El síncope vasovagal por estrés es un fenómeno en el que una fuerte presión emocional o psicológica puede desencadenar un síncope vasovagal, con pérdida transitoria de conciencia debido a una hipoperfusión cerebral.
Aunque a menudo también se usan otros términos como "crisis vagal" o "desmayo por estrés" para describir estos episodios, desde el punto de vista clínico, el "síncope por estrés" se engloba dentro de los síncopes reflejos/neurales (vasovagales), en los que el estrés emocional es un desencadenante típico.
Reconocer el síncope por estrés es fundamental para comprender que el malestar tiene raíces tanto psicológicas como fisiológicas y que buscar ayuda es un paso importante hacia el bienestar. En este artículo exploramos las causas, síntomas, diferencias con otras formas de desmayo y las estrategias para afrontar y prevenir estos episodios.
Qué es el síncope vasovagal por estrés y en qué se diferencia de otras formas de desmayo
El síncope por estrés es una pérdida de conciencia temporal y repentina desencadenada por una situación de intensa presión emocional o psicológica. Clínicamente, esta afección se encuentra entre los síncopes vasovagales, en los que el sistema nervioso autónomo reacciona de forma excesiva a un estímulo emocional, lo cual provoca un descenso de la tensión arterial y la frecuencia cardiaca.
Es importante distinguir el síncope vasovagal por estrés de otras formas de desmayo, como los debidos a causas neurológicas, cardíacas o metabólicas. Por ello, es fundamental subrayar que un diagnóstico preciso requiere una evaluación médica cuidadosa.
Diferencia entre síncope, lipotimia y otras pérdidas de conciencia
En este aspecto, es relevante distinguir entre:
- Síncope: pérdida de conciencia completa, breve y repentina con recuperación espontánea y rápida, a menudo debida a una disminución temporal del flujo sanguíneo al cerebro (por ejemplo, un síncope vasovagal o una crisis vagal).
- Lipotimia: sensación de desmayo inminente sin pérdida completa de conciencia, en la que se presenta debilidad, sudoración y palidez, pero se permanece alerta.
- Otras pérdidas de conocimiento: pueden ser más prolongadas y graves, como en el caso de las crisis epilépticas o los traumatismos craneoencefálicos, y requieren una intervención médica urgente.
Si has experimentado episodios de pérdida de conciencia o sensación de desmayo, es importante que hables con un médico para descartar causas orgánicas y recibir una evaluación adecuada.
Qué ocurre en el cuerpo durante un síncope
Durante un síncope, el flujo de sangre y oxígeno al cerebro se reduce temporalmente. El sistema nervioso autónomo, en respuesta a un estrés emocional intenso, puede activar el nervio vago, lo que ralentiza la frecuencia cardiaca y dilata los vasos sanguíneos. Además, en algunos casos, la hiperventilación (respiración rápida y superficial) también puede contribuir a reducir aún más el flujo sanguíneo al cerebro.
Este mecanismo, conocido como "crisis vagal", puede provocar un descenso de la tensión arterial y, en consecuencia, una pérdida de conciencia. Se trata de una reacción protectora del organismo, pero puede ser aterradora y tener un impacto significativo en la calidad de vida.
Causas de un síncope: estrés, factores psicológicos y físicos
El síncope vasovagal por estrés puede desencadenarse por varios factores, como:
- El estrés emocional intenso (por ejemplo, a causa de un duelo, una separación o cambios bruscos).
- La ansiedad generalizada o ataques de pánico.
- Un trauma psicológico no resuelto.
- Una deshidratación o nutrición inadecuada.
- El calor excesivo o ambientes abarrotados.
- El cambio rápido de posición (hipotensión ortostática).
Estos factores pueden actuar individualmente o combinados, lo cual aumenta la vulnerabilidad a experimentar episodios de síncope. Es importante destacar que la presencia de síntomas como la sensación de desmayo puede tener causas tanto psicológicas como físicas, y que siempre se recomienda una evaluación clínica para descartar afecciones más graves.
Síntomas de un síncope vasovagal por estrés
Los síntomas que preceden al síncope por estrés pueden incluir:
- sudoración repentina,
- palidez,
- debilidad muscular,
- taquicardia,
- visión borrosa o “en túnel”,
- sensación de mareo o de pérdida de control,
- náuseas.
Asimismo, tras el episodio, es frecuente sentirse confuso, fatigado o asustado.
Si estos síntomas se producen con frecuencia o se asocian a dolor torácico, palpitaciones o dificultad para respirar, es esencial buscar atención médica.
Cómo reconocer el síncope por estrés frente a otras causas
El diagnóstico del síncope vasovagal por estrés requiere un enfoque integrado. El médico recopila una historia clínica detallada, evalúa las circunstancias del episodio y puede solicitar exámenes clínicos (como un electrocardiograma, un ecocardiograma o una prueba de la mesa basculante) para descartar causas orgánicas, como afecciones cardiacas o neurológicas.
Es esencial realizar un diagnóstico diferencial para distinguir el síncope por estrés de otras causas de pérdida de conciencia, como los ataques epilépticos, las arritmias cardiacas o los trastornos metabólicos. Los exámenes clínicos ayudan a descartar estas afecciones y a orientar el tratamiento más adecuado.
Solo después de excluir estas afecciones puede orientarse el diagnóstico hacia el síncope vasovagal por estrés emocional. En algunos casos, una evaluación psicológica puede ser útil para identificar los factores emocionales o conductuales que contribuyen a los episodios.
Síncope por estrés, ansiedad y ataques de pánico
El síncope por estrés también puede confundirse con los ataques de pánico o los ataques de ansiedad, ya que comparten algunos síntomas como la taquicardia, la sudoración y la sensación de desmayo.
Sin embargo, en el síncope por estrés se produce una pérdida real de conciencia, aunque de corta duración, mientras que en los ataques de pánico la pérdida de conciencia es poco frecuente. Es importante observar la secuencia de los acontecimientos y consultar a un profesional para obtener un diagnóstico preciso y un tratamiento específico.
Gestión del episodio: qué hacer y qué evitar en caso de síncope vasovagal por estrés
El síncope por estrés puede entrañar riesgos físicos, como caídas o traumatismos, y psicológicos, como ansiedad anticipatoria, reducción de la autonomía o aislamiento social. De modo que el miedo a nuevos episodios puede limitar la vida cotidiana y afectar a la autoestima. Así que hacer frente a estos riesgos requiere concienciación, apoyo profesional y estrategias de gestión del estrés.
En caso de síncope vasovagal por estrés, es recomendable:
- Tumbarse en posición supina y elevar las piernas.
- Mantener la calma y respirar lentamente.
- Pedir ayuda a alguien cercano.
- Monitorizar los síntomas.
- Buscar atención médica si el episodio se repite o persiste.
Asimismo, es importante evitar:
- Levantarse bruscamente tras perder el conocimiento.
- Conducir o manejar maquinaria inmediatamente después del episodio.
- Subestimar el episodio, especialmente si se repite.
- Administrar fármacos sin indicación médica.
- Exponerse a situaciones estresantes inmediatamente después del episodio.
Cuándo consultar a un médico o especialista en caso de síncope
Es importante consultar a un médico si:
- Los episodios de síncope son repetidos o prolongados.
- Los episodios se asocian a síntomas como dolor torácico, palpitaciones o dificultad respiratoria.
- Los síncopes se producen en un contexto de fuerte estrés emocional.
- Se han experimentado trastornos de ansiedad con anterioridad.
Asimismo, el apoyo psicológico puede ser útil para abordar las causas emocionales y prevenir futuros episodios.
Cómo prevenir un síncope por estrés
Prevenir los episodios de síncope vasovagal por estrés significa aprender a controlar el estrés y a reconocer las señales del cuerpo. Algunas técnicas útiles son:
- la respiración diafragmática,
- el entrenamiento autógeno,
- la atención plena,
- las técnicas de grounding.
No existe una solución universal: cada persona puede encontrar su propio equilibrio mediante estrategias personalizadas y, si es necesario, con el acompañamiento de un profesional.
El síncope por estrés es una señal que merece atención y autocuidado. Si sientes que necesitas apoyo para afrontar lo que estás atravesando, en Unobravo te ayudamos a encontrar tu psicólogo o psicóloga online, en función de tus necesidades y preferencias.




