A nadie le gustan las críticas, el rechazo o pasar vergüenza, tanto es así que a veces las personas pasan gran parte de su vida evitando juicios o ciertas situaciones. Pero, ¿cuándo podemos hablar de trastorno evitativo de la personalidad? ¿Cómo reconocer a una persona con trastorno de la personalidad evitativa?
Quienes tienen trastorno de personalidad por evitación muestran hipersensibilidad al rechazo y sentimientos constantes de inadecuación. En muchas ocasiones, experimentan una especie de incomodidad social, pasan mucho tiempo enfocándose en sus defectos y son extremadamente reacios a entablar relaciones en las que se podría dar el rechazo.
Esto a menudo da como resultado sentimientos de soledad y desapego en las relaciones, en el trabajo y en su vida privada. Por ejemplo, las personas con trastorno de personalidad evitativa podrían:
- Rechazar una promoción.
- Encontrar excusas para faltar a las reuniones.
- Evitar entablar una relación romántica.
- Mostrar demasiada timidez para asistir a eventos en los que podrían hacer amistades.
¿Qué es el trastorno evitativo de la personalidad?
El trastorno evitativo de la personalidad se caracteriza por un patrón generalizado de inhibición social, acompañado de una marcada sensación de insuficiencia e hipersensibilidad a la evaluación negativa, que suele manifestarse desde la adultez temprana y en diversos contextos. Se considera un trastorno común, crónico y de inicio temprano, lo que provoca un impacto significativo y duradero en la vida de quienes lo padecen (Lampe & Malhi, 2018).
El trastorno de la personalidad evitativa se manifiesta a menudo con sentimientos de ser socialmente inepto, poco atractivo e inferior a los demás. Además, suelen estar presentes los siguientes signos:
- Renuncia a involucrarse en actividades con otras personas, a menos que exista la certeza de ser apreciada.
- Preocupación constante por ser criticada o rechazada en situaciones sociales.
- Dudas sobre participar en nuevas actividades por temor a que puedan resultar vergonzosas.
De modo que, aunque muchas personas con trastorno de la personalidad por evitación son capaces de relacionarse con los demás, en algunos casos, pueden terminar viviendo de forma aislada.
Criterios diagnósticos según el DSM-5-TR
El trastorno de personalidad por evitación en el DSM-5-TR se incluye dentro de los trastornos de personalidad, concretamente en el grupo C. El manual lo define como un patrón generalizado de inhibición social, sentimientos de inadecuación e hipersensibilidad al juicio negativo, que comienza en la adultez temprana y se presenta en una variedad de contextos, como lo indican cuatro (o más) de los siguientes puntos:
- Evitar actividades laborales que impliquen un contacto interpersonal significativo por temor a la crítica, la desaprobación o el rechazo.
- Reticencia a relacionarse con la gente a menos que tenga la seguridad de que se dará el agrado.
- Mostrar limitaciones en las relaciones íntimas por miedo al ridículo o la humillación.
- Preocuparse por la crítica o el rechazo en situaciones sociales.
- Inhibirse en nuevas situaciones interpersonales debido a sentimientos de insuficiencia.
- Autopercepción de ineptitud socialmente, con poco atractivo y sentimientos de inferioridad respecto a los demás (que pueden derivar en un complejo de inferioridad).
- Reticencia a correr riesgos personales o participar en cualquier actividad nueva, ya que esto puede resultar vergonzoso.

Trastorno evitativo de la personalidad: síntomas y características
Los síntomas del trastorno evitativo de la personalidad se caracterizan principalmente por lo siguiente:
- inhibición social,
- pensamientos de insuficiencia,
- sensibilidad a la crítica o al rechazo.
La persona con trastorno de la personalidad evitativa se caracteriza por una íntima creencia de que es inadecuada y por eso evita cualquier situación en la que pueda recibir un juicio negativo. Esto podría conducir erróneamente a que se le considere sin personalidad. Sin embargo, esta creencia es simplificar una realidad más compleja.
Entonces, ¿qué piensa alguien con trastorno de personalidad evitativo? Como las personas con este trastorno ven a los demás como extremadamente críticos y rechazantes, suelen iniciar primero la conducta de rechazo y, al hacerlo, se proyectan lejos de la otra persona. El resultado es que la persona con trastorno evitativo de la personalidad se rechaza a sí misma, en lugar de enfrentarse al rechazo de la otra persona.
El principio que subyace a todo este rechazo es la idea de que si la otra persona es rechazada primero, la persona con trastorno de la personalidad evitativa encuentra su rechazo menos doloroso porque puede decirse a sí misma que de todos modos "no le gustaba" esa persona. La mayoría de las veces, la persona con trastorno evitativo de la personalidad rechaza a personas que nunca la habrían rechazado en primer lugar, pero es su miedo al rechazo lo que la impulsa a actuar así.
Sentimientos de inadecuación y de extrañeza en el trastorno de la personalidad evitativa
Sentir siempre inadecuación y sentirse diferente a los demás, evaluando esta condición como inmutable, es una característica de las personas con este trastorno. Por eso, tienden a la soledad, a alejarse y a tener la sensación de que la vida no puede traerles acontecimientos positivos.
Sin embargo, el deseo de liberarse de estos sentimientos lo tienen presente pero, al hacer intentos de acercamiento a los demás, vuelve el gran miedo al juicio negativo y al rechazo, llevando a la persona a comportarse de manera incómoda y a escapar para huir a su "zona de confort".
Diferencias entre fobia social y trastorno de personalidad evitativo
Como señala el DSM-5-TR, el trastorno de la personalidad por evitación suele diagnosticarse junto a otros trastornos mentales, como el trastorno bipolar, trastornos depresivos o el trastorno de ansiedad social o fobia social. En concreto, este último se caracteriza por una ansiedad significativa, inducida por la exposición a determinadas situaciones de tipo interpersonal o de actuación pública, en las que la persona se expone al posible juicio de los demás.
A veces puede ser difícil distinguir si una persona tiene fobia social, trastorno de personalidad evitativo o ambos. Aunque durante mucho tiempo se ha considerado que el trastorno de personalidad evitativa (TEP) es simplemente una variante grave del trastorno de ansiedad social, investigaciones recientes señalan que existen diferencias importantes entre ambos trastornos que respaldan el reconocimiento del TEP como una categoría diagnóstica distinta (Lampe & Malhi, 2018).
En estos casos, realizar un test de ansiedad social puede ser una herramienta útil para explorar si existe una sintomatología ansiosa focalizada en situaciones sociales específicas, como hablar en público o interactuar con desconocidos. Aunque no reemplaza el diagnóstico clínico, puede ser un primer paso para entender el nivel de malestar y el tipo de evitación que se está experimentando.
Por lo general, una persona con trastorno de la personalidad evitativa experimenta ansiedad y evitación en todas las áreas de la vida, mientras que una persona con ansiedad social puede tener solo temores específicos sobre ciertas situaciones relacionadas con el desempeño, como hablar en público o comer.
Asimismo, mientras que en la fobia social la activación se deriva de tener que realizar actuaciones que pueden ser juzgadas por otros, en el trastorno evitativo de la personalidad surge de la sensación de extrañeza y no pertenencia percibida en las relaciones con los demás, sin tener que hacer algo que requiera cierto tipo de desempeño.
Algunos factores como el autoconcepto, el comportamiento evitativo, los vínculos tempranos y el estilo de apego pueden diferenciar al trastorno evitativo de la personalidad del trastorno de ansiedad social. Estos aspectos son especialmente relevantes para el abordaje terapéutico (Lampe & Malhi, 2018).
De cualquier manera, ambas condiciones giran en torno a un miedo intenso al juicio, el rechazo y la vergüenza. Desde fuera, estos trastornos pueden manifestarse con síntomas similares, que incluyen baja autoestima o evitación de situaciones sociales.
Trastorno evitativo de la personalidad y otros trastornos de la personalidad
¿Cómo saber si se padece un trastorno de la personalidad por evitación? El trastorno evitativo de la personalidad tiene un diagnóstico que puede confundirse no solo con el trastorno de ansiedad social, sino también con otros trastornos de la personalidad, como el trastorno esquizoide o el trastorno paranoide. Citamos lo que dice el DSM-5-TR:
"Al igual que el trastorno de personalidad por evitación, el trastorno esquizoide y el trastorno esquizotípico se caracterizan por el aislamiento social. Sin embargo [...] las personas con trastorno esquizoide o esquizotípico pueden estar satisfechas con su propio aislamiento social e incluso preferirlo".
El trastorno paranoide y el trastorno por evitación de la personalidad se caracterizan por la falta de confianza en los demás. Sin embargo, en el trastorno de personalidad evitativo esta reticencia se debe más a un miedo a la vergüenza o a ser considerado inadecuado que a un miedo a las intenciones maliciosas de los demás.
Si nos fijamos entonces en la posible relación entre el trastorno de la personalidad por evitación y el narcisismo, podemos ver cómo, en el trastorno narcisista de la personalidad, la persona con narcisismo encubierto o vulnerable tendrá en común con la persona con trastorno evitativo de la personalidad una tendencia a la timidez y a la vergüenza, así como una marcada sensibilidad a la crítica.
No obstante, cabe señalar que, si se cumplen todos los criterios, es posible que una persona presente más de un trastorno de la personalidad. No es infrecuente, por ejemplo, que los trastornos por evitación y por dependencia se diagnostiquen juntos.

El significado de "evitativo" y el concepto de evitación
La evitación constituye un mecanismo de defensa frente a los problemas, típico de los trastornos de ansiedad; a través de ella es posible "evitar" entrar en contacto con situaciones o cosas temidas.
En el comportamiento evitativo, la evitación se sitúa principalmente en la relación con el otro, y se apoya fuertemente en un conjunto de miedos y creencias que invisten tanto la esfera relacional como la idea que la persona tiene de sí misma, es decir, el miedo a recibir críticas y desaprobaciones, así como el de la exclusión y el de ver afirmada la propia escasa valía.
En un trastorno de este tipo, el miedo a no ser adecuado y a no estar a la altura en una situación determinada es muy elevado y, al mismo tiempo, la posibilidad de recibir rechazo adquiere un significado tan doloroso que la persona prefiere aislarse y evitar las situaciones y relaciones sociales.
Solo de este modo es posible que la persona con trastorno de personalidad por evitación alcance una sensación de seguridad, a pesar de que la condición de soledad siga experimentando sentimientos de tristeza y alienación.
Es precisamente este estilo de vida solitario el que luego lleva a reforzar el sentimiento de no pertenencia: es el propio miedo al juicio negativo de los demás y al rechazo lo que encierra a la persona en una especie de jaula.
Causas del trastorno evitativo de la personalidad
Los investigadores aún no comprenden del todo las causas del trastorno de la personalidad por evitación, pero creen que representa una combinación de factores genéticos y ambientales.
Se ha planteado la hipótesis de que las experiencias traumáticas de la infancia, en las que el individuo experimenta vergüenza extrema o negligencia y abandono, pueden estar relacionadas con el desarrollo del trastorno de la personalidad por evitación. Según algunos estudios, los pacientes con trastorno de la personalidad por evitación reportaron haber sufrido negligencia infantil más severa que aquellos con fobia social, siendo especialmente significativa la negligencia física (Eikenaes et al., 2015).
Los niños con mayor riesgo de desarrollar un patrón evitativo serían los que ven a sus cuidadores como carentes de afecto y estímulo y/o experimentan rechazo por su parte.
Otras investigaciones se han centrado en la influencia de factores biológicos, como el temperamento. Un factor de riesgo parece ser lo que en psicología infantil se denomina temperamento de "desarrollo lento", típico de los niños que se adaptan más lentamente a los cambios del entorno y tienden a aislarse de las situaciones nuevas.
Existe una progresión que, si bien no es decisiva, a menudo conecta un temperamento de timidez intensa en la niñez con el desarrollo de un trastorno de la personalidad por evitación en la adultez.
El trastorno evitativo de la personalidad en el amor
Dada su dificultad para relacionarse con los demás, las personas diagnosticadas de trastorno de personalidad por evitación suelen luchar contra el miedo al rechazo, que les lleva a evitar las interacciones sociales. Esto también influye en su elección de pareja.
¿Cómo ama una persona con trastorno de la personalidad evitativa? Esta persona puede tener dificultades para compartir sus verdaderas emociones y pensamientos y, por lo tanto, parecer una persona que no acepta consejos, con una afectividad tosca. Por lo tanto, mantener una relación de apego íntima puede resultar muy difícil.
Cuando está en una relación, una persona con trastorno evitativo de la personalidad necesita sentir que está en un entorno protegido y recibir confirmación constante de la aceptación incondicional de su pareja.
Por este motivo, el comportamiento evitativo en el amor puede llegar a ser muy similar al del dependiente afectivo y no es infrecuente que el diagnóstico del trastorno de personalidad evitativo coexista con alguno de los tipos de dependencia emocional.
A continuación se enumeran algunos de los síntomas que pueden tener un mayor impacto en las relaciones:
- Los sentimientos de inferioridad pueden manifestarse en forma de búsqueda de seguridad o celos.
- La creencia de no tener la capacidad de socializar "adecuadamente" o "lo suficientemente bien" puede llevar a un fuerte retraimiento social, que puede obstaculizar la vida social en pareja y causar más frustración en la relación.
- La evitación de nuevas actividades y el hecho de no tener vida social puede aumentar la dependencia de la pareja.
Asimismo, como las personas con trastorno evitativo de la personalidad tienen mayor sensibilidad al rechazo y buscan constantemente señales de crítica, su pareja puede sentirse incapaz de decir o expresar cómo se siente realmente en la relación.
En el trastorno de personalidad por evitación, la sexualidad también puede ser un contexto en el que temen exponerse. Así, un bajo deseo sexual o el miedo a la intimidad pueden estar presentes a menudo en las relaciones, lo que puede llevar a la frustración por parte de la pareja.
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Tratamiento del trastorno de la personalidad por evitación
¿Es posible recuperarse del trastorno de la personalidad por evitación? Como relatan varios testimonios, la vida de una persona con trastorno de la personalidad por evitación puede verse muy afectada por la sensación de sentirse inadecuada en todo y de ser definida como carente de personalidad.
Por lo tanto, tener un diagnóstico puede servir para dar un nombre a estas experiencias, para empezar a comprender plenamente el origen de las propias dificultades. Para un diagnóstico correcto del trastorno de personalidad por evitación, las pruebas psicodiagnósticas pueden ser una herramienta valiosa. Entre los más utilizados se encuentran el MMPI-2 y el SCID-5-PD.
Sin embargo, dado que los individuos con un trastorno de este tipo son tan protectores consigo mismos y viven con tanto miedo a la humillación y el rechazo, no suelen buscar ayuda fácilmente.
El tratamiento más recomendado, que enseña al paciente técnicas para cambiar tanto sus patrones de pensamiento como de conducta, es la terapia cognitivo-conductual (TCC). De hecho, tanto las terapias cognitivo-conductuales como las terapias de esquemas han mostrado evidencia prometedora para el tratamiento del trastorno evitativo de la personalidad (Weinbrecht et al., 2016).
La TCC emplea técnicas similares a las utilizadas para tratar el trastorno de ansiedad social, ya que ambas afecciones presentan muchos síntomas que se solapan. Por ejemplo, los ejercicios dirigidos a reforzar las habilidades sociales o que forman parte del entrenamiento en asertividad pueden utilizarse en el tratamiento del trastorno evitativo de la personalidad.
Además de la TCC, la terapia psicodinámica y psicoanalítica, cuyo objetivo es llegar a los pensamientos y creencias inconscientes de una persona, también puede ser especialmente útil para un trastorno de este tipo para abordar de dónde proceden los sentimientos predominantes de vergüenza y baja autoestima.
Los familiares también pueden participar en la terapia del paciente, para que aprendan a ser más comprensivos y sepan cómo tratar con el trastorno de personalidad evitativo, al igual que puede ser útil la terapia de pareja, para adquirir herramientas para relacionarse con una pareja evitativa e intentar evitar los riesgos que hemos enumerado anteriormente.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que, para quienes sufren del trastorno de la personalidad por evitación, puede resultar incómodo relacionarse socialmente con un psicólogo, sobre todo en temas íntimos. En este sentido, puede ayudar saber que los profesionales de la psicología están formados para ofrecer un espacio seguro y sin juicios para trabajar las dudas sobre uno mismo y otras creencias centrales angustiosas que dificultan la comunicación con una persona con trastorno evitativo de la personalidad.
En cuanto al trastorno de personalidad por evitación y la medicación, hasta la fecha hay pocas investigaciones que demuestren la eficacia de la medicación en el tratamiento. A veces se utilizan para tratar los síntomas ansioso-depresivos y generalmente incluyen antidepresivos (es decir, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) y ansiolíticos.
Los medicamentos no se consideran muy eficaces en los trastornos de la personalidad pero, en el caso del trastorno de la personalidad por evitación, los antidepresivos y los ansiolíticos pueden ayudar a reducir la sensibilidad al rechazo.
Estrategias prácticas para afrontar el trastorno evitativo de la personalidad en la vida diaria
Afrontar el trastorno evitativo de la personalidad en la vida cotidiana puede representar un desafío tanto para quienes lo viven como para sus familiares. Sin embargo, existen estrategias que pueden favorecer el bienestar emocional y contribuir a mejorar la calidad de vida.
- Establecer metas pequeñas y realistas: dividir los objetivos sociales o personales en pasos accesibles puede ayudar a reducir la ansiedad y a fortalecer la confianza. Por ejemplo, se puede comenzar saludando a un vecino antes de intentar participar en una reunión social más amplia.
- Practicar la autoafirmación: reconocer y valorar los propios logros, incluso los más pequeños, puede ayudar a contrarrestar la autocrítica y los sentimientos de inferioridad.
- Buscar apoyo en personas de confianza: compartir las propias dificultades con amistades, familiares o grupos de apoyo puede ofrecer comprensión y motivación para afrontar situaciones que generan inquietud.
- Utilizar técnicas de relajación y mindfulness: estas herramientas pueden ser útiles para gestionar la ansiedad anticipatoria y favorecer la atención al presente, en lugar de centrarse en posibles valoraciones negativas.
- Fomentar la comunicación asertiva: aprender a expresar necesidades y límites de manera clara y respetuosa puede ayudar a disminuir el miedo al rechazo y a fortalecer las relaciones interpersonales.
Para los familiares, resulta importante mantener una actitud empática y evitar presionar a la persona a exponerse a situaciones para las que aún no se siente preparada. El acompañamiento respetuoso y la paciencia son elementos clave para apoyar el proceso de cambio.
Vivir con trastorno evitativo de la personalidad puede representar un desafío cotidiano y es importante saber que no tienes que enfrentarlo en soledad. Reconocer las dificultades y buscar apoyo profesional es un gesto de valentía y autocuidado.
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