¿Buscas ayuda para la tercera edad?
Encuentra tu psicólogo
Valorado Excelente en Trustpilot
Blog
/
Psicología del envejecimiento
Tiempo de lectura
5
min

Menopausia, síntomas psicológicos y bienestar emocional

Menopausia, síntomas psicológicos y bienestar emocional
Enrico Reatini
Enrico Reatini
Psicólogo con orientación Cognitivo-Conductual
Artículo revisado por nuestra redacción clínica.
Última actualización el
28.4.2026
Menopausia, síntomas psicológicos y bienestar emocional
Suscríbete a la newsletter
Si te ha gustado, compártelo

Vivir la tercera edad con más calma es posible

Unobravo es una plataforma de psicología online que te ayuda a encontrar el psicologo más adecuado para ti a través de un cuestionario.

Encuentra tu psicólogo
  • 100 % online, flexible y seguro
  • Primera cita gratuita
  • Elegido por más de 450.000 pacientes
+9.500 psicólogos en la plataforma

La menopausia no es una enfermedad, sino una fase fisiológica en la vida de las mujeres que coincide con el fin de la fertilidad. Este período, que suele presentarse entre los 45 y los 55 años, implica cambios significativos a nivel hormonal, con una reducción progresiva de la producción de estrógenos por parte de los ovarios. Estos cambios no solo influyen en el cuerpo, sino que también pueden afectar la salud mental de la mujer.

Según algunos estudios científicos, la menopausia puede estar asociada con una serie de síntomas psicológicos como ansiedad, depresión, irritabilidad, cansancio, cambios de humor, dificultad para concentrarse y trastornos del sueño (Sandilyan & Dening, 2011).

Sin embargo, la relación entre la menopausia y los trastornos del estado de ánimo no siempre es lineal, ya que los síntomas depresivos pueden solaparse con los que provienen de la disminución de los estrógenos, lo que hace que su valoración sea más compleja.

Afrontar estos cambios con educación psicológica y médica adecuada puede ser fundamental para garantizar una buena calidad de vida. Incluso algunas estrategias sencillas, como adoptar una dieta equilibrada, comenzar a realizar actividad física, seguir una terapia hormonal sustitutiva (si está indicada) y buscar apoyo psicológico, pueden ayudar a mitigar los posibles efectos indeseados de la menopausia.

Menopausia y cambios hormonales: su impacto en la psique

La menopausia conlleva una reducción significativa de la producción de estrógenos y progesterona, dos hormonas que desempeñan un papel clave en la regulación del estado de ánimo y la funcionalidad del sistema nervioso central. En concreto, los estrógenos tienen un efecto neuroprotector e influyen en la producción de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, sustancias fundamentales para el bienestar mental (Pluchino et al., 2010). Su disminución puede contribuir a la aparición de ansiedad, depresión e irritabilidad, así como afectar temporalmente algunos procesos cognitivos, como la concentración y la memoria.

Un estudio longitudinal demostró que las mujeres que atraviesan la transición a la menopausia tienden a percibir un empeoramiento de la calidad de vida, asociado a un descenso significativo de la funcionalidad física y mental respecto a quienes aún no han llegado a esta fase (Mishra et al., 2003).

En particular, las mujeres en estado perimenopáusico o que toman terapia hormonal sustitutiva (THS) parecen mostrar un mayor malestar con este tipo de restricciones.

No todas las mujeres viven estos cambios de la misma manera. Factores como la predisposición genética, el estilo de vida, las condiciones de salud preexistentes y el apoyo social pueden influir en los síntomas psicológicos asociados con la menopausia. Algunas mujeres son más vulnerables a los desequilibrios hormonales y pueden desarrollar trastornos del estado de ánimo más pronunciados, mientras que otras atraviesan esta fase con síntomas más leves o casi inexistentes.

En este sentido, entender el impacto de la menopausia y reconocer de forma precoz los signos de malestar puede permitir intervenir rápidamente con tratamientos adaptados. Así, es posible mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de desarrollar un malestar psicológico más acentuado.

Un enfoque personalizado, que tenga en cuenta las necesidades específicas de cada mujer, puede marcar la diferencia a la hora de manejar el bienestar emocional y mental durante este periodo de cambio.

Transición menopáusica: efectos en la salud mental

La etapa de la menopausia puede suponer un reto psicológico, no solo por los cambios biológicos que se producen, sino también por el impacto emocional y social que puede tener esta fase.

Por un lado, la reducción de los estrógenos influye en la regulación del estado de ánimo y puede hacer que algunas mujeres sean más vulnerables a la ansiedad y la depresión (Hogervorst et al., 2022). Por otro lado, el estigma social y la presencia de creencias rígidas sobre el envejecimiento o el concepto de feminidad pueden afectar la autoestima y el bienestar psicológico (Mauas et al., 2014).

Asimismo, durante la transición menopáusica, es común que aparezcan síntomas psicológicos, los cuales pueden variar tanto en intensidad como en duración. De acuerdo con un estudio realizado con mujeres de entre 45 y 70 años, la prevalencia de síntomas de ansiedad fue de aproximadamente el 54 %, mientras que cerca del 33 % experimentan síntomas depresivos en algún momento de esta etapa (Vaziri-Harami et al. 2024).

menopausia y salud mental
Foto de Pixabay (Pexels)

Menopausia y ansiedad

¿Palpitaciones y ansiedad en la menopausia? ¿Sofocos y ansiedad? ¿Ansiedad por comer? La ansiedad es un síntoma habitual durante la menopausia y puede manifestarse de diferentes maneras, como preocupación constante, tensión, irritabilidad, palpitaciones y dificultad para concentrarse. La disminución de los estrógenos altera el funcionamiento de neurotransmisores clave como la serotonina y el GABA, fundamentales en el control de la ansiedad (Bossé & Paolo, 1996).

Para reducir los síntomas ansiosos, es posible adoptar estrategias eficaces como mindfulness, actividad física regular y respiración profunda. En algunos casos, la terapia hormonal sustitutiva puede representar un apoyo valioso, pero siempre es importante valorar los beneficios y riesgos con un especialista.

Menopausia y depresión

Un artículo publicado en Archives of women’s mental health indica que durante la menopausia puede aumentar el riesgo de depresión, especialmente en mujeres con antecedentes de trastornos del estado de ánimo. Los síntomas pueden incluir tristeza persistente, pérdida de interés por las actividades cotidianas, cansancio, trastornos del sueño como el insomnio en la menopausia y dificultad para concentrarse. Las fluctuaciones hormonales pueden interactuar con factores psicológicos y de personalidad, como una fuerte autocrítica, lo que aumenta el riesgo de desarrollar síntomas depresivos más intensos (Mauas et al., 2014).

Para afrontar los aspectos depresivos que pueden surgir en la menopausia, puede resultar útil recurrir a apoyo profesional. Además, no hay que subestimar la importancia de contar con un apoyo social adecuado: sentirte comprendida y apoyada por amigos, familia o grupos de apoyo puede mejorar significativamente el bienestar emocional.

Cambios de humor e irritabilidad

Los cambios de humor y la irritabilidad son síntomas habituales de la menopausia, a menudo relacionados con variaciones hormonales que influyen en la regulación emocional. La reducción de los estrógenos puede dificultar la gestión del estrés, aumentando la sensibilidad emocional y provocando cambios frecuentes y repentinos en el estado de ánimo (Hogervorst et al., 2022).

Un estudio demostró que las mujeres con una fuerte tendencia a la autocrítica tienen más dificultades para regular sus emociones durante la menopausia, lo que incrementa el riesgo de síntomas depresivos más acentuados (Mauas et al., 2014). Sin embargo, existen diferentes estrategias que pueden ayudar a mantener la estabilidad emocional, como la adopción de técnicas de relajación, la meditación y la actividad física.

En algunos casos, la terapia hormonal personalizada también puede ser una opción, pero es importante consultarlo con el médico.

En cuanto a las dificultades cognitivas, alrededor de dos tercios de las mujeres reportan preocupaciones cognitivas, como pérdida de memoria o dificultades de concentración, durante la transición menopáusica (Gurvich et al., 2026). Estos problemas suelen ser temporales y se relacionan con las fluctuaciones hormonales.

La frecuencia de estos síntomas puede depender de factores personales, como antecedentes de trastornos del estado de ánimo, el nivel de apoyo social y el contexto cultural. Reconocer la presencia y las características de estos síntomas resulta fundamental para poder acompañarlos de forma adecuada y favorecer el bienestar durante la menopausia.

Estrés y menopausia: una conexión a valorar

El estrés es un factor clave en la experiencia menopáusica, ya que influye en la gravedad de los síntomas físicos y psicológicos. Se ha demostrado que el estrés percibido y las actitudes hacia la menopausia pueden intensificar síntomas como el insomnio, la fatiga, los cambios de humor e incluso el dolor muscular y articular, lo que puede aumentar la sensación general de malestar (Nosek et al., 2010).

Desde hace décadas, se ha demostrado que un alto nivel de estrés está relacionado con un aumento de los trastornos del sueño, dificultades cognitivas y síntomas físicos como sofocos, palpitaciones y sudores nocturnos, lo que contribuye a una reducción significativa de la calidad de vida durante la menopausia (Ballinger, 1985). Además, el estrés crónico puede amplificar la respuesta inflamatoria del organismo, empeorando algunos síntomas presentes durante este periodo y aumentando el riesgo de desarrollar ansiedad y depresión.

Para mejorar el bienestar psicológico, es fundamental adoptar estrategias eficaces de gestión del estrés.

Entre los recursos más utilizados se encuentran la meditación, la actividad física regular, una dieta equilibrada y el apoyo social. Además, técnicas de relajación como el entrenamiento autógeno, la relajación muscular y el yoga pueden ayudar a reducir la activación del sistema nervioso simpático y promover una mayor serenidad y resiliencia.

Por último, el apoyo psicológico y la psicoterapia, tanto presencial como a través de la terapia online, han demostrado ser herramientas eficaces para afrontar el estrés y mejorar la capacidad de adaptación a los cambios de la menopausia, contribuyendo así a una mejora significativa de la calidad de vida.

Consecuencias psicológicas de la menopausia en la vida diaria

La menopausia puede influir de forma significativa en la vida diaria de las mujeres y afectar al bienestar emocional, las relaciones familiares y sociales, la autoestima y la percepción de sí misma.

Además, se ha encontrado que los síntomas psicológicos, como el estado de ánimo negativo, problemas de memoria, disminución del deseo sexual y dificultades para dormir, se relacionan más estrechamente con factores psicosociales, el estilo de vida y la actitud hacia la menopausia que con el estado menopáusico en sí (Olofsson & Collins, 2000).

Al mismo tiempo, es fundamental reconocer la importancia de los determinantes sociales de la salud, como el nivel educativo, la estabilidad económica y el apoyo relacional, que pueden influir en la manera en la que la mujer afronta la menopausia (Namazi et al., 2019). Ofrecer escucha y validación adecuadas no solo permite gestionar los síntomas de la menopausia, sino que también fomenta la resiliencia, el bienestar y una visión positiva de esta fase de transición.

menopausia, ansiedad, depresión y otros sintómas psicológicos
Silviarita - Pixabay

Factores de riesgo para síntomas psicológicos en la menopausia

No todas las mujeres viven los síntomas psicológicos de la menopausia con la misma intensidad. Existen múltiples factores de riesgo que pueden aumentar la vulnerabilidad a experimentar ansiedad, depresión u otros síntomas emocionales durante esta etapa. Entre los principales factores de riesgo se encuentran: antecedentes personales o familiares de trastornos del estado de ánimo, ya que las mujeres con una historia previa de depresión o ansiedad pueden tener más probabilidad de experimentar síntomas psicológicos durante la menopausia (Soares & Frey, 2010).

Dentro de los factores que pueden favorecer la aparición de síntomas psicológicos, se pueden mencionar:

  • situaciones de estrés crónico,
  • dificultades laborales, familiares o económicas,
  •  falta de apoyo social, donde la ausencia de una red de apoyo emocional puede dificultar la adaptación a los cambios propios de esta etapa,
  • condiciones médicas preexistentes, como convivir con enfermedades crónicas como diabetes o enfermedades cardiovasculares, que pueden aumentar el riesgo de malestar psicológico,
  • factores socioculturales, como una percepción negativa de la menopausia, el estigma relacionado con el envejecimiento y ciertas creencias culturales que pueden influir en cómo se viven los síntomas.

Además, se ha documentado que diversos factores, como alteraciones neuroendocrinas, trastornos del sueño, síntomas vasomotores, trastornos del estado de ánimo, envejecimiento cronológico y estrés psicosocial, pueden contribuir al inicio o empeoramiento de los síntomas cognitivos durante la menopausia (Gurvich et al., 2026).

Identificar estos factores facilita una intervención temprana y adaptada a cada persona, lo que puede ayudar a prevenir la aparición de síntomas más intensos y a promover el bienestar psicológico.

Evaluación clínica de los síntomas psicológicos durante la menopausia

La evaluación de los síntomas psicológicos durante la menopausia requiere un enfoque multidimensional, ya que estos pueden coincidir con otros trastornos psiquiátricos o con síntomas físicos propios de esta etapa.

En la práctica clínica, se emplean herramientas específicas para valorar la gravedad y el impacto de los síntomas:

  • Criterios diagnósticos del DSM-5-TR (Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales): permiten distinguir entre síntomas psicológicos transitorios y trastornos como la depresión mayor o el trastorno de ansiedad generalizada.
  • Escalas clínicas: instrumentos como el PHQ-9 (cuestionario para depresión), el GAD-7 (cuestionario para ansiedad) y la escala Meno-D, específica para síntomas depresivos en la menopausia (Kulkarni et al., 2018), ayudan a medir la intensidad de los síntomas y a orientar el tratamiento.

Es importante que la evaluación contemple tanto los aspectos psicológicos como los físicos y sociales, para poder ofrecer una atención integral y adaptada a las necesidades de cada persona en esta etapa.

Diferenciación entre síntomas psicológicos de la menopausia y otros trastornos

Uno de los principales desafíos en el cuidado de la salud mental durante la menopausia consiste en diferenciar los síntomas psicológicos propios de esta etapa de aquellos que pueden estar relacionados con otros trastornos psiquiátricos.

En la práctica clínica se observa que, durante la transición menopáusica, los episodios depresivos pueden presentarse con mayor variabilidad temporal y, con frecuencia, acompañados de síntomas físicos propios de esta etapa, como sofocos o alteraciones del sueño, en parte relacionados con las fluctuaciones hormonales.

Aunque el diagnóstico sigue siendo el de un episodio de depresión mayor según los criterios habituales, las revisiones sobre depresión en la perimenopausia sugieren que la influencia de los cambios hormonales y la presencia de síntomas vasomotores y del sueño justifican considerar ajustes específicos en la evaluación y el abordaje terapéutico.

Diferenciar correctamente estos síntomas resulta fundamental para evitar diagnósticos que no se ajusten a la situación real y para elegir el tratamiento más apropiado, que puede ser psicológico, farmacológico o una combinación de ambos. Por este motivo, la valoración clínica debe realizarse con especial atención, considerando tanto la historia personal como el contexto vital de la persona.

Una mirada hacia el cambio

La menopausia es un cambio natural que cada mujer vive a su manera. Con el enfoque adecuado, puede convertirse en una oportunidad para cuidar de sí misma, reforzar el bienestar y descubrir nuevos recursos internos. De hecho, este periodo se asocia frecuentemente con un aumento de la autoconciencia y el fortalecimiento de la identidad personal (Olofsson & Collins, 2000). Buscar apoyo médico y psicológico cuando sea necesario y adoptar estrategias para mejorar la calidad de vida son pasos fundamentales.

Cada mujer merece afrontar esta etapa con serenidad, respeto y confianza en su experiencia personal. Sin olvidar que cada cambio lleva consigo miedos que son habituales, pero que con conciencia, escucha y apoyo se pueden transformar en crecimiento personal, descubrimiento y una fuerza interior renovada.

Si sientes que los cambios de la menopausia están afectando tu bienestar emocional, recuerda que no tienes que afrontarlo sola. En Unobravo, puedes encontrar apoyo profesional y personalizado para acompañarte en este proceso. Estamos aquí para escucharte y ayudarte a cuidar de tu salud mental en cada etapa de tu vida.

¿Cómo podemos ayudarte?

¿Cómo podemos ayudarte?

Encontrar ayuda para cuidar de tu salud mental debería ser sencillo

Valorado Excelente en Trustpilot
Me gustaría...
Empezar a hacer terapiaExplorar la terapia online
Leer más sobre el tema

FAQ

¿Tienes más preguntas?
Hablar con un profesional podría ayudarte a resolver tus dudas.

Colaboradores

Enrico Reatini
Profesional verificado por nuestro equipo clínico
Enrico Reatini
Psicólogo con orientación Cognitivo-Conductual
No items found.

Compartir

Si te ha gustado, compártelo
Suscríbete a la newsletter
No items found.

Nuestro blog

Artículos relacionados

Artículos escritos por nuestro equipo clínico para ayudarte a orientarte entre los temas relacionados con la salud mental.