes ámbitos de la vida, especialmente cuando la conducta se vuelve difícil de controlar y desplaza otras actividades:
- Aislamiento social: la tendencia a descuidar amistades, familia y actividades sociales en favor de la conducta adictiva puede derivar en soledad y dificultades en las relaciones.
- Problemas académicos o laborales: la falta de concentración, el absentismo y la bajada del rendimiento son frecuentes en quienes desarrollan una adicción conductual.
- Trastornos del estado de ánimo: la ansiedad, la depresión y la irritabilidad se asocian a menudo a estas formas de adicción y agravan el cuadro clínico general.
- Complicaciones físicas: por ejemplo, la adicción a los videojuegos o a internet puede favorecer el sedentarismo, los problemas de sueño y las molestias posturales.
Estas consecuencias subrayan la importancia de reconocer a tiempo las señales de una adicción conductual e intervenir cuanto antes para reducir el riesgo de daños a largo plazo.
Seis criterios para identificar una adicción conductual
Para definir e identificar qué tipo de comportamiento puede considerarse una adicción, el director del GAME Science Research Center (GAME.SCI RE.CENTER), el psicólogo Mark Griffiths, señala seis criterios (Griffiths, 2005):
- Relevancia: el comportamiento se convierte en la actividad más importante en la vida de la persona y la absorbe tanto en lo cognitivo como en lo conductual.
- Modificación del estado de ánimo: esa conducta produce un cambio en el estado de ánimo.
- Tolerancia: la necesidad de aumentar progresivamente la implicación en la actividad para conseguir efectos similares sobre el estado de ánimo.
- Conflicto: llevar esta conducta al exceso compromete y daña las relaciones interpersonales, repercute de forma negativa en el trabajo o los estudios y genera conflictos internos, como la sensación de estar perdiendo el control.
- Recaída: la tendencia a volver a la adicción tras un periodo de abstinencia.
- Síntomas de abstinencia: incluyen síntomas tanto psicológicos como fisiológicos asociados a la reducción del comportamiento.
El circuito “enloquecido”
Para entender por qué nos implicamos en exceso en la conducta disfuncional, podemos recurrir a la hipótesis de que la búsqueda constante de estímulos y el estado de excitación que aporta ese comportamiento son comparables a los de las adicciones a sustancias: la satisfacción no apaga la necesidad, sino que la reaviva en un circuito que se vuelve difícil de interrumpir.
Una de las funciones principales de las adicciones conductuales es la de producir placer y aliviar el malestar y el estrés. En el caso de internet y de otras adicciones digitales, suelen ser el resultado de comportamientos habituales que se emplean:
- para reducir el sufrimiento;
- para huir de la realidad.
El comportamiento en sí, ya sea el uso de las redes sociales, del móvil o el juego de azar online, representa una recompensa, un premio.
Modelos teóricos en el estudio de las adicciones conductuales
Para comprender cómo se desarrollan las adicciones conductuales, varios investigadores han propuesto modelos teóricos que ayudan a explicar los mecanismos que hay detrás de estos comportamientos.
Uno de los más conocidos es el modelo biopsicosocial de Mark Griffiths (psicólogo e investigador), que entiende la adicción como el resultado de la interacción entre (Griffiths, 2005):
- Factores biológicos: características individuales relacionadas con el funcionamiento cerebral, los sistemas de recompensa y otros procesos biológicos que pueden influir en la vulnerabilidad a determinadas conductas.
- Factores psicológicos: rasgos de personalidad como la impulsividad, la baja autoestima o la dificultad para gestionar las emociones.
- Factores sociales: el entorno familiar, la presión de los iguales, la accesibilidad y la aceptación social del comportamiento.
Otra aportación importante es el modelo de Kimberly Young (psicóloga clínica), que describió las fases de desarrollo de la adicción a internet (Young, 1998):
- Implicación inicial: la persona experimenta placer y alivio a través del comportamiento.
- Aumento de la frecuencia: crece el tiempo dedicado a la actividad, a menudo a costa de otros intereses.
- Pérdida de control: a la persona le cuesta limitar el comportamiento, a pesar de las consecuencias negativas.
- Persistencia: el comportamiento se mantiene a lo largo del tiempo, incluso cuando los daños son evidentes.
Estos modelos ayudan a comprender la complejidad de las adicciones conductuales y a orientar la intervención terapéutica.
Tipos de adicciones conductuales
Las conductas relacionadas con la adicción pueden adoptar distintas formas. Algunas cuentan con reconocimiento diagnóstico, mientras que otras siguen siendo objeto de investigación. Entre ellas se encuentran:
- Trastorno por juego de azar: se caracteriza por una necesidad difícil de controlar de jugar, a menudo con graves consecuencias económicas y relacionales.
- Trastorno por videojuegos online: implica un uso excesivo y disfuncional de los videojuegos, con pérdida de control y deterioro de las actividades cotidianas.
- Adicción a internet: se manifiesta con un uso compulsivo de la red que interfiere en la vida social, laboral o académica.
- Adicción a las redes sociales: el uso excesivo de las redes sociales puede asociarse a aislamiento, ansiedad social y dificultad para gestionar las emociones.
- Compra compulsiva (oniomanía): consiste en la adquisición repetida e incontrolada de bienes, a menudo para aliviar estados emocionales negativos.
- Adicción al ejercicio físico: la actividad física puede convertirse en una necesidad que se vive como irrenunciable, con posibles daños físicos y psicológicos.
- Dependencia afectiva y love addiction: la persona puede desarrollar un apego excesivo y disfuncional hacia una relación o hacia la pareja.
Reconocer la particularidad de cada tipo puede ser clave para dar con el proceso terapéutico más adecuado y personalizado.
El tratamiento de las adicciones conductuales
Romper el circuito de la adicción, ya esté ligada a sustancias o a comportamientos, puede exigir un esfuerzo conjunto e importante. Actualmente no existen tratamientos farmacológicos específicamente aprobados para las adicciones conductuales, aunque se han estudiado diferentes opciones farmacológicas para algunos de estos problemas (Brand et al., 2025).
La psicoterapia constituye una de las principales vías de intervención y puede adaptarse al tipo de conducta y a las necesidades de cada persona.
A través de la comprensión de las conexiones entre los pensamientos y los comportamientos de la persona, la terapia busca identificar esquemas de razonamiento y de relación disfuncionales, con el objetivo de encontrar soluciones más funcionales y saludables. En este proceso puede ser de especial ayuda acudir a un psicólogo especializado en adicciones, que ofrezca acompañamiento profesional para afrontar las dificultades y desarrollar nuevas estrategias de gestión.
Si sientes que un comportamiento se vuelve difícil de gestionar o afecta de forma negativa a tu vida, recuerda que cuentas con otras personas. El acompañamiento psicológico puede ayudarte a comprender mejor tus dificultades y a encontrar estrategias eficaces para afrontarlas. En Unobravo puedes encontrar un psicólogo o una psicóloga especializado en adicciones y empezar tu proceso terapéutico de forma sencilla y segura.





