¿Buscas ayuda para mejorar tus relaciones?
Encuentra tu psicólogo
Valorado Excelente en Trustpilot
Blog
/
Relaciones
Tiempo de lectura
5
min

Posesividad: qué es, por qué la experimentamos y cómo superarla

Posesividad: qué es, por qué la experimentamos y cómo superarla
Redacción
Unobravo
Artículo revisado por nuestra redacción clínica.
Publicado el
30.10.2025
Última actualización el
30.10.2025
Posesividad: qué es, por qué la experimentamos y cómo superarla
Suscríbete a la newsletter
Si te ha gustado, compártelo

¿Problemas relacionales? Hablar puede ayudar

Unobravo es una plataforma de psicología online que te ayuda a encontrar el psicologo más adecuado para ti a través de un cuestionario.

Encuentra tu psicólogo
  • 100 % online, flexible y seguro
  • Primera cita gratuita
  • Elegido por más de 400.000 pacientes
+9.000 psicólogos en la plataforma

En cada tipo de relación, el vínculo entre dos personas puede tener diferentes variantes y, mientras que, por un lado, da cabida a sentimientos como el amor y la amistad, por otro puede caracterizarse por emociones que, si no se gestionan y comprenden en profundidad, pueden comprometerlo. En las relaciones de pareja, por ejemplo (pero también ocurre en la familia, entre padres e hijos) se pueden experimentar celos, los cuales pueden conducir a la posesividad.

Los celos son una respuesta emocional que, en las dosis adecuadas, expresa el vínculo con la pareja y esa sensación de exclusividad que se siente hacia la persona amada. Sin embargo, a veces pueden llegar a ser patológicos, por ejemplo, cuando quienes los experimentan sienten que la relación está constantemente en peligro, viven con la duda de la infidelidad y, a menudo, son incapaces (aunque se den cuenta) de gestionarlos de forma sana. Todo esto puede dar lugar a un comportamiento posesivo.

En este artículo abordamos qué es ser posesivo, qué ocurre cuando los celos se convierten en posesividad, la diferencia entre celos y posesividad y qué vínculos son susceptibles de ser posesivos en psicología.

¿Qué es ser posesivo o ser una persona posesiva?

La RAE “posesivo” como:

“dominante y absorbente en la relación con otra u otras personas”.

Con esta clara definición, ya podemos entender cómo se comporta una persona posesiva y cómo vive el vínculo con otra. La posesividad es un término que designa una constelación de comportamientos que pueden socavar las relaciones al desencadenar mecanismos de manipulación y control emocional, que pueden conducir hacia una relación tóxica.

¿Cómo se comporta una persona posesiva?

Esta suele actuar impulsada por una necesidad de control que puede derivar en:

Asimismo, la posesividad del narcisismo también tiene los mismos elementos, los cuales se utilizan para obtener el sostén que necesitan del exterior y de los otros, como forma de mantener su autoestima alta. Una persona narcisista en pareja, debido a la falta de empatía, tiene dificultades para identificarse con los sentimientos del otro y puede hacer demandas que terminan limitando la libertad de la otra persona.

Posesividad: señales para identificarla

Entre las principales características de la posesividad, y que también encontramos entre los signos del amor posesivo, están:

  • La tendencia al control obsesivo (del teléfono, de las cuentas sociales, de las personas con las que se sale).
  • La tendencia frecuente a los ataques de ira y a la agresividad.
  • La tendencia a hacer que la persona amada se aísle distanciándola de sus amistades y conocidos.
  • La imposición de horarios o comportamientos específicos.

Estas formas de actuar suelen estar alimentadas por la inseguridad, el miedo al abandono y el temor al rechazo, que pueden provocar pensamientos y cavilaciones recurrentes y obsesivos. Al igual que en la obra de Shakespeare Otelo no basta con el consuelo para calmar la ansiedad de una pareja enamorada posesiva:

"confiesa abiertamente tu pecado, pues negar con juramentos cada cargo no puede destruir ni ahogar la convicción que me atormenta".
posesividad causas
Foto de Budgeron Bach (Pexels)

Los efectos de la posesividad

La posesividad no es una muestra de amor, sino una dinámica de control que puede tener graves consecuencias para la salud de la relación y el bienestar de la persona que la sufre. Entre los efectos más comunes se encuentran:

  • Aislamiento social: la persona posesiva intentará alejar a su pareja de amigos y familiares para tener un control total.
  • Deterioro de la autoestima: la crítica constante y la invalidación de los sentimientos pueden minar la confianza y el autoconcepto de la víctima.
  • Ansiedad y estrés crónico: vivir bajo un escrutinio constante genera un estado de alerta y miedo permanente.
  • Pérdida de la individualidad: la persona deja de hacer las cosas que le gustan y de tomar sus propias decisiones por miedo a la reacción de su pareja.
  • Escalada hacia la violencia: como mencionamos anteriormente, el control y la posesividad pueden ser el primer paso hacia la violencia psicológica y, en los peores casos, física.

Posesividad: posibles causas

¿Por qué es una persona posesiva? ¿Qué hay detrás de la posesividad?. Las causas de la posesividad en el amor y en otras relaciones pueden ser de distinta naturaleza. Hay que tener en cuenta el contexto sociocultural y las experiencias vitales. Las raíces de la posesividad pueden buscarse en la infancia, ya que su aparición, en psicología, suele estar relacionada con el tipo de estilo de apego.

Como nos enseña la psicología infantil, cuando en las primeras etapas de la vida se experimentan vivencias en las que los cuidadores se comportan de forma impredecible (en las que las necesidades del niño no se tienen en cuenta o no se satisfacen de forma fiable), es posible que en la edad adulta se desarrolle un estilo de apego ambivalente enredado.

Este tipo de apego se caracteriza por lo siguiente:

  • dificultad para confiar, 
  • la necesidad de simbiosis, miedo a la soledad y al abandono,
  • la dependencia de la pareja (dependencia emocional),
  • la ansiedad,
  • baja autoestima,
  • los celos,
  • la posesividad,
  • reclamos que pueden conducir a conductas agresivas.

Esto desencadena un mecanismo que transforma el miedo a perder a la persona amada en un vínculo basado en limitaciones y concesiones, un control obsesivo de la vida del otro llevado a cabo por diversos medios.

Además del apego ambivalente enredado, en algunas personas también pueden darse rasgos de apego evitativo, que las lleva a construir vínculos donde valoran su independencia, su autonomía, necesitan espacio y se aíslan emocionalmente, como defensa frente a su propio miedo a ser heridos.

Diferencia entre celos y posesividad

La posesividad y los celos parecen muy similares. Ambos surgen en el seno de las relaciones y pueden estar vinculados a una inseguridad subyacente que lleva a la persona a sentir la necesidad de "tener a la persona solo para sí".

La diferencia fundamental entre los celos y la posesividad radica en que mientras los celos son un sentimiento frente al temor a perder su pareja y la posesividad es un conjunto de comportamientos que pueden seguir la idea (más o menos implícita) de tener derecho a imponerse en la vida de la otra persona aniquilando su individualidad y singularidad. El comportamiento manipulador y controlador es, de hecho, una de las principales características de la posesividad.

Cuando los padres son posesivos 

En la familia también puede existir un cierto grado de posesividad que puede provocar dinámicas disfuncionales si el control proviene, por ejemplo, de padres extremadamente celosos o de madres posesivas (lo que a veces se conoce como "madres tóxicas").

Los padres celosos de sus hijos, si no viven este sentimiento de forma sana, pueden condicionar la forma en la que el niño vivirá sus relaciones interpersonales, al proponer un modelo relacional que se desarrollará sobre el control del otro, la sobreprotección y la limitación de autonomía, a favor de una "salvación afectiva" personal completamente ilusoria. 

Asimismo, una madre excesivamente posesiva, por ejemplo, puede tender a ser celosa hasta el punto de entrometerse y dirigir incluso las elecciones personales de sus propios hijos (ya sea que estén relacionadas con las amistades o con las relaciones amorosas), preparando así (inconscientemente) el terreno para los conflictos familiares que puedan surgir en la edad adulta.

amor posesivo
Foto de Cottonbro Studio (Pexels)

Un amor posesivo‍

Como hemos visto, el hombre posesivo o la mujer posesiva en las relaciones románticas tiende a asumir una actitud controladora, a veces desconfiada y manipuladora, luchando contra su propio miedo al abandono y su baja autoestima. Sin embargo, no siempre es fácil reconocer (o reaccionar ante) el comportamiento provocado por los celos y la posesividad en el amor, sobre todo cuando se trata de las primeras experiencias amorosas. 

Un estudio (Brar et al., (2022) hecho sobre las percepciones de los adolescentes sobre las relaciones sanas y malsanas, y concluyó que:

"algunos adolescentes tuvieron dificultades para comprender los atributos de las relaciones, incluidos los celos y la posesividad, ya que estos comportamientos pueden percibirse como expresiones de un fuerte interés romántico".

Entonces, ¿qué es el amor posesivo? ¿Se trata realmente de romanticismo? Sencillamente, no es amor. El amor y la posesividad no pueden coexistir en una relación sana. Parece una afirmación tajante, pero si reflexionamos, la posesividad se basa en el deseo de pasar por encima de las necesidades, deseos y exigencias de la pareja, con lo cual está claro que el amor posesivo no puede llamarse amor, porque carece de reconocimiento de la individualidad de cada miembro de la pareja.

La persona posesiva en el amor creerá firmemente que puede decidir sobre la libertad del otro, impidiendo que su pareja exprese su propia personalidad y tome sus propias decisiones, lo cual poco a poco puede llegar a afectar a todos los aspectos de su vida, como:

  • las amistades,
  • el trabajo,
  • la gestión de sus propios recursos (incluidos los financieros),
  • su autonomía. 

Aunque ser posesivo en el amor pueda interpretarse al principio como interés y dedicación, como valorar la singularidad del otro, poco a poco se corre el riesgo de encerrarse en una relación exclusiva y asfixiante, alimentada por la sospecha, la soledad y la ansiedad. Si notas que tu pareja justifica su control con frases como “lo hago porque te amo”, puedes estar ante una bandera roja.

Las crónicas, incluso las más recientes, nos recuerdan que los celos en el amor son una pendiente resbaladiza desde la que se corre el riesgo de precipitarse hacia una posesividad patológica y formas de violencia cada vez más intensas. Por desgracia, por ejemplo, los episodios de violencia psicológica contra las mujeres (sobre todo) actuados para aislarlas y desvalorizarlas, creyendo que pueden ser poseídas, no son raros aún a día de hoy, ya que sigue habiendo mucha misoginia interiorizada en la sociedad.

Posesividad: cómo superarla

¿Es posible disminuir la posesividad de la pareja? ¿Cómo curar la posesividad cuando somos nosotros los que actuamos? En ambos casos, puede ser de apoyo acudir a un profesional de la salud mental. El trabajo que se puede realizar con un psicólogo puede ayudar a la persona a comprender las razones de su comportamiento posesivo, investigando las causas más profundas que lo desencadenaron. El psicólogo puede hacer uso de diversas herramientas de diagnóstico, como el test de la Escala de Posesividad (Pinto & Hollandsworth, 1984).

La terapia como camino hacia relaciones más sanas

Reconocer la posesividad, ya sea en uno mismo o en la pareja, es el primer paso para construir vínculos más sanos y respetuosos. Sin embargo, desaprender estas dinámicas y sanar las heridas que provocan puede ser un proceso complejo que requiere apoyo profesional.

La terapia ofrece un espacio seguro para explorar las causas de la posesividad, como la baja autoestima o el miedo al abandono, y desarrollar herramientas para gestionar las emociones de forma saludable. Un psicólogo o psicóloga con experiencia en relaciones puede ayudarte a establecer límites, mejorar la comunicación y reconstruir la confianza.

Si sientes que la posesividad está afectando tu vida o tus relaciones, no dudes en buscar ayuda. Dar este paso es un acto de valentía y un compromiso con tu bienestar.

¿Problemas relacionales? Hablar puede ayudar

Unobravo es una plataforma de psicología online que te ayuda a encontrar el psicologo más adecuado para ti a través de un cuestionario.

Encuentra tu psicólogo
  • 100 % online, flexible y seguro
  • Primera cita gratuita
  • Elegido por más de 400.000+ pacientes
+9.000 psicólogos en la plataforma

FAQ

¿Tienes más preguntas?
Hablar con un profesional podría ayudarte a resolver tus dudas.

Colaboradores

Profesional verificado por nuestro equipo clínico
No items found.

Compartir

Si te ha gustado, compártelo
Suscríbete a la newsletter

¿Estás pensando en hacer terapia de pareja?

Descubre qué es y cómo funciona la terapia de pareja online con Unobravo.

Nuestro blog

Artículos relacionados

Artículos escritos por nuestro equipo clínico para ayudarte a orientarte entre los temas relacionados con la salud mental.

No items found.